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domingo, 19 de febrero de 2017

Miseria moral

Una víctima del terrorismo al frente de una manifestación
por los presos
 El día en que ETA anuncia el abandono de la violencia, Bittori acude a la tumba de su marido el Txato, asesinado por el terrorismo, para contarle que ha decidido volver a la casa donde vivieron y donde la acosaron antes y después de aquel atentado que destrozó su familia. Se pregunta si podrá convivir con los acosadores. Así comienza Patria, la novena novela del donostiarra Fernando Aramburu, fenómeno de ventas y de crìtica en la España -y en la Euskadi- de 2016, cinco años después de aquella derrota -a medias si quieren- del terrorismo en nuestro país. La extensa y emocionante historia de ficción -con una base dolorosamente real- termina con la petición de perdón de un exterrorista y la concesión de ese perdón por parte de una víctima. A mediados de enero de 2017 la viuda de una víctima de ETA estuvo en la cabecera de la manifestación anual por los derechos de los presos y su acercamiento al País Vasco; hasta el diario La Razón informó de eso, aunque lo hiciera a su estilo. ¿un final feliz? Si se parece algo a eso será muy a pesar de alguna -bastante- gente.

El éxito de la obra, sobre todo en el País Vasco, cuando el terrorismo prácticamente no aparece entre las preocupaciones de la población, tiene una explicación que no gustará a los interesados en mantener a la sociedad en guardia permanente y en mentar la bicha siempre que puede -el miedo siempre da votos-: a los vascos y al resto de españoles les aburre la insistencia con las cuentas pendientes -entrega de las armas, disolución-, pero no es cierto que miren para otro lado por no ver un pasado que les avergüenza de silencio, degradación de una sociedad  y reacción tardía ante tanta sangre derramada; por el contrario hay demanda de memoria y de Historia -con mayúscula-, como hay esperanza. Se puede, tal vez se debe, perdonar, pero olvidar jamás.

Que en España ha habido utilización política del terrorismo etarra por parte de las fuerzas de la derecha es una verdad incontestable pero ya sabida; el problema es que sigan manteniendo el mismo discurso cinco años después de la derrota de ETA, una derrota que tienen la desfachatez de negar que se haya producido porque sería reconocer que se logró durante el gobierno de Jose Luis Rodríguez Zapatero, para ellos un títere de los terroristas -
Así eran las manifestaciones
de la AVT y  los compis de Rajoy
zETApe
se leía en sus pancartas-. Pero esa derrota, política, policial, judicial y dialéctica, tuvo lugar sin que esa banda asesina lograra uno solo de sus objetivos. Desde que llegó el poder Mariano Rajoy su gobierno y su partido se han dedicado a ocultarlo. El hoy presidente ya no encabeza manifestaciones y deja en manos de otros -el PP de Aznar y Mayor Oreja, el insignificante partido Vox, los medios controlados por Pedro J. Ramírez,  Federico Jiménez LosantosEduardo Inda o Julio Ariza- el discurso de que ETA no está derrotada porque la izquierda abertzale está de nuevo en las instituciones con Bildu, olvidando -¿?- que si lo está es legalizada por el Tribunal Constitucional porque en sus estatutos actuales rechaza explícitamente el terrorismo. Hace muy pocos meses, justo cuando se cumplían cinco años de la declaración de abandono de la violencia tuvimos que asistir a una pinza de hipocresía: el PP y Bildu se unieron en el Congreso para impedir una declaración unánime sobre el fin de ETA. Será que Dios los cría y ellos se juntan. Hace dos años a la entonces presidenta del PP Arantza Quiroga le costó duras críticas de los más contumaces y a la postre el puesto sus tímidos esfuerzos por acercarse al entendimiento. Su sucesora se anduvo con pies de plomo y volvió a la línea dura mejor vista en Génova, 13.

El gobierno actual oculta que el anterior logró el fin de la violencia porque si no lo hiciera tendría dificultades para explicar la actitud obstruccionista que Rajoy y los suyos mantuvieron entre 2004 y 2011 frente a cualquier intento de hablar de paz por parte de los gobiernos de entonces, Mariano Rajoy ostentaba por esos años la titularidad como jefe de una oposición que también ejercían como poderes fácticos El Mundo -el inventor de todas las conspiraciones-, la COPE, Intereconomía, la Conferencia Episcopal, la organización criminal Manos Limpias y la AVT de Francisco José Alcaraz. Volveré con esta última.

Pintada enalteciendo a los matones de Alsasua
En Patria Fernando Aramburu habla con dureza de los años de plomo en que Euskadi y la democracia española sufrieron en mayor medida que padeció el franquismo en sus estertores, y también del vacío de una sociedad  embrutecida en torno a víctimas, fuerzas de seguridad y sus familias -Alsasua aún hoy-. El novelista también habla de abusos policiales y guerra sucia pero no justifica ni explica con ellos el terrorismo y a los vascos que no comulgaban con él, el fanatismo que se contagiaba y penetraba en las familias. Su opción es la justicia. no la equidistancia, que sí lo era para Julio Medem en La pelota vasca (2003). Allí se situaban al mismo nivel el sufrimiento de las familias de asesinados que las molestias que sufren los familiares de etarras presos por tener que trasladarse a la otra punta de España para una visita. En nada de eso cae otro documental, El fin de ETA (Justin Webster, 2016), donde ese proceso final lo cuentan sus protagonistas -Jesús Eguiguren, Arnaldo Otegi. Baltasar Garzón, Alfredo Pérez Rubalcaba, algún responsable de Información de la Guardia Civil...- y están otras voces que no podían faltar -víctimas, antiguos etarras, el lehendakari Urkullu, el PP...

Tan bienintencionado como cobarde y fallido, el otro documental que cito, La pelota vasca, incluía una distinción planteada por el expresidente del PNV Xabier arzalluz en un raro momento de lucidez: no es lo mismo víctimas que asociaciones de víctimas. Por aquel entonces la AVT de Francisco José Alcaraz predicaba sus verdades desde la FAES, los púlpitos de la COPE o las páginas lisérgicas del semanario Alba. La conducta de Alcaraz y los suyos o de la Asociación Dignidad y Justicia de Daniel Portero, obsesionados con ser poderes fácticos, les deslegitimó para representar el dolor de tantos. Por eso a la derecha española le es recomendable la novela de Fernando Aramburu, igual que hoy le es imprescindible reconocer que el terrorismo se acabó hace cinco años con Rodríguez Zapatero, a pesar de las obstrucciones y el sabotaje con que esa misma derecha escribió una de las páginas más mezquinas de los cuarenta años de democracia española.


lunes, 3 de noviembre de 2014

Este blog lo hizo años antes que "La Tuerka"



Menuda se ha montado con la aparición en La Tuerka, la televisión del eurodiputado Pablo Iglesias, que según tengo entendido sólo se capta en Vallecas, por la emisión de una parodia de supuesta disolución de un PP carcomido por la corrupción con pasamontañas y la puesta en escena de los antiguos comunicados de ETA. Los populares y las víctimas más victimistas, como Ortega Lara están que trinan por lo que consideran insultos intolerables a los asesinados, sus familias y un partido democrático. A estos nuevos indignados -antisistema los llamaría Elvira Lindo- les diré dos cosas: Primero, aunque no me cae bien La Tuerka y todos esos modernos tan antiguos que cambian la C por K, la parodia me  parece divertida y oportuna. Les recuerdo que algunos de los detenidos en la Operación Púnica están imputados por pertenencia a organización criminal, y no cuesta extender el concepto de banda de malhechores a los partidos a los que pertenecen y a que éstos no hayan querido incluir  en el Código Penal el delito de financiación ilegal, sus motivos tendrán. Y segundo, en este mismo blog publiqué hace casi tres años esta entrada, presidida por un fotomontaje en el que identificaba la lectura de un comunicado etarra con las ruedas de prensa posteriors a los consejos de ministros, siempre anunciantes y preludios de calamidades. Yesoy seguro de que de aquel artículo y de la sátira de La Tuerka no puede deducirse falta de respeto alguno a las víctimas del terrorismo.
Captura del sketch de la polémica
En cuanto al Partido Popular, a quien le pique que se rasque. 

sábado, 11 de enero de 2014

Un día de furia (o más)

El  cuerpo en llamas de Joseba Elosegui, tras atentar contra el general Franco en 1970. El dictador salió ileso; el peneuvista sufrió graves quemaduras y fue condenado a siete años de cárcel


Con lo que voy a escribir me propongo traspasar una línea roja y estoy dispuesto a asumir las consecuencias. No lo llamen valentía, considérenlo vergüenza; vergüenza de opinar parapetado tras la pantalla de un ordenador, sin arriesgarme fisicamente, pese a ser consciente de que la revolución -de llegar a producirse alguna vez, no digo triunfar- no será en stream; la vergüenza de no haber hecho nada concreto para evitar que esto llegara tan lejos.

Oferta -real- de trabajo
En este mundo de corruptos no voy a considerarme pacifista, pues no soy de poner la otra mejilla. Devoré hambriento la novela gráfica y la película V de Vendetta y entiendo perfectamente la sed de venganza de los pisoteados y vapuleados. Entonces ¿por qué no actúa usted mismo en lugar de limitarse a cacarear? Fácil: por miedo a las consecuencias penales y porque no tengo interés alguno en suicidarme tras cometer cualquier animalada. Ya he dicho que no soy valiente y es fácil indignarse delante de un periódico, más aún si es digital, pero es muy distinto actuar. 

Otra parecida
Admiro a las víctimas del terrorismo que se atreven amanifestarse en Euskadi frente a la incomprensión y los insultos de quienes nunca entendieron nada. Quede claro que sobre este asunto ni complicidad ni equidistancia, la escoria etarra no es mejor que la de Al Qaeda. No soy quien para exigir heroicidades a nadie; el hijo de Yoyes debe tener 27 años y supongo que sólo querrá olvidar pero me -nos- habría conmovido verle aparecer en el aquelarre -buena analogía- de Durango para plantar cara al portavoz Kubati y exigirle que le pidiera perdón por haberle arrebatado a su madre ante su mirada de niño de tres años. Lo repito, no podemos exigir heroicidades.

Es reiterativo decir que no soy pacifista; las personas y los pueblos tienen derecho a defender, con violencia si es necesario, a ellos mismos, a los suyos, su pan y su libertad. Ayer mismo tuvimos un buen ejemplo en la revuelta de Burgos. El joven novelista Eloy Moreno plantea una situación similar en Lo que encontré bajo el sofá y concretamente en el capítulo titulado Una mañana toledana.

No voy a hacerlo yo; ni puedo ni tengo el valor ni la desesperación necesarios, pero ¿que persona honesta condenaría que cualquier día un modesto preferentista metiera una bala en la frente al señor Blesa? ¿o que un pequeño accioista de Bankia le haga lo mismo a Rodrigo Rato? La épica y la citada novela de Moreno exigen - espero no desvelar nada importante- que el protagonista acabe quitándose la vida, como hicieron tantos desahuciados demasiado desesperados para acordarse de  llevarse por delante a algunos de los responsables, pero ¿acaso no existen también los finales felices? Ya advertí de que cruzaría algunas lineas rojas.


miércoles, 23 de octubre de 2013

Las doctrinas, a los catecismos

Tribunal de Estrasburgo
Un país se levanta, izando la bandera de una santa indignación, contra la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos que ordena dejar de aplicar la llamada doctrina Parot. Cincuenta años de asesinatos, algunos indiscriminados, tanta sangre y tanto dolor, hacen extensivo ese cabreo, tanto que no parece humano quien no lo comparta. Pero en estos días de justo enfado se nos olvidan algunas cosas importantes; entre las que se refieren al tribunal de Estrasburgo, que una decisión profundamente injusta como ésta puede ser escrupulosamente legal; entre las que nos afectan a nosotros, nuestros jueces y gobernantes ¿y si la norma estuviera equivocada? En primer lugar a todos se nos pasó la clara inconstitucionalidad de la retroactividad con que se ha estado aplicando la doctrina Parot, que choca con el artículo 9.3 de la vigente Carta Magna -La Constitución garantiza (..) la irretroactividad de las disposiciones sancionadoras no favorables o restrictivas de derechos individuales-. Es sabido que cuando entre la comisión de un delito y su juicio media un cambio de las normas -el Código Penal en estos casos- se aplica la más favorable al reo. Era lógico y razonable que, manteniendo un límite a las estancias en prisión - los treinta años de antes y los cuarenta de ahora son razonablemente duros-, las remisiones de tiempo y los beneficios penitenciarios se resten al total de la condena y no a esos límites, poniendo fin a esa tarifa plana que castigaba igual un crimen que veinte. Pero un motivo que hacía insostenible la doctrina Parot era precisamente su condición de doctrina, es decir, de práctica que tiende a ser consuetudinaria. No, su espíritu y sus justos objetivos debían plasmarse , explicitamente y por escrito,en las propias normas.



Atentado a la casa cuartel de Zaragoza, 1987
Por último lo más absurdo de dicha doctrina es su aplicación a unos casos excepcionales y no a todo tipo de convictos. En una democracia no se pueden cometer delitos políticos; por tanto todos los presos son presos comunes y deben ser tratados por igual. Pero los sucesivos gobiernos socialistas y populares se han empeñado en colocar la lucha contra el terrorismo en una situación de excepcionalidad, al margen del combate contra el crimen en general y la han situado a merced de contiendas y vaivenes políticos. Ni tanto ni tan calvo; ni podemos dar por muerta ni vencida a ETA, que se limitó a anunciar el cese de las acciones ofensivas, reservándose el derecho a mantener sus arsenales y a financiarse, ni aplaudir engendros como la Ley de Partidos o el cierre de medios de comunicación como Egin y Egunkaria. Es paradójico que la misma formación que repetidamente se ha negado en el Parlamento a condenar la dictadura de Franco ande exigiendo a otros condenas explícitas de la violencia. Cuántas veces la excepcionalidad ha sido contraproducente. La dispersión de los presos de ETA pudo tener fines estratégicos en su momento, pero hoy es un sinsentido que da alas a sus afines. Cualquiera que haya contemplado las manifestaciones silenciosas con las fotografías de los reclusos que salen cada jueves del casco viejo de San Sebastián es consciente del poder propagandístico que para la izquierda abertzale tienen los presos. Es un error reservarse su acercamiento a cárceles vascas como carta en la manga para una eventual negociación; debería sencillamente cumplirse la Ley, que establece que las condenas de cárcel se cumplan cerca del domicilio del interesado. El victimismo es el mejor alimento del nacionalismo, lo necesita; ¿qué harían muchos en Euskadi si de repente tuvieran que competir por el trabajo y la subsistencia con docenas de recién llegados totalmente libres? ¿Entraría Marruecos en Ceuta y melilla si España abandonara esas colonias, o preferiría mantener la válvula de escape económica que supone el contrabando y el trapicheo con ambas ciudades?


No sólo la clase política cae en errores y necedades en este asunto; no se libra la judicatura. Es comprensible el enfado de la presidenta de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, Ángeles Pedraza, con la Audiencia Nacional, que tardó pocas horas en reunir su pleno para aplicar la sentencia de Estrasburgo y excarcelar a la etarra Inés del Río, condenada a casi cuatro mil años de cárcel, en un país donde los casos judiciales mueren de aburrimiento y los instructores padecen síndrome de Diogens acumulando ex pedientes de cientos y miles de folios.

Insisto, en la excepcionalidad está el problema. Háganse leyes justas que castiguen los daños a la vida por encima de los daños a la propiedad y entre éstos más a los cometidos desde posiciones de poder que a los de subsistencia. Para cuando las víctimas pertenezcan a las fuerzas de seguridad o representen a los poderes de la Administración ya existe el delito de atentado a la autoridad, que se va extendiendo a profesionales sanitarios y educadores. Dejemos las doctrinas a los catecismos.
Henri Parot, en cuyo honor fue bautizada una doctrina legal



domingo, 23 de octubre de 2011

Nazis


Unos días antes de la feliz noticia de que ETA lo deja –feliz, sí, que bastantes cenizos tenemos ya con Mayor Oreja, Rosa Díez y Pedrojota-, tuvo que ser un cómico, Jordi Évole, quien dio una lección de periodismo con su programa sobre la cuestión vasca, mostrándonos lo que fuera de Euskadi por pereza o por cerrazón nunca quisimos mirar: Cómo son vistos de cerca quienes componen la llamada izquierda abertzale
Lo hizo tan bien como antes Julio Medem en La Pelota Vasca pero sin la obsesión por una injusta equidistancia que malograba el proyecto del cineasta donostiarra. Ahora que callan las pistolas tendremos muchas ocasiones más de escuchar sus voces y comprobar que clase de cenutrios y marmolillos son, su ínfimo nivel político e intelectual, el maniqueismo enfermizo y fanático y la mala leche congénita de unos individuos que se creen herederos de un edén perdido, de una arcadia independiente que jamás existió, una Comarca reservada exclusivamente para los hobbits con txapela que reniegan del resto de la Tierra Media y que si se hacen con el gobierno de Euskadi intentarán aplicar con la política el programa fascista en el que las pistolas fracasaron.


 

Inventarse un mito nacional y creérselo. Es lo que asemeja al nacionalismo vasco, y especialmente al radical, con el nazismo. La determinante sanguínea -el RH negativo- o el parecido entre el lauburu y la esvástica son lo de menos. Los nazis defendían que los arios descendían de una raza de dioses que vivían en Atlántida y en Euskadi se mantiene la creencia, sin base científica alguna, de que los vascos son una raza con más de 7.000 años de antigüedad, que desciende de Noé o que el euskera es la lengua más antigua de Europa. El ascenso de Hitler y el abertzalismo también comparten el victimismo y la necesidad de vengar un pasado de represión y derrota, y por supuesto el objetivo de una Euskal Herria de los siete territorios y parte del extranjero se parece mucho a la Grossdeutschland enunciada en Mein Kampft.


Igualmente se parece al sueño imperial de Hitler el concepto de los Països Catalans, “de Salses a Guardamar, de Fraga a Maó". Pero los nazis catalanes ya están al frente de la Generalitat. Bufones fascistas como Plataforma Per Catalunya están para despistar. 
 Es en Unió donde está la verdadera ultraderecha, acérrima defensora del catecismo neoliberal de Milton Friedman y de las esencias raciales. Mientras destruyen el Estado social su cabeza de lista al Congreso, Josep Antoni Duran i Lleida, igual tacha de vagos y borrachos subsidiados a los jornaleros andaluces que se queja de la pérdida de fertilidad de las catalanas frente a la amenaza demográfica inmigrante o pretende curar a los homosexuales de su enfermedad. Son la traducción ibérica de la Liga Norte de Umberto Bossi por mucho seny y sentido de Estado que vayan vendiendo por ahí.

lunes, 3 de mayo de 2010

Las bombas de Wall Street


Lo negarán sobre la tumba de Milton Friedman. Jurarán que en economía no sirven las teorías de la conspiración. Desmentirán la existencia de una nueva forma de terror global que se cobra como víctimas a países enteros, un terrorismo financiero. Pero es cierto. Bandas armadas con portátiles que no andan “en desiertos remotos o montañas lejanas”, sino cerca de Wall Street, están a punto de provocar una catástrofe económica aún más profunda que la que comenzó en 2007.



Ahora el punto de mira de estos pistoleros vestidos de Gucci es Europa. Es una guerra abierta: los fondos especulativos contra unos estados débiles por su incapacidad para construirse como potencia única. En un continente en el que cada palo aguanta su vela, es fácil ir derribando uno tras otro. Están devorando a Grecia y tienen entre los dientes a Portugal. Seguirán España, Irlanda, incluso Italia puede llevarse algún mordisco. El ataque que están sufriendo los países del Sur de la Unión Europea es una maniobra orquestada y sincronizada por parte de los hedge funds y algunos bancos de inversión. Son los De Juana Chaos de las finanzas y su objetivo es enriquecerse a costa no ya de Grecia sino de toda Europa y de su moneda. La kale borroka especulativa sabe que para los líderes europeos hay líneas rojas, principios sacrosantos del capitalismo que no osan discutir. Desde 2007 los gobiernos no han sido capaces de reglamentar los mercados financieros, sólo les piden que se atengan a prácticas morales y éticas, peras al olmo. Estamos como antes de la crisis, a los pies de los saqueadores.

Maquinaban el ataque al euro ante filets mignon y champán en restaurantes de Manhattan; ante los senadores de Washington se vanaglorian de sus pillajes sin una pizca de mala conciencia. No necesitan esconder en zulos las armas con que provocan las crisis: préstamos depredadores, hipotecas basura, inversiones pensadas para fracasar, y ahora, la bomba griega, las coberturas de impago de deuda: productos opacos para devaluar la deuda pública y enriquecerse con estos seguros tras comprar a bajo precio la misma deuda cuyo valor han hundido.

Estos matones de cuello blanco tienen compañeros de viaje, sus Batasunas se llaman Standard and Poor's, Moody's o Fitch, las agencias de rating erigidas en sumas sacerdotisas de las esencias económicas, que de noche deciden que hay que rebajar la fiabilidad de un país, un banco o una empresa y por la mañana unos cuantos se han puesto las botas. Son tan creíbles que avalaron la solvencia de Lehman Brothers, Dubai o los bancos islandeses, pero sus informes van a misa.


Gerardo Díaz Ferrán pedía en 2008 “un paréntesis en la economía de libre mercado". ¿No creen que, como a ETA, a este capitalismo especulativo no vale ya pedirle una tregua sino la rendición definitiva?

miércoles, 14 de abril de 2010

Primero linchados, absueltos después

El juez Gómez Bermúdez, el del 11-M, ha desmontado uno de los consensos más horrendos en el sistema democrático español, el que establece que contra los asesinos de ETA cualquier método sirve, incluido el juego sucio y el recorte de libertades. Lo que se hizo en 2003 y ya no tiene remedio fue el cierre de un medio de comunicación, Egunkaria, y la detención de sus responsables, porque se publicaba en euskera, porque defendía el independentismo o se oponía a determinadas infraestructuras argumentando sin argumentos que era "el aparato de captación de la banda criminal ETA" (Luis del Olmo). Fue una cacicada jaleada por los medios de comunicación y el Gobierno de entonces -el PSOE se opuso pero sin demasiado entusiasmo-, un linchamiento en el que la víctima fue la libertad y la disidencia, y que dio alas al victimismo que tan bien sienta al nacionalismo o a los propios etarras. Este país de estúpidos que cada día gritan más se merecía una sentencia como ésta, aunque ya no sirva para gran cosa:


"Las acusaciones dan por supuesto que E.T.A. ha tenido que intervenir en la gestación, nacimiento y gestión del periódico en euskera Euskaldunon Egunkaria y, más allá de esto, que como la lengua vasca es un instrumento primordial para E.T.A. en su estrategia, y Egunkaria es el único diario íntegramente editado en lengua vasca, tuvo que nacer porque E.T.A. lo quiso, siendo sus gestores y cuadros directivos miembros o colaboradores de la banda terrorista.

La estrecha y errónea visión según la cual todo lo que tenga que ver con el euskera y la cultura en esa lengua tiene que estar fomentado y/o controlado por E.T.A. conduce, en el proceso penal, a una errónea valoración de datos y hechos y a la inconsistencia de la imputación.

Obviamente, los que se oponían al primer trazado de la autovía de Leizarán no son por ello de E.T.A., como no lo son los que hablan y escriben en euskera, lo que conservan y fomentan la cultura autóctona vasca o los que son contrarios a las drogas o a las torturas.

Tampoco se ha acreditado ni directa ni indirectamente que el periódico Euskaldunon Egunkaria haya defendido los postulados de la banda terrorista, haya publicado un solo artículo a favor del terrorismo o de los terroristas ni que su línea editorial tuviese siquiera un sesgo político determinado, esto último, además, no sería delictivo."
(Fragmentos de la sentencia de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, presidida por Javier Gómez Bermudez, anulando la sentencia del Juzgado Central de Instrucción nº 6 en la que se clausuraba el diario en euskera Egunkaria y se condenaba a sus responsables por pertenencia a banda armada).

lunes, 30 de noviembre de 2009

Último artículo publicado en Granada Hoy



Beautiful people

No se pierdan Celda 211, la película de Daniel Monzón. Este drama carcelario violento y duro tiene un dinamismo, una acción y una credibilidad inéditos en el cine de aquí –si triunfa y es elogiada señalando que “no parece española”, alguien debería tomar nota-, pero sorprende también por su ausencia de maniqueísmo, el empleo de los puntos de vista y porque aborda sin complejos un silenciadísimo tabú: los privilegios de esos intocables de las cárceles que son los presos de ETA.



En Celda 211 a los funcionarios de Interior y al mismísimo ministro se les abren las carnes al saber que los presos amotinados tienen como rehenes a los reclusos etarras. Que nadie les toque un pelo se convierte en principal prioridad por encima de la seguridad y las vidas de los demás implicados, funcionarios e internos, y éstos aprovechan en su favor el miedo del Gobierno a que a los terroristas vascos les pueda ocurrir algo.

Nada que no sepan todos en las prisiones. Los llamados presos vascos son la beautiful people de las cárceles y aún así la trasnochada política de dispersión fomenta su victimismo, la mejor arma propagandística de ETA. Cuando en la prisión de Granada, construida para poco más de mil reclusos, se sobrepasaron los 1.900 internos se nos dijo que a dos presos por celda aún sobraba sitio. Los etarras disfrutan de mazmorra individual; no hay masificación para ellos. A los gudaris no les falta la suscripción a Gara, se les permite tener ordenador, en algunos casos han disfrutado de menús especiales y si a los demás se les construye unas pistas de squash para quemar adrenalina, a los chicos vascos se les paga un frontón con dinero público para que mantengan las esencias jugando a la pelota; ocurrió en la cárcel de Huelva.

Respecto a ETA, como con cualquier tema en el que la alarma social se mida en votos, se hace política de gestos. La ridícula campaña de retirar las fotos de etarras de las herriko no resistió el primer filtro judicial -si yo puedo tener en mi bar fotos de Charles Manson o de Bokassa, ¿por qué no una de De Juana?-, pero fue jaleada por valiente. Ningún gobierno insular ha subvencionado a las familias de cientos de presos canarios que están en la Península para que les visiten como sí hicieron los gobiernos del PNV con la parentela de los etarras. ¿No sería lógico que en lo posible todos estén cerca de sus casas eliminando tanto los tratos de favor como las discriminaciones? Pero no, si se devuelven los presos a Euskadi y alrededores se considerará una cesión inadmisible y la tendremos liada. Un asesino es un asesino, sea terrorista, maltratador o delincuente común y merece la misma pena. Tan injustos son los privilegios de unos presos respecto a otros como el diferente trato penal, pero no intenten razonar contra lo que se decide de cara a la galería.


domingo, 17 de mayo de 2009

Último artículo publicado en Granada Hoy


Goodbye Spain

No tengo remedio; venga sumar puntos para, cuando gane la gente de orden, acabar en la isla de Elba más próxima. Imprudente de mí, aplaudo a Martin Amis cuando en el Hay Festival suelta lo de que España debía agradecerle en cierto modo a ETA haber asesinado al hombre que iba a reemplazar a Franco" –aunque el autor de ‘Dinero’ deja de interesarme cuando, descendiendo a los abismos de la prensa rosa, habla de Leticia Ortiz-. En vez de reaccionar al opúsculo ‘Gracias, Santo Padre’ que firma monseñor Martínez, con la respetuosa sorna de los correctos, paso de arzobispo y jaleo las palabras de Wole Soyinka cuando califica al Papa de líder ridículo; y eso que ni siquiera soy un nigeriano con ocho hermanos portadores del VIH.



¿Quieren otra prueba de que mi destino es el de ilota?: Me gusta el teatro de Alfonso Sastre, pero no la ley de Partidos, y creo en el diálogo y la negociación para poner fin a las armas, todo lo cual me hace terriblemente sospechoso de ser parte del Entorno y candidato a que el Supremo me impugne. Sumo apoyos a mi candidatura a paria si defiendo que abucheos y pitadas son formas de la libertad de expresión no particularmente maleducadas y preferibles al aplauso por compromiso. Para colmo con los himnos nacionales y los monarcas –todos ellos- me ocurre como con el polvo y determinadas clases de polen: me hacen correr a la farmacia en busca de antihistamínicos, con el riesgo añadido de encontrarme con la niña de Rajoy pidiendo la píldora del día después.

No creo tampoco en seres superiores, incluido
Florentino Pérez, máxime si junto a Ricardo Dos Santos ‘Kaká’ guarda en su chistera a José María Aznar -y si no al tiempo, ya verán como cuando lleve suficientes años de socio, el autor de “España puede salir de la crisis” será el sucesor de Florentino-. Juntos el Mesías de Chamberí y su ‘amiguito del alma’ –en palabras de ‘Milano bonitoCamps- convertirán al Real Madrid en el frasco de las esencias patrias frente a la anti-España que silba y abuchea, y TVE fichará al vizcaíno de la mano en el pecho para todos los actos oficiales con himno y Rey.

Un desterrado, el catedrático Francisco Márquez Villanueva, en el congreso sobre los moriscos nos daba la clave: Si cuando Felipe III les echó de España, la mayoría de la población, la Iglesia y la Inquisición estaban en contra, ¿A quién interesaba la expulsión de aquellos conversos a la fuerza?: Al eterno español, a esa esencia totalitaria que une política y religión, que aplasta la diferencia, que se zampa los fueros a la primera oportunidad; ese monstruo que se agazapa en los cuarteles, los púlpitos, los periódicos y hasta los estadios. Ese es el que me vuelve imprudente y en momentos de enajenación me lleva a corear el lema de las pancartas de Mestalla: “Goodbye Spain”.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Txeroki al talego

Un buen día

He elegido una canción de Los Planetas, una de las más brillantes que haya dado el pop en español, Un buen día. Si miráis la foto de al lado entenderéis que está plenamente justificado. Ha hecho un precioso día soleado de otoño en el que por fin ha caído el jefe de ETA. Ni siquiera ha demostrado ser muy listo, un error de bulto en unas matrículas de coches robados han llevado hasta Txeroki y su novia. Estaban cerca de Lourdes, una vez más los iluminados libertadores de Euskal Herría no andan muy lejos de la iluminación religiosa. Para este gorila fanático criado en la violencia no había matices, lo que le llevaba incluso a enfrentarse a otros asesinos como él a quienes tomaba por blandos: Sospechaba de las dudas de Ternera o de la excesiva afición a las cocochas y la ropa de marca de Thierry. Seguramente caído éste saldrán ocho nuevos de las alcantarillas, pero que eso no nos amargue un buen día. Y que no sea ni un día menos de los cuarenta años entre rejas.



lunes, 18 de agosto de 2008

¿Bombas homófobas?

ETA coloca una bomba en una conocida zona de cruising gay



Será tal vez una casualidad; será que estos tarugos simplemente eligieron un lugar tranquilo y despejado que cayera muy cerca del Hotel Tryp Guadalmar. Pero miren por donde, el primero de los
tres artefactos que estallaron ayer domingo en la Costa del Sol fue colocado en el paraje conocido como Arraijanal, el único espacio litoral sin urbanizar que queda en el término municipal de Málaga, situado entre la urbanización de Guadalmar y el Club de Golf del Parador. Como Arraijanal lo conocen los políticos que llevan disputando por el terreno, el Ayuntamiento de Málaga que lo ha recalificado a urbanizable en su nuevo PGOU, la Junta de Andalucía, que quiere mantener su actual protección y AENA, que lo considera espacio de exclusión aérea para el cercano Aeropuerto de Málaga.

Los habituales conocen la zona, en el límite de los términos de Málaga y Torremolinos, simplemente como Guadalmar. Además de que la playa colindante, junto a la del propio campo de golf es la única nudista de la zona, resulta que Arraijanal es uno de los más animados lugares de cruising gay de toda España. Cualquiera que se haya alojado en el hotel colindante, con vistas a todo el paraje, alucina con el trasiego incesante de coches que, a todas horas del día y de la noche, bajo el implacable sol de agosto o cayendo chuzos de punta, se adentran por sus caminillos sin asfaltar en busca de un alivio rápido y anónimo de los escozores del bajo vientre. Uno de esos lugares que las guías especializadas califican como AYOR -At Your Own Risk- pues es inevitable que alguno de esos encuentros no acabe del todo bien y se han contado algunos robos y agresiones, que deben ser la excepción y no la norma puesto que la animación del lugar no ha decaído jamás.

Y... ¿qué pintan ahí los zoquetes de ETA poniendo bombas? No es por pensar mal -quiero decir, peor de lo que ya pienso de estos borderline-, pero no sería la primera vez que su visión del mundo a lo Barrio Sésamo -cerca, lejos; bueno, malo; español opresor, euskaldun guay-entra en los terrenos de la moral; ya han querido ser valedores de una juventud vasca sana y libre de drogas y la han emprendido contra los camellos o todo lo que consideran decadente -y que no incluye ponerse hasta el culo de kalimotxo antes de quemar un autobus-. El seminarista que siempre llevaron dentro y que aflora a la primera que se descuidan. ¿Homofobia en ETA? ¿A alguien podría extrañarle?

Más de un habitual de la zona compartirá esa sospecha y pensará: "Lo que nos faltaba, que el Txeroki ese no te deje siquiera chuparla en paz".

lunes, 26 de mayo de 2008

Año Mariano


María, sólo te falta ser la Virgen que representes (sic)”; “María, contigo hasta morir” Así berreaba el del megáfono a los doscientos jubilados que Federico y Pedrojota congregaron a las puertas de la Rúe del Percebe 13 –perdón, Génova 13-. Qué entrañable escena, ni el oficio de Cassen, Elvira Quintillá y López Vázquez o el genio de Azcona la habrían mejorado. Todo tan liberal, tan español, lástima que a la segunda jornada del Triduo por Santa María San Gil y el Beato Ortega Lara sólo fueran cinco feligreses –y treinta periodistas -. Pero eso no desanimará a las huestes del liberalismo dispuestas a desenmascarar a quien traiciona los principios.

Cuando Zaplana y Acebes hacían mutis, se invitaba a Aguirre a largarse, se arrinconaba a Costa y Pizarro, y se redimía a Gallardón la cosa no pasaba de una lucha por las ideas o por los despachos, pero fue aparecer María San Gil y la rebelión se tornó guerra santa: 2008 es Año Mariano, contra Mariano y con María. En los ojos de los liberales brilla ahora el fulgor de quienes han mirado cara a cara a la Divinidad. San Gil congrega devotos, la proclaman guardiana de las esencias, Piedad y Dolorosa, lo mejor que tenemos. María es España y ya no es Andalucía sino las Vascongadas la Tierra de María Santísima.

Los descreídos como yo aún no vemos la luz, de ciegos que estamos sólo encontramos en María San Gil y su altivez de supernumeraria a una radical iluminada, una ultra, una fanática cuya visión de la cuestión vasca, calcada del apocalíptico Mayor Oreja, sólo puede acabar en la entrada triunfal con los tanques en San Sebastián. Al referirse a ella incluso los tertulianos progres introducen la misma manida coletilla: “La admiración que María merece por los motivos que todos sabemos”. ¿Haber superado un cáncer? Sinceramente me alegro pero ¿hemos de votar a Kylie Minogue? Vio asesinar a su lado a Gregorio Ordoñez… Solidaridad, cariño, lo que todas las víctimas merecen, pero se lo dijo bien clarito uno de sus compañeros del PP vasco: “María, todos llevamos escolta”. Las víctimas que hacen política ya nos han demostrado hasta qué punto pueden equivocarse.

Con fervor las hordas liberales han puesto la guinda en la milimetrada estrategia de su Año Mariano proporcionándole a San Gil el San Juan que en la imaginería acompaña a María: José Antonio Ortega Lara rompiendo el carné de la gaviota como San Pablo cayendo del caballo. Pero estamos en las mismas, un año y medio en un zulo merecerá que te cuiden y te mimen el resto de tu vida, pero no te aporta ni un gramo de autoridad en el campo de las ideas. Claro que los descreídos no tenemos nada que hacer si hasta Rosa Díez, aspirante a Juana de Arco, le dedica por carta un agur que confiesa sacado de la “Salve a María” en euskara. Ha nacido una religión.

jueves, 22 de mayo de 2008

Un matón bien cebado





Ayer fue un buen día, un día estupendo aunque hoy haya que soportar su resaca: ver la cara sebosa de Francisco Javier López Peña en todos los periódicos vociferando sus flatulentas consignas en euskara. Acostumbrado a encontrar siempre entre los carteles de los más buscados, en los banquillos o en las fotos de los detenidos a jovenzuelos saludables, fornidos portadores de rh negativo, o el look de inspiración lesbiano-ultrafeminista de las nekane, la sudorosa orondez del jefe de todo el tinglado, bien cebado de cocochas y chuletones, me provoca una mezcla de repelencia y vértigo ante su obscena normalidad, esa que hace decir siempre que parecía una persona normal a los vecinos de cualquier psicópata.Ahora imagino a Thierry, pasado el envalentonamiento inicial y el canguele posterior, preparando metódicamente las omnipresentes acusaciones de torturas a las que el PNV y sus socios prestarán entidad institucional.

Imagino que sobre todo ayer fue un buen día para las familias de Diego Armando Estacio, Carlos Alonso Palate, Raúl Centeno, Fernando Trapero, Isaías Carrasco y Juan Manuel Piñuel, las víctimas más cercanas de este ogro vestido de Lacoste. Pero hay otros dos muertos de los que me acuerdo en este buen día porque entre los que acompañarán a Thierry a la trena está el ex alcalde de EH en Andoain José Antonio Barandarián. Me refiero, claro, a dos vecinos de Andoain, el policía local -y ex integrante de ETA-pm, Joseba Pagazaurtundúa, y el periodista de El Mundo José Luis López de Lacalle. En los asesinatos de ambos parece que por parte de Barandarián hubo más que el desprecio y el vacío que en su momento propició el entonces alcalde. La detención de Barandarián le sitúa como parte activa de ETA y no ya en ese difuso magma de complicidades que habitan los cargos públicos y la clac del entorno. Hasta ahora Barandián y los suyos nos habían dejado edificantes ejemplos: las condenas y capillas ardientes denegadas, las subvenciones municipales para comprarles ordenadores a presos etarras. Ahora llega la sólida sospecha de que fueron quienes facilitaron a los sicarios la información sobre las víctimas; quienes apuntaron para que otros dispararan. Tan asqueroso como probable.

Qué curioso, ninguno de los dos detenidos principales había apretado nunca el gatillo, no se les podrán imputar delitos de sangre como autores materiales. Y sin embargo ambos son especialmente despreciables en la parte que les toca, representan dos de las formas en que hace metástasis el cáncer vasco. Uno, el que da las órdenes y adoctrina, el otro quién vela por la pureza de esa doctrina, vigilando como fiel comisario y apuntando en su lista a todo es que merece un escarmiento. Tal vez su último viaje a Burdeos servía para señalar nuevos objetivos, para llevarle a Thierry la lista debidamente actualizada.

Leo cuál es el motivo por el que periódicos como El País sacaban imágenes de Thierry durante el registro del piso de Burdeos con las esposas pixeladas. Al parecer, La legislación francesa prohíbe mostrar en los medios las imágenes de detenidos esposados antes de ser juzgados. Curioso.