sábado, 15 de noviembre de 2008

Miriam Makeba



El verdadero significado de la coherencia

Se han hecho estos días cientos de recordatorios - menos de los merecidos- sobre la pérdida de la cantante surafricana Miriam Makeba. Todos habrán sabido de su muerte en pleno escenario mientras participaba en un concierto en Castel Vuorno de apoyo al escritor Roberto Faviano, contra la inmunidad de la Camorra que le persigue y contra la política racista del Gobierno Berlusconi. Pero si le dedico aquí unas líneas es porque en esta mujer jamás el compromiso fue una pose, nunca pudo verse en sus actos la vanidad, la superficialidad y la mala conciencia de tantas estrellas que de vez en cuando se dejan ver en bolos benéficos. Nunca necesitó retratarse junto a Rumsfield como Bono para dar al mundo lecciones de buen rollito.

Makeba dejó Suráfrica porque le dio la gana, porque no podía seguir inhalando su aire irrespirable, pero también el acoso del FBI la obligó a exiliarse de los EE.UU. e instalarse en Conakry. Musicalmente nunca será objeto de un culto underground, lo suyo era mainstream, intentaba llegar a todos los públicos con adaptaciones asequibles y amables de los ritmos surafricanos, pero a ese público mayoritario al que se dirigía supo abrirlo de orejas ante la música exuberante e increiblemente moderna de su tierra. No fue una cantante con conciencia social, fue una activista y una revolucionaria y supo hasta el último momento estar donde importaba. En Italia estos días hay que estar frente a la mafia - y con la espléndida novela de Saviano, Gomorra y el sobrecogedor docudrama en el que se ha convertido en su paso a la pantalla- y frente a un gobierno de delincuentes. En esa batalla se le rompió el corazón, aunque tuvo tiempo para regatear a sus arterias un último bis. La ORF recogió detalles de esa última actuación.


No hay comentarios: