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domingo, 1 de noviembre de 2015

Cada día quedan menos (un holocausto alpujarreño)

Órgiva y El Carrizal hoy
Cuando la democracia  y la paz -o los sucedáneos de cada momento- han sido la norma y el entorno durante buena parte de nuestras vidas, el exterminio de toda una famila es una posibilidad que sólo concebimos unida a remotas guerras servidas por los telediarios o al equivocado fatalismo con que asistimos a los accidentes en carretera. Raranente están preparadas nuestras mentes para asumir la sistemática tala de un árbol familiar por causa de las ideas de quienes lo formaron.

Antonio López era electricista en Lanjarón; en febrero de 1936 fue elegido alcalde por el Partido Socialista. El 11 de agosto los rebeldes franquistas se llevaron a Antonio y dos de sus siete hijos junto a muchos de sus vecinos. Le obligaron a ver morir a Felix y Antonio, aquellos dos hijos, antes de fusilarle y sepultar su recuerdo junto a sus cuerpos fríos en el barranco del Carrizal. Unas semanas antes otro de sus hijos, Miguel, había sido asesinado en Torvizcón. La rabia homicida de los vencedores no se sació y persiguió a la familia hasta que seis años después de acabada la Guerra Civil otro hijo de Antonio, José María, fue acribillado a balazos en las tapias del cementerio de San José de Granada. Los asesinos robaron sus vidas y también sus pobres pertenencias: su pequeño taller de Lanjarón fue saqueado. Algunos de los muertos dejaron hijos, y al frente de la familia quedó la valerosa Dolores Mingorance, que tras sufrir años de prisión se fue consumiendo lentamente. Maribel, su nieta, cuenta que cuando murió Dolores no llegaba al metro de altura, encorvada bajo el peso del holocausto familiar. De pena no se puede morif -decía- si yo he sobrevivido al asesinato de un marido y cuatro hijos.

Los López Mingorance
De los hijos del matrimonio López Mingorance sólo una hija, Purificación, asistió al  cambio de siglo. Aunque residía en Barcelona, cada Día de Difuntos no faltaba para colocar unas flores en la cruz que a finales de 1975, cuando desapareció el principal sostén de aquella sanguinaria tiranía, lo que quedaba de la familia erigió en El Carrizal. Lo hizo hasta 2006, pues falleció en mayo de 2007. Cada día quedan menos. Con ella en el modesto homenaje siempre estaba su sobrina Maribel, cuyos recuerdos son los que durante décadas le han transmitido en voz baja lo supervivientes y cuya voz se quiebra con el recuerdo de su madre Isabel, que ni siquiera tuvo tiempo para acudir al humilde homenaje anual: apenas sobrevivió al franquismo. Maribel y su tía fueron los primeros familiares de los muertos del Carrizal que presentaron una denuncia en los juzgados. Pedían lo elemental: que se busque e identifique a los suyos si es posible o que al menos un hito más perdurable que su pobre cruz sometida a los vientos impida que quienes allí yacen sean sepultados por segunda vez. Sospechaban que la construcción de la autovía Granada-Motril y los diques de Rules sacaron a la luz restos y los hallazgos se silenciaron con tierra y hormigón como a veves ha ocurrido con los restos arqueológicos, en siniestra equiparación entre una vasija romana y una vida aniquilada. Hasta la fecha nadie ha dado explicaciones sobre los efectos -¿daños?- colaterales de esas obras, ya terminadas.

El barranco del Carrizal, donde yace lo mejor de la Alpujarra, guarda, siempre según estimaciones, unos cuatro mil cuerpos, muchos hoy cubiertos por olivares y tierras de labor, entre víctimas de la comarca y otras de la Desbandá de Málaga. Las instituciones andaluzas se comprometieron a impulsar la búsqueda e identificación de los represaliados de la Guerra Civil cuando lo soliciten los familiares; de eso se ha hecho bien poco, y menos desde que el gobierno Rajoy puso en en vía muerta la Ley de Memoria Histórica. Al menos este año la Junta de Andalucía señalizó  el barranco como Lugar de Memoria e instaló un monumento conmemorativo en el lugar de la vieja cruz, que unos vándalos pintarrajearon: ¡ROJOS NO!.

Peor han sonado los insultos a los muertos escupidos recientemente por cargos del Partido Popular:   el senador Villarrubias asegurando que no quedan más fosas que descubrir, o las barbaridades que les han costado sendas demandas a Pablo Casado y Rafael Hernando...  Puedo entender a Javier Cercas cuando en su reciente El impostor califica el término memoria histórica como un oxímoron porque -dice- mientras la memoria es individual y subjetiva la Historia es colectiva y aspira a ser objetiva. De acuerdo, pero los recuerdos, el dolor y los sentimientos de un individuo o individuos pueden ser más importantes que toda la Historia.

A aquellos individuos, los López Mingorance, sus parientes y sus vecinos, les queda poco más que las viejas fotos; las he visto, son rostros de miradas serenas, no feroces, pero que acusan a un régimen de muerte y terror que nos gobernó durante interminables décadas y al que sólo se puede sepultar enterrando el olvido, dejando que las tumbas cuenten su historia.

Actualización de un artículo publicado el Granada Hoy en octubre de 2003





viernes, 11 de septiembre de 2015

España negra, ayer y hoy



España ya no es roja,
España no es azul.
España ahora y siempre
es negra como el betún
(Def Con Dos
"Veraneo en Puerto Hurraco", 1991)

No es la referida en la canción de Def Con Dos la España negra de la que quiero hablar en esta entrada; tampoco la de los truculentos sucesos reales que magistralmente registró Margarita Landi en el semanario El Caso y recopiló para TVE Pedro Costa en la serie La Huella del Crimen; ni los tremebundos hechos imaginados por Andreu Martín, Juan Madrid o Francisco González Ledesma en novelas y relatos. No; viajaré casi un siglo en el tiempo para encontrarme con La España negra, libro de viajes por un país que hoy pretendemos no reconocer que el pintor, grabador, dibujante y escritor expresionista José Gutiérrez Solana publicó en 1920 y la editorial Comares reeditó hace ahora diez años en la colección La Veleta dirigida por Andrés Trapiello. Hoy la obra está descatalogada y sólo puede adquirirse en el mercado de segunda mano. Aquella reedición de Comares que acabé extraviando la adquirí en la Feria del Libro de Granada de 2005 el mismo día que visité una exposición de sesenta cuadros y grabados de Solana cedidos por la Fundación Maphre en el carmen de la Fundación Rodríguez Acosta, una de las cumbres arquitectónicas del siglo XX en España junto a las obras de Gaudí desperdigadas por Barcelona, el Garraf, Astorga, León  y Comillas.

Ramón Gómez de la Serna en el Café Pombo
pintado por Solana
El libro de Solana, imbuido de tremendismo como su pintura heredera de las pinturas negras de Goya, e influido por el expresionismo de principios del siglo XX al igual que toda su obra plástica, comienza por el Prólogo de un muerto, en el que el autor se retrata como si acabara de fallecer y no pudiera moverse ni comunicarse. Desde ahí sigue un recorrido desordenado y a salto de mata por lo que podríamos llamar la España profunda, de costumbres bárbaras y ritos chocantes, que culmina con el regreso al viejo Café Pombo de la calle Carretas y a la tertulia -inmortalizada en un cuadro por el propio Solana- que allí presidía Ramón Gómez de la Serna,  a quién está dedicada La España negra.

Distintos especímenes del Padre Suárez
Pretendemos hoy no conocer aquella España que nos avergüenza pero que se parece demasiado a la nuestra porque parte de lo peor de ella permanece. ¿Cómo no identificarnos con aquellos marineros holandeses que se ganaban una tunda por no descubrirse al paso del Corazón de Jesús? Dejando a un lado las esencias carpetovetónicas, no está la ciencia en la España del XXI -y no por culpa de los científicos- muy lejos de las colecciones de tenias conservadas en alcohol de una botica abulense que describía Solana: La solitaria del gobernador de Ávila se leía en uno de los frascos... la del canónigo don Pedro Carrasco, gorda y bien alimentada... y la amarilla y delgada de no comer, la del maestro de escuela. Al repasar este capitulo no puedo evitar acordarme, como entusiasta de los viejos museos de historia natural, del Museo de Ciencias del Instituto Padre Suárez en la Gran Vía granadina, un venerable liceo de 170 años de antigüedad que tuvo bachilleres tan ilustres como Federico García Lorca y Francisco Ayala. Junto a vetustos microscopios e instrumentos científicos, este fascinante museo muestra en sus cuatro salas abiertas al público en 1995 colecciones de rocas y minerales, muestras de arqueología científica y esos hipnóticos frascos que conservan en formol y otras sustancias fetos, criaturas deformes y fenómenos de la naturaleza. Te quedas boquiabierto. Será negra y extravagante, pero merece la pena adentrarse en esa España; su fascinación es imborrable.








domingo, 15 de marzo de 2015

El retorno de los putrefactos

 Los putrefactos fue uno de los escasísimos trabajos conjuntos de Salvador Dalí y Federico García Lorca, realizado durante la época en que ambos convivieron, junto a Luis Buñuel y Pepín Bello entre otros, en la Residencia de Estudiantes de Madrid. En aquel momento el libro no llegó a ver la luz, pues si bien el pintor entregó las ilustraciones y caricaturas que le correspondían, el poeta granadino se limitó a completar los textos y comentarios que las acompañaban y no escribió el prólogo al que se había comprometido. Fue ya en 1995 cuando la mentada institución y la Casa Museo Federico García Lorca de la Huerta de San Vicente publicaron al fin la obra y organizaron una exposición de originales y documentos que pudo visitarse en Madrid y Granada. En aquella edición incluyó la directora de la Huerta de San Vicente la dedicatoria que aquí reproduzco.


Dedicatoria de Los putrefactos por Laura García Lorca
Según la despiadada -más que irónica- visión de Lorca y Dalí, putrefactos son los anticuados, cursis, retrógrados, blandos y patéticos -los que hoy  llamaríamos casposos-. Por eso mismo el título de este artículo no es adecuado: los putrefactos no han regresado ni están de vuelta, porque nunca se han ido; siempre han estado entre nosotros. Putrefacta entre putrefactos fue la España de la dictadura franquista, un régimen asentado en la corrupción y el robo, que apestaba a cerrado y sacristía -como la definió y la anticipó Machado-, a pies de gris -como se quejaba el Jarabo que interpretó Sancho Gracia para Juan Antonio Bardem y Pedro Costa; aquella España con los hombros cubiertos de caspa de militar chusquero, embadurnada de beatería y del conservadurismo interesado de quienes tenían muchos privilegios heredados que defender.    También esta democracia de hoy está plagada de putrefactos; cada mañana desayunamos con nuevos casos de putrefacción de todos los colores, sean populares valencianos y mallorquines o socialistas andaluces ERE que ERE, con cospedales y blesas, con Betis y Osasuna, estamos lo bastante entretenidos para no precisar echar la vista atrás, ni acordarnos de Soficos, Matesas o aceites de Redondela; para ilustrarnos nos bastan las fotografías de prensa o las imágenes de los noticieros; no nos hacen falta aquellas caricaturas de  trovadores cubistas y lectores de La Veu de Catalunya, pero ¡que grande es repasar tanta genialidad y mala uva!
Ni Picasso se libró de las puyas de Lorca y Dalí


lunes, 16 de febrero de 2015

Soy ehpañó y andalú, cazi na

Juan Manuel Moreno Bonilla, flamante candidato del Partido Popular a la presidencia de la Junta de Andalucía en las absurdas elecciones anticipadas que Susana Díaz ha convocado para el próximo 22 de marzo, se ha descolgado en los últimos días con una insólita propuesta programática: la creación de una Real Academia de la Lengua Andaluza (RALA) -Él mismo sí que parece de perfil ralo,  seis de cada diez andaluces ni siquiera lo conocen a estas alturas del partido-. Moreno Bonilla -por otra parte una razonable elección de la vicepresidenta Sáenz de Santamaría frente al alcalde corrupto de Tomares José Luis Sanz defendido por Javier Arenas- olvida que en ningún caso se puede hablar de una lengua andaluza, e incluso mencionar un habla de los andaluces es ser demasiado generosos.

La descacharrante proposición me ha hecho recordar un episodio que me tocó vivir cuando trabajaba en Granada: En febrero de 2010, hace ahora cinco años, Padul -perdón, Er Paú según los entonces convocantes- acogió la quinta Huntad’ehkritoreh en andalú, extravagante encuentro de quienes mantienen que el habla andaluza, o mejor dicho, las diversas variedades fonéticas que el idioma español adopta en Andalucía, merecen una norma común para su transcripción a la escritura. Junto a lecturas de la obra de quienes escriben en ese andalú de ficción se presentaron ponencias tan llamativas como una que explicaba Er sihnifikáo sosio-kurturà i er komportamiento morfo-sintáhtiko de la ahpirasión andalusa. Establecer una gramática para un inexistente andalú común se antoja tan carente de interés como imposible. El propio enunciado del congreso se transcribía en sus documentos de cuatro maneras diferentes; unos defendían el ceceo por considerar el seseo cosa de señoritos, otros iban todo el rato haciendo eses. El propio organizador de la cosa, Huan Porrah -no se rían, que lo de Gorka Reondo (loh de Birbao nasemoh onde noh da la gana) es aún peor- opta directamente por defender el empleo de incorrecciones más próximas al analfabetismo funcional que a un mínimo común culto: rempuhà, bemoh tenío en kuenta, golé, munxo... Quienes nos hemos ganado la vida ante un micrófono nos rebelamos en su día contra que nos obligaran a hablar un castellano de Burgos y al mismo tiempo abominamos del andaluz impostado pero la idea de una ortografía andaluza diferenciada me recuerda a aquella pegatina en la popa del Seat 127 con la que papá nos avergonzaba: Zoy ehpañó y andalú, cazi na. Sea como sea, la charlotada tenía el encanto de su candidez friki si se compara con el caso valenciano, donde la política se inventó un idioma que no existe y abrió una Academia de la Lengua. El supuesto valenciano, que no llega ni a dialecto propio pues es el mismo catalán de la desembocadura del Ebro, es hoy uno de los idiomas que se hablan en el Senado con su traducción simultánea y todo.

Los intentos de cambiar la realidad mediante la modificación del lenguaje son recurrentes. Muchos piensan que con 1984 George Orwel escribió un manual de instrucciones en lugar de una advertencia y a aplicarlo se dedican. Es ese el empeño del llamado lenguaje no sexista, parte esencial del corpus ideológico del género, que ni con el apoyo del poder político ha conseguido que las niñas dejen de pedir por Reyes princesas vestidas de rosa ni ha avanzado demasiado en igualdad real -esa que nada tiene que ver con cuotas ni despachos paritarios-. También las religiones hacen uso ideológico del lenguaje. La obligatoriedad del latín en la liturgia católica era una forma de evitar la herejía, o la simple interpretación personal de preceptos y creencias. Hoy la corrección política, reflejo de una nueva beatería de izquierdas, es el principal agente de modificación del lenguaje. Parece que esta vez es un político de derechas quien ha tomado ese camino, aunque su dirección le lleve al choque frontal con las urnas.

Segundo párrafo inspirado en un artículo publicado en un artículo publicado en Granada Hoy en 2010

Vídeo: Johnny Thunders - Born to loose

martes, 9 de septiembre de 2014

La vacuna de la ignorancia

Todo esto viene al caso del niño británico Ashya King, aunque encuentro similitudes entre la actitud de esos padres que se llevaron a la criatura sin permiso del hospital londinense en el que estaba ingresado y otros hechos anteriores o recurrentes en los que, como en este, se ven mezcladas la salud, la infancia, la religión, las supersticiones y el sentido común o su ausencia. Los King y sus abogados se agarran a su intención de financiar una terapia que le proporcionarán al niño en un centro privado de la República checa y su desconfianza en las alternativas que les ofrecen en el Reino Unido, reclamando una tutela ahora en manos de la Justicia y que no demuestran merecer. Los expertos indican que la trapia de protones a la que aspiran los padres someter a Aysha en Praga es un tratamiento apenas experimentado, poco efectivo y extremadamente costoso. Algunos medios opinan que el hecho de que los progenitores sean testigos de Jehová puede explicar su terca decisión. No sería la primera vez en que la actuación de unos miembros de esta secta respecto a menores bajo su tutela causa alarma y ya han sido sonados casos de padres que hacían peligrar la salud de sus hijos negándose a que recibieran una transfusión sanguínea, algo que sorprendentemente algunas sentencias no han considerado una forma de homicidio.

En lugar de generar rechazo la conducta de la familia King ha movido una ola de solidaridad y apoyo en las redes sociales, donde se acusa de insensibilidad a la comunidad médica y a los estados de no respetar la libertad religiosa y de conciencia. Y yo le pregunto a tanto abajofirmante si se manifestaría también en favor de la ablación, que es una tradición de algunas sociedades que en muchos casos se realiza a instancia de los progenitores de la víctima. ¿Están se guros de que el de los King no es un caso de agresión a un menor?

Colegio Gómez Moerno de Granada
Al comenzar el curso 2010-2011 se dio en Granada la circunstancia inaudita de que la Justicia tuvo que obligar a un buen número de padres a vacunar a sus hijos. Ocurrió en el colegio Gómez Moreno del Albaicín despues de que se produjeran entre los alumnos y maestros casi cincuenta casos de sarampión mientras un buen número de padres y madres se negaban a que sus hijos fuesen inmunizados con las vacunas que gratuítamente les suministraba la Consejería andaluza de Salud. Aquellos progenitores acabaron ante el juez y el titular del Juzgado de lo Contencioso número 5 ordenó la vacunación forzosa de treinta y cinco niños. En zonas de África voluntarios de Médicos Sin Fronteras sufren agresiones de quienes desconfían de la medicina occidental mientras en Pakistán los talibanes persiguen a los sanitarios que pretenden vacunar a sus hijos convencidos de que tratan de inocularles cristianismo o laicismo. Vemos también como en África Occidental el combate de la epidemia de ébola se ve dificultado por los ritos funerarios y los sanitarios se ven obligados a aceptarlos a sabiendas de que hacerlo significa perder terreno frente al avance del virus.

Cuando ocurrió el asunto del G.ómez Moreno charlé y discutí mucho al respecto, comprobando con estupor que había quienes aplaudían la actitud -ética, decían- de unos padres que se negaron explícitamente o por omisión a que sus vástagos fuesen inmunizados. Salud y el juez fueron pacientes y comprensivos en exceso si tenemos en cuenta que los antivacunas son responsables directos de la extensión de la enfermedad puesto que un brote se convierte en epidémico cuando, como fue el caso, aparece donde se concentran muchas personas no vacunadas. Escuchando a estos padres entiendo a esosa maestros al borde del suicidio tras una tutoría con papás y mamás que, mediante la lectura de suplementos dominicales y charlas con compañeros de pilates, se han formado sus propias ideas sobre pedagogía y se permiten dar lecciones. En la generación que hoy lleva a sus hijos al colegio hay mucho perroflauta con cortocircuito ideológico. Anda suelto u tipo de padres contra el que convendría desarrollar una vacuna antes de que el  daño que causan a sus hijos sea irreparable.

Expreso mis dudas de racionalista y me envían documentación sobre el argumentario antivacunas. Loprimero que leo es de u médico catalán  llamado Marín Olmos. Cuando veo que el susodicho es profesor de homeopatía -una de las más escandalosas estafas de nuestro tiempo- y que en la misma web se anuncia la prueba científica definitiva de que se usaron explosivos para volar las Torres Gemelas no leo ni una línea más. Las corrientes y grupos antivacunación, que incluyen a veganos, integristas evangélicos y new age, revisten de supuestos argumentos científicos mitos y creencias que entroncan tanto con la superchería como con la paranoia conspirativa. Parte de culpa tendrá  también la Administración en la extensión de los prejuicios contra las vacunas, tras retratarse con la industria farmacéutica exagerando la amenaza de l gripe A para justificar la compra masiva de vacunas que hubo que  destruir después. ¿Cómo confiar en máximos reponsables de Sanidad que tomaban posesión del cargo luciendo enl muñeca la pulserita milagrosa? Y no olvidemos a las universidades que proporcionan formación y las farmacias que hacen negocio con la homeopatía y la holística. Cierto es que la medicina no es una ciencia exacta, pero la mayor parte de sus alternativas ni siquiera son racionales.

Debemos vacunarnos contra el retorno de la ignorancia, contra los nuevos charlatanes que van de feria en feria pregonando sus ungüentos y crecepelos; denunciar el apoyo público y e médicos y farmacéuticos a la homeopatía y otras terapias dudosas; desenmascarar a charlatanes, conspiranoicos, sanadores e incluso psicoaalistas -sí, otra seudociencia ajena a l evidencia experimental-; opnernos y desobedecer a esos jueces que anteponen la libertad religiosa y de conciencia al sentido común y los derechos de la infancia.

A partir de un artículo publicado en Granada Hoy en noviembre de 2010







martes, 5 de junio de 2012


Comida de hospital

En mi largo periplo hospitalario (en dos meses las urgencias del Clínico, la UCI del Ruiz de Alda y una planta de Trauma), he comprobado, que además de no vislumbrarse la famosa luz al final del tunel, hay algunas verdades absolutas. Véanse.
Primera: La comida de hospital es siempre una bazofia. Indefectiblemente. En mi caso sólo un refrescante helado de frutas y una gelatina a base de agua semicongelada merecían la pena. Cualquier plato tibio o del tiempo era directamente una invitación al vómito.
Segunda: tus padres han venido al mundo para avergonzarte. Los míos son esos que jamás paran o bajan el volumen del timbre del móvil en una habitación llena de gente y conversan con su interlocutor como si fueran a entenderse a gritos.
La vida de hospital se va pareciendo cada vez más a la comida de hospital, insulsa y monótona. La fauna de hospital la forman unas profesionales vocacionales, encantadoras, y alguna que otra reina (y rey) del escaqueo. Además están los familiares que repiten varias veces al día el sermón de que el médico siempre lleva la razón; y por último los enfermos, empeñados en hacer justo lo que no nos conviene.
Mientras, yo me alivio con agua de Lanjarón y pienso en curarme para siempre, pero no para escribir de un tirón sin equivocarme ni mejorar mis dotes de comunicación, sino por salir volando y decirle a esto adiós para siempre.

domingo, 16 de octubre de 2011

Ruido de sables



El 25 de abril de 1974 el Movimento das Forças Armadas, grupo de oficiales portugueses de baja graduación, acabó con medio siglo de dictadura e instauró un régimen democrático en su país. 37 años después, la democraciaen Portugal, en España y en casi toda Europa está en proceso dedemolición; hay una contrarrevolución en marcha para derogar los derechos sociales, laborales y económicos adquiridos durante el último siglo y los gobiernos están a las órdenes de intereses privados y corporativos. Así que un episodio protagonizado de nuevo por militares portugueses, en concreto la Asociación Nacional de Sargentos, hace que a uno, bastante alérgico a los entorchados, nunca como desde la Revolución de los Claveles le haya sonado mejor el ruido de sables.

El gobierno del conservador Passos Coelho, obsesionado por pagar la deuda y el rescate a sus bancos y presionado por el FMI y las instituciones europeas, aplica atroces medidas de austeridad, que están llevando a muchos portugueses a la miseria y bastante cerca del hambre, hundiendo la economía y acrecentando el desempleo, con lo que, como sabe cualquiera excepto el Banco Central Europeo y los cretinos que nos gobiernan, jamás se podrá pagar esa deuda ni salir del pozo al que nos precipitan intencionadamente. Ya ocurrió en los ochenta en la América Latina por la que Milton Friedman esparcía su veneno. Hoy en Chile se lucha en las calles por una educación pública quela dictadura de Pinochet, laboratorio de las ideas de la Escuela de Chicago, desmanteló para otorgar un negocio multimillonario a las entidades de crédito.

Sí, ya sé, lo que hace el gobierno conservador de Portugal es exactamente lo mismo que está haciendo el socialista de Rodríguez Zapatero, pero a nuestro primer ministro todavía no le ha salido un grupo de militares -empleados públicos a los que las medidas de austeridad también machacan- que le advierta como sí han hecho los sargentos portugueses de que ellos “están al servicio del pueblo y no de instituciones particulares” y a las claras avisen a su jefe de gobierno y a quien quiera escuchar para “que nadie ose pensar que las Fuerzas Armadas podrán ser usadas en la represión de la convulsión social que estas medidas puedan provocar”. La verdad es que viendo cómo se las gastaban los policías españoles o los mossos catalanes en la represión de indignados, uno vuelve a tener la sana envidia de Portugal que no sentía desde 1974. Hace sólo unas semanas en una manifestación de policias en el país vecino, los policías que mandaron para reprimirlos se unieron a sus compañeros. Los sargentos portugueses recuerdan a Passos Coelho sus propias palabras: “En Portugal hay un derecho constitucional a manifestarse y un derecho a hacer huelga”. Y es que hay ya quienes lo ponen en duda.

Desde hace unos días no se me va de la cabeza la historia leída en un periódico de Caridad Melero, vecina de Villarrobledo (Albacete). De su pensión de 600 euros paga la mitad a un centro para enfermos de párkinson donde pasa el día. La Ley de Dependencia le otorgó 277 euros más, pero hace tres meses que no los cobra. A su hija, contratada a media jornada por el Ayuntamiento y con su marido en paro, sólo le están pagando el 60% de la nómina, 400 euros. Éste es uno de los miles de dramas que están viviendo esos ciudadanos españoles cada uno de los cuales ha -hemos- aportado al rescate del sistema bancario cinco mil euros, pero a quienes el Gobierno Central y las comunidades autónomas, controlados por una clase política que se ha puesto a las órdenes de la cleptocracia, están despojando -robando es el término adecuado- sus derechos a plena luz del día, para derivar el dinero al pago de deuda o ahorrárselo en nombre del control del gasto público. Ahora en casi todos los medios de comunicación se escucha un mantra insistente: Es imprescindible recapitalizar a la banca. Escondan el dinero en un calcetín. Mientras las administraciones no pagan residencias de mayores o de discapacitados pienso en esos alcaldes que avisan de que no van a poder las nóminas -los de Armilla y Granada lo han hecho- y me pregunto si cuando eso ocurra ellos mismos, y sus concejales y puestos de confianza, también dejarán de percibirlas. Me lo pregunto más que nada por saber si es hora de echarlos a patadas de sus puestos antes de que sea peor. Y hemos de recordar la idea roussoniana del contrato social: “Los hombres voluntariamente renuncian a un estado de natural inocencia para someterse a las reglas de la sociedad, a cambio de beneficios mayores inherentes al intercambio social”. Si el Estado incumple su parte del contrato, es legítimo romperlo.

Ni que decir tiene que golpes militares o asonadas son cosas de otros tiempos, pero como creo que a esta inmunda clase política del bipartidismo y la democracia capada hay que meterle el miedo en el cuerpo, confieso sentir aire fresco cuando leo a los sargentos portugueses que “las revoluciones no se anuncian, cuando llegan, llegan porque tienen que llegar". Señores diputados, ríndanse, están rodeados por el pueblo.

domingo, 9 de octubre de 2011

Del vodevil a la astracanada

Se reunían en Granada los defensores ciudadanos de todo el país hablando de los millones de nuevos pobres, de los doscientos que cada noche duermen en las calles de Granada, de los desahucios, los cortes de luz, las prestaciones que se esfuman, de la indefensión ante las administraciones corruptas; de esa densa costra de mugre que cubre España al final de la era Zapatero. A los editores y directores de los medios no les interesaba el asunto. No me hables de cosas de pobres que con la boda no me caben, que hay que sacar a la mayor terrateniente del país bailando disfrazada de Baby Jane, como una muñeca rota y decrépita entre curas y toreros. Eso sí que es lujo.

Bajaba las escaleras de la convención socialista el candidato Rubalcaba como una Alaska emplumada y cabaretera que con los años ha acabado en Lina Morgan, aunque mientras la tertuliana de Jiménez Losantos al menos reconoce que ha dado “el paso trascendental del vodevil a la astracanada”, Rubalcaba se empeña en seguir llamándolo socialdemocracia, e incluso anuncia que nos traerá el estado social en cuya destrucción él mismo trabajó desde el Gobierno hasta hace dos días.


Andaba Kim Jong Ill buscando en Google Maps donde está Rota para apuntar los misiles y el socialismo obrero español redecoraba la villa gaditana para recibir de nuevo a Mister Marshall, que a las niñas bonitas viene a obsequiarlas con aeroplanos. Creación de empleo y de riqueza, ¡viva!, lo que repartía a tutiplén Toti, el exalcalde de Ronda, cuando PSOE y PP se lo rifaban para ficharlo.


Repartían café y bizcocho en el PSOE de Granada, presentando al candidato que si no nos saca de la miseria al menos nos vacunará contra la gripe, recitando el mantra de que el PP malo recorta en sanidad y educación y ellos no. Duelos y quebrantos era lo que en otro punto de la ciudad –donde la vida real- repartían los comerciantes y vecinos de la Redonda y el Zaidín al que los mismos inútiles de los bizcochos habían llevado a la ruina con las obras del metro que no se terminan porque no se pagan, que si se pagan se dispara el déficit, y eso sí que no.

La turba de nuevos desarrapados arríaba la bandera española y hacía ondear la de Bélgica, el país que crece y crece tras dos años sin un gobierno que les recorte el pan y la sal, que les hunda en la miseria con el control del gasto, sin gobernantes a quienes Trichet pueda agarrar por los testículos. Rubalcaba bajaba las escaleras rodeado de una multitud de coristas de Las Leandras; antes de llegar al suelo se le romperá un tacón y se dará el batacazo. Como a esos cantantes de rock que se lanzan sobre el público y éste se aparta, entre los cinco millones de parados se hará un hueco para que el candidato dé con sus huesos en el suelo. Maltrecho aún cantará: “solamente puedo decir, gracias por venir”.


sábado, 20 de agosto de 2011

Martirio

El polaco Stanislaw Lem narra la historia del padre Oribacio, misionero galáctico que predicó el catolicismo en el planeta Urtama a los memnogos, las criaturas más serviciales, dulces y bondadosas de todo el Cosmos. En sus prédicas el tema favorito de Oribacio era el martirio de los santos. A los asustados memnogos les describía en toda su crudeza los suplicios de los perseguidos por su fe. Les explicaba que para un creyente no hay mayor aspiración que la santidad, y si por ello ha de sufrir tormento, las puertas del Paraíso se le abrirán de par en par. Los agradecidos y altruistas habitantes de Urtama decidieron recompensar al padre Oribacio facilitándole el camino de la santificación. Siguiendo fielmente sus homilías le despellejaron la espalda y se la untaron con pez al igual que a San Jacinto, le abrieron el vientre y se lo rellenaron de paja como le pasó a la beata Elisabeth de Normandía, tras lo cual lo empalaron como los emalquitas a San Hugo, le rompieron las costillas como a San Enrique de Padua y le quemaron a fuego lento igual que los borgoñones a la Doncella de Orleans.


El estúpido anhelo de sentirse mártires y perseguidos por sus
convicciones engorda tanto a las religiones como a muchos dogmas laicos. Qué sería del nacionalismo vasco sin sus presos o cómo se entenderían las masacres en nombre del Profeta sin la exaltación del martirio del hombre-bomba y su posterior recompensa, sean setenta huríes, el paraíso de los beatos o el edén independentista. Qué pintaban en la Puerta del Sol cientos de peregrinos de la visita papal, plenamente conscientes -ellos y quienes hasta allí los dirigieron- de que el lugar era parte del recorrido autorizado para una manifestación laica. Buscaban la fotogenia de unos mártires acosados mientras rezaban, pues si en algo es experta la Iglesia Católica española es en vender la imagen de una religión perseguida, contradiciendo su realidad histórica de secta favorecida y privilegiada por el aparato del Estado en el que sigue encastrada. En estos días del orgullo católico han tenido a su servicio la administración pública y las instituciones del Estado, pero han convencido a muchos de que están siendo hostigados por una furibunda horda atea que se ha llevado más hostias que todos los comulgantes de la JMJ juntos.



También tiene Granada su mártir laico. Estoy convencido de que a Federico García Lorca
le habría molestado su santificación por parte de quienes se escandalizan de que le lleve unas flores un presidente de Diputación igual de legítimo que su antecesor. A mi también me irritan las posiciones del PP de Granada sobre tapias, esculturas y memoria histórica, pero procuro no mezclar churras y merinas. No creo que un autor sea más importante en su muerte que en su obra, ni que deba ser rebajado a mártir al servicio de tal o cual causa.

lunes, 30 de mayo de 2011

Decidimos no decidir



Anoche la Plaza del Carmen, la Puerta del Sol y otras ágoras de la indignación se planteaban si levantar o no unos campamentos agonizantes a los que la brutal intervención de los Mossos en Barcelona insufló un último halito de vida. 'Decidimos no decidir', se corría la voz en Twitter de que la asamblea, por amplia mayoría, ha acordado que para qué decidir hoy lo que podemos decidir pasado mañana. La calle parece que quiere competir en burocracia con los despachos oficiales. El farragoso entramado de comisiones y subcomisiones deberá ahora debatir entre opciones tan complicadas como un sí o un no. Claro que decir sí o no parece fácil pero puede ser tan farragoso como lo expresa el intrépido gacetillero de Ideal que ha querido ser arte y parte en el 15-M granadino: "Hay dos resultados previsibles. Que se apruebe la autodisolución o que no se apruebe". Un genio.

La intervención de la policía francesa en la acampada parisina se ha intentado convertir en otro empujoncito de rabia para seguir adelante, como lo es esta mañana el desalojo por parte de la Policía Local de "La Indiscreta", un edificio de oficinas de Gran Vía que llevaba diez años abandonado hasta que un grupo desvinculado del movimiento okupa entró en él hace dos meses para rehabilitarlo y convertirlo en centro social, con el beneplácito de los vecinos. No hace falta ser un lince para ver la provocación intencionada que el Ayuntamiento de Granada hace a los acampados ante su impotencia para conseguir que abandonen la Plaza del Carmen, con torpeza y brutalidad comparables a las de los responsables de la Generalitat. Contagiado del lenguaje burocratizado y farragoso de las asambleas el antes mentado gacetillero oficial -o autorizado- y aspirante a gurú de Internet, lo explicaba con claridad pristina: "El segundo escenario es el que iba a pasar y no pasó por un elemento que interrumpió la sinapsis neuronal que vincula vía Internet y sus potentes herramientas de comunicación y difusión todas las acampadas repartidas por España y por el extranjero. "La carga de los Mossos en la Plaza de Catalunya ha impedido que hoy domingo hubiéramos ganado la fuerza necesaria para lograr el levantamiento de la acampada en Granada vía aprobación en la asamblea de esta tarde". ¡Cómo tienen algunos la sinapsis neuronal, cielo santo!


Pero no nos engañemos, ni las plazas ni Twitter son el mundo real. Esa España que el 22 de mayo votó en masa al PP aplaude el desalojo a hostias de la Plaza Catalunya y sin duda la Granada de las vírgenes y el 70% de voto al PP, también lo haría si ocurriera lo mismo en la Plaza del Carmen. Son las contradicciones de este convulso en el que grandes esperanzas y grandes decepciones se han alternado.

Lo que resulta difícil de entender son algunas sorprendentes decisiones de los acampados granadinos, como desmarcarse de la jornada de manifestaciones que ayer domingo se realizaron en otras ciudades andaluzas, como la gran manifestación de Sevilla. O que costara Dios y ayuda que la asamblea aceptara, a regañadientes, apoyar una manifestación organizada por asociaciones de parados contra el desempleo y la precariedad -y que contó con poquísimos acampados entre sus escasos participantes- ¿No era precisamente por reivindicaciones como esa por lo que surgió el movimiento, o será que ya pocos se acuerdan de por qué llevan doce días en la plaza?

Hay esperanzas porque hemos visto cómo las comisiones de espiritualidad, los gurús y la farfolla que han desprestigiado el movimiento han ido dando paso a la extensión por los barrios, la didáctica y la acción práctica en un acelerado camino hacia la madurez que implica sustituir los campamentos por la política, con los partidos o sin ellos, trabajando por los cambios urgentes que la democracia y la economía española precisan. Sabemos que con la izquierda tradicional no se puede contar. Antes de las elecciones, a los dirigentes socialistas se les llenaba la boca de comprensión, y todos hacían suya la indignación común. Desde el 22 de mayo, ni uno sólo se ha referido a las movilizaciones callejeras ni siquiera de refilón. Hacen como si nunca hubiera existido y se concentran en acabar con los ultimos vestigios de democracia interna dentro del PSOE y certificar la muerte de la socialdemocracia con el golpe de mano del bunker felipista.

Es necesario poner fin a las acampadas y optar por otros modelos de participación, más efectivos y que no corran el riesgo de hacerse impopulares por pesados. El modelo asambleario de las acampadas que se pretende el summum de lo democrático no es tal cosa, y además no da resultados. Las interminables asambleas en la Puerta del Sol parieron cuatro míseras propuestas -menos de lo que Democracia Real Ya había defendido desde el principio sin tanta verborrea estéril- y ninguna referida a la situación económica, con la que está cayendo. En Granada los mínimos eran más sociales, pero su apuesta por la democracia asamblearia da pavor. Eran asambleas de adolescentes fanatizados las que sometían a público escarnio y mandaban al cadalso o a trabajos forzados a millones de chinos durante la Revolución Cultural; por lo general a ese profesor que te había suspendido o al vecino al que tenías ojeriza. 



Por desgracia, en las acampadas, y particularmente en la Plaza del Carmen, lo totalitario ha sido una permanente sombra. Salvo honrosas excepciones a los medios de comunicación se les ha dado burocracia y censura: exigirte que te acreditaras o identificaras e imponer qué se podía grabar y que no. Los coríferos del burdo “¡Televisión, manipulación!” no entendían que hasta el documental de La Noria hace más por el movimiento que todos los dazibaos sembrados de consignas ocurrentes. Creen en Twitter como una religión. Las consignas, como la de "la información os hará libres" que circulaba ayer, se retuitean como un mantra hasta convertirlas en una verdad oficial, por no hablar de la rápida conversión de rumores en verdades -esta mañana Twitter y Facebook echaban humo con los que juraban por Snoopy que estában desalojando la Plaza del Carmen porque se habían enterado por Radio Macuto del desalojo de La Indiscreta-. Llamo la atención sobre este fenómeno, porque lo que supuestamente debería facilitar el debate libre y sin límites, a base de hooliganismo organizado se convierte en una forma de imponer ideas y desacreditar al discrepante. En el informativo diario que los acampados colgaban en YouTube –pura propaganda, aunque la propaganda es perfectamente legítima mientras no se haga pasar por información- un chico de la Comisión de Difusión decía: “No queremos que vengan medios y entrevisten a cualquiera y eso pase por la verión oficial. Estamos pendientes de a quién entrevistan. Facilitarles el trabajo a los medios y al mismo tiempo controlar qué mensajes aparecen” (Está a partir del minuto 2'10" del vídeo). El jefe de prensa de Augusto Pinochet estaría de acuerdo.

sábado, 21 de mayo de 2011

¡Es la democracia, estúpido!






You’ve been with the professors

And they’ve all liked your looks
With great lawyers you have
Discussed lepers and crooks
You’ve been through all of
F. Scott Fitzgerald’s books
You’re very well read
It’s well known
But something is happening here
And you don’t know what it is
Do you, Mister Jones?

Algo está pasando, pero no sabes de qué se trata, ¿Verdad, Mr. Jones?”. Una canción escrita por Bob Dylan en 1965, Ballad of a Thin Man, la historia de un recto, culto y educado profesor universitario incapaz de entender los cambios que se producen a su alrededor, define como ninguna la estupefacción de tantos Mr. Jones que se dedican a la política, el periodismo o se proclaman líderes de opinión, incapaces de digerir la esperanza que nació en España el 15 de mayo. Si lo prefieren, sirve también una de Los Planetas, Nunca me entero de nada.



Escribo en jornada de reflexión con la explícita intención de interferir en el proceso electoral en la modesta medida de mis posibilidades, eso que con tanto encono pretenden evitar los jueces de las juntas electorales. Pero esa insumisión es sólo por joder; créanme que me importa un rábano quién gane mañana las elecciones. Lo que está llamando a la puerta de este país es la democracia. Lo que mañana domingo se decidirá según las reglas del viejo régimen es una anécdota.



Well you can tear a plane in the falling rain
I drive a rolls royce 'cos it's good for my voice
But you won't fool the children of the revolution
No you won't fool the children of the revolution, no no no - yeah!
(T. Rex: Children of the Revolution)

Porque justo de eso va la Spanish revolution, el 15-M, las acampadas, los indignados o como quieran llamar a un movimiento tan diverso que ni siquiera tiene un nombre común. Parafraseando a Bill Clinton, “¡Es la democracia, estúpido!”. Eso es lo que viene a instaurar un movimiento que nada tiene de antisistema y sí mucho de regeneracionista. Y si la democracia llama a nuestra puerta es porque lo que tenemos ahora no lo es. Para que lo entiendan: Decimos que el jefe del Estado reina pero no gobierna, ¿verdad? Pues el Ejecutivo gobierna pero no manda. El Rodríguez Zapatero que el 12 de mayo de 2010 acude al Congreso a anunciar el fin del programa socialdemócrata y su rendición a la dictadura de los mercados financieros ya no manda, ya no es un hombre libre. Él y su partido habían aceptado la condición de esbirros, encargados de que aquellos que destruyeron medio siglo de capitalismo keynesiano, prosperidad y construcción del Estado del bienestar no sólo quedaran absueltos de sus tropelías sino se garantizaran poder seguir realizándolas. La democracia era imperfecta, pero cuando Moncloa se convierte en una cueva de Ali Babá donde el presidente del Gobierno pacta sus políticas con cuarenta ladrones, quedó sustituida por la cleptocracia.

Aunque ya desde mucho antes se actuaba en función de intereses ajenos al interés común, es desde entonces que toda la hoja de ruta del poder político está dictada por el poder económico internacional, y sin enmienda: Elena Salgado asegurando a los socios europeos que se harán todas las reformas que sean necesarias, una legislación de solvencia bancaria que condena a la exclusión financiera a familias y pequeñas empresas, desprecio a iniciativas populares como la de que las hipotecas impagadas se salden con la entrega de la vivienda, algo que según Zapatero pondría en riesgo la solvencia del sistema, y sobre todo la constatación de que los ajustes, la desregulación laboral y el control del déficit no se hacen por el bien de las mayorías, pues sólo generan más pobreza, más desempleo, más precariedad... En España la derecha política y económica siempre ha tenido el poder, también con gobiernos socialistas. Este movimiento es el primero que de verdad intenta arrebatárselo, por eso está la derecha tan acojonada y exigiendo represión.




Lean la lista de propuestas de Democracia Real Ya y díganme si en lo político ven otra cosa que un intento de limpiar las arterias obstruidas de la democracia antes de que infarte. Díganme si en lo social y lo económico hay algo que no sea que el programa socialdemócrata y keynesiano proscrito por los mercados financieros y los gobiernos que les obedecen. ¿Éstos son los antisistema? Por supuesto que las propuestas moderadas de Democracia Real Ya no son compartidas por todos los que llenan las plazas; los habrá que busquen la superación del capitalismo, habrá quienes quieran cambiar la forma de Estado, hay mucho batiburrillo y mucho despistado y están -espero- los defensores de la cultura y el conocimiento libres que empezaron todo esto. De hecho se echan en falta en las reivindicaciones las relativas a la libertad en Internet, pese a que la Red es el único arma que llevan encima los rebeldes. Pero antisistema no; antisistema son los gorilas neonazis que escoltan a los reporteros de Intereconomía en la Puerta del Sol; Esperanza Aguirre cuando permite que fondos de capital riesgo controlen las escuelas infantiles madrileñas; anarquistas son esos economistas que desde tertulias como la de Onda Cero piden la destrucción del Estado y lo público para que los mercados vayan sueltos y sin bozal a mordernos en los cataplines. No se trata de romper el sistema sino el ecosistema que forman el neoliberalismo, el cabildeo, los políticos corruptos, los jueces politizados, los sindicatos sometidos, los medios de comunicación serviles y la imposibilidad de participar en la toma de decisiones salvo con el “vota y calla”.



We'll be fighting in the streets
With our children at our feet
And the morals that they worship will be gone
And the men who spurred us on
Sit in judgment of all wrong
They decide and the shotgun sings the song

I'll tip my hat to the new constitution
Take a bow for the new revolution
Smile and grin at the change all around me
Pick up my guitar and play
Just like yesterday
And I'll get on my knees and pray
We don't get fooled again
Don't get fooled again
(The Who: We Don't Get Fooled Again)

Me dicen que las concentraciones como la de la Puerta del Sol o la Plaza del Cármen de Granada -en Sevilla se concentran bajo las Setas de la Plaza de la Encarnación, monumento al despilfarro y la vanidad en el que políticos que concurren a las elecciones de mañana gastaron cien millones de euros de dinero público-, por numerosas que sean, no representan a la mayoría, pues la mayoría permanece en sus casas. Cierto, pero es que no hay un solo ejemplo de revolución, algarada o cambio social en toda la Historia en que la mayoría no se haya quedado en casa a verlas venir. Por cada berlinés que estuvo derri
bando el Muro habia mil en sus pisos de Berlin Este cagados de miedo; guste o no los cambios siempre están protagonizados por una vanguardia, que en algún momento deberá ceder el protagonismo a la mayoría y olvidarse de cualquier tentación de estrellato.

Si hay algo que le sobra a este movimiento es la comprensión y el paternalismo mostrado hacia ellas por los políticos de la izquierda tradicional, en particular los socialistas. No sólo no quieren enterarse de que esto es contra ellos sino que además han hecho patéticos guiños como mostrar su desacuerdo con las decisiones de la Junta Electoral. Déjense de zarandajas. No hay otra alternativa: El primer paso ha de ser que el presidente del Gobierno anuncie el cambio de la Ley Electoral antes de las generales de 2012; el segundo, nombrar interlocutores.

Hay quienes comparan el movimiento del 15 de marzo con las revueltas norteafricanas. Aunque aquí no paguemos con sangre, este cambio es mucho más difícil. Era más sencillo meter a Mubarak en la cárcel que dejar sin su pensión vitalicia a Strauss-Khan... o a Felipe González. Pero hay que hacerlo, eso y muchas otras cosas. No va a haber muchas más oportunidades.



Come writers and critics
Who prophesize with your pen
And keep your eyes wide
The chance won’t come again
And don’t speak too soon
For the wheel’s still in spin
And there’s no tellin’ who that it’s namin’
For the loser now will be later to win
For the times they are a-changin’

Come senators, congressmen

Please heed the call

Don’t stand in the doorway
Don’t block up the hall

For he that gets hurt

Will be he who has stalled

There’s a battle outside and it is ragin’

It’ll soon shake your windows and rattle your walls

For the times they are a-changin’

(Bob Dylan : The Times They Are A-Changin')

Todas las fotografías han sido tomadas en la acampada de la Plaza del Carmen de Granada