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miércoles, 25 de febrero de 2015

Meterse en jardines, pisar charcos

Plaza Syntagma, Atenas.
Febrero de 2012


Los jardines de la disidencia, la última novela del estadounidense Jonathan Lethem -Literatura Random House, 2014- dibuja, a traves de la trayectoria de tres generaciones de un par de familias, la geografía y la historia de la contestación norteamericana desde mediados del siglo XX hasta estos inicios del XXI. Esa historia comienza con el triste devenir del comunismo americano, que vivió sometido a la implacable persecución de Joseph McCarthy y J. Edgar Hoover -para la que haber luchado en la Brigada Lincoln o simpatizado con la República Española no eran motivos de sospecha sino pruebas de cargo para una condena- y se diluyó como un azucarillo en el café de la decepción y el desconcierto cuando Nikita Kruschev, en el XX Congreso del PCUS, denunció las purgas y los crímenes del estalinismo; continúa con la generación beat y la contracultura, el floreado hippismo -sobre el que no escatima ironía- y la protesta contra la guerra del Vietnam; ya en el ocaso del siglo la solidaridad con los movinientos de liberación  de America Latina -el Chile de Allende y el sandinismo-; y por último las acampadas que culminaron en el reciente Occupy Wall Street.

Los jardines de la disidencia
Estos años, particularmente los últimos, no sólo han conocido la disidencia en Norteamérica sino en todo el mundo, aunque en algunos casos y lugares los resultados no han sido los esperados ni tan siquiera han sido positivos -las primaveras árabes, la plaza Maidan en Kiev, Hong Kong-; y por aquí hemos debido prestar especial atención a la rebelión de la plaza Syntagma en Atenas y a nuestro 15-M, movimiento al que me he referido varias veces en este blog, unas con esperanza, otras con decepción, pero siempre con escepticismo. Algo más que unos lemas ingeniosos nos debe haber quedado de lo  ocurrido en Grecia y España en 2011 cuando los griegos tienen un gobierno que planta cara a la hasta ahora intocable oligarquía económica que controla Europa -aunque sea dejando en el camino compromisos y ambiciones sanas y legítimas- y aquí el sistema se ve contaminado por formas y formaciones diferentes -Podemos, aun con el lastre de su soberbia y sus amistades bolivarianas, y la Izquierda Unida de Alberto Garzón, con el de unas malas expectativas electorales en las encuestas-, que acarician la posibilidad de ser determinantes. Podemos limtarnos a prestarles -nunca darles- la confianza del voto, pero con eso no basta, ni mucho menos. Mientras tanto y después tenemos mucho más que hacer, muchos trenes que coger, mucho barro con el que mancharnos. Hay que tenerlos vigilados, estar en todos los fregados, meterse en todos los jardines, pisar todos los charcos.

domingo, 22 de abril de 2012

Cambio de régimen


¿Cómo dan más miedo?



Los sismólogos deberían calcular el poder de devastación de cada reunión del  Consejo de ministros de la era Rajoy, aunque no sé si la escala de Richter sería suficiente. Los físicos nucleares habrían de medir en en megatones las ruedas de prensa de la portavoz. Los servicios de vigilancia costera tendrían que activar cada viernes una alerta de sunami en previsión de los efectos de la onda expansiva de los acuerdos del Gobierno del Partido Popular. Los boletines horarios no daban abasto, y cada hora del pasado viernes nos ibamos enterando de una nueva calamidad. La reunión del Consejo de Ministros del viernes 20 de abril fue el hecho más destructivo ocurrido en nuestro país desde del 11-M.

Llámenme exagerado y después díganme si no es un hecho cruento y que puede poner en riesgo la vida de muchas personas dejar sin atención sanitaria a medio millón de inmigrantes, medida que se aplicará con la excusa del turismo sanitario pero que deja desasistidos a los más débiles. Díganme si no lo es cambiar la Ley de Extranjería supuestamente para evitar que familiares de residentes extranjeros legales vengan a España a recibir atención sanitaria; no es ahorro, es pura y simplemente ideología racista, cuando está acreditado que los inmigrantes recurren menos a la sanidad pública que los españoles.

No fue un consejo de ministros, fue una declaración de guerra a la idea del bien común y de la igualdad de oportunidades y derechos. Los recortes para ahorrar 7.000 millones en Sanidad pasarán por encima de muchos cadáveres. El copago en cualquiera de sus formas es una estafa, salvo que se deroguen los impuestos e impongamos la ley del más fuerte. Su instauración entre los pensionistas y el incremento de la cantidad que deben abonar los trabajadores por cada medicamento que compren, es un robo a quienes han cotizado puntualmente su seguridad social y presentado su declaración de Hacienda.

Como el territorio de exclusión alrededor de Chernobyl, sin futuro, queda un país en cuya educación el Gobierno decide ahorrar 3.000 millones de euros. Carreras universitarias de nuevo al alcance sólo de las élites, aulas atestadas de alumnos en los otros niveles educativos, menos profesores y por si algo faltaba, el ataque a Andalucía, la Hiroshima de todos los bombardeos que ordenará el gobierno central en los próximos meses para doblegar la voluntad popular y derribar al gobierno elegido en las urnas. El bloqueo a las oposiciones para profesores de Andalucía se ha dictado desde lo alto de un caballo de terrateniente añejo. Y luego vendrá la intervención de las cuentas de la Junta. Sí, también a Castilla-La Mancha y Valencia para disimular, pero en la letra pequeña del Consejo de Ministros del viernes ya estaba la trampa: la autorización a estas dos comunidades a endeudarse por 3.500 millones de euros más.

El sunami también se llevará por delante una isla -imperfecta si se quiere- de la libertad de expresión: El Gobierno no ha dudado en cambiar la ley para tomar el control de RTVE. Se ha dictado el final Como dijo Iñaki Gabilondo Se acabó: El tiempo de la dignidad recuperada en TVE ha concluido”. Se da un golpe de Estado en televisión y se interviene la televisión pública pero no para rescatarla sino para hundirla. También las autonomías podrán privatizar las televisiones públicas y es, en una Andalucía intervenida, también va por Canal Sur.

Como el niño Froilán el gobierno nos obliga a dispararnos en el propio pie y en su guerra de Gila contra Argentina no se le ocurre nada mejor que reducir la compra de biodiésel al país andino. Pero, no, no era esa la traca final en el Consejo de Ministros de la Muerte. Aún quedaba mucha ignominia por repartir y así en la misma reunión se aprobó el indulto a los dos últimos condenados por el caso ‘Yak-42’, unos sinvergüenzas con galones que mezclaron trozos de soldados españoles y los entregaron a sus familias. Unos militares que seguramente aguardaban a un gobierno del PP para mantener su pacto de silencio sobre la responsabilidad criminal del infame Federico Trillo.

No, el consejo de ministros del viernes, sumado a los demás consejos desde el pasado diciembre, no es un acto de gobierno, es un cambio de régimen. Pero no deberían olvidar que si derogan o cambian hasta lo irreconocible el régimen de libertades y derechos que los españoles decidimos otorgarnos, los españoles estaremos legitimados a derrocarles, incluso por la fuerza. Por cierto, este miércoles es 25 de abril, día de claveles y fusiles, y se conmemora que un día un ejército decidió que era al pueblo y no al Gobierno al que debía lealtad. Ahora llámenme golpista. Yo les llamaré cabrones.

domingo, 18 de marzo de 2012

Contra el miedo




The Lonesome Death of Hattie Carroll

But you who philosophize disgrace 
And criticize all fears
Take the rag away from your face
Now ain't the time for your tears.

(Bob Dylan: The Lonesome Death of Hattie Carroll, 1963)
 
Bien sabe quien me conoce que detesto el optimismo seráfico de los papanatas. Aquí mismo he bramado contra esa calamidad del pensamiento positivo, tan grata a los poderosos pues mantiene a los esclavos esclavos pero contentos. Aprecio el pesimismo ilustrado y la crítica a la condición humana que en España es casi una corriente filosófica, desde Quevedo a Unamuno. Pero no es lo mismo una sociedad crítica y escéptica que una hundida en el derrotismo e inmovilizada por la incertidumbre y el miedo. Desde que empezó la actual crisis es en ese miedo en el que nos quieren instalados para que, amilanados y dóciles, no osemos plantar cara a la contrarrevolución de los cleptócratas y sus políticos a sueldo.

No puedo ni debo criticar el miedo y a quien lo siente, pero sí denunciar a quienes lo propagan. En esta larga víspera de Armagedón, con la incertidumbre y el miedo al futuro dominando todos los órdenes de nuestra vida, miramos alrededor y la única certeza es que no habrá arma que quienes manejan los hilos no empleen para minar toda resistencia, desde dejarnos sin casa o sin trabajo hasta la violencia y la guerra. Y mientras nos mantienen ocupados en garantizarnos lo básico, aplican su programa de tinieblas: el fundamentalismo religioso y moral, la censura, el recorte de libertades.

Aceptarás cualquier trabajo si tienes miedo a perderlo
Un pueblo confiado, educado y saludable es peligroso, porque quiere más. Lo quieren con miedo a enfermar y no poder sufragar los tratamientos, con miedo a perder su casa, a no poder pagar la educación de sus hijos. Nos convencen de que no es sostenible un sistema basado en la solidaridad y nos quieren con mala conciencia, creyendo que abusamos de las urgencias, las medicinas o las escuelas o que somos unos privilegiados por tener un empleo y debemos pagarlo con menos sueldo, menos descanso, menos derechos para las mujeres, peor atención a los mayores. Aceptarás cualquier trabajo si tienes miedo a perderlo. Te quieren pobre porque pobre y con miedo a ser más pobre eres más manejable.

En democracia el Poder teme al pueblo y no al contrario

Desde que comenzó esta gigantesca estafa planificada tratan de convencernos de nuestra responsabilidad por vivir por encima de nuestras posibilidades. Si, por ejemplo, los andaluces en una encuesta admiten como necesarios ajustes y recortes, es que la estrategia del miedo logra sus objetivos, y con miedo no hay democracia. En democracia el Poder teme al pueblo y no al contrario. Nos deben temer a nosotros. Debemos mantenernos airados, esperanzados y con confianza en nuestra fuerza, que también se alimenta de odio. Contra el temor debemos actuar. Hay muchas formas; yo de momento, al contrario que en ocasiones anteriores, este 25 de marzo no me voy a quedar en casa. Pondré lo que esté de mi parte para que Andalucía sea un rompeolas donde esa marea de miedo se estrelle.

domingo, 12 de febrero de 2012

Déjame que descanse un rato al sol


Vainica Doble: "Déjame vivir con alegría" (Contracorrriente, 1976)
 
Con un dátil por alimentación,
con un dátil yo inventé la democracia,
con un dátil yo te gano a maratón,
no me hace ninguna gracia
que me tengas compasión.

Morenita es mi pigmentación
y mi cuerpo es enjuto y resistente.
Rubias gentes me tienen compasión
porque me falta algún diente

y entre dientes me río yo.


Déjame que descanse un rato al sol
déjame vivir con alegría.
Si he pescado bastante para hoy
mañana será otro día.
No faltará un caracol.

Para quienes se están partiendo la cara con la policía esta tarde en la Plaza Syntagma de Atenas, y para que todas las plazas de Europa se conviertan en la tumba de quienes nos estrangulan con su austeridad, sus recortes, sus reformas laborales, su paro y su hambre. Se acabaron las bromas. Hay que partirles las piernas a los de la Troika y a los gobiernos ilegítimos que han colocado al frente de los países que están hundiendo. Proud to be PIGS!

domingo, 15 de enero de 2012

Daniel de los muertos


Más vídeos en Antena3

El heredero de la dinastía borbónica que aún reina en la antigua metrópoli tenía cara de trágame tierra. Antes preferiría irse de copas con su cuñado que estar pasando tanta vergüenza ajena como no recordaba desde que el Ayuntamiento de Barcelona presentó el Cristiñaki, el logotipo de la boda de su hermana con el jugador de balonmano –cuatro rosas y un balón-. Al lado del príncipe, la primera dama de Nicaragua, Rosario Murillo, bailaba y agitaba los brazos como posesa en un aquelarre new-age .Era la ceremonia de entronización de su marido, Daniel Ortega, quien iba de abrazo en abrazo, al estilo fase tres de la borrachera – la de exaltación de la amistad- con Hugo, Machado –el vicepresidente de Raúl-, Evo y Mahmud. El iraní no se encontraba fuera de lugar en la romería castro-sandino-bolivariana por representar a una teocracia. Ortega y esposa hace algún tiempo que vieron la luz. Ahora son cristianos renacidos como el mismísimo George Uve Doble. Dios une a los enemigos, y en Nicaragua y otros países de Centroamérica hacen su agosto los predicadores evangélicos estadounidenses, que en el nuevo modelo de colonialismo siempre llegan como avanzadilla de las empresas petroleras, mineras o de transgénicos.



De padrastro violador a candidato a la beatificación simultánea en los altares del socialismo y el cristianismo, no es poco para Daniel Ortega. Como otros mandatarios de su cuerda, ha comprobado lo rentable de mezclar populismo, ayudas sociales clientelares y religión, en tener a Dios y a Marx de tu lado. Chávez también tiene al creador en la boca a la primera de turno y últimamente los Castro andan a partir un piñón con la jerarquía católica cubana.
Lo chocante es que esta colección de payasos, frikis, santurrones conversos, que no dudan en cambiar las leyes si las leyes les impiden perpetuarse, sigan siendo referentes para parte de la izquierda europea. Sin duda es estupendo que un grupo de países latinoamericanos hayan plantado cara a los Chicago Boys y las políticas económicas que en los ochenta arrasaron su continente y ahora van a por al nuestro, pero es deprimente que estos líderes sean la alternativa.

Rosario Murillo
Ni siquiera dan la talla otros más moderados. Vean a la Kirchner reencarnándose en nueva Evita o cómo Lula y su heredera Roussef legalizan y bendicen la destrucción de la Amazonia a manos de las mafias.

No se pierdan Juan de los muertos”, película cubana de zombis ahora en cartelera, que identifica a la sonámbula sociedad del tardocastrismo con muertos vivientes –en el trailer no autorizado el mismísimo comandante es un zombi-, del mismo modo que la británica “Zombies party” asimilaba a los caminantes con la Generación PlayStation de treintañeros. Daniel, Hugo, Raúl, Evo... todos triunfarían en ella o en el Circo de los Horrores que en febrero visita Granada.


domingo, 16 de octubre de 2011

Ruido de sables



El 25 de abril de 1974 el Movimento das Forças Armadas, grupo de oficiales portugueses de baja graduación, acabó con medio siglo de dictadura e instauró un régimen democrático en su país. 37 años después, la democraciaen Portugal, en España y en casi toda Europa está en proceso dedemolición; hay una contrarrevolución en marcha para derogar los derechos sociales, laborales y económicos adquiridos durante el último siglo y los gobiernos están a las órdenes de intereses privados y corporativos. Así que un episodio protagonizado de nuevo por militares portugueses, en concreto la Asociación Nacional de Sargentos, hace que a uno, bastante alérgico a los entorchados, nunca como desde la Revolución de los Claveles le haya sonado mejor el ruido de sables.

El gobierno del conservador Passos Coelho, obsesionado por pagar la deuda y el rescate a sus bancos y presionado por el FMI y las instituciones europeas, aplica atroces medidas de austeridad, que están llevando a muchos portugueses a la miseria y bastante cerca del hambre, hundiendo la economía y acrecentando el desempleo, con lo que, como sabe cualquiera excepto el Banco Central Europeo y los cretinos que nos gobiernan, jamás se podrá pagar esa deuda ni salir del pozo al que nos precipitan intencionadamente. Ya ocurrió en los ochenta en la América Latina por la que Milton Friedman esparcía su veneno. Hoy en Chile se lucha en las calles por una educación pública quela dictadura de Pinochet, laboratorio de las ideas de la Escuela de Chicago, desmanteló para otorgar un negocio multimillonario a las entidades de crédito.

Sí, ya sé, lo que hace el gobierno conservador de Portugal es exactamente lo mismo que está haciendo el socialista de Rodríguez Zapatero, pero a nuestro primer ministro todavía no le ha salido un grupo de militares -empleados públicos a los que las medidas de austeridad también machacan- que le advierta como sí han hecho los sargentos portugueses de que ellos “están al servicio del pueblo y no de instituciones particulares” y a las claras avisen a su jefe de gobierno y a quien quiera escuchar para “que nadie ose pensar que las Fuerzas Armadas podrán ser usadas en la represión de la convulsión social que estas medidas puedan provocar”. La verdad es que viendo cómo se las gastaban los policías españoles o los mossos catalanes en la represión de indignados, uno vuelve a tener la sana envidia de Portugal que no sentía desde 1974. Hace sólo unas semanas en una manifestación de policias en el país vecino, los policías que mandaron para reprimirlos se unieron a sus compañeros. Los sargentos portugueses recuerdan a Passos Coelho sus propias palabras: “En Portugal hay un derecho constitucional a manifestarse y un derecho a hacer huelga”. Y es que hay ya quienes lo ponen en duda.

Desde hace unos días no se me va de la cabeza la historia leída en un periódico de Caridad Melero, vecina de Villarrobledo (Albacete). De su pensión de 600 euros paga la mitad a un centro para enfermos de párkinson donde pasa el día. La Ley de Dependencia le otorgó 277 euros más, pero hace tres meses que no los cobra. A su hija, contratada a media jornada por el Ayuntamiento y con su marido en paro, sólo le están pagando el 60% de la nómina, 400 euros. Éste es uno de los miles de dramas que están viviendo esos ciudadanos españoles cada uno de los cuales ha -hemos- aportado al rescate del sistema bancario cinco mil euros, pero a quienes el Gobierno Central y las comunidades autónomas, controlados por una clase política que se ha puesto a las órdenes de la cleptocracia, están despojando -robando es el término adecuado- sus derechos a plena luz del día, para derivar el dinero al pago de deuda o ahorrárselo en nombre del control del gasto público. Ahora en casi todos los medios de comunicación se escucha un mantra insistente: Es imprescindible recapitalizar a la banca. Escondan el dinero en un calcetín. Mientras las administraciones no pagan residencias de mayores o de discapacitados pienso en esos alcaldes que avisan de que no van a poder las nóminas -los de Armilla y Granada lo han hecho- y me pregunto si cuando eso ocurra ellos mismos, y sus concejales y puestos de confianza, también dejarán de percibirlas. Me lo pregunto más que nada por saber si es hora de echarlos a patadas de sus puestos antes de que sea peor. Y hemos de recordar la idea roussoniana del contrato social: “Los hombres voluntariamente renuncian a un estado de natural inocencia para someterse a las reglas de la sociedad, a cambio de beneficios mayores inherentes al intercambio social”. Si el Estado incumple su parte del contrato, es legítimo romperlo.

Ni que decir tiene que golpes militares o asonadas son cosas de otros tiempos, pero como creo que a esta inmunda clase política del bipartidismo y la democracia capada hay que meterle el miedo en el cuerpo, confieso sentir aire fresco cuando leo a los sargentos portugueses que “las revoluciones no se anuncian, cuando llegan, llegan porque tienen que llegar". Señores diputados, ríndanse, están rodeados por el pueblo.

domingo, 7 de agosto de 2011

Más que indignado


Rodríguez Zapatero abandona a toda prisa Doñana, y González Páramo, un mandamás del Banco Central Europeo, proclama que se acabaron las vacaciones ¿Será la pobreza que avanza en los barrios?
¿La represión en las calles de Madrid? ¿El desmantelamiento de la sanidad pública en Cataluña o La Mancha? Me temo que no son esos problemas los que interrumpen las vacaciones del gobierno y de las mentes pensantes de la economía.
Es la prima de riesgo en los 400 puntos, es el Ibex 35, son Moody's y Standard and Poor's, es cómo colocar deuda para pagar deuda. Tiemblan de superstición ante cada estornudo de los mercados, y les ofrecen la inmolación de los países del Sur de Europa. Nos dicen los gobernantes de hoy y los que vendrán en noviembre que los mercados exigen sacrificios, no explican que a esos tahures y apostadores les da lo mismo cuánto cobre usted de pensión y lo que cueste un despido. Después de todas las reformas somos más pobres, hay menos actividad económica y más paro, la deuda vale menos y los diferenciales de riesgo están disparados. No, no son los mercados, sino la oligarquía de siempre, la de los beneficios obscenos, la de los sueldazos, la de los bonus, quien da las órdenes, quien ordenó el derribo del estado del bienestar y ahora pretende poner fin al espejismo democrático.


Con este panorama los gestos electoralistas dan risa o vergüenza. Con los ojos morados por las balas de goma que les lanza la policía los indignados no pueden devolverles los guiños a Rubalcaba. Un PP envalentonado quiere mandar a sus 90.000 militantes madrileños a tomar la Puerta del Sol, como los matones de Mubarak asediaban Tahrir.
La presidenta Aguirre exige que se prohíban las manifestaciones de laicos ante la visita del Papa, que deroguen la libertad de expresión. Me pregunto si como están las cosas yo también debería abandonar mi dolce farniente sobre las rocas de una oculta garganta del Tiétar, a la sombra de los alisos, y hacer algo... ¿Pero para qué? Si no pinto -pintamos- nada; si el plan incluía privar a la ciudadanía de toda influencia en la política. Si estáis indignados, fundad un partido, decían ¡Qué cara más dura! PSOE y PP habían amañado una reforma electoral para blindar su cortijo. Toda formación que hoy carece de representación parlamentaria no podrá presentarse a las elecciones sin las firmas de, al menos, el 0,1% de los electores inscritos en el censo de cada circunscripción, y con sólo veinte días para obtenerlas. Eso puede dejar fuera a nuevos movimientos como Equo o al mismísimo Partido Andalucista. Eso puede convertir la cita del 20-N en una farsa.


Sí, tenían razón las pancartas: “Lo llaman democracia pero no lo es”, “No nos representan”... Sólo que a muchos lo de indignados se nos ha quedado pequeño. El que firma no está indignado, está hasta los huevos.

miércoles, 15 de junio de 2011

Sturmabteilung

Veo el acoso a Gallardón en la puerta de su casa a cuenta de unos festejos y recuerdo cuántas veces se me había encendido el avisador de fascistas al escuchar ciertos postulados del gaytransbollerismo más sectario, tan similares a los del feminazismo. Ahora se han materializado en matonismo de hincha...


...Veo los ataques a los Parlamentarios en el Parque de la Ciudadela de Barcelona y escucho el "Nadie nos representa". Leo a quienes desde el 15-M se desmarcan de las agresiones pero no se encaran con los agresores -básicamente los mismos que la lían en las celebraciones del Barça-. Recuerdo en las asambleas cómo se tenía paciencia infinita con estos autodenominados antifascistas, su retórica de encefalograma plano y sus amenazas propias de paramilitares fascistas...


....Y veo cómo se insulta y se expulsa de un acto del 15-M a Cayo Lara sin darle ese mismo derecho a la palabra y a la participación que sí se les da a los matones. Oigo cómo en ese mismo acto vuelve a imponerse a la prensa qué es lo que tiene que contar y qué no. "La noticia es el desahucio", gritan, y quiero estar allí para contestarles que el desahucio era la noticia hasta que la noticia fue que quienes piden democracia real nieguen a otros el ejercicio de sus derechos democráticos...


...Y me pregunto... ¿Han vuelto a las calles las fuerzas de asalto hitlerianas (Sturmabteilung)? ¿Vendrán noches de cristales rotos?


...Horas después me entero de que entre los indignados de Barcelona había unos indignados de brazos depilados y muchas horas de gimnasio. Los pinganillos o la forma en que los uniformados los protegen dejan poco lugar a las dudas: Son Mossos d'Esquadra infiltrados -aunque el vídeo no demuestre que ellos estuvieran detrás de los incidentes-. Este vídeo no lo ha dado ninguna televisión y ahora lo que me pregunto es quién ha aprendido mejor las lecciones de Hitler.



Veo después la noticia de que un millón y medio de personas pasan hambre en la España de Alierta, Botín, Cospedal y Bono...
...Entonces veo a Artur Mas cambiar el coche oficial por el helicóptero....


...Y no puedo evitarlo... inmediatamente me viene a la mente la secuencia inicial de Black Hawk derribado...


Se ha traspasado la delgada línea roja, sí, pero ¿Quién la cruzó primero?

lunes, 30 de mayo de 2011

Decidimos no decidir



Anoche la Plaza del Carmen, la Puerta del Sol y otras ágoras de la indignación se planteaban si levantar o no unos campamentos agonizantes a los que la brutal intervención de los Mossos en Barcelona insufló un último halito de vida. 'Decidimos no decidir', se corría la voz en Twitter de que la asamblea, por amplia mayoría, ha acordado que para qué decidir hoy lo que podemos decidir pasado mañana. La calle parece que quiere competir en burocracia con los despachos oficiales. El farragoso entramado de comisiones y subcomisiones deberá ahora debatir entre opciones tan complicadas como un sí o un no. Claro que decir sí o no parece fácil pero puede ser tan farragoso como lo expresa el intrépido gacetillero de Ideal que ha querido ser arte y parte en el 15-M granadino: "Hay dos resultados previsibles. Que se apruebe la autodisolución o que no se apruebe". Un genio.

La intervención de la policía francesa en la acampada parisina se ha intentado convertir en otro empujoncito de rabia para seguir adelante, como lo es esta mañana el desalojo por parte de la Policía Local de "La Indiscreta", un edificio de oficinas de Gran Vía que llevaba diez años abandonado hasta que un grupo desvinculado del movimiento okupa entró en él hace dos meses para rehabilitarlo y convertirlo en centro social, con el beneplácito de los vecinos. No hace falta ser un lince para ver la provocación intencionada que el Ayuntamiento de Granada hace a los acampados ante su impotencia para conseguir que abandonen la Plaza del Carmen, con torpeza y brutalidad comparables a las de los responsables de la Generalitat. Contagiado del lenguaje burocratizado y farragoso de las asambleas el antes mentado gacetillero oficial -o autorizado- y aspirante a gurú de Internet, lo explicaba con claridad pristina: "El segundo escenario es el que iba a pasar y no pasó por un elemento que interrumpió la sinapsis neuronal que vincula vía Internet y sus potentes herramientas de comunicación y difusión todas las acampadas repartidas por España y por el extranjero. "La carga de los Mossos en la Plaza de Catalunya ha impedido que hoy domingo hubiéramos ganado la fuerza necesaria para lograr el levantamiento de la acampada en Granada vía aprobación en la asamblea de esta tarde". ¡Cómo tienen algunos la sinapsis neuronal, cielo santo!


Pero no nos engañemos, ni las plazas ni Twitter son el mundo real. Esa España que el 22 de mayo votó en masa al PP aplaude el desalojo a hostias de la Plaza Catalunya y sin duda la Granada de las vírgenes y el 70% de voto al PP, también lo haría si ocurriera lo mismo en la Plaza del Carmen. Son las contradicciones de este convulso en el que grandes esperanzas y grandes decepciones se han alternado.

Lo que resulta difícil de entender son algunas sorprendentes decisiones de los acampados granadinos, como desmarcarse de la jornada de manifestaciones que ayer domingo se realizaron en otras ciudades andaluzas, como la gran manifestación de Sevilla. O que costara Dios y ayuda que la asamblea aceptara, a regañadientes, apoyar una manifestación organizada por asociaciones de parados contra el desempleo y la precariedad -y que contó con poquísimos acampados entre sus escasos participantes- ¿No era precisamente por reivindicaciones como esa por lo que surgió el movimiento, o será que ya pocos se acuerdan de por qué llevan doce días en la plaza?

Hay esperanzas porque hemos visto cómo las comisiones de espiritualidad, los gurús y la farfolla que han desprestigiado el movimiento han ido dando paso a la extensión por los barrios, la didáctica y la acción práctica en un acelerado camino hacia la madurez que implica sustituir los campamentos por la política, con los partidos o sin ellos, trabajando por los cambios urgentes que la democracia y la economía española precisan. Sabemos que con la izquierda tradicional no se puede contar. Antes de las elecciones, a los dirigentes socialistas se les llenaba la boca de comprensión, y todos hacían suya la indignación común. Desde el 22 de mayo, ni uno sólo se ha referido a las movilizaciones callejeras ni siquiera de refilón. Hacen como si nunca hubiera existido y se concentran en acabar con los ultimos vestigios de democracia interna dentro del PSOE y certificar la muerte de la socialdemocracia con el golpe de mano del bunker felipista.

Es necesario poner fin a las acampadas y optar por otros modelos de participación, más efectivos y que no corran el riesgo de hacerse impopulares por pesados. El modelo asambleario de las acampadas que se pretende el summum de lo democrático no es tal cosa, y además no da resultados. Las interminables asambleas en la Puerta del Sol parieron cuatro míseras propuestas -menos de lo que Democracia Real Ya había defendido desde el principio sin tanta verborrea estéril- y ninguna referida a la situación económica, con la que está cayendo. En Granada los mínimos eran más sociales, pero su apuesta por la democracia asamblearia da pavor. Eran asambleas de adolescentes fanatizados las que sometían a público escarnio y mandaban al cadalso o a trabajos forzados a millones de chinos durante la Revolución Cultural; por lo general a ese profesor que te había suspendido o al vecino al que tenías ojeriza. 



Por desgracia, en las acampadas, y particularmente en la Plaza del Carmen, lo totalitario ha sido una permanente sombra. Salvo honrosas excepciones a los medios de comunicación se les ha dado burocracia y censura: exigirte que te acreditaras o identificaras e imponer qué se podía grabar y que no. Los coríferos del burdo “¡Televisión, manipulación!” no entendían que hasta el documental de La Noria hace más por el movimiento que todos los dazibaos sembrados de consignas ocurrentes. Creen en Twitter como una religión. Las consignas, como la de "la información os hará libres" que circulaba ayer, se retuitean como un mantra hasta convertirlas en una verdad oficial, por no hablar de la rápida conversión de rumores en verdades -esta mañana Twitter y Facebook echaban humo con los que juraban por Snoopy que estában desalojando la Plaza del Carmen porque se habían enterado por Radio Macuto del desalojo de La Indiscreta-. Llamo la atención sobre este fenómeno, porque lo que supuestamente debería facilitar el debate libre y sin límites, a base de hooliganismo organizado se convierte en una forma de imponer ideas y desacreditar al discrepante. En el informativo diario que los acampados colgaban en YouTube –pura propaganda, aunque la propaganda es perfectamente legítima mientras no se haga pasar por información- un chico de la Comisión de Difusión decía: “No queremos que vengan medios y entrevisten a cualquiera y eso pase por la verión oficial. Estamos pendientes de a quién entrevistan. Facilitarles el trabajo a los medios y al mismo tiempo controlar qué mensajes aparecen” (Está a partir del minuto 2'10" del vídeo). El jefe de prensa de Augusto Pinochet estaría de acuerdo.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Baile de sordos


Aún no sé cuál de las dos imágenes me pareció más deprimente en la mañana del 23, si los gráficos con el mapa de España invadido de gaviotas o que en la acampada de la Puerta del Sol de Madrid el día después de las elecciones estuviera dedicado a la práctica de la biodanza para la bendición del maíz. En mi ciudad la dirección del PSOE despachaba el análisis de su catástrofe electoral echando la culpa a la crisis y los portavoces de los acampados decían que no tenían nada que analizar pues esto de las elecciones no iba con ellos. Esto parece un baile de sordos, sordos que no quieren enterarse, que son los peores.

Seré claro. Si en lugar de reclamar un acceso universal a la sanidad sin privatizaciones ni el sometimiento a los intereses de la industria farmacéutica las acampadas acaban reclamando homeopatía para todos, pido desde ya la inmediata disolución antes de que se conviertan en un problema de salud mental pública. Traerse un gurú de yoga desde los Estados Unidos es bien significativo de esta deriva. Servidor sigue siendo de los del “Mata jipis en las Cíes” y quiere una revolución que busque el cambio de los esquemas sociales, no de las almas.



Lecciones del 22-M

La autocrítica es una forma de actuar imprescindible si se pretende cambiar las cosas. Yo mismo me la aplico y reconozco que me equivocaba al decir que no importaba quien ganara en las urnas el 22 de mayo. Una cosa es que la diferencia entre las propuestas y sobre todo la praxis de PP y PSOE sea tan mínima como para no perder el tiempo decidiendo entre una de esas opciones. Pero otra bien distinta es que con un poder monocolor de la derecha en todas las instituciones, desde las locales hasta el Estado, en el plazo de diez meses se nos puede ir quitando de la cabeza que ninguna de las propuestas, las demandas o los sueños del movimiento nacido el 15 de mayo tenga futuro alguno.

Las elecciones del 22 de mayo no fueron todo lo democráticas que deberían ser debido a una ley electoral injusta, a que en muchos casos se nos obligaba a elegir entre listas copadas por políticos corruptos, a que las minorías han sido laminadas en los medios de comunicación y a muchos otros defectos congénitos y adquiridos de nuestra deficiente democracia que se han debatido, y mucho, desde que surgió el movimiento Democracia Real Ya. Pero es estar sordos negarse a extraer conclusiones de lo que el pueblo dijo en las urnas. Y entre otras cosas lo que se expresó fue una deriva muy marcada hacia el conservadurismo; ha vencido la perversa teoría de que si las recetas contra la crisis de Rodríguez Zapatero han fracasado es porque se quedan cortas, no responden suficientemente a las exigencias de los insaciables mercados; hay que ir aún más lejos en el recorte de derechos, aunque implique que la clase trabajadora se aproxime a las condiciones laborales del Tercer Mundo. Ha vencido la mezquindad de quienes aún creen que pueden retomar la falsa prosperidad de los años de la burbuja, de quienes aún siguen midiendo la felicidad en aros de Audi y pisos comprados “como inversión”. Allá ellos que aún han de darse un batacazo mayor cuando descubran que la derecha política lanza el anzuelo a las clases medias y las pequeñas empresas para luego servirlos de almuerzo a las grandes empresas y las clases altas.

Pero más dolorosa es la sordera de las fuerzas tradicionales de la izquierda. Los socialistas pretenden que sus problemas se resuelvan de puertas adentro, mirándose una vez más el ombligo, como vienen haciendo desde que hace tres décadas comenzaron a confundir sociedad con partido. Ahora quieren entretenerse y entretenernos con primarias como si para España tuviera alguna importancia la elección entre Chacón y Rubalcaba. Otros, la caverna felipista de siempre, con El País como portavoz, quiere sacar partido de la derrota para, obviando las primarias, imponer directamente a su Rubalcaba y dedicarlo a salvar restos de un naufragio. Para qué hablar de ideología si hace tiempo se renunció a ella. Cuanto vértigo da plantearse una refundación radical y traumática centrada en los valores y los principios, darse cuenta de una puñetera vez de que la culpa de la derrota no es de la crisis, sino de las recetas  contra la crisis aplicadas por el Gobierno socialista, de que el electorado socialista da la espalda a quienes le han clavado por la espalda el cuchillo del paro, de la reforma laboral, del pensionazo... Sólo Patxi López y los socialistas vascos hablan de la necesidad de un congreso extraordinario y de replantearse la oferta programática, aunque dudo de que ni siquiera ellos estén planteándose la recuperación del programa socialdemócrata puesto que implicaría la ruptura total con la política económica desarrollada por el gobierno Zapatero, la marcha atrás en las reformas laboral y de las pensiones y dejar de someterse a las exigencias de los mercados financieros y la Unión Europea. Pasaría, en definitiva, porque las bases socialistas derribaran a su propio gobierno y forzaran a constituir otro, sin Zapatero al frente, hasta las próximas elecciones. Un presidente que acude en la noche electoral a reconocer la derrota y acompañado en su coche oficial por el consejero de Telefónica Javier de Paz es una vergüenza para el socialismo. Se me antoja mucho más utópico ese cambio que las reivindicaciones más peregrinas de las acampadas.


A Izquierda Unida también habría que darle la vuelta como a un calcetín. En los días previos a las elecciones sus candidatos se pasaban el día dorándole la píldora a los acampados, haciendo constar que compartían propuestas y aspiraciones, que la indignación debía traducirse en votos hacia IU. Ha pasado el 22-M y no es que hayan dado la espalda a quienes han salido a la calle, es que los quieren a todos dentro del redil. Ha sido la constante histórica del PCE: Unión de la izquierda, sí, pero a mi alrededor. Ese sigue siendo el discurso y ese sigue siendo el problema, querer barrer para adentro, que unos señores que jamás fueron ejemplo de democracia interna, que aún no se han curado de aquella forma de ordeno y mando que llamaban centralismo democrático, pretendan absorber en su propio beneficio a toda esa izquierda creativa que ellos nunca supieron ser. Lo de Izquierda Unida, lo cuenten como lo cuenten, ha sido una derrota en toda regla, porque la exigua subida en votos obtenida en las municipales no se corresponde ni con las expectativas, ni con la sangría sufrida por el PSOE ni tampoco parece haber captado voto indignado alguno. Alguno no ha dudado en culpar a la ciudadanía, que "deja mucho que desear". Uno detesta ese tabú según el cual el pueblo no se equivoca; quienes en Valencia votan a los corruptos que les roban son imbéciles, como lo son los votantes de Sandokan en Córdoba, y quienes apoyan la demagogia xenófoba en Cataluña están para que los encierren, pero eso no es excusa para rehuir la autocrítica. El discurso de IU no conecta con los descontentos de la política convencional, entre otras cosas porque no desconecta de una ortodoxia. La Puerta del Sol no mira a Caracas, La Paz o La Habana, afortunadamente.


Izquierda Unida debe plantearse de una vez por todas que si quiere estar en un amplio movimiento de izquierda transformadora ha de renunciar a liderarlo; si de verdad está con las reivindicaciones de la calle debe dejar su progresivo anquilosamiento institucional, no perder un minuto con las alianzas postelectorales y diluirse en un movimiento más amplio que incluya a todas las sensibilidades de izquierda; algo similar a lo que en Italia quiso ser El Olivo, pero con más carga ideológica y menos ambiciones de gobierno. Lo mismo vale para el proyecto Equo y Los Verdes, ICV, Paralelo 36 y todas las formaciones que quieren hacer otra política pero no pierden la perspectiva de que se trata de política, algo de lo que muchos integrantes del movimiento del 15-M no parecen tener muy claro.

Política o chiripitifláuticos

No menos peregrino es ese análisis que pretende traducir el descontento, la indignación y las acampadas en un crecimiento del voto en blanco y nulo. Si fuera así, ese exiguo 4% al que ni siquiera se ha llegado sería como para tirar la toalla; el supuesto castigo al sistema queda en ridículo si tenemos en cuenta que la participación subió varios puntos para mayor alegría del Partido Popular, pescador en río revuelto.

Lo cierto es que para todo el movimiento 15-M, tanto para sus iniciadores de #nolesvotes y Democracia Real Ya, como para quienes desde las acampadas se desvincularon de la raiz política del movimiento, el resultado de las elecciones debe ser una cura de humildad. Frente a la alegre desorganización, los organizados que siempre tuvieron el poder proclamaron con razón que siguen teniéndolo. Al sistema no se le ha movido un mechón y hasta para muchos de sus más destacados representantes ha sido lo más cool decir que ellos también estaban indignados.

Yo no reconozco lo que desde el 23 de mayo veo en las plazas en las que hasta las elecciones creía ver esa última oportunidad de plantar cara a un sistema podrido. Habría jurado hasta entonces que estábamos protagonizando una movilización social como reacción a la desesperación económica y el paro juvenil llegando adonde los sindidactos no habían sabido ni querido llegar. Habría rubricado que era una revuelta política de quienes no nos sentíamos representados por la clase política y, por ende, por las instituciones que ésta controla y utiliza en su beneficio. Pero he ido viendo cómo en las reivindicaciones se enumeraban derechos ya reconocidos en nuestra Constitución que nunca se han garantizado, pero nadie proponía formas de garantizarlos. He visto diluirse los objetivos hasta rozar lo peligroso. Apolíticos y ni de derechas ni de izquierdas se proclaman los fascistas y los populistas y bastantes Berlusconis tenemos ya con Camps, Cascos, Sandokan y otros como para necesitar más dosis de populismo. Cuando en una de estas asambleas se me dice que este es un movimiento apolítico pido la disolución de la secta, digo de la asamblea. Yo firmo los cambios en la ley electoral, la proscripción de los corruptos en las listas, las leyes de transparencia, la prohibición de la financiación privada de los partidos, la universalización de la sanidad y los servicios sociales, la banca pública, las tasas sobre transacciones y grandes fortunas, la libertad de compartir en Internet... pero ¿quién articula todo ésto? ¿Qué interlocutores han de pelearlo frente al poder y arrancar esas conquistas? Una panda de chiripitifláuticos cantandole a Gaia, no, por favor.


Escribe Pascual Serrano: "Los indignados no quieren irrumpir en el panorama político, se sitúan inmaculados, se creen por encima de ideologías, se limitan a protestar y pedir que les resuelvan los problemas. ¿Quién los va a resolver? ¿quién va a elaborar las leyes que garanticen los derechos que están exigiendo? ¿quién va a garantizar los que ya están en las leyes pero no se aplican? ¿quién va a poner coto a los bancos? ¿quién va a exigirles que devuelvan el dinero público que se les ha dado? ¿quién y cómo se va a exigir a los medios de comunicación que informen con honestidad y veracidad? No esperarán que lo hagan los diputados del PSOE y del PP que tienen la mayoría en el Congreso, menos todavía si no se logra enfrentar a la derecha que no para de rentabilizar las tropelías del PSOE y cuya corrupción no es castigada en las urnas." Es hora de articular tanta energía, de hacer política de verdad, de pensar que necesitamos una democracia mejor, no una democracia asamblearia -esa ya la implantó Gadaffi-. Como antes de las elecciones planteaba Luis Bassets, "La protesta (...) es síntoma y a la vez estímulo. Demuestra la funcionalidad de la indignación y la encauza. Los organizadores, partidarios de la conversación democrática y del combate por medios pacíficos, ejercen sus derechos de manifestación y de expresión. Quieren perfeccionar el sistema aunque tengan la apariencia de atacar al sistema. Hacen política en estado puro aunque se la tache de antipolítica. Sus protagonistas quieren rentabilizar el malestar y la desafección. Y pueden estar satisfechos, porque ya lo han conseguido. El foco del último tramo de la campaña electoral ha sido entero para ellos", pero eso parece estar diluyéndose, ni hay tantos focos apuntando a las acampadas ni las acampadas saben ya hacia donde apuntar el foco y andan bastante desenfocadas.

Ponía al principio el ejemplo del gurú fichado para la Puerta del Sol y de la biodanza para referirme a la derrota de la energía política de este movimiento mientras gana terreno la superchería new age y el perroflautismo de secta. Pero en Madrid, entre tanto floclore, aún se habla de cosas serias. El ejemplo de la deriva que puede conducir a la rápida disolución de este movimiento y a la última gran desilusión se ve nítidamente en la acampada de Granada, que está convirtiendo la Plaza del Carmen en una especie de centro okupa a cielo abierto, ante la indiferencia de la gran mayoría de los ciudadanos. Bastantes anarquistas tenemos ya en el Poder -esos anarquistas que predican la anulación del Estado y la libertad total para especular, explotar y robar, los neoliberales- para que nos anden imponiendo -sí, imponiendo, pues cada vez es más totalitaria la retórica de muchos de los concentrados- un anarquismo de salón, que excluye a quienes hemos estado en algún momento en la Plaza del Carmen buscando una revolución democrática y una mejora de las condiciones de vida de la mayoría.



Lo vemos en la hostilidad hacia los medios de comunicación, cada vez más marcada. Cuando entre los periodistas andamos intentando boicotear las ruedas de prensa sin preguntas o las informaciones ya editadas por los gabinetes de prensa de instituciones y partidos, lograr que te hable un portavoz de las acampadas requiere más burocracia que obtener una entrevista con un presidente autonómico. Las informaciones pasan filtros, censuras y mas filtros ¡menudo servicio a la libertad de expresión! Triunfa la vieja y estúpida consigna coreada por antisistemas oligofrénicos, "¡Televisión, manipulación!", -en la acampada de Granada en los últimos días han proliferado los insultos a los periodistas- pero los muy ignorantes son incapaces de entender que ese reportaje de Informe Semanal que la dirección de TVE quiso vetar en la jornada de reflexión y que salió al aire por el empeño y la presión de los periodistas de la televisión pública, es más útil y hace más por el movimiento que juntos todos los tuiteos que han podido salir de los móviles de los concentrados. El efecto que ha tenido la cerrazón informativa de las asambleas y acampadas y su desconfianza en los medios convencionales ha sido que en determiandos momentos -toda la jornada del sábado- toda la información en directo que se daba desde la Puerta del Sol era la de Intereconomía y Veo7. Quien no lo haya visto , que se imagine en qué tono.



En Granada todo está saliendo mal. Esta misma mañana los acampados hacían el ridícluo con una especie de happening en el Mercado de San Agustín, simulando desmayarse y cubiertos con máscaras de oso panda. Triunfa lo folclórico. Dado que ya se venden camisetas con la indignación impresa, las asambleas deberían ir debatiendo si las acampadas deben cotizar en Bolsa. Se puede perder el tiempo pidiendo la legalización de la marihuana y olvidarse del paro -yo también la pido, pero se la exijo a un gobierno y desde luego no la antepongo a la democracia-. Se puede plantear la abolición de la Constitución y hasta el exilio del Rey sentados en una plaza, por pedir... Pero cuando, como en Granada, una minoría de anarcoimbéciles y ciberhippies que se dicen apolíticos enmudece y excluye a quienes quieren construir un cambio político, económico y social, con organización, con calendarios, con interlocutores, es lógico que el desencanto prenda en la mayoría que hace sólo una semana se ilusionaba con una marea de cambio, de debate y de inteligencia que llenaba las plazas. Esa ilusión no la mantiene el taichí matinal de la Plaza del Carmen, ni la Comisión de Espiritualidad de Sol, ni las sesiones de meditación, ni los clowns, ni los semilleros ecológicos.


Es la hora de hacer política o levantar el campamento, de combatir ese apoliticismo tras el que siempre se camufla lo totalitario, de organizarse, no en grupúsculos como ha hecho siempre la izquierda, sino en un movimiento amplio de inclusión que llame a la puerta de los partidos hasta que contesten. Es hora de identificar que es en la izquierda donde se fabrican los cambios sociales. Si esa izquierda hay que demolerla y construirla entera desde abajo, se hace. Si los partidos tradicionales de izquierda no se quieren dar por enterados y siguen a lo suyo, suyo será el batacazo, pero que cuando dentro de diez meses se dirima la sustitución del perverso bipartidismo por el monopartidismo de la derecha, tengamos algo a lo que agarrarnos.