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domingo, 3 de abril de 2011

En ruinas


Ésta es una fotografía de encargo. La hizo el fotógrafo y cineasta argentino Horacio Coppola en 1936. Su título: "Plaza de la República, Día de la bandera". Pero como en todos los trabajos de un artista, aún vivo a sus 104 años, que fue el primero en el ámbito hispano que superó los límtes de la fotografía como herramienta documental para convertirla en forma de expresión artística que refleja la realidad a través del prisma de un autor, estamos ante una mirada crítica sobre lo que capta la cámara. Poco importaba que fuese un trabajo encomendado, el artista dejaba su huella personal y única.

Alrededor del Obelisco construido aquel mismo año de 1936 para conmemorar el cuarto centenario de la ciudad de Buenos Aires, y que fue el protagonista de un maravilloso documental del propio Coppola, se congregan tropas, próceres y público en uno de tantos actos de orgullo patríotico. Pero los fastos, los himnos y la grandilocuencia patriotera están acosados por la desolación. En el lateral derecho de la plaza vemos un barrio entero en ruinas, solares y medianeras desnudas sugiriendo la desaparición de cientos de historias familiares, sueños, tragedias y formas de vida que pronto serán sustituidas por otra cosa y olvidadas. En la otra esquina unos grandes almacenes anuncian en enormes caracteres: "Liquidamos totalmente. Cierre definitivo". En el centro el Poder vive su sueño triunfal.

No me he molestado en consultar quién gobernaba en aquel momento en Argentina. Habría sido igual con los Kirshner, los Perón, con Alfonsín, De la Rúa o el mismísimo Videla. Daría igual que fuera otro país cualquiera. Los políticos, los gobiernos, los militares, son una superestructura que celebra sus ritos, canta sus himnos e iza sus banderas sobre un gran solar en demolición en el que cada uno nos intentamos construir nuestra propia barraca. Artistas como Horacio Coppola son capaces de expresar todas esas contradicciones con una sola fotografía.


Hoy mismo se ha clausurado en el Centro Cultural CajaGranada la exposición retrospectiva de la fotografía de Coppola que, organizada por la Fundación Telefónica, cumple ahora tres años de itinerancia por España.

Now the sweet bells of mercy
Drift through the evening trees
Young men on the corner
Like scattered leaves
The boarded up windows
The empty streets
While my brother´s down on his knees
My city of ruins

(Bruce Springsteen. The Rising, 2002)

lunes, 22 de febrero de 2010

Último artículo publicado en Granada Hoy


Hace falta valor

Demasiado se ha escrito ya sobre la fetua de los integristas católicos contra la exposición de Fernando Bayona y la decisión de la Universidad de Granada de retirar la muestra. Pero en la rendición de las libertades frente a los fundam
entalistas llueve sobre mojado y no está de más insistir en el papel que cada uno ha jugado en este ‘Circus Christi’, porque, frente a la temeridad de algunos, se echa en falta el valor de otros.

Hablando de temeridad, determinados medios de comunicación no deberían escurrir el bulto de su responsabilidad. Cuando se titula –en portada, lugar al que pocas exposiciones acceden- “Una exposición recrea la vida de Jesucristo con gays y prostitutas” sólo se busca armar bronca. Respecto a la Universidad, hablar de claudicación y cobardía es quedarse muy cortos. Por si fuera poco no condenar las amenazas al fotógrafo mientras se pide perdón por haber “herido las convicciones de un elevado número de personas”, la institución cae en la bajeza de desvincularse como organizadora y descalificar la muestra en función del número de visitas. El rector y el vicerrector de Extensión Universitaria se han ungido del oprobio de los cobardes.

¿Y el autor, por qué no se defiende? A nadie se puede exigir ni el heroísmo ni el martirio, pero es obligación del artista empujar los limites de lo políticamente correcto y pelear por ello. Si se ha adoptado una actitud deliberadamente provocadora –sería hipócrita negarlo-, hay que ser consecuente, no achantarse y mantener alta la cara, pues no está en juego tu propia libertad de expresión, sino de la de todos. Las imágenes ‘sacrílegas’ de Bayona no son más atrevidas que algunos cuadros colgados en prestigiosos museos. Vean “La escuela de Platón de Jean Delville y "Las tentaciones de San Antonio" de Felicien Rops. En esta exposición yo encuentro un sentido bastante pueril de la transgresión, algunas fotos poderosas y la mayoría de una trivialidad depilada propia de anuncio de calzoncillos en la extinta revista Zero.



Turno para los villanos de esta historia, y me viene al pelo la advertencia del presidente andaluz Griñán:
“La Red está siendo ocupada por la extrema derecha”. La gasolina la ha puesto Hazte Oir, un lobby integrista subvencionado por Esperanza Aguirre, que se vanagloriaba en su web de haber logrado el cierre tras poner a funcionar su sistema de envío masivo de spam –práctica empleada por el ciberterrorismo– atestando los correos electrónicos de periódicos e instituciones. El método, que igual les vale contra la Ley del aborto que contra el topless en las playas, hace que unos pocos nazis pirados pasen por una multitud enfurecida. Escribía el poeta beat John Giorno: “Los fundamentalistas cristianos, y los fundamentalistas en general, son un virus y nos están matando, multiplicándose, mutando, y destruyéndonos. Hace falta una medicina potente para combatir un virus”.


lunes, 19 de octubre de 2009

Último artículo publicado en Granada Hoy


Isla de los perros

Pasé
la pasada semana en Londres. Volver allí siempre me alegra el día así que desoigo las desesperadas protestas de mi cartera -maletas vacías en la ida para llenarlas al regreso sin superar los quince kilos que Ryanair te permite facturar-. Lo cierto es que este fin de semana cualquier lugar era bueno para ir excepto Madrid, donde el hedor a sacristía cerrada, bocata de chorizo masticado en el interior de un autocar, intolerancia, superstición y fanatismo se te adhería de forma indeleble al cuerpo. A nadie le importa el aborto en Londres y era la extraña muerte del cantante de Boyzone en Mallorca la comidilla de los garitos del Soho. Además, mi cartera estaba más segura en Londres que en Madrid, con tanta gente del PP cerca.

Esta vez decidí acercarme a un distrito que antes sólo conocía por su impacto en el skyline londinense, los Docklands y el complejo financiero de Canary Wharf. Me fascina la arquitectura contemporánea y salí del metro fotografiando sin descanso las moles del corazón económico de Inglaterra. Me fijaba en su belleza futurista, en el cristal y el acero cortando el aire, pero la realidad de dónde estaba realmente se me reveló en forma de un tipo de casi dos metros de alto y uno de espalda que me preguntaba por qué hacía fotografías, qué hacía en Canary Wharf, a qué me dedicaba, y que me hizo enseñarle todas las fotos que guardaba en la cámara. Como tras el susto inicial no hice mucho caso y seguí con mis fotos, tuve varios encuentros más con hombretones como aquél, uniformados, con chalecos antibalas, armados como policías pero que no eran policías sino la Canary Wharf Security, empleados de Siemens, una guardia pretoriana del capitalismo que custodia su sancta sanctorum y te explica que para hacer fotos allí necesitas un permiso incluso en plena calle. No dejaba de ser una contradicción que durante uno de esos encuentros un avión volara casi rasante sobre nuestras cabezas –no hay limitaciones que prohíban sobrevolar Londres como sí las hay en Nueva York y otras ciudades desde el 11-S- y aquello se considerara menos amenazador que un turista español haciendo fotos. En el British Museum puedes hacerlas incluso con flash, y nadie te registra la mochila, y en esos mismos días cincuenta activistas de Greenpeace lograron encaramarse a los tejados de las Houses of Parliament, burlando todas las medidas de seguridad en la sede de la Cámara de los Comunes para exigir medidas contra el cambio climático, pero la sede de Lehman Brothers, cuya codicia alimentó la crisis que padecemos, es más valiosa, ha de estar bien protegida.



Londres ha sufrido atentados sangrientos pero ocurrieron en el metro, las calles y los autobuses, los padecieron los ciudadanos, no los imperios financieros de la City y los Docklands. Para blindarse en sus rascacielos muy claro deben tener hoy los responsables del Credit Suisse, HSBC, Citigroup, Morgan Stanley, Bank of America, Metrovacesa o Barclays de que no es respeto y admiración lo que despiertan entre el personal. Saliendo de la Isla de los Perros pienso en cómo ese lugar cambió del tráfico de contenedores al de capitales; de zona portuaria, canalla y maleva, a santuario de un mal mucho más temible; de centro de la marinería y la tradición corsaria de Inglaterra a refugio de una nueva piratería. Allí en los Docklands y en la City están los bufetes de abogados que se enriquecen intermediando en los secuestros de barcos que somalíes muertos de hambre, a los que sí llamamos piratas, realizan para ellos. Allí es donde debería Carme Chacón enviar a sus soldaditos para rescatar a los atuneros españoles.


domingo, 5 de julio de 2009

Se acabó la Kodachrome

Otro final para una época

La del grano más fino, la más nítida, la de los colores más naturales, y también con la que cargábamos el tomavistas de super 8, y un parque natural en Utah que siempre ganaba más visto en fotos, y aquella canción de Paul Simon. La película Kodachrome deja de fabricarse. Otra pala de arena en la tumba analógica. Peio Riaño cuenta en Público la bonita historia de Kodachrome



El final del mundo iluminado

El ocaso de un mito. Kodak anuncia el cese de la fabricación del negativo para diapositiva Kodachrome, después de 74 años y tantas leyendas como complicaciones



Fue una pequeña historia que dio nombre a un parque nacional. En 1948, un equipo de la revista National Geographic partió hacia un lugar del que les habían hablado como el hermano pequeño del Parque Nacional de Yellowstone. La carretera desde Cannonville transitaba entre formaciones erosionadas, rocas coloreadas en infinitos rojos, amarillos, rosas, blancos y marrones, que sobre el azul del cielo componía un motivo espectacular suficiente para escribir en el número de septiembre de 1949 un artículo sobre la zona y esas curiosas chimeneas de más de 50 metros de altura, que surgían de la nada, conocidas como "pipas de arena"...

martes, 21 de abril de 2009

Silvia de Luque expone en Málaga

El otro regalo de Silvia

Pensando en qué escribir sobre la primera exposición de fotografía de Silvia de Luque me viene a la mente una paradoja tal vez algo rebuscada pero que me resulta divertida. St. Etienne, un grupo que siempre he adorado, incluyó en su álbum de 1998 Good Humor dos singles consecutivos titulados Sylvie y The Bad Photographer. Es justo al revés: Pensar en esta Silvia, amiga y compañera de trabajo desde hace ya ni me acuerdo cuanto, es pensar en The good photographer, en alguien que en tan poco tiempo que da vértigo se ha introducido en este arte y ha escalado a alturas inconcebibles de talento, calidad y sensibilidad en un fotógrafo aficionado.

Silvia tiene hasta el 20 de mayo abierta su primera exposición en solitario en la sala Ámbito Cultural de El Corte Inglés de Málaga. Lo suyo es para estudiarlo. Su talento para la radio estaba ya demostrado a uno y otro lado de los controles pero hace poco más de tres años que la oía hablar por primera vez de fotografía y del nuevo mundo que había descubierto en Flickr.com. Ver sus primeras fotos en su página de Flickr fue un shock. Su evolución posterior da vértigo. Mil visitas diarias en su página, un montón de amigos de la red que abarrotaron la inauguración de la exposición, y una nueva demostración de talento en cada foto que cuelga.


En Málaga ha llevado al papel ochenta de ellas, escenas tomadas en Granada, Huelva, Polonia, Argentina, Uruguay... vida urbana, detalles de flores o animales y sobre todo las siluetas recortadas contra el cielo y los paisajes que en sus fotografías se convierten en orgánicos. En El regalo de Silvia, la hermosa película de Dioniso Pérez Galindo, la protagonista decidía acabar con su vida regalando su corazón y el resto de sus órganos a otras personas. Esta otra Silvia está también repartiéndose a sí misma en el regalo de sus fotos.


domingo, 14 de septiembre de 2008

Man Ray, Duchamp, Picabia. Exposición en Barcelona



Mezclando amoniaco, nitrato y cerillas

Su unión fue calificada como un cóctel explosivo lanzado al corazón de la Historia del Arte. después de ellos nadie pudo poner la mano en el fuego sobre lo que es arte y lo que no. Le queda sólo una semana a la más trascendental exposición que ha podido verse este año en España.

Organiza
da por el Museu Nacional d'Art de Catalunya -cuya sede está en el Palacio Nacional de Montjuich- en colaboración con la Tate Modern de Londres, reune a tres artistas cuyas trayectorias son inseparables y se alimentan mutuamente: Marcel Duchamp (1887-1968), Man Ray (1890-1976) y Francis Picabia (1879-1953).Sin sus hallazgos y sus provocaciones no se podría entender el arte contemporáneo.

La muestra reúne más de 300 obras: pinturas, fotografías, dibujos, películas y objetos, entre los que destacan los famosos readymades de Duchamp que cuestinaron el propio concepto de obra de arte. Marcel Duchamp y Francis Picabia nacieron en Francia y se hicieron amigos en París. Fue en Nueva York, ciudad de exilio de los dos artistas franceses, donde, en 1915, junto con el americano Man Ray, impulsaron el movimiento dadá de esa ciudad, y donde forjaron una amistad a tres bandas que duró hasta el final de sus vidas.



La exposición incide precisamente en la plasmación de esta amistad en el arte: Su fascinación común por las máquinas, el movimiento, el erotismo o la experimentación con la luz y las transparencias, que llevó a Man Ray a la invención de las rayografías. La sala principal recoge obras esenciales del Siglo XX como Desnudo bajando una escalera, Fuente, La Marquesa Casati, Hija sin madre y el monumental Gran Vídrio de Duchamp. Una segunda sala guarda una amplia recopilación documental sobre las vivencias, el intercambio de ideas y los juegos compartidos por los tres artistas, con el ajedrez como gran protagonista.



Fotografías:
1. Readymade de espirales (Duchamp)
2 y 3. Mirando a través de El Gran Vídrio (Duchamp)
4. Marquise Casati (Man Ray)
5. Daughter Without Mother (Picabia)
6. Desnudo bajando una escalera (Duchamp)
7. Noire and Blanche (Man Ray)