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domingo, 18 de marzo de 2018

Las cloacas de Cristo


Hay un origen común en los procesos judiciales emprendidos contra Drag Sethlas, protagonista de la gala drag del carnaval de Gran Canarias en 2017 y que volvió a escandalizar a los mismos leguleyos integristas con su Última Cena de 2018, con causas como la abierta contra Rita Maestre, portavoz del Ayuntamiento de Madrid, por irrumpir en la capilla de una facultad pidiendo la laicidad de los espacios universitarios, con las denuncias contra las organizadoras de la procesión del Coño Insumiso de Sevilla, o contra la Federación de Planificación Familiar Estatal, entre otros; ese origen y fuente de toda batalla contra la irreverencia son los grupos ultraconservadores antiderechos que se han especializado en judicializar todo aquello que consideran una ofensa a los sentimientos religiosos o una amenaza a la interpretación más rigorista del catolicismo.
En la última década estos grupos ultrareligiosos han cambiado de forma radical sus estrategias:  su número no ha crecido tanto, pero han ganado en sofisticación y organización, y cada vez son más ambiciosos en sus objetivos.
Su participación en el escenario internacional funciona como un caballo de Troya destinado a minar los objetivos y el funcionamiento de los sistemas de derechos humanos; estos grupos están actuando ahora con un mayor impacto, frecuencia, coordinación, recursos y apoyo. Si antes
 estaban circunscritos más a la acción nacional, han ido perfeccionando sus técnicas de cabildeo (lobby) y ocupando cada vez más espacios internacionales, incluso la ONU y las instituciones europeas. En los últimos tres años han desarrollado una agenda ofensiva contra los progresos sociales que ha conseguido que los derechos de las mujeres y los colectivos no heterosexuales hayan avanzado poco.
Estos grupos estuvieron detrás detrás de los intentos de restringir el aborto en España en 2013, en Portugal en 2015, de querer prohibirlo en Polonia en 2016 o de la campaña para incluir en las constituciones europeas la definición tradicional de matrimonio, cosa que consiguieron en Croacia.
A pesar de no tener éxito en sus objetivos, esta forma de ir a por la mayor termina dándoles pequeñas victorias. En España finalmente no triunfó la ley de Gallardón, pero sí se modificó la edad de consentimiento para acceder a un aborto para las menores de 18 años.
En las instituciones hay políticos con estos perfiles, de países como Alemania, Eslovaquia, Hungría, Italia, España y Francia. En el caso español, el que encarna esta figura con mayor claridad es Jaime Mayor Oreja, que llegó a ser vicepresicente del grupo Popular Europeo y presidente de la plataforma Federación One of Us (uno de nosotros), que nació para impedir que los embriones humanos se utilicen para la investigación o que se permita su destrucción, y que defiende la vida desde el mismo momento de la concepción.
 Un elemento en común de todos los grupos ultra religiosos es su fijación con el género y la sexualidad:usan los cuerpos de las mujeres, las niñas y las personas con identidades de género y orientaciones  no convncionales como un campo de batalla para sus luchas por apropiarse y retener el poder institucional y social. Hacen “una interpretación patriarcal y absoluta de la religión para alcanzar el poder político, social y económico.
Su discurso apela a la libertad religiosa, y sin embargo atacan de manera sistemática todo lo que sea contrario a su fe cristiana. Cuáles son estos grupos en España y qué hacen es el objeto de estudio a grandes rasgos de este artículo, que cerraré centrándome en el más extendido, influyente y poderoso de ellos, el Opus Dei.

Hazte oir a gritos

Lo que primero fue una web de activismo ultra y después una organización bien financiada -declarada de interés público en 2013 a instancias del Ministerio de Interior que dirigía el supernumerario del Opus Jorge Fernández Díaz-, fue fundada en 2001 por Ignacio Arsuaga Rato (sobrino de Rodrigo Rato) y mantuvo durante años una estrecha relación con el Partido Popular. Arsuaga, que estudió derechos en la Universidad católica de Comillas,  pasó por el Leadership Institute, un laboratorio de ideas neoconservadoras que forma a cuadros antiderechos y que incita a sus alumnos a ser activos en política. La aparición de Hazte Oir fue una revolución, porque su estructura, su forma de actuar y su lenguaje se distancian del que tradicionalmente han mantenido otros grupos ultrareligiosos como los Legionarios de Cristo o el Opus Dei. Se trataba de crear una base de apoyo y movilización social, por lo que su lenguaje tomó tintes seculares y más cercano al de los derechos humanos en la forma, pero con interpretaciones ultracatólicas en el fondo y en la interpretación de los conceptos. Hazte Oír contaba en 2016 con unos ingresos de algo más de 2,5 millones de euros recaudados de las cuotas de socios  y de donativos sin especificar. Sus estatutosafirman que no reciben ningún tipo de subvención pública ni financiación de partidos políticos. Sus socios eran en 2016 unos 6.400 y sus miembros cercanos a los 760.000, cifras que suman a los miembros de CitizenGo, marca internacional creada por Hazte Oír en 2013 y dentro de la que se integró, con algo más de cinco millones en ese mismo año.

Fiel a sus principios ultraconservadores, Arsuaga fue noticia en todo el país al recorrer algunos colegios madrileños con su conocido autobús que hdifundía el lema transfóbico "Los niños tienen pene, las niñas tienen vulva. Que no te engañen", con el que tubo más problemas al intentar llevar su propaganda a la Universidad Complutense, la Cibeles, Valencia y Sevilla, generando rechazo social y obligando a intervenir a las fuerzas del orden y a jueces nada afines al "invento".
 El autobús que incitaba al odio transgénerollevó a más de 70 eurodiputados a pedir en Bruselas que se tomaran medidas contra esta organización. El 'bus del odio' también recorrió las calles de algunas ciudades de Estados Unidos, como Nueva York.
Una polémica más que acumula este abogado madrileño, que viene lidiando su propia cruzada homófoba y antiabortista amparándose en el Derecho a la Libertad de Expresión. De hecho, impulsó boicots a El Corte Inglés y a la cadena de restaurantes Vips por mostrar a parejas homosexuales en sus campañas de publicidad.

La declaración gubernamental de utilidad pública supuso para Hazte Oir un importante espaldarazo fiscal y de notoriedad del que aún disfruta porque el gobierno se niega retirar dicho privilegio pese atener el mandato de hacerlo aprobado por la oposición mayoritaria. El lobby de Arsuaga supo quitarse de enmedio a quienes , desde su misma trinchera, pudieran restarle protagonismo. Así logró que Fernández Díaz sí revocara la condición de utilidad pública a la Federación de Planificación Familiar Estatal, aduciendo irregularidades en su actuación  tras una férrea campaña de una organización afín a Hazte Oír, la Asociación de Abogados Cristianos, la misma que denunció en 2017 a la drag canaria y amenazò con volver a hacerlo este año.

Hzte Oir vivió su momento de mayor impacto durante el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, como impulsora de las manifestaciones contra el matrimonio homosexual.
 La organización ha creado numerosas campañas, como la de Derecho a Vivir, que en 2012 convocó movilizaciones en cien ciudades en apoyo del ministro Alberto Ruíz Gallardón, decidido entonces a restringir el derecho al aborto. Las manifestaciones de apoyo se extendieron hasta Colombia, Chile, Argentina, México, Perú y Portugal, mostrando el apoyo internacional que había conseguido esta organización en pocos años.
 Tras el abandono del PP de la reforma de la ley del aborto y la destitución de Ruíz Gallardón, el apoyo de Hazte Oír al PP disminuyó y hoy en día el partido Vox parece ser el más cercano a sus postulados.
Pese a que, al margen de las poses, la presidenta madrileña nunca ha tenido valor para enfrentarse a las posiciones conservadoras de su partido. Cristina Cifuentes tachó de "impresentables los mensajes del autobús del odio, probablemente dolida porque sus responsables ya habían sacado otro vehículo en la campaña electoral de 2015 enel que se proclamaba que "votar Cifuentes es votar aborto".

Hazte Oír organizó, también en 2012, el VI Congreso Mundial de las Familias en Madrid, en colaboración con el estadounidense Howard Center for Families, Religion and Society (de la que Arsuaga es miembro de su consejo de administración desde 2015 y que promueve la unidad de líderes de todo el mundo en defensa de la familia, la fe y la libertad), y otras organizaciones ultraconservadoras como la Alliance Defense Fund (nacida en respuesta a los avances de la Unión Americana por la Libertades Civiles, para defender la familia tradicional)  El Congreso Mundial de las Familias es un evento que se suele convocar cada dos o tres años y que se celebra en aquellos países considerados más prometedores para convertirse en campo de batalla para los grupos fundamentalistas religiosos. Gallardón se encontraba en esos momentos en plena defensa de su ley para restringir el derecho al aborto.
En 2013, Hazte Oír fundó también Citizen Go, una plataforma donde canaliza sus acciones internacionales que funciona en doce idiomas. Y en 2015 puso en marcha su propio medio de comunicación: Actuall.

Dios los cría y ellos se pelean

La estrecha relación de Hazte Oír con el grupo ultraconservador El Yunque de México, considerado como una sociedad secreta desautorizada por la iglesia católica, y las desavenencias surgidas tras el abandono de la ley Gallardón, han provocado el alejamiento de esta organización con la Conferencia Episcopal Española y con el Partido Popular.

¿Quién conduce tanto autobús?

Hazte Oír es la matriz de una trama relacionada con la secta integrista El Yunque. Sus dirigentes navegan en las altas esferas. El año pasado algunos medios de comunicación españoles sacaron a la luz y una sentencia judicial consideró probada su vinculación directa con la secta fundamentalista El Yunque, una organización de origen mexicano con el fin de infiltrar a sus miembros en las altas esferas del poder político. El presidente de Hazte Oir acató la sentencia tras haber llevado a juicio por injurias al honor al profesor Fernando López Luengos, autor de un informe confidencial  redactado a petición de los obispos españoles en 2010 en el que se documentaban dichos vínculos.
Hazte Oir está absolutamente controlada por miembros de El Yunque. Tiene una dependencia total de esta organización secreta que, como tal, está prohibida por la Iglesia Católica.
Los obispos de Getafe y Toledo dieron la señal de alerta a la Conferencia Episcopal, vetaron a HazteOir en sus respectivas diócesis y censuraron a la plataforma públicamente. Un paso que no ha dado toda la Iglesia.

HazteOir, como plataforma, es la matriz de una trama más extensa, en la que se han incluido otras organizaciones como Derecho a Vivir, Citizen Go —su división internacional— o Profesionales por la Ética, con las que comparten cargos directivos. Su cabecera informativa es Actuall, formada por profesionales provenientes en su mayoría del grupo Intereconomía, y como brazo jurídico cuentan con el apoyo del Centro Jurídico Tomás Moro. Estos últimos, en representación de HazteOir, han presentado querellas contra convocantes de manifestaciones ateas por considerarlas delitos de provocación al odio, o incluso contra los seis magistrados del Tribunal Constitucional que aprobaron la legalización de Bildu y contra Canal Plus por emitir el vídeo del cantautor Javier Krahe 'Cómo cocinar un crucifijo'.

Fragua de santidad

Periodistas y estudiosos especializados en movimientos religiosos definen El Yunque como "una
 sociedad secreta anticristiana, de carácter paramilitar, que dice defender los principios y valores cristianos engañando a los católicos y lograr así que éstos participen en las actividades de sus asociaciones tapadera. Sus miembros se consideran a sí mismos una casta de elegidos". Fue fundada en México en la primera mitad del siglo XX y llegó a España en los años de la Transición. Como sociedad secreta  y paramilitar no tiene aprobación civil ni canónica. Es un grupo de personas que se reúnen en secreto. Realizan un juramento que les exige absoluta reserva. Esto implica que no pueden desvelar la existencia de El Yunque y mucho menos su pertenencia. Los miembros, que se consideran a sí mismos como mitad monjes, mitad soldados, únicamente conocen la información de la organización mínima imprescindible para realizar su función en ella, consideran que han sido elegidos por Dios para instaurar el reinado de Cristo en la Tierra. Por ello consideran que cualquier medio empleado les es legítimo. Amparándose en éste argumento desprecian la autoridad de la Iglesia sobre ellos. .Se preparan para una hipotética guerra de religiones. Por ello se entrenan en el combate cuerpo a cuerpo y se preparan ante ataque psicológicos mediante diferentes técnicas.

La ley sin tablas

 La Asociación Española de Abogados Cristianos, la de la denuncia a la drag canaria,  es uno de los grupos ultracatólicos más activos. Su agenda consiste en utilizar las leyes y el litigio estratégico para la “defensa jurídica de la libertad religiosa y los valores inspirados en el cristianismo”. En la práctica, su acción va encaminada a frenar cualquier atisbo de libertad de expresión que les parezca contrario a sus postulados ultrareligiosos, así como frenar el trabajo de las organizaciones de derechos sexuales y reproductivos. Entre sus principales temas de actuación figuran la defensa de las mujeres “engañadas” en los centros de aborto, denunciar el “negocio del aborto” y defender la legislación favorable a la defensa del “no nacido”. Su fundadora es otra integrante del Yunque.
Essta asociación es responsable de los litigios que se han llevado a cabo contra las organizadoras de la procesión del Coño Insumiso, la denuncia para que se retirara la concesión de entidad de bien público a la Federación de Planificación Familiar Estatal o la denuncia contra Ada Colau por permitir la lectura de un padrenuestro que consideran ofensivo para los sentimientos religiosos, entre otros. Una acusación que repiten en la mayoría de sus denuncias y que hasta la fecha le ha reportado algunos triunfos. Afirman que el laicismo y la que llaman “ideología de género” son ideas que una minoría quiere imponer a la “mayoría católica española”, a la que consideran víctima de una supuesta intolerancia que les impide ejercer su “libertad religiosa”.

Como la anterior, el Centro de Estudios Juridicos Tomás Moro es una organización que se dedica principalmente al cabildeo jurídico. Fue fundada en 2004 por Javier María Pérez Roldán, un abogado conocido por combatir lo que definen como “ideología de género”. Fue esta organización quien denunció y llevó a los tribunales a la portavoz del Ayuntamiento de Madrid, Rita Maestre, condenada finalmente a una multa, pero absuelta del delito de ofensa a los sentimientos religiosos. Su intento de recurrir esa absolución fue rechazada por la Audiencia de Madrid.
Este centro ha sido una de las puntas de lanza contra la ley del aborto y es también una de las organizaciones más activas en el ataque a los centros de interrupción voluntaria del embarazo y a los médicos que se dedican a realizar abortos. Ha elaborado un manual de instrucciones para médicos que quieran aducir objeción de conciencia para no practicar abortos o farmacias que no quieran distribuir los métodos de anticoncepción de emergencia, conocidos como la llamada píldora del día después. También intentan imponer querellas contra proveedores de servicios de salud sexual y reproductiva, acusándolos de violar las normas vigentes respecto al aborto. Y aunque pierdan los procesos obstaculizan la prestación de servicios de salud. Esta organización se sumó a la querella que E-cristians puso en 2006 al médico Carlos Morín acusándolo de practicar abortos ilegales en sus clínicas de Barcelona y Madrid. Las clínicas del Dr. Morín fueron cerradas y miles de historias clínicas requisadas. Un número importante de mujeres que habían abortado fueron presionadas por la Guardia Civil e interrogadas. A pesar de ser absuelto en 2013, estos grupos recurrieron la decisión hasta que el pasado 22 de enero, el Supremo condenó al médico por tres delitos de abortos ilegales. "El Centro Tomás Moropuso en marcha la Plataforma Caso Morín, para recaudar fondos, difamar, estigmatizar y difundir su versión de los hechos.
Con estos procesos se castiga a las mujeres que han buscado un servicio al que tienen derecho por ley. Se viola su intimidad incautando sus historiales médicos. Se viola el secreto médico. Se les hace sentirse criminalizadas. También se ejerce presión psicológica sobre los proveedores de salud mediante un discurso difamatorio que denomina las clínicas como abortorios y negocio de la muerte. Cuando no se les puede acusar de asesinos, se les acusa de haber incurrido en presuntos delitos fiscales, y en delitos contra la protección de datos y contra el medio ambiente.

Profesionales por la Ética es otro grupo vinculado a Hazte Oir  que también se dedica a la abogacía antiderechos a nivel internacional. Declara hacer frente "a ese feminismo rancio y pasado de moda y a la ideología de género en la que desemboca"
Son promotores de la Federación One of Us (uno de nosotros) que  buscaba obtener el reconocimiento de derechos cívicos para el embrión humano, prohibir la financiación pública de investigaciones que implicaran la destrucción de embriones y, en último término prohibir el aborto. Entre los invitados que asistieron al primer foro que esta organización celebró en París en 2016 figuraba lo más granado de los representantes de la ultraderecha europea, entre los que se encontraban Mayor Oreja, Alberto Ruíz Gallardón, así como representantes de la ultraderecha de Francia y Hungría.

Legionarios de la pasta

Es casi imposible desligar esta clase de entidades y sectas de las rutas del dinero opaco. Las revelaciones de los 'Papeles del Paraíso' han salpicado a la Iglesia católica, en particular, a laorganización a la que pertenecen Ángel Acebes, Jose María Michavila y Eduardo Zaplana, ministros de José María Aznar, y la esposa de éste Ana Botella- y a su fundador, el mexicano ya fallecido Marcial Maciel, que habría movido millones de dólares sin pagar impuestos a través de sociedades offshore'.
Ana legionaria
congregación de los Legionarios de Cristo -
La entidad habría comenzado a constituir empresas en paraísos fiscales en 1992, dos años antes de que Maciel, que se vio envuelto en varios escándalos por abuso sexual a menores, cumpliera 50 años como sacerdote, ocasión en la que el entonces papa Juan Pablo II le envió una carta para saludarlo por su trayectoria. Tres días después de esa felicitación, formó en Bermudas International Volunteer Services, que tenía una cuenta en el Citibank de Nueva York.
The Society for Better Education, de 1992, y el International Volunteer Services, de 1994, estaban vinculados al fondo fiduciario Ecyph Limited, de las islas Vírgenes Británicas. Allí, estas sociedades habrían tenido un flujo de entrada de unos 300 millones de dólares por año. Este entramado tenía su dirección en la sede romana de la Dirección General de los Legionarios. La creación de todas estas firmas fantasma corresponde al momento de mayor expansión de las instituciones educativas pertenecientes a la congregación, como la apertura de sucursales de la Universidad Anáhuac o la fundación de la Universidad Francisco de Vitoria, en Madrid.
Esta actuación revelada por los 'Papeles del Paraíso' continuó hasta 2006, cuando comenzó su liquidación meses antes de que el papa Benedicto XVI obligara a Maciel, que murió en 2008, a retirarse. Años después, en 2013, International Volunteer Services quedó desmantelada.
Antes, en los años noventa, una Ana Botella que aún no había iniciado una carrera política propia,  empezó a gestar una estructura de acción pública en materia social y de ONGS para los Legionarios en España. Y esas conexiones perviven en la actualidad: en la la Universidad Francisco de Vitoria de Madrid, universidad puesta en marcha por la Legión. Entre estas personas e instituciones hay una comunión de ideas casi teocrática: no al aborto, no al matrimonio entre personas del mismo sexo, no a la investigación con células madre.
En esta trama juega un papel determinante el ultracatólico Gustavo Villapalos, ex-rector de la Universidad Complutense de Madrid y consejero de Educación con el gobierno de Ruiz Gallardón en la comunidad madrileña. Villapalos fue clave para que los Legionarios consiguieran hacerse con la joya de la corona de sus actividades educativas: la Francisco de Vitoria.
La Legión tiene en España esta Universidad, un seminario, un centro de vocaciones y nueve colegios Botella aún no había iniciado una carrera política propia pero sí empezó a gestar una estructura de acción pública en materia social y de ONGS en la que contó como principal asesor con el empresario Daniel Sada, a la sazón "el hombre con corbata" de los Legionarios en España. Y esas conexiones perviven en la actualidad. e hay una comunión de ideas casi teocrática: no al aborto, no al matrimonio entre personas del mismo sexo, no a la investigación con células madre.
En el tejido de esta trama papel determinante del ultracatólico Gustavo Villapalos, ex-rector de la Universidad Complutense de Madrid y consejero de Educación con el gobierno de Ruiz Gallardón en la comunidad madrileña. Villapalos fue clave para que los Legionarios consiguieran hacerse con la joya de la corona de sus actividades educativas: la Universidad Francisco de Vitoria. La Legión tiene en España esa Universidad privada, un seminario, un centro vocacional y nueve colegios que segregan a niños y niñas. Así con el paso del tiempo, acabó configurando junto con los neocatecumenales de Kiko Argüello,  una fuerza de choque con gran acción de proselitismo y un adoctrinamiento ultracatólico a través de sus obras educativas.

 ¿El papa de los ateos?

El jesuita argentino Jorge Mario Bergoglio, papa desde hace tres años, sería para muchos de estos integristas y sus adláteres un perfecto candidato para las hogueras de la inquisición.
¿El antipapa?
Desde el tumultuoso pontificado de Pío IX nunca se había visto tanta falta de respeto a un papa en el cuerpo de cardenales y en la Curia romana. Algunas de sus exhortaciones sobre el matrimonio o sus comentarios sobre la  libertad sexual son calificadas en el mismo Vaticano de La califican de heréticas, luteranas, contrarias a la moral, irresponsables.
La campaña está siendo tan descarnada que hasta el papa tiene que disputar en público con sus detractores. Lo ha hecho concediendo una nueva entrevista. Francisco ha concedido más entrevistas que todos sus predecesores juntos en los últimos cien años.
Desatado el incendio en las alturas, la algarabía se ha multiplicado en el llano. Los principales rebeldes forman parte incluso del Gobierno (Curia) del Estado Romano, como el cardenal Müller, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, que es como se llama ahora el Santo Oficio de la Inquisición. Fue nombrado para ese cargo por Benedicto XVI y Francisco no lo ha removido. Müller habla por los obispos que lo pasean por España dando conferencias contra Francisco.,proclamando sin tapujos que la doctrina sobre el matrimonio “es la de siempre y no va a cambiar”.
Se sabe que más de la mitad de la Curia actúa bajo cuerda en su contra. Dudan del papa. Entre los abiertamente críticos figuran el cardenal español Antonio Rouco Varela y Camillo Ruini, expresidente de la Conferencia Episcopal Italiana.
La falta de respeto hacia este papa se produjo ya en el momento de su elección. Venía “del fin del mundo” (expresión del propio Francisco), es decir, no formaba parte del meollo de la Iglesia romana, tan europea; es jesuita pero comprende a Lutero;habla amistosamente de los homosexuales; autoriza a los sacerdotes a perdonar el pecado de aborto, sin pedir permiso a los obispos, como hasta ahora; no descarta ordenar a mujeres diaconisas; y presume de ser solamente el obispo de Roma. La Curia romana, en cambio, se considera el centro de la cristiandad y a los cardenales se les llama príncipes de la Iglesia. Las reticencias ante el papa Bergoglio las tuvo incluso su predecesor Ratzinger, ahora sumiso. La derecha mediática también trata de forma despectiva a este papa: el director de La Razón y tertuliócrata ubícuo, Francisco Marhuenda, repite una y otra vez -le encanta escucharse- que Francisco es el papa que gusta a los ateos.

Ofensa a ¿qué sentimientos?

El caso de la drag canaria del que escribía al principio es uno de los que nos lleva a reflexionar sobre cómo el fundamentalismo católico logra influir en la legislación: España es el único país de Occidente cuyas normas penales incluyen y castigan un delito de ofensa a los sentimientos religiosos, equiparable al de blasfemia de teocracias como Irán y Arabia Saudí y contemplado en la última reforma del Código Penal que la mayoría absoluta del Partido Popular aprobó en 2015. Ese fue el supuesto delito por el que una fundación de extrema derecha llevó a los tribunales al humorista Dani Mateo por burlarse de la fealdad de la cruz del Valle de los Caídos. Un juzgado tan sobrecargado de trabajo pendiente como la mayoría decidió perder el tiempo y el dinero público llamando a declarar al denunciado para tener que admitir la futilidad de la denuncia.
Mäs lejos llegó otro juez de tendencias neolíticas: el que condenó a la tuitera Casandra Vera  a un año de prisión, siete de inhabilitación y a pagar las costas del juicio por considerarla culpable de -en su caso- un delito de humillación a las víctimas del terrorismo por trece tuits publicados entre  2013 y 2016 en los que se burlaba de la muerte en atentado del número dos de Franco, Luis Carrero Blanco ¡en 1973! - que levante la mano quien no haya hecho un chiste sobre el histórico vuelo-. Siguiendo el juíciodeberíamos decir que le han considerado culpable a él, no a ella: Mucha gente no sabía que Cassandra es una mujer trans hasta que en la vista del juicio se escuchó al fiscal  y a los tres magistrados dirigirse a ella como si fuera un varón y no como mujer, ¿saldrían absueltos estos cuatro togados de una acusación de transfobia máxime cuando el eje central de la discusión era la humillación, el menosprecio, el descrédito, la perdida de estima, los amores propios heridos, la actitud irrespetuosa y… la dignidad de las personas? Recuerden que ya me he referido a que desde un sector ultraconservador demasiado parecido a estos de las puñetas se viene haciendo una campaña feroz contra la comunidad trans con el famoso las niñas tienen vulva y los niños tiene pene.
¿Quién humilló a quién?

Ya que hablamos de religión y jueces que sellan sus creencias en sus sentencias, no puedo olvidarme del andaluz Eduardo Roríguez Cano. Dicen que cuando el diablo no tiene nada que hacer mata moscas con el rabo; también tenía que aburrirse este magistrado de la Audiencia de Granada que fue mundialmente conocido (y no es una exageración) porque en el pregón que dio para una cofradía, tuvo la ocurrencia de dictar una sentencia absolviendo a Cristo. En ese pregón el juez absolvía a Jesucristo de los delitos de blasfemia, rebelión y sedición por los que fue condenado y crucificado hace más de dos mil años. Según Rodriguez Cano si si la causa contra Jesús de Nazaret se hubiera desarrollado con todas las garantías jurídicas, no habría habido más remedio que dejarlo libre, pues no existía ningún cargo contra él.

Conchita quería ser santa
Granadina fue también Conchita Barrecheguren, la niña a la que su padre Francisco, un fanático católico catalán, crió y educó, haciéndola pasar todo tipo de rigores para que fuera santa, aunque la tuberculosis se la llevó a los veintiún años. Esto ocurrió a principios del siglo XX; hoy los servicios sociales habrían intervenido para liberar a la niña de la tiranía paterna. En lugar de eso, grupos ultracatólicos y hasta algún cargo ecesiástico español han abierto un proceso de canonización de Conchita y su progenitor. La muchacha vivió antes de que existiera el Opus Dei, pero la conducta real de Francisco Barrecheguren recuerda a la extrema crueldad con que los padres de ficción de Camino (Javier Fesser, 2008) se plantean la agonía y muerte de su hija como un sacrificio a Dios,

Sigo en Granada y debo acordarme de otro juez tridentino, en su caso magistrado del Tribunal Constitucional hoy y durante diecisiete años diputado del Partido Popular por esta provincia, Andrés Ollero. Su partido no quiso darle la presidencia del alto tribunal ydeclarar ilegal la amnistía fiscal de Cristobal Montoro. Ollero es miembro numerario del Opus Dei, vive en una residencia para miembros de la secta e hizo voto de castidad -no debe ser difícil con su cara-.
Ollero con el otro José María
su venganza fue

Por su Obra los conoceréis

Jueces no afines a la causa opusina denuncian que un tercio de los magistrados en ejercicio en España pertenecen a la secta fundada por el oscuro y mediocre san Josémaría bajo el palio de la dictadura franquista; es decir, que el  virus del Opus Dei infecta y parasita gravemente la administración de justicia en nuestro país.  Su presencia en la educación -y su poder sobre quienes la rigen- es aún más evidente. pero ¿y  en los medios de comunicación?
Se sabe que el fundador del Opus Dei solía decir: “tenemos que envolver el mundo en papel de periódico” (Escrivá de Balaguer nisiquiera soñaba entonces con los medios digitales), En este sentido sus ambiciones abarcaban mucho más que el ámbito nacional. Según los datos aportados por el propio Opus Dei, cuentan con más de 500 colegios y universidades, medio centenar de emisoras de radio, 12 productoras de cine y televisión, 12 editoriales, 604 periódicos y revistas y 38 agencias de información.
San Josémaría y su aura
P
ero teniendo en cuenta el secretismo y falta de transparencia de esta secta, es presumible que el control de medios de comunicación sea aún mucho mayor. Su presencia y penetración en medios públicos y privados va mucho más allá de que no se esconda su participación en la Revista Telva, la agencia Europa Press el grupo editorial catalán Godó o el andaluz Joly:  se trata de impedir que ciertas informaciones que puedan comprometerles sean conocidas o tengan credibilidad entre la población,
derribar a sus oponentes mediante la difusión de calumnias,
hacer prevalecer la versión que ellos dan de su saqueo a España inventandose razones como una “crisis” causada por mercados de los que ellos son parte, sin informar que están dando prioridad a pagar con dinero público una deuda contraida con unos acreedores que son complices del fraude.

Medios,  educación y Justicia son sólo partes de una estructura inmensa de poder e influencia, y estoy refiriéndome sólo a España.

El sustantivo secta es para los miembros y estructuras del Opus Dei un calificativo que rechazan de plano que se les pueda aplicar a ellos mismos.
Pero, digan lo que digan, se comportan como una secta. Representantes y miembros de ella han controlado hasta hace muy poco le conomía y las fuerzas de se guridad en España (Guindos, Fernández Díaz), pero esta valiosa lista no incluye sólo a miembros de la derecha marianista; hay también socialistas y nacionalistas y al margen de la política están grandes nombres del empresariado y otros, a veces sorprendentes, son nombres del deporte, actores y hasta algún torero. No son Dios, pero están en todas partes.

A principios de este siglo me tocó saludar, por motivos de trabajo, al entonces diector de la Congregación por la Doctrina de la Fé, Jseph Ratzinger. M dio una mano blanda y me mostró una inquietante sonrisa tras laque s podía ocultar cualquier cosa. En otras ocasiones me han invitado (previo pago de matrícula) a encuentros sobre periodismo organizados por algún colegio mayor o residencia del Opus Dei. Inmediatamente se me han acercado, amistosos y sonrientes algunos miembros de la secta deseosos de captarme para la causa. Lo decía el protagonista de la novela El salvaje del mexicano Guillermo Arriaga antes de tener que enfrentarse con ellos: "El proselitismo fanático se esconde siempre en la buena onda y la sonrisa ensayada".








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sábado, 13 de enero de 2018

El norte indomable



En octubre de 2016 el vendedor ambulante de pescado Mouhcine Fikri, de 31 años, murió en Alhucemas triturado por un camión de la basura cuando intentaba recuperar la mercancía que le había confiscado la policía, pez espada cuya captura está prohibida en esa época del año. Su muerte, que recuerda a la inmolación del vendedor tunecino Mohamed Bouazizi a finales de 2010 que desató la primavera árabe meses después, provocó en Alhucemas cierres de comercios y manifestaciones que se extendieron a otras ciudades como Casablanca, Fez, Tánger, Nador, Marrakech, Uchda, Agadir y Rabat. Pero no estamos ante otra revuelta nacional democratizadora como aquella. Ésta. que más de un año después se mantiene, aun siendo también una demanda de más democracia, nace y se concentra en el Rif, una región con zonas montañosas y zonas verdes del norte de África, con costa en el Mediterráneo, que abarca desde la región de Yebala hasta Kebdana (Nador) en la frontera con Argelia. Se trata de una región tradicionalmente aislada y desfavorecida. Sus habitantes son bereberes, también llamados agmaziges, aunque esta etnia, la más antigua y numerosa del norte de África, muy anterior a las invasiones árabes, se extiende desde el desierto egipcio hasta el Atlántico y en el pasado llegó a Canarias, pues eran agmaziges los habitantes autóctonos de las islas, los desaparecidos guanches. Algunos lingüistas emparentan el idioma bereber con otras lenguas no menos extrañas como el euskera y el turco, aunque no parece muy creíble porque la norteafricana sí es una lengua de origen indoeuropeo, en concreto de la rama camítica. La rebeldía y la protesta son actitudes y comportamientos naturales en esta tierra, por eso da tanto miedo en Rabat y cuando el Rif se levanta tiembla el trono de Marruecos. Hablaré de esta revuelta rifeña del siglo XXI  cuyas raíces no están en la muerte de un vendedor ambulante hace quince meses, sino en el agravio, el abandono y la represión que viene sufriendo esta región desde al menos el siglo XIX, por no remontarnos más atrás pues esto no es un ensayo histórico.

En las manifestaciones de Alhucemas y otras ciudades rifeñas no suele verse una sola bandera de Marruecos. Sin embargo, abundan los símbolos amaziges. También aparecen, aunque mucho menos, los emblemas de la República del Rif (1921-1926), fundada por Muhammad Ibn 'Abd el-Karim El-Khattabi (Abdelkrim) tras aplastar a los colonialistas españoles en Annual. Viendo esas banderas, podría pensarse que los manifestantes aspiran a la autodeterminación o a la separación respecto al reino de Marruecos pero, de hecho, la palabra separatista es considerada un insulto por los rifeños. Identidad, tierra y lengua son las tres columnas sobre las que se asienta el orgullo bereber y según Nasser Zafzafi, el desempleado devenido activista que, casi involuntariamente, lidera este movimiento de indignados (lo que le ha costado convertirse en preso político), sus reivindicaciones no deberían hacer temblar al Estado marroquí: son sociales, económicas y culturales, porque se trata de decir basta a “una política de marginación, discriminación y vulneración sistemática de los derechos humanos” del Estado respecto al Rif 

Abdelkrim fue una estrella internacional
en la prensa de su época
Lo que históricamente ha alimentado la rebeldía rifeña es el sentimiento de humillación de los más débiles ante las tropelías del Estado, lo que en el árabe dialectal marroquí se conoce como la hogra, un concepto que, por miedo al contagio, aterroriza a los medios españoles bienpensantes. Vale que hay zonas de Marruecos más pobres y con menos inversión de fuera que el Rif pero “allá ellos sí quieren seguir siendo sumisos y vivir en la Edad Media”, dicen representantes destacados de estas protestas. Probablemente lo que explica tanta ira acumulada está en la historia del Rif: Entre 1921 y 1927 el Ejército español empleó en el Rif gases asfixiantes prohibidos, entre ellos el gas mostaza. Casi un siglo después, la mayor parte de  enfermos de cáncer atendidos hoy en día en el hospital de oncología de Rabat proceden de la misma zona bombardeada por la aviación española. Precisamente la construcción de un hospital oncológico en el norte del país es una de las peticiones de los indignados.

Cada vez que se trata de aplacar los disturbios rifeños, los españoles, franceses o los marroquíes lo han hecho a través de guerras sucias y de una represión brutal. En 1958, tras la independencia de Marruecos, las provincias del Rif se sublevaron contra el monarca Mohamed V. El entonces príncipe Mulay Hassan, padre del actual rey, se encontraba al mando de las fuerzas armadas y desde un helicóptero dirigió la represión en la que Hassan usó napalm. Los muertos se calculan en ocho mil. Convertido ya en rey, Hassan II volvió a aplastar otra rebelión rifeña en 1984. Se trataba de las revueltas del pan, que habían comenzado tres años antes, movilizaciones y huelgas contra la escasez y la carestía de los productos básicos (a la crisis económica internacional se había unido un elevado gasto militar del Estado, sufragado mediante la presión fiscal y los recortes, para hacer frente a la guerra del Sáhara). La respuesta del régimen marroquí fue utilizar del aparato policial y judicial para perseguir y acabar con toda amenaza que pudiera venir de la oposición política. Para ello no se dudó en emplear contra la población civil artillería, tanques, helicópteros y ametralladoras, todo valía para sofocar las manifestaciones. Uno de los protagonistas de aquellas revueltas dice de las de ahora “Nosotros le plantamos cara a Hassan II en los años ochenta. Pero no conseguimos nada. Estos chicos del Hirak (Movimiento), sin embargo, son más inteligentes que nosotros porque piden cosas concretas que llegan al pueblo: un hospital, una universidad. Nosotros andábamos perdidos con causas internacionales y también en discusiones teóricas como la Guerra Fría, la teoría del socialismo o cómo tenía que ser la relación entre los sindicatos y los partidos. Pedíamos también la independencia de Palestina, pero estos chavales reclaman soluciones a los problemas del día a día”.

Hassan II nunca visitó el Rif y condenó a la región a la pobreza más profunda. La única salida fue la producción de hachís y la emigración. En 1999 llegó al trono su hijo, Mohamed VI, y decidió emprender su primer viaje oficial a Alhucemas, pero durante su época como príncipe heredero en el norte sólo era visto montado en motos de agua en las exclusivas playas de Kabila.

Noches de Alhucemas
De nada ha servido prohibir las manifestaciones y encarcelar incluso a los periodistas que las cubren; los rifeños no han parado de salir a la calle, pero la mayor crisis del reinado de Mohamed V ha acercado más a los gobiernos español y marroquí: el CNI están ayudando al gobierno que preside Saadeddine Othmani a identificar los apoyos que los rebeldes reciben desde España. El Rif siempre ha sido un quebradero de cabeza para ambos reinos ¿por qué creen que cuando Marruecos dice reclamar Ceuta y Melilla lo hace con la boca pequeña? Ambas ciudades históricamente ocupadas por Españas y en concreto el comercio y el contrabando con ellas son válvulas de escape imprescindibles para que no estalle la olla a presión rifeña, En cambio la monarquía alauita no tolera que se dude de la marroquinidad del Sáhara Occidental: aunque el nacionalismo liderado por el Frente Polisario tiene una imagen más cool y atrae a famosos y familias españolas solidarias con sus niños, es débil, carece de aliados potentes y está desperdigado. El Rif es una roca.

Desde que Mohamed V visitaba la Alhambra y departía amigablemente con el general Franco hasta que los borbones y los alauíes se tratan cariñossamente de primos, la derecha española y su prensa han exaltado una amistad, a veces inventada y siempre interesada entre los dos reinos separados por el Estrecho con la que no han podido ni la guerra de Ifni ni la marcha Verde ni la guerrita de Perejil. Por eso sus cabeceras tratan de desprestigiar y difamar las protestas rifeñas atribuyéndole una violencia que nunca han ejercido, pero, por mucho que les duela, el Hirak sigue vivo e incluso podría extenderse al resto de un país cuyo rey  y cuyo gobierno no puede seguir ni un minuto más sin mirar a su indomable norte.




sábado, 5 de agosto de 2017

Economía "colaborativa": capitalismo corrupio

Protesta vecinal contra la invasión de pisos turísticos en la Barceloneta
Quedaron atrás las hecatombes hipotecaria y financiera que hace casi una década dieron lugar a una gran recesión económica y una crisis social sin precedentes en el llamado mundo desarrollado en lo que llevamos de siglo XXI y en la segunda mitad del XX. La propia recesión, en términos macroeconómicos, parece algo ya superado; aunque la crisis social se mantiene e incluso se ha recrudecido con más desigualdad, empobrecimiento, desprotección social, pérdida de derechos laborales y una extrema precarización del trabajo. A estas consideraciones se nos había olvidado sumar otra novedad cuyas consecuencias serán -están siendo ya- trascendentales para nuestra forma de vida: la revolución tecnológica y robótica que, aparte de poner en peligro puestos de trabajo de humanos no especializados -esto era inevitable y no es una tragedia, no volvamos al ludismo de la primera revolución industrial-, da lugar a plataformas y aplicaciones informáticas que no producen, sólo intermedian,  supuestamente entre particulares que no siempre son simples particulares, también hay fondos de inversión camuflados.

A los nuevos dueños del mundo -Google, Apple, Facebook y Amazon- que en la revolución tecnológica made in Silicon Valley sustituyeron a otros gigantes empresariales más anticuados, se suman los robots y las aplicaciones manejadas desde un teléfono móvil o una tableta, que han permitido que aparezcan y crezcan sin control marcas como Uber, Cabify, BlaBlacar, AirbnbWallapop o Deliveroo. La mayor parte de estas plataformas de intermediación o empresas estériles atrae clientes, sobre todo jóvenes, por los presuntos mejores precios y una despistadísima ilusión de rebeldía contra los negocios de siempre. Además Deliveroo y las similares Glovo y JustEat responden a un proceso de asocialización y homogeinización de las clases medias-bajas que quieren consumir pero lo quieren todo ahora,  hecho y sin salir de casa, renunciando a placeres como ir de compras o salir a comer que no saben valorar y hasta les resultan incómodos. Hablo de lo que de una forma deliveradamente imprecisa llaman economía colaborativa. Cuando comprobamos que el capitalismo especulativo de la década de 2000 genera crísis y ruina y que el capitalismo salvaje de la década de la austeridad trae pobreza y desigualdad, esta economía colaborativa que nos venden como un capitalismo cool necesita un epíteto que llegue más lejos expresando lo indomito y fuera de control: para adjetivar esta clase de capitalismo aún más feroz he pensado en corrupio, un adjetivo que no existe fuera de la expresión fiera corrupia pero que les dará una idea de por donde voy.

Las empresas de economía colaborativa entran a competir en sus respectivos sectores de actividad -transporte, logística, compraventa- autoproclamándose lo nuevo frente a los monopolios y oligopolios de viejos dinosaurios y al neoproteccionismo, aunque secretamente trabajen por convertirse en nuevos oligopolios. Hablan de compartir servicios, pero bajo ningún concepto compartirán los jugosos beneficios en juego, de los que no hablan, salvo para prometerles el oro y el moro a quienes vendan sus trastos viejos en Wallapop o alquilen su apartamento a través de Airbnb. ¿Por qué me recuerda esto tanto a las estafas piramidales?

Todos los casos no son idénticos. Ni en España ni -supongo- en otros países  hay norma alguna que prohiba a unos particulares compartir los gastos de un viaje en vehículos particulares; hacerlo, sea a través de Blablacar o de cualquier otra forma de contacto, no es competencia desleal a las empresas que transportan viajeros, siempre que el propietario del automóvil cuente con los seguros obligatorios y no supere las tarifas máximas recomendadas por la plataforma o red social, es decir, no pretenda hacer negocio; así lo ha dictaminado la justicia española. En esto, nada que objetar.

Protesta de taxistas contra la competencia de Uber
¿Quién tiene razón, si es que alguien la tiene al cien por cien, en el duro conflicto que se está dando entre el sector del taxi y las plataformas de transporte urbano Uber y Cabify, que en España ha dado lugar a manifestaciones y huelgas del sector tradicional e incluso actos de violencia? Por un lado el taxi ha sido siempre un sector refractario a los cambios donde además de especular con las licencias se producen abusos laborales con los asalariados, y por otro, si las plataformas han llegado para quedarse, ¿por qué las administraciones no hacen cumplir las proporciones de VTC y reglas de competencia que ellas mismas dictan?

Otra historia es lo que está ocurriendo con Airbnb, y merece especial atención en un país como éste en el que el 11% del PIB vive del turismo. Su estrategia de entrar sin llamar ha sido similar a la de otras plataformas colaborativas, pero esta firma se mueve en un sector muy susceptible, sobre el que unos -determinadas administraciones, partidos, asociaciones empresariales y periodistas-  son partidarios de abrir todas las puertas para, dicen, no matar a la gallina de los huevos de oro, pero la población en general, los barrios y las ciudades son quienes sufren las consecuencias de la masificación de visitantes y del turismo low cost, el de borracheras o el de cruceros de visto-y-no-visto en forma de molestias, perdida de identidad local y calidad de vida, precios prohibitivos y falta de acceso a la vivienda. En muchos casos ni siquiera son particulares para ayudarse a vivir en condiciones, sino negociantes, empresas y fondos buitre quienes sacan partido a sus propiedades con la mediación de Airbnb, que llega a permitir situaciones de ilegalidad. No me busquen apoyando o justificando a unos frikis que con la callada complicidad de la Generalitat enarbolan una bandera de turismofobia con pintadas, vandalismo y agresiones contra los turistas y quienes los traen, y que además no dan una los muy torpes -se les ve dañando inofensivos hoteles, autobuses y bicicletas, no apartamentos turísticos ilegales, segways y palos selfies-, pero tengo claro que hay que poner límites a la masificación, el urbanismo destructivo y el laissez faire ultraliberal.

Se habla ya de la uberización de la economía y con ella de la sociedad al referirse a una nueva ola de desregularización y mercantilización de bienes privados, un hipercapitalismo más competitivo que nunca al margen del mercado y el Estado.

Aquel día los repartidores de Deliveroo en Madrid no repartieron
El modelo capitalista imperante no está en condiciones de defendernos de que la robotización y la uberización del trabajo nos deje con menos empleo y de menos calidad. De hecho el fenómeno conlleva rebajas de calidad de vida, sustituye trabajo asalariado por trabajo autónomo -o falsamente autónomo como el de los repartidores de Deliveroo-, un mundo laboral en el que, para competir -fíjense en que no se habla de producir- hay que trabajar sin pausas, en cualquier momento del día o de la noche: el sueño más húmedo del capitalismo hecho realidad. Aún así los promotores y máximos beneficiarios de esta cuarta revolución industrial se ufanan de que apuestan por las energías renovables y sin carbono, sacan todo el partido a Internet como principal medio de comunicación social, descentralizan y desjerarquizan la economía y reconstruyen las relaciones humanas y los vínculos sociales... si ellos lo dicen. Pero quien crea la aplicación puede hacerlo desde cualquier sitio, a cualquier hora y durante las horas que sea preciso sin descansar, estar asegurado ni cotizar, quien la explota no tiene que afrontar cargas sociales. El conductor de Blablacar no tiene sus horas de manejo controladas en un tacógrafo como sí las tiene un conductor profesional; el repartidor de Deliveroo ha de estar todo el tiempo disponible y conectado; un piso de Airbnb no ha de cumplir normas de accesibilidad.

No me busquen en ese nuevo mercado; no uso aplicaciones de móvil, le pago mi compra a un cajero humano y no paso por una caja automática, voy a gasolineras donde un empleado me llene el depósito, no uso la máquina de check-in automático en un aeropuerto, le pido el café al camarero de un bar, no a un aparato electrónico.



viernes, 28 de abril de 2017

No es el fin del mundo


Náufragos y derrotados: Así se ven los franceses hoy...
Hace unos meses, tras autodescartarse el todavía presidente francés Holland para competir por un segundo mandato, casi todo el mundo daba por cosa hecha el retorno de Nicolas Sarkozy al palacio del Elíseo, pero el marido de Carla Bruni ni siquiera fue capaz de ganar las primarias de su partido, aún así el que se presentó con mayor número de avales. Hoy, tras la primera vuelta de las elecciones presidenciales celebrada el pasado 23 de abril. el panorama no podría verse más distinto. El miedo es libre y entiendo perfectamente que los inmigrantes en Francia y los musulmanes de ese país sientan algo más que inquietud ante la posibilidad de que el próximo o pròxima inquilino del Elíseo se apellide Le Pen, pero ¿es tan fiero el león como lo pintan? ¿son precisamente ellos quienes deberían sentirse más inquietos? ¿puede ser el millonario Macron el antídoto contra la serpiente Marine?

...y así se ve Marine
 Es cierto que el Frente Nacional obtiene buenos resultados en zonas de Francia que antaño tuvieron una importante actividad industrial o minera y que llevan lustros sufriendo cierres de empresas, como Trump en los Estados Unidos; son las zonas donde con razón reina el cabreo con las consecuencias negativas de la globalización en el empleo y las condiciones de vida de los trabajadores; y es cierto que la preferencia para los nacionales del Front National se parece al America first de Trump. Pero el parecido con el actual presidente estadounidense no va mucho más allá: cuando nos referimos a Marine no hablamos de un multimillonario antisocial de turbio pasado emocional y psíquicamente inestable, que se jacta de no pagar impuestos y es incapaz de deslindar las obligaciones institucionales de los intereses económicos personales y familiares como sí es Donald. El neoyorquino llegó a la Casa Blanca con un discurso contra las élites, pero él mismo es élite; sin embargo Le Pen se ha rodeado de un equipo de jóvenes y brillantes universitarios que recuerda el núcleo del que nació Podemos. Como ella, Trump propone el proteccionismo económico y un poco de proteccionismo puede ser bueno mientras no derive en autarquía. Hay una atractiva diferencia en el programa del Frente Nacional para 2017: pide el establecimiento de fronteras para los productos que compitan deslealmente en materia de salarios, condiciones laborales y reglas medioambientales y la nacionalización de empresas energéticas estratégicas y algunos bancos  ¿dónde hay que firmar eso?

Al referirse a Marine Le Pen y su partido incluso los más sesudos medios de comunicación occidentales no dudan en hablar de ultraderecha, un término que, en su caso y en la actualidad, se me antoja excesivo y un tanto desviado. Yo lo describiría como un populismo nacionalista o un nacionalismo populista -tanto monta- que anda sobrado de un mensaje falso y simplista que en otras longitudes geográficas -las latitudes son similares- han ayudado a extender los informativos de la Fox estadounidense y los tabloides británicos: los inmigrantes son los culpables de los problemas de las clases populares en asuntos como el paro, los recortes de servicios sociales y la inseguridad ciudadana.

Muchos se escandalizan de que esto esté ocurriendo en el país identificado con las luces de la Ilustración, la toma popular de La Bastilla y mayo del 68, pero olvidan sombras como el Terror revolucionario, Vichy y el colaboracionismo con Hitler  o la demagogia maoista que contaminó a lumbreras como Jean-Luc Godard y Jean-Paul Sartre. No es tan difícil de entender estudiando un poco de Historia Contemporánea. También olvidan que no es una novedad que el Frente Nacional sea el primer partido de Francia: ya lo fue en las Europeas de 2014.

La foto que Marine quisiera borrar
Marine Le Pen heredó la presidencia del Frente Nacional en 2011, con la intención de sacar a ese partido de la marginación política y terminar con su imagen de fuerza diabólica a la que no cabía acercarse bajo ninguna circunstancia. Además del imprescindible rejuvenecimiento de los cuadros dirigentes eliminó la retórica e imaginería fascistas, lo hizo  más tolerante en cuestiones de sexualidad y formas de vida, defendiendo los derechos de las mujeres y la diversidad sexual. Lo siguiente fue expulsar del frente nacional a su padre por seguir negando el Holocausto -esto no es un pecado menor: en su reciente película Negación (Denial, 2016) Mick Jackson equipara el negacionismo con la justificación y defensa de los autores e impulsores del genocidio-, pero le queda mucho para presentable: Marine debe enfrentarse a lo que en psicoanálisis se llama matar al padre. No hablo de un parricidio, claro, pero debe hacer más creíble su golpe de timón social rompiendo con un pasado demasiado reciente en el que a Jean-Marie no se le escuchaban críticas al capitalismo neoliberal y,  al contrario, quería reducir el peso del estado en la vida económica,  rebajar los impuestos que, según decía, asfixiaban a las empresas y  reformar una legislación laboral que calificaba de "rígida"; pero también hay que oirla condenar y renegar de una tradición ultraconservadora francesa de más de un siglo, que arranca desde el antisemitismo del affaire Dreyfuss durante la Tercera República y pasa por el colaboracionismo, el mariscal Petain arrodillado ante Hitler y el terrorismo de la OAS. Renunciar al apellido paterno habría sido otra opción bienvenida.

La islamofobia que caracteriza al mensaje de Marine Le Pen es absolutamente impresentable, como lo es identificar musulmanes con crimen y terror y proponer que los cristianos  tengan preferencia para entrar en Europa. algo que he oido a algún prelado y algún político en España y a algunos gobernantes en Hungría, Eslovaquia y Polonia. Respecto a lo primero, son los propios terroristas de Dáesh y Al Qaeda quienes invocan el nombre de Alá al cometer sus crímenes; por otro lado, no menos repugnante que la islamofobia es que una autodenominada Policía de la Sharía actúe impunemente en las  noches de algunas ciudades europeas con importante presencia de inmigrantes amedrentando a jóvenes y sobre todo a chicas que no vistan con el debido decoro, consuman alcohol o desafíen cualquier otro precepto coránico. Sin ir mucho más lejos, en España el centroizquierda, cuando ha gobernado, ha preferido introducir la enseñanza del islam y otras doctrinas en las clases, como hace el centroderecha con el catolicismo, a dejar la enseñanza de la religión fuera del ámbito educativo, como aconseja un sano laicismo.
  
Francia es un país con crisis de autoestima desde que dejó de ser el país de la grandeur: La solución de las élites francesas fue convertir a su país en la locomotora de la construcción europea,  pero alemania se hizo demasiado poderosa tras su reunificación. ahora los franceses se sienten unos segundones incluso en la Unión. Marine Le Pen tiene razón al decir que la unión europea es un Titanic que ya ha chocado con el iceberg; en su seno no hay salvación posible. El triunfo del no en los referéndum francés y holandés sobre la Constitución Europea demostró que no todos nos tragábamos la cantinela sobre las bondades de un modo de construcción europea que ahora es percibido como dañino por millones de sus supuestos beneficiarios. La prometida Europa social, humanista y solidaria ha terminado siendo capitalista a ultranza y cruel con los débiles, los que ya están dentro y los que llaman a su puerta,. una Europa dura para los que viven de su trabajo e ideal para los que manejan el dinero.
Pero las élites del centroizquierda y el centroderecha siguen haciendo oídos sordos.



¿Susto o muerte? 

Hasta que la primera vuelta le expulsó de la partida, muchos daban por seguro finalista al corrupto François Fillon; el republicano acabó por copiar lo peor del programa del Front National -cierre de fronteras, islamofobia- y lo peor del no-partido centrista En Marche! -ultraliberalismo económico, sumisión entusiasta a la Europa de los mercados-
Si por un momento dejamos a un lado la cuestión inmigratoria y nos centramos en la económica y social,  Macron, el Albert Rivera francés, no resiste la comparación -algunos trabajadores ya le han plantado cara-. Marine habla de defender las pensiones y la jornada laboral semanal de 35 horas y mantener la contratación pública, él de despedir a más de un millón de empleados públicos y de recortes, recortes, recortes... Como ministro de Economía en el gobierno de Vals, Macron redactó la reforma laboral que sacó a la calle a sindicatos y trabajadores indignados y que Le Pen -y no sólo ella- quiere ahora derogar. Las bolsas y la Banca estarían encantadas con su victoria el 7 de mayo.

Como cuando en 2002 los partidos decidieron unir fuerzas en torno al poco presentable Jacques Chirac frente a Jean-Marie Le Pen, ahora centroderecha y centroizquierda piden el voto para Macron para evitar que la hija de Le Pen llegue a la presidencia. Me pregunto si harían lo mismo si el finalista fuera Fillon y me temo que la respuesta es sí. En su más reciente novela, Sumisión, Michelle Houllebec plantea cómo sería Francia tras las elecciones presidenciales de 2022, cuando todas las fuerzas políticas a excepción del Frente Nacional han aupado al Eliseo a un candidato islamista para evitar que Marine Le Pen fuera presidenta.

Mélenchon: ¿oportunidad desperdiciada?
El candidato de la izquierda Jean-Luc Mélenchon en todo momento ha carecido del apoyo de los socialistas gobernantes porque a los partidos socialistas les da miedo el socialismo; ha caído en la primera eliminatoria pero se ha desmarcado del cuasi unánime cordón sanitario y ha pedido a los integrantes del movimiento que le apoya, la Francia Insumisa, que decidan, sin consignas desde arriba, qué hacer en la segunda vuelta. Si la decisión es el voto el blanco o la abstención, Mélenchon será acusado de cómplice del fascismo. El diario oficial del establishment español ha corrido a proclamar que Mélenchon y Le Pen son lo mismo y muchos corean el bulo.

En el populismo -para el sistema dominante en la Europa del siglo XXI ser populista equivale a ser luterano en la España de los Austrias- y en las posiciones críticas hacia la Unión Europea dicen basar la supuesta similitud de los programas. Pero lo que dice Mélenchon es Esta Europa la cambiamos o la dejamos, que es bien distinto.

Cuando el año pasado el fantasma Trump se convirtió en una amenaza corpórea en los Estados Unidos, el Partido Demócrata se equivocó de plano oponiéndole una candidata que era puro establishment como Hillary Clinton, cuando sólo un verdadero progresista como Bernie Sanders hubiera podido plantar cara a Trump con posibilidades de victoria.

Las radicales son las únicas respuestas creíbles para las víctimas de la mundialización: unas clases medias que desde la crisis de 2008 en Occidente se han proletarizado y un proletariado que se ha visto condenado al paro, la precariedad y la pobreza, opuestas a unas élites egoistas.

En Fancia y en buena parte de Europa el sistema sólo tolera en sus márgenes movimientos de protesta, pero tiembla cuando barrunta que puedan alcanzar el poder. Por desgracia los franceses no pueden enmendar el haber dejado fuera de juego a Mélenchon y su Francia Insumisa el 23 de abril, pero ¡quién dijo miedo? Si después del 7 de mayo Marine Le Pen ocupa el Eliseo, no sera una buena noticia, pero tampoco se acaba el mundo.




sábado, 15 de abril de 2017

La guarida del lobo


Atentado del Domingo de Ramos en una iglesia copta
Khalid Massood, el terrorista que causó seis muertos y decenas de heridos el pasado 23 de marzo en el puente de Westminter y en las inmediaciones del Parlamento de Londres -donde finalmente fue abatido-, se crió en Birmingham con el nombre de Adrian Russell hasta que se convirtió al islam con el que sería su nombre definitivo mientras trabajaba en Arabia Saudí como profesor de inglés. Y claro, Russell o Massood, como prefieran, en dicha monarquía no se convirtió al sufismo o a cualquier forma de islam tolerante, sino a la predominante en Arabia Saudí, el reaccionario y fanático wahabismo, la corriente integrista y violenta de esa religión, la que importó el autodenominado Estado Islámico y que, mientras el Corán proclama el respeto a las religiones del Libro, considera un apóstata merecedor de la muerte a cualquier musulmán que no comparta su visión sectaria, además de a los infieles,  como los 44 cristianos coptos asesinados por Dáesh en Egipto durante la misa del Domingo de Ramos -salvo a aquellos infieles con los que se hace negocio-.  Los españoles estamos entre esos infieles: Vendemos, compramos y armamos al criminal régimen saudí sin que se nos caiga la cara de vergüenza.

Amistades peligrosas
La amistad y complicidad -siempre interesada- entre los gobiernos españoles y la tiranía decapitadora saudí comenzó en la década de 1960, en el esplendor de los planes de desarrollo franquistas, siguieron con las ostentosas vacaciones marbellíes del difunto rey Fahd y el resto de la familia Al Saud que tantas páginas llenaron en las revistas del corazón y se han consolidado durante los reinados de Juan Carlos y Felipe de Borbón, que dan a los sátrapas saudíes un tratamiento casi familiar, Jeques, miembros de la familia real y adláteres financian en España y el resto de Occidente la construcción de mezquitas en las que colocan a imames próximos al wahabismo, igual que abren emisoras - a menudo piratas- de televisión afines y que desde los también wahabíes Catar y Emiratos se patrocinan  y adquieren equipos de fútbol. Por el lado español Arabia Saudí es considerada tierra sagrada para hacer negocios. Aunque se trate de negocio armamentista, se puede vender el alma a cualquiera a cambio de un puesto de trabajo generado. Vimos hace poco en televisión al alcalde de Cádiz defendiendo lo indefendible. Poco o nada importa que se trate de armar y enriquecer a un régimen cuyo sistema penal es idéntico al del Califato y que está invadiendo y llevando el terror y la muerte al vecino Yemen. Para colmo, ejercer la objección de conciencia a participar en la venta de armas a esos tiranos te puede convertir en un apestado.

Orinando contra el viento
a alta velocidad
La corona, las empresas españolas de infraestructuras y esa ocurrencia llamada Marca España están dispuestas a reir cualquier gracia a los Al Saud si en ello ven cualquier ocasión de hacer caja. La que nos venden como inversión estrella de España en el territorio saudí, el tren de alta velocidad proyectado entre Medina y La Meca, además de que puede ser inviable por las condiciones climáticas extrenas del desierto arábigo, amenaza con costarnos un dineral a los bolsillos españoles por las temerarias expectativas de negocio de las empresas inversoras y su más que probable rescate por el Estado.

Éstas sí que son amistades peligrosas, pero qué importa mientras den dinero.





sábado, 28 de enero de 2017

Tumbas cavadas en el páramo



Tiempo después, temiendo que Moisés no regresara, muchos de los acampados al pie del Sinaí exigieron a Aarón hacerles dioses a los que  ellos pudieran seguir.
 Aarón reunió entonces los aros de oro de los israelitas, construyó un becerro en oro fundido y ellos que exigían dioses declararon:
"Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto".
Aarón construyó un altar delante del becerro y proclamó el día siguiente ser un festivo dedicado al Señor.
Por ello el pueblo se levantó temprano al día siguiente y presentó ofrendas, comió y bebió.
Así como también se ocupó en regocijarse.
Éxodo 32: 11-13


El Gordo cae en Torres de la Alameda, titulaba triunfante El Confidencial, un digital que en materia económica da mucha cancha a predicadores del neoliberalismo salvaje como Juan Ramón Rallo. Lo publicó el pasado diciembre cuando la empresa estadounidense Cordish comunicó a la presidenta madrileña Cristina Cifuentes su intención de construir un gran complejo de ocio y juego al estilo Las Vegas en este municipio del Este de la comunidad autónoma con una inversión de unos dos mil millones de euros, tras largos meses de negociaciones y ofertas que no podras rechazar -diría Vito Corleone- a los dueños de los secarrales donde se pretende construir. Esos vendedores han mantenido durante meses bastante mal su secreto a voces, y ellos son la fuente a la que asegura acudir El Confidencial, que oculta que días antes que ellos The Baltimore Sun ya lo había contado con pelos y señales. Sí, a esta otra Villaviciosa le ha tocado el Gordo, pero como en esa astracanada que triunfa en los cines y que la tele publicita como cultura europea, ha caído en el puticlub.

Los de Torres de la Alameda serán hoy terrenos baldíos, pero estar a pocos kilómetros de la capital de España y sede del 70% de las empresas del país ya supone un valor añadido para un suelo que bien podría albergar viviendas, equipaciones, industrias... vida. Claro que anunciar la llegada de Mr. Marshall logra de inmediato un comité de recepción hecho de políticos, gacetilleros y vecinos atraídos como moscas de políticos, gacetilleros y vecinos atraídos como moscas a un panal que aplauden toda creación de empleo -se habla de 56.000 en el proyecto de Cordish, aunque sea un empleo basura que, por comparación, hace que las últimas reformas laborales parezcan el summum de los derechos laborales. Algunos de quienes se llenaban la boca defendiendo la cultura del esfuerzo ahora sacralizan la ruleta y el blackjack como motores de recuperación económica. Quisieron elevar a los altares la familia tradicinal y pronto podríamos ver a Cifuentes y su corte como madames de los establecimientos de prostitución que sin duda incluirá el  llamado complejo de ocio.

Como ocurrió con Eurovegas hasta que el escándalo fue insostenible, las palabras mágicas son crear empleo, de la clase que sea. No aprendemos: ni 15-M, ni corruptelas a paladas en los telediarios, ni burbujas y pelotazos, ni aquel cambio del modelo productivo del que nunca más se supo; nada detiene al burro cuando le ponen delante la zanahoria. Un puesto de trabajo prometido justifica cualquier alanza ente poder, dinero e incluso -¿por qué no?- crimen organizado.un puesto de trabajo prometido justifica cualquier alanza ente poder, dinero e incluso -¿por qué no?- crimen organizado.

Torres de la Alameda, hoy
En este proyecto el grupo Cordish, en principio una empresa familiar fundada hace un siglo, se cuida mucho de desmarcarse de aquél que en 2012 quería traernos el magnate de poco limpia trayectoria Sheldon Adelson, dueño de Las Vegas Sands: ya no se exige -al menos públicamente- modificar leyes como las de tabaco y extranjería, hacer la vista gorda con la edad de la clientela, pasarse los derechos laborales -los que sobreviven- por el arco del triunfo. El modelo que asegura querer para Madrid es el complejo que promovió hace dos años en San Francisco: centros comerciales, hoteles, áreas residenciales y zonas de ocio. No cuentan, claro, que se trata de ocio tal como lo entienden en Las Vegas y Atlantic City, y eso incluye ante todo juego, alcohol y prostitución. No es puritanismo, pero si cuando uno piensa en Las Vegas le vienen a la mente la cinematográfica imagen de los faros de un coche iluminando a alguien que cava una fosa en algún lugar del desierto de Nevada en mitad de la noche, servidor ya imagina decenas de tumbas anónimas cavadas en los páramos que rodean Madrid.