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martes, 20 de noviembre de 2018

Encapsulados



El pasado 13 de noviembre, con gran bombo mediático, responsables de la empresa Fertiberia, flanqueados por los de la asociación que une a las industrias químicas y afines del área metropolitana de Huelva, presentaron un plan -que nada tenía de nuevo-  para cubrir, que no  retirar, 720 de las 1200 hectáreas que ocupan las balsas de fosfoyesos acumuladas en las marismas del estuario del río Tinto a 500 metros de zonas pobladas  (tres de cuatro zonas); se prolongaría durante un periodo de una década, tras la cual garantiza la total recuperación del entorno y, -vaya novedad- que tiene el dinero (70 millones de euros) para llevarlo a cabo. No sé si a Villar Mir y otros consejeros les hará gracia rebañar esta minucia a sus pingües beneficios. Fertiberia y sus amigos -que tanta prisa se han dado en otras ocasiones en cumplir sentencias que no les favorecían- exigen ahora a las administraciones -Ministerio de Transición Ecológica, Consejería andaluza de Medio ambiente y Ayuntamiento de Huelva- que aceleren los trámites administrativos para aprobar su proyecto (el único viable, dicen)
 Éste comenzaría con el sellado de los canales de agua de la marisma  que evitaría el contacto entre los dos entornos; esta labor se haría con yeso lavado , arcilla compactada y con escollera "que impediría que incluso durante la marea alta, se llegara a filtrar ningún tipo de material”.
Con posterioridad se cubriría la zona con una lámina de polímero que tiene una vida útil de 400 años, seguida por una de arcilla de 60 centímetros que impermeabilizará la zona por completo y una última de 40 centímetros de tierra vegetal cultivable en la que se plantarían especies autóctonas compatibles con la vida en la marismas y su ecosistema. Los trabajos han sido encargados a la empresa Ardaman Associated  Según Fertiberia, aquí hasta ahora no se ha permtido hacer lo que Ardamán hizo en Florida "con tanto éxito" -tanto como para crear una alerta de contaminación del agua potable- por una "excesiva politización y desinformación en torno al proyecto; hay grupos que viven exclusivamente de ello". El encapsulado es, según Fertiberia, “la única alternativa posible para seguir los requerimientos de la Audiencia Nacional. Para apuntalar su posición, Fertiberia y sus industrias aiadas recurren sin pudor al miedo y a insultar lainteligencia de los onubenses: "deberíamos encontrar diez vertederos en otras tantas localidades de la provincia y trasladar todos los fosfoyesos a esos lugares, para lo que precisaríamos de 500 camiones durante 30 años éxageran descaradamente-. Después de ello, deberíamos clausurar esos 10 vertederos de una manera similar al encapsulado que proponemos ahora”. Callan que laprimera parte del proyecto Ardamán, los sellados de los canales de agua,  es similar aloque ya fracasó estrepitósamente.

Casco urbano de Huelva: 1100 ha.
Balsas de fosfoyesos: 1200 ha.


Pero ¿qué son lo sfosfoyesos? Vamos con la sección wikipédica: El fosfoyeso es un residuo blanco del yeso procedente de la producción industrial de ácido fosfórico, con contenidos variables de fases verdosas de fosfato de hierro y residuos puntuales de fosfatos de cobre que se caracterizan por un color azul intenso. En España, la acumulación de fosfoyesos junto a la ciudad de Huelva, en las Marismas de Mendaña, ha suscitado gran polémica por sus supuestas implicaciones en la salud de sus habitantes y en el medio natural. Estudios independientes sostienen que el nivel de radiación es 22 veces superior al límite, y se recomienda trasladarlos a un cementerio nuclear. ​Sin embargo​ la legislación española no contempla esta posibilidad. 
La roca fosfórica empleada en la factoría de abonos químicos de Huelva proviene, principalmente, de minas en el norte de África -de su presencia y explotación viene la histórica importancia estratégica del disputado Sáhara Occidental- . Los residuos de Fertiberia acumulados en estas inmensas balsas -que enlas fotografías de satélites se ven con una superficie similar a todo el casco urbano de Huelva- tienen concentraciones relativamente altas para el uranio, que suele encontrarse en equilibrio radiactivo con sus productos de desintegración, entre los que destaca el radio.

Las organizaciones ecologistas estuvieron 14 años realizando estudios y solicitando,  con éxito en los tribunales pero sin que la empresa y las administraciones hicieran caso, el cumplimiento de la Ley de Costas en el caso de Fertiberia: la restauración a su estado original del dominio público marítimo-terrestre de la marisma de Huelva, ocupado por las balsas de fosfoyesos de la empresa, hasta que  
en enero de 2014, ante el retraso de tres años en la restauración por parte de Fertiberia de la marisma de Huelva ordenada en 2011 por los tribunales , la organización ecologista WWF España presentó  un escrito ante la Audiencia Nacional reclamando el cumplimiento de las múltiples sentencias que obligan a la empresa a devolver la marisma a su estado original. La Audiencia Nacional dio la razón a la organización y ordenó que se garantice la restauración ambiental de las balsas de fosfoyesos de Fertiberia “en el plazo más breve posible”. Entonces Fertiberia y el Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente, controlado entnces y dirigido después por la ex consejera de esta empresa Isabel García Tejerina, presntaron un recurso de casación ante el Tribunal Supremo. Pero la Sección Primera de la Sala de lo Contencioso-Administrativo rechazó el recurso,amplió hasta 65 millones de euros la fianza impuesta a la empresa para la limpieza de sus balsas y acúmulos de fosfoyesos  e incuso condenó a Fertiberia al pago de las costas.



Un amplioinforme fechado en 20011 de varias asociaciones como la sospechosa y radical Greenpeace que  aquí pueden leer integramente califica el de los fosfoyesos del Tinto como el mayor caso de contaminación industrial
de Europa y narra lahistoria del problema desde el permiso inicial para vertir de 1968 hasta entonces sin obviar episodios como la rotura de una de las balsas en 1998 que vertió al río
Tinto, según las cifras oficiales, 50.000 metros cúbicos de aguas ácidas, metales pesados y otros
tóxicos como fluoruros, fosfatos y arsénico. 

¿Y si resulta que esa única solución viable -la que por las buenas o las malas pretende imponer Fertiberia-  no lo es tanto? 
Hace años que esta empresa  tiene sobre sus espaldas una sentencia que la obliga a restaurar la zona que ocupan esos residuos, pero al final fue un comité de expertos locales el que asumió esa labor, mientras la empresa se niega a retirarlos y aboga por soterrarlos.
En los cursos de la Universidad Internacional de Andalucía, Uno de esos expertos es Rafael Pérez, investigador principal del proyecto de Excelencia de la Junta de Andalucía“Fosfoyesos: de su evaluación ambiental como residuo a su revalorización como recurso”. Pérez pertenece a ese comité para el diagnóstico ambiental y la propuesta de medidas de restauración de la balsa de fosfoyesos de Huelva, designado por el rector de la Universidad de Huelva y aprobado por el Ayuntamiento de Huelva. A ese grupo, por cierto, no pertenece la propia empresa responsable de los vertidos. En  un curso en la Universidad Internacional de Andalucía  puso sobre la mesa su experiencia sobre este asunto, recordando que, por encima del soterramiento, “la empresa tiene la obligación de la restauración de las marismas afectadas por las balsas. La restauración, hay una a largo plazo, pero deberíamos hacer una serie de acciones a corto plazo, porque las balsas tienen problemas relacionados con la estabilidad y el potencial que tiene para contaminar el estuario”.
Con todo, aboga por “evaluar la situación actual de las balsas, ver algunas actuaciones preliminares, y ver si el modelo de actuación previsto es positivo a largo plazo”, recordando que, si la imagen por satélite es impresionante, más lo es el hecho de que, “lo que se ve es la zona sin restaurar, aunque hay dos zonas que se restauraron, y esas acciones preliminares de restauración no funcionaron, porque siguen produciendo contaminación al estuario”.  "Antes -dice-  se pensaba que la balsa producía contaminación. Hay que tener en cuenta que es una pila de yeso y encima tiene agua industrial altamente contaminante. Se pensaba que la contaminación procedía de ese agua de proceso, pero hemos visto, por un estudio geoquímico, que no procede de eso, sino de intrusión del agua del estuario, que entra con la marea alta, lava la contaminación y retorna al estuario contaminada”.
Con todo ello, considera que “hay que evitar la contaminación y garantizar la estabilidad de la balsa, garantizar primero la estabilidad física, porque en la zona 2 tiene   casi 35 metros de altura, y eso produce sobrepresión en la marisma. A corto plazo hay que garantizar estabilidad y que dejen de producir lixiviados. Hay que ver cuál es la contribución de la balsa al total de la contaminación, ya que sabemos que aporta arsénico y cadmio, en torno al 15-20 % del que llega al estuario, y el resto procede de actividad minera abandonada de las cuencas mineras del Tinto y el Odiel, pero son cifras muy llamativas, porque la balsa tiene 12 kilómetros cuadrados, pero las cuencas de drenaje del Tinto y el Odiel, unos 4.000”. De hecho, acudiendo a este experto ABC de Sevilla informó en marzo de este mismo año de que "El subsuelo de la marisma del Tinto se resiente por el peso del fosfoyeso" es decir, que  la cosa va a peor y que el encapsulado y supuesto aislamiento de las balsas permaneciendo donde estándonde están que Fertiberia propone en su plan definitivo no soluciona sino eterniza el problema e incluso podría tener consecuencias sísmicas.

Frente a la incredulidad de los expertos, Feritberia insiste en meter prisa a las administraciones. Dan por hecho que el informe de impactoambiental del gobierno central será positivo sin tener en cuenta que ya no tienen a una de las suyas sentada en el Consejo de Ministros (llevando además la cartera de Medio Ambiente; más fácil lo tiene con la Junta de Andalucía, siempre poco beligerante con las actividadesindustriales contaminantes mientras les bajen las estadìsticas del paro -en esta tierra el partido gobernate y los sindicatos mayoritarios siempre han comulgado con la falacia de que el lento envenenamiento por contaminación es el precio que deben pagar los onubenses por sus puestos de trabajo-; en el Ayuntamiento de Huelva encontrará Fertiberia el último escalón si supera los anteriores y en mayo hay elecciones municipales. Ya en la actual campaña de las andaluzas, la coalición Adelante Andalucía escogió el barrio de la ciudad más afectado y perjudicado por los fosfoyesos, Pérez Cubillas, para expresar su deseo de que se aborde la limpieza total de las balsas de fosfoyesos y que Fertiberia "asuma el coste". La Mesa de la Ría, Izquierda Unida y Participa Huelva, la marca con que Podemos concurrió a las municipsles de 2015, se están manifestando en el mismo sentido estosúltimos días. Cuando haya que constituir un  nuevo Ayuntamiento, a todos ellos corresponde exigir a los ocialistas -hoy el mayor de los grupos un pronunciamiento inequívoco y efevtivo  sobre lo fosfoyesos frente  a los intereses de Fertiberia y las iundustrias contaminantes. Mi insignificante voto va en ello.

Hace años el programa de TVE Línea 900, tanincómodo que no tardó en desaparecer de la parrilla, expuso por primera vez al conjunto de los españoles laescalofriante realidad delas balsas de fosfoyeso  y sus efectos en la salud de los onubenses, unos efectos siempre puestos en duda prque nunca se harealizado el estudio epidemilógico que el Libro Blanco de la Asociación de Inustrias Químicas -en el que participé- recomendaba en 1989. Imágenes de archivo deaquel Línea 900" junto con muchas otras nuevas, formaron parte del impresionante documental sobre el mismo tema "Un lugar diferente" cuyo contenido íntegro les dejo en el siguente vídeo.



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lunes, 5 de diciembre de 2016

La ambición rubia del sur



Ni Monroe ni Ciccone; en el siglo XXI y en España la nueva ambición rubia se apellida Díaz Pacheco. Es una sevillana de 41 años que, antes de entrar en política siendo una adolescente y desde entonces dedicarse a lo institucional como única actividad conocida y reconocida, sólo consta en los anales como bética, catequista y distribuidora Avón. De hecho, en el curriculum con el que se presentó a aquellas elecciones primarias para la secretaría general del PSOE de Andalucía que no llegaron a celebrarse por falta de avales de sus contrincantes aseguraba que ya era miembra (sic) de las Juventudes socialistas antes de cumplir los cieciocho años; durante la mitad de su vida la señora Díaz sólo se ha apeado de coches oficiales. Ahora su ambición ha traspasado la frontera natural de Despeñaperros y aspira a expandirse por toda España haciéndose con la secretaría general del Partido Socialista, algo que dudo que necesite pues ya mangonea a su antojo en la organización. Veamos qué tiene a favor y qué en contra en su empeño.

Díaz ha venido actuando como correa de transmisión de la vetusta guardia de los suyos -González. Rubalcaba, Corcuera, Ibarra...-, determinada prensa -PRISA- y los poderes financieros y empresariales, tan alérgicos como ella misma a mirar a su izquierda cuando se necesita sumar apoyos. Ya lo hizo adelantando elecciones en 2015 para desprenderse de Izquierda Unida y ha vuelto a hacerlo año y medio después al dirigir la defenestración de Pedro Sánchez, a quien ella había impulsado al liderato creyendo que sería un títere manejable en sus manos. A su servicio tiene también una gestora dócil que se extralmita en sus funciones castigando a quien desobedece órdenes y gobernando el partido sine die cuando su cometido debía ser convocar un congreso extraordinario cuanto antes, disolviéndose de inmediato. A esto ha unido últimamente el apoyo velado del catalán Miquel Iceta logrado mediante la amenaza de dejar a los socios del PSC sin voz ni voto en los próximos procesos federales, después de que ellos tampoco acataran la abstención impuesta en la investidura de Mariano Rajoy. Con estas maniobras busca además cercenar la gira de reconquista emprendida por Pedro Sánchez, una peregrinación nacional tan condenada al fracaso que roza el patetismo; sin prestgio, escaño ni cargo interno, la de Sánchez es una carrera política amortizada y malogada. Hoy Susana Díaz defiende una  alternancia socialdemócrata (¿?)  que tranquilice a los verdaderos poderes, sometida más que coaligada, al gobierno del Partido popular en nombre de la razón de Estado. Así las cosas y si los socialistas se preocupan más de nombres y titulares que de lo realmente importante, un proyecto de izquierda diferente, combativa y competitiva, la única figura que hoy podría generar ilusión y mostrar solidez y credibilidad en las filas socialistas y en sus aliados naturales es curiosamente la de un político retirado, Josep Borrell. La suya ha sido la voz nás sensata que ha sonado durante la crisis del PSOE que estalló el 1 de octubre, pero El País ya se ha lanzado a neutralzarlo mediante titulares escandalosos; ya le hizo esa tarea al felipismo cuando Borrell le ganó al aparato las elecciones primarias de 1998.

Sin embargo, si la señora Díaz Pacheco quiere acceder a la secretaría general deberá superar las reválidas de unas elecciones primarias yun congreso de los de un militante un voto que se celebrarán cuando ella y sus pretorianos lo decidan, y lo único que de momento tiene garantizado son los avales, pero no desde luego la victoria. Es cierto que tiene los apoyos de la gestora, el eterno felipismo, PRISA y la nomenclatura andaluza, pero para grn parte de la militancia andaluza Díaz es un ángel exterminador y ni siquiera en su tierra las tiene ya todas consigo: Sus candidatos ya cayeron ante los de los populares andaluces en las elecciones generales del 26 de junio y en el interior del PSOE andaluz surgen pequeñas células de resistencia que ya no se esconden y están dando la cara en una suerte de plataforma anti-gestora presentada hace unos días. Vaya donde vaya Díaz contempla incrédula cómo los baños de multitudes de antes se convierten hoy en broncas y la desintegración que sus políticas están provocando en el sistema sanitario del que está tan orgullosa saca a la calle a miles de ciudadanos enfaddados. Puede que el camino de la noeva ambición rubia desde un emirato al califato llegue a puerto pero no será, ni mucho menos, un paseo militar.







viernes, 19 de junio de 2015

La vuelta a Andalucía en (más de) ochenta días



Le ha costado tanto que casi rompe aguas en el intento, pero al final lo ha conseguido. Desde las elecciones adelantadas del 22 de marzo hasta que la socialista Susana Díaz obtuvo la investidura pasaron ochenta y cuatro días -Phileas Phogg habría perdido su apuesta-. Aunque el combate contra la corrupción fue la principal condición impuesta por Ciudadanos para brindarle su apoyo, en este tiempo de impasse Manuel Chaves no ha dimitido -Griñán lo hizo días después- y se han producido nuevas detenciones en relación al fraude de los cursos de formación. Para este viaje no hacían falta alforjas, diría la sabiduría popular.

El ya de por sí elevado coste electoral de este 2015 se vio elevado en 2015 en 430 millones de euros por la decisión de adelantar unas elecciones autonómicas que en Andalucía correspondía celebrar el año próximo, eso sin contar el coste de esta larga interinidad. La presidenta debe pensar que estamos para muchas alegrías económicas -se debe haber contagiado del optimismo de Guindos-; de un guindo  debe pensar Díaz que hemos caído los andaluces si pretende que creamos que en un año de consejera y presidenta de Andalucía ganó lo mismo o menos que un médico del Servicio Andaluz de Salud. La justificación oficial del anticipo en su día fue la necesidad de mayor estabilidad, ya ven lo estable que fue el resultado -en serio no esperaría Díaz una mayoría absoluta ¿verdad?-; pero no era inestabilidad ni mareo sino patente incomodidad lo que la heredera del chavismo sentía en su asociación con Izquierda Unida. Salvo en el período de la inícuamente denominada pinza, cada vez que el Régimen de Chaves ha perdido la mayoría absolutista, a la hora de buscar acuerdos de gobierno ha preferido mirar a su derecha, donde se siente más a gusto; en alguna otra ocasión la deseada estabilidad sólo le costó ceder un par de consejerías al ambicioso clan de los Ortega del Partido Andalucista; ahora le ha tocado al agente naranja, pero no olvidemos que también lo intentó con el Partido Popular, aunque éste exigía a cambio el apoyo en los ayuntamientos a la lista más votada -siempre que ésta fuese la suya, claro; por fortuna se frustraron los aberrantes pactos a la contra en los que participaban los populares en Alcalá de Guadaira y otros municipios sevillanos. Todo se andará; volviendo al refranero, Dios los cría y ellos se juntan.

Vídeo: Napoleon Solo - Perdiendo el tiempo

viernes, 5 de junio de 2015

Sacrificios ¿necesarios?




En la romería del Rocío que acaba de terminar,la de 2015, se han empleado más de dos mil caballos, burros y bueyes. Se ha sabido de la muerte de un número de caballos sin determinar, según distintas fuentes de diez a veinte
-la Guardia Civil sí ha hecho pública la denuncia interpuesta al propietario de un trailer y su detención por transportar a once de estos animales  sin licencia y en malas condiciones higiénicas-,
Un caballo de la Hermandad de Huelva
que no llegó a El Rocío
pero lo que es un dato contrastado es que desde la romería de 2007 a la de 2014 perecieron más de un centenar de caballos, obligados a recorrer jornadas de sesenta kilómetros con uno o más jinetes a los lomos en lo que es un sobreesfuerzo agotador. Asociaciones animalistas han publicado esta primavera fotografías y vídeos en los que se comprueba el maltrato que sufren los equinos, que sucumben al calor, la falta de agua y el agotamiento.

Es a la Junta de Andalucía a quién corresponde velar por el cumplimiento de su propia Ley de Protección Animal a través del Plan Romero, que no sólo sirve para garantizar la seguridad de peregrinos y visitantes y la limpieza posterior de los caminos que transitan. Siempre son los más débiles e indefensos quienes pagan el pato de unas tradiciones festivas y religiosas que no tienen en cuenta que parte de su vistosidad y atractivo se la deben a ellos, lo que, por lo menos, les hacen merecedores de cuidados y respeto. Triste es que mueran caballos -tomo prestada una reflexión que no es mía, la he leído y la comparto por completo-, pero también es desalentador que algunos tarados que van encima vuelvan a casa sanos y salvos.


El eterno -hasta el pasado 24 de mayo- Perico Rodri despidió caballos y carretas onubenses en su vigésimo año como alcalde de Huelva y las recibió en la vuelta como alcalde saliente, aunque se ahorró el triste espectáculo de la muerte por desfallecimiento en la misma puerta del ayuntamiento de un caballo que regresaba de la romería, hecho que sí ocurrió en una ocasión anterior. Las dos hermandades onubenses regresaron sin sus hermanos mayores, ambos enfermos; la de Emigrantes había sufrido una fuerte subida de presión tras tener que mediar y poner paz en peleas a puñetazos entre romeros beodos. Fue el penúltimo acto de Rodri en la alcaldía antes de entregar el bastón de mando;  el último fue la destrucción masiva de documentos municipales. Su incruento sacrificio, como el de Barberá, el de Aguirre, el de Cospedal, sí es necesario; el cruel sacrificio de las pobres bestias no lo es.
Fila de contenedores llenos de papeles comprometedores





domingo, 3 de mayo de 2015

Volando van

El proyecto onubense
Lo de escarmentar, al menos en este país, es algo que, definitivamente, no se nos da nada bien. Pueden haber pasado muchas cosas en los últimos años -la burbuja inmobiliaria, las docenas de infraestructuras inútiles y abandonadas (autovías de peaje ruinosas, aeropuertos sin aviones, trenes de alta velocidad sin viajeros, contenedores culturales que nada contienen), los repetidos desastres ecológicos de los que no aprendemos (el Prestige, el Algarrobico)-, pero hay quienes no dejan de dar la matraca con la misma idea: más es más y cuanto más mejor; el desarrollismo a ultranza que sigue causando estragos desde el franquismo se considera una herramienta infalible para las promesas políticas y las victorias electorales. Lo malo es que les funciona. En Huelva la necesidad de construir un aeropuerto es la cantinela que políticos y empresarios vienen repitiendo desde hace años. No recuerdan -o no quieren recordar- tiempos en que se cercenaron vías de desarrollo realmente adecuadas para la provincia -el desmantelamiento del ferrocarril Huelva-Ayamonte desmontando incluso la vía férrea- y ahora que por fortuna el viento se llevó otros proyectos dañinos y absurdos como la autovía Huelva-Cádiz por Doñana y el puente sobre el Piedras -mejor vendría el de Valencia a Mallorca, dado lo peligrosos que están los ferries-, la Diputación provincial y las organizaciones empresariales nos meten en este fregao de abrir el dichoso aeropuerto de Huelva
-Cristobal Colón, cómo no- justificando su supuesta idoneidad en el turismo -debe darles vergüenza hablar de transporte de mercancías con dos excelentes puertos, Huelva y Sevilla, al lado-.

La inútil ampliación cordobesa
El proyecto del aeropuerto con nombre de almirante de la mar océana ya sirvió en su día al PSOE provincial para ganarse el apoyo de Izquierda Unida a la investidura como presidenta de la Diputación de Petronila Guerrero creando a la medida de los aliados el puesto de diputado delegado de Grandes Infraestructuras -¡¿!-. La actual Diputación presidida por Ignacio Caraballo sigue erre que erre con el asunto, apoyada por la patronal FOE, y ha creado lo que denomina una Sociedad Aeroportuaria que aspira tenga una mayoritaria participación del capital privado. En Andalucía, la región de las diez universidades y los seis aeropuertos, donde el único aeródromo que no tiene pérdidas económicas es el de Málaga, pretender que el dinero particular se arriesgue en una aventura condenada al fracaso es al menos ingenuo. Incluso suponiendo -que es mucho suponer- que la existencia de un aeropuerto en las cercanías impulse el desarrollo turístico, hay que recordar que en un radio máximo de hora y media la ciudad de Huelva ya cuenta con tres aeropuertos -Sevilla, Faro  y Jerez de la Frontera-. Dadas la experiencia y la situación actual, en lo que hay que pensar no es en abrir nuevos aeropuertos en Andalucía sino en ir cerrando instalaciones ruinosas, comenzando por Córdoba -usado tan solo como aeródromo recreativo y para el traslado de órganos vivos y que aun así fue objeto de una costosa ampliación- y Jerez. La Diputación y la FOE pretenden seguir adelante contra viento y marea, aunque  no aclaran cual es el modelo a seguir: si quieren un aeropuerto como el de Castellón, el
de La Mancha, el de Huesca o el de Lérida -vaale,  Lleida-. Parte de la oposición en el Ayuntamiento onubense se ha pronunciado ya porque la  Diputación se desentienda de esta quimérica idea. Los días van corriendo y es imprescindible que todos los partidos se pronuncien con claridad en uno u otro sentido antes del 24 de mayo.

lunes, 16 de febrero de 2015

Soy ehpañó y andalú, cazi na

Juan Manuel Moreno Bonilla, flamante candidato del Partido Popular a la presidencia de la Junta de Andalucía en las absurdas elecciones anticipadas que Susana Díaz ha convocado para el próximo 22 de marzo, se ha descolgado en los últimos días con una insólita propuesta programática: la creación de una Real Academia de la Lengua Andaluza (RALA) -Él mismo sí que parece de perfil ralo,  seis de cada diez andaluces ni siquiera lo conocen a estas alturas del partido-. Moreno Bonilla -por otra parte una razonable elección de la vicepresidenta Sáenz de Santamaría frente al alcalde corrupto de Tomares José Luis Sanz defendido por Javier Arenas- olvida que en ningún caso se puede hablar de una lengua andaluza, e incluso mencionar un habla de los andaluces es ser demasiado generosos.

La descacharrante proposición me ha hecho recordar un episodio que me tocó vivir cuando trabajaba en Granada: En febrero de 2010, hace ahora cinco años, Padul -perdón, Er Paú según los entonces convocantes- acogió la quinta Huntad’ehkritoreh en andalú, extravagante encuentro de quienes mantienen que el habla andaluza, o mejor dicho, las diversas variedades fonéticas que el idioma español adopta en Andalucía, merecen una norma común para su transcripción a la escritura. Junto a lecturas de la obra de quienes escriben en ese andalú de ficción se presentaron ponencias tan llamativas como una que explicaba Er sihnifikáo sosio-kurturà i er komportamiento morfo-sintáhtiko de la ahpirasión andalusa. Establecer una gramática para un inexistente andalú común se antoja tan carente de interés como imposible. El propio enunciado del congreso se transcribía en sus documentos de cuatro maneras diferentes; unos defendían el ceceo por considerar el seseo cosa de señoritos, otros iban todo el rato haciendo eses. El propio organizador de la cosa, Huan Porrah -no se rían, que lo de Gorka Reondo (loh de Birbao nasemoh onde noh da la gana) es aún peor- opta directamente por defender el empleo de incorrecciones más próximas al analfabetismo funcional que a un mínimo común culto: rempuhà, bemoh tenío en kuenta, golé, munxo... Quienes nos hemos ganado la vida ante un micrófono nos rebelamos en su día contra que nos obligaran a hablar un castellano de Burgos y al mismo tiempo abominamos del andaluz impostado pero la idea de una ortografía andaluza diferenciada me recuerda a aquella pegatina en la popa del Seat 127 con la que papá nos avergonzaba: Zoy ehpañó y andalú, cazi na. Sea como sea, la charlotada tenía el encanto de su candidez friki si se compara con el caso valenciano, donde la política se inventó un idioma que no existe y abrió una Academia de la Lengua. El supuesto valenciano, que no llega ni a dialecto propio pues es el mismo catalán de la desembocadura del Ebro, es hoy uno de los idiomas que se hablan en el Senado con su traducción simultánea y todo.

Los intentos de cambiar la realidad mediante la modificación del lenguaje son recurrentes. Muchos piensan que con 1984 George Orwel escribió un manual de instrucciones en lugar de una advertencia y a aplicarlo se dedican. Es ese el empeño del llamado lenguaje no sexista, parte esencial del corpus ideológico del género, que ni con el apoyo del poder político ha conseguido que las niñas dejen de pedir por Reyes princesas vestidas de rosa ni ha avanzado demasiado en igualdad real -esa que nada tiene que ver con cuotas ni despachos paritarios-. También las religiones hacen uso ideológico del lenguaje. La obligatoriedad del latín en la liturgia católica era una forma de evitar la herejía, o la simple interpretación personal de preceptos y creencias. Hoy la corrección política, reflejo de una nueva beatería de izquierdas, es el principal agente de modificación del lenguaje. Parece que esta vez es un político de derechas quien ha tomado ese camino, aunque su dirección le lleve al choque frontal con las urnas.

Segundo párrafo inspirado en un artículo publicado en un artículo publicado en Granada Hoy en 2010

Vídeo: Johnny Thunders - Born to loose

jueves, 5 de septiembre de 2013

El payaso de Micolor

El otro día miraba aburrido un debate en televisión que versaba sobre si los políticos españoles ganan mucho o poco dinero. Los tertulianos más reaccionarios -quiero decir, unos tertulianos que eran más reaccionarios que los demás- se enrocaban en la falacia de que los políticos deben cobrar altos sueldos para evitar que les tiente corromperse. Es como si yo le exijo a mi jefe que me suba el sueldo si no quiere que me tire a la calle a dar tirones a los bolsos de las viejecitas. Uno de ellos llegó a defender que la política sea una suerte de meritocracia a la que sólo accedan los mejores y más preparados, lo cual, al precio que están las matrículas y los masters equivale a decir que sea territorio exclusivo de quienes tienen pasta.

Recordé el caso de un político andaluz que fue sucesivamente concejal y alcalde de su ciudad, posteriormente delegado del gobierno autónomo en su provincia y hasta la fecha, gerente de un parque tecnológico en la misma ciudad. El susodicho, por otra parte una excelente persona a quien además cabe el honor de estar emparentado con los más célebres maquis de Andalucía, tuvo como única profesión privada la de payaso, sí, de esos que animan fiestas infantiles. Es rigurosamente cierto, de hecho se anunciaba como ******* y su troupe -permítanme que oculte el nombre-. No obstante, y pese a mi coulrofobia, reconozco que la de payaso es una profesión tan digna y honesta como cualquier otra e, insisto, se trata de una persona llena de cualidades humanas.

Menos inocente me parece el caso de la nueva presidenta andaluza, que en el curriculum con el que se presentó a las elecciones primarias que nunca llegaron a celebrarse aseguraba que ya era miembra (sic) de las Juventudes Socialistas antes de los dieciocho años, es decir, que la señora Díaz en toda su vida sólo se ha apeado de coches oficiales.

Lo que ni políticos ni opinadores parecen percibir es que el acceso a la política debe ser vocacional, una actividad que se abandona sin traumas para ejercer otra profesión, y ue la dedicación y la honestidad  van con el sueldo, por pequeño que éste sea. De lo contrario podría ocurrir que eso que, despectivamente, algunos llaman la plebe un día se dé cuenta de que a veces hasta el payaso de Micolor destiñe.

jueves, 27 de junio de 2013

¡Y un Jamón!


Los supermercados  El Jamón nacieron en la provincia de Huelva en los años noventa. Desde entonces se han extendido por  Andalucía occidental, ocupando practicamente toda la comunidad salvo el antiguo  Reino de Granada y compitiendo por el territorio con las cadenas   Covirán, El Árbol, la multinacional Spar y las grandes superficies. Se trata de una cadena privada aunque integrada en el grupo del Instituto de  Fomento de Andalucía, oficial. La empresa ha sabido capear los vientos de crisis.  En la actualidad posee 168 establecimientos y desde 2009 ha creado 280 puestos de trabajo, con lo que suma más de cuatro mil empleados. Además prevé obtener 255 millones de euros de beneficios a final de  2013.

Sin embargo, y a pesar de su envidiable situación, El Jamón  pretende imponer a sus trabajadores un drástico recorte de sus de derechos laborales, con una reducción salarial en torno al 20% y eliminación de horas extraordinarias. La decisión ha provocado una gran conflictividad laboral y la huelga parece inevitable. Sus propietarios han anunciado a los medios de comunicación una expansión aún mayor por Huelva y Sevilla y la irrupción en el mercado portugués. Pero no sería de extrañar que estos gorrinos  opten ahora por la deslocalización y por irse junto con los comercios a  Marruecos aprovechando que allí los haluf como ellos son intocables. Y ello a pesar de lo política y religiosamente incorrecto que sería vender carne halal con un nombre como El Jamón.

En el mismo diario gratuíto, Viva Huelva,  podemos leer también que el  Fondo Monetario Internacional exige a España nuevas vueltas de tuerca para endurecer aún  más la reforma laboral. Desde que reina la dinastía de los Merkel, austeridad y despido barato son dogmas de catecismo, obligatorios para creyentes y para escépticos.

Llama la atención que en plena bonanza los responsables de El Jamón derramen lágrimas de cocodrilo. No quiero imaginar cómo llorarían en el peor escenario posible para ellos, una ligera reducción de las ganancias que les impidiera dejarse ver a diario en sus yates frente a la marina de El Rompido. Sabido es que la condición de quejica es connatural a la de empresario y  que los ricos lloran su ruína por la borda de su velero.


domingo, 19 de mayo de 2013

El cuerno de la abundancia

 Hace unos días en mi hospital me propusieron participar en un programa innovador -¡cómo les gusta la palabra innovador!- que consistía en calibrar mis  habilidades motoras y ocupacionales grabándome con un smartphone que ellos mismos me facilitarían.   Los médicos  que me lo ofrecían han de doblar turnos y trabajar por las tardes para cumplir los nuevos horarios ampliados. Mientras les escuchaba, aguardé casi una hora a que hubiera una plaza libre en una ambulancia. Cuando al fin subí a una, comprobé que las botellas que almacenan oxígeno líquido para las mascarillas estaban llenas por debajo de la marca de mínimo impreso en  el cristal.

Mi sobrino de catorce años es uno de esos niños a quienes, al entrar en la ESO, les regalaron flamantes ordenadores portátiles hoy en paradero desconocido. Su hermana, cinco años menor, se ha quedado sin artilugio. No queda dinero.

Pero que no se te ocurra disentir. Que tu voz no desentone de la unanimidad que antepone lo moderno a lo sostenible. El sastrecillo aliente era el de Valencia, no tú. No quieras ser el muchacho de Andersen y no grites que el Emperador está desnudo y que su traje invisible nunca existió. Grita que ves perfectamente animalitos inexistentes saliendo en fila del Arca de Noé. Proclama a gritos tu pureza de sangre  como los castellanos viejos del Retablo de las maravillas de Cervantes. Sopla con fuerza el cuerno de la abundancia, aunque sepas que está vacío, igual que en el pasado los pastores suizos se comunicaban de monte a monte haciendo sonar enormes astas.

Siguiente entrega: "Defensa del presente" (Proximamente en esta sala)


domingo, 22 de abril de 2012

Cambio de régimen


¿Cómo dan más miedo?



Los sismólogos deberían calcular el poder de devastación de cada reunión del  Consejo de ministros de la era Rajoy, aunque no sé si la escala de Richter sería suficiente. Los físicos nucleares habrían de medir en en megatones las ruedas de prensa de la portavoz. Los servicios de vigilancia costera tendrían que activar cada viernes una alerta de sunami en previsión de los efectos de la onda expansiva de los acuerdos del Gobierno del Partido Popular. Los boletines horarios no daban abasto, y cada hora del pasado viernes nos ibamos enterando de una nueva calamidad. La reunión del Consejo de Ministros del viernes 20 de abril fue el hecho más destructivo ocurrido en nuestro país desde del 11-M.

Llámenme exagerado y después díganme si no es un hecho cruento y que puede poner en riesgo la vida de muchas personas dejar sin atención sanitaria a medio millón de inmigrantes, medida que se aplicará con la excusa del turismo sanitario pero que deja desasistidos a los más débiles. Díganme si no lo es cambiar la Ley de Extranjería supuestamente para evitar que familiares de residentes extranjeros legales vengan a España a recibir atención sanitaria; no es ahorro, es pura y simplemente ideología racista, cuando está acreditado que los inmigrantes recurren menos a la sanidad pública que los españoles.

No fue un consejo de ministros, fue una declaración de guerra a la idea del bien común y de la igualdad de oportunidades y derechos. Los recortes para ahorrar 7.000 millones en Sanidad pasarán por encima de muchos cadáveres. El copago en cualquiera de sus formas es una estafa, salvo que se deroguen los impuestos e impongamos la ley del más fuerte. Su instauración entre los pensionistas y el incremento de la cantidad que deben abonar los trabajadores por cada medicamento que compren, es un robo a quienes han cotizado puntualmente su seguridad social y presentado su declaración de Hacienda.

Como el territorio de exclusión alrededor de Chernobyl, sin futuro, queda un país en cuya educación el Gobierno decide ahorrar 3.000 millones de euros. Carreras universitarias de nuevo al alcance sólo de las élites, aulas atestadas de alumnos en los otros niveles educativos, menos profesores y por si algo faltaba, el ataque a Andalucía, la Hiroshima de todos los bombardeos que ordenará el gobierno central en los próximos meses para doblegar la voluntad popular y derribar al gobierno elegido en las urnas. El bloqueo a las oposiciones para profesores de Andalucía se ha dictado desde lo alto de un caballo de terrateniente añejo. Y luego vendrá la intervención de las cuentas de la Junta. Sí, también a Castilla-La Mancha y Valencia para disimular, pero en la letra pequeña del Consejo de Ministros del viernes ya estaba la trampa: la autorización a estas dos comunidades a endeudarse por 3.500 millones de euros más.

El sunami también se llevará por delante una isla -imperfecta si se quiere- de la libertad de expresión: El Gobierno no ha dudado en cambiar la ley para tomar el control de RTVE. Se ha dictado el final Como dijo Iñaki Gabilondo Se acabó: El tiempo de la dignidad recuperada en TVE ha concluido”. Se da un golpe de Estado en televisión y se interviene la televisión pública pero no para rescatarla sino para hundirla. También las autonomías podrán privatizar las televisiones públicas y es, en una Andalucía intervenida, también va por Canal Sur.

Como el niño Froilán el gobierno nos obliga a dispararnos en el propio pie y en su guerra de Gila contra Argentina no se le ocurre nada mejor que reducir la compra de biodiésel al país andino. Pero, no, no era esa la traca final en el Consejo de Ministros de la Muerte. Aún quedaba mucha ignominia por repartir y así en la misma reunión se aprobó el indulto a los dos últimos condenados por el caso ‘Yak-42’, unos sinvergüenzas con galones que mezclaron trozos de soldados españoles y los entregaron a sus familias. Unos militares que seguramente aguardaban a un gobierno del PP para mantener su pacto de silencio sobre la responsabilidad criminal del infame Federico Trillo.

No, el consejo de ministros del viernes, sumado a los demás consejos desde el pasado diciembre, no es un acto de gobierno, es un cambio de régimen. Pero no deberían olvidar que si derogan o cambian hasta lo irreconocible el régimen de libertades y derechos que los españoles decidimos otorgarnos, los españoles estaremos legitimados a derrocarles, incluso por la fuerza. Por cierto, este miércoles es 25 de abril, día de claveles y fusiles, y se conmemora que un día un ejército decidió que era al pueblo y no al Gobierno al que debía lealtad. Ahora llámenme golpista. Yo les llamaré cabrones.

domingo, 8 de abril de 2012

Cambio de régimen o coche oficial (IU ante la gobernabilidad de Andalucía)

La victoria parcial, fracaso total -como con muy mala baba titulaba el ABC de Sevilla- de Javier Arenas en las elecciones del 25 de marzo, dejó a la -autodenominada- izquierda tan feliz como descolocada. El perdedor José Antonio Griñán podía citar aquel glorioso número de Faemino y Cansado sobre Carlos Sainz, “mola mucho más ser subcampeón que campeón”, y quienes podían tirar cohetes eran los de Izquierda Unida, con unos resultados que les permiten duplicar su representación parlamentaria, pero que siguen estando muy por debajo del techo que marcó Julio Anguita.
Las direcciones nacional y regional de Izquierda Unida han dejado claro que no se va a permitir un gobierno en minoría del Partido Popular, como ocurrió en Extremadura tras las elecciones de mayo de 2011. Se impone, por tanto, negociar, sea investidura, acuerdo de legislatura o gobierno de coalición entre socialistas e IU. Al PSOE le toca dejarse querer y ceder en la negociación; es a Izquierda Unida a la que le corresponde adoptar las decisiones más delicadas y trascendentales para su futuro. Con todo el escepticísmo que uno quiera aplicar -mucho en mi caso-, este acuerdo, sea cual sea la forma que adquiera, abre un panorama de cambio esperanzador si lo comparamos con el cambio hacia atrás que proponía Arenas, y la posibilidad de hacer políticas más cercanas a las de la izquierda real, respondiendo a la crisis de manera opuesta a como lo hace el gobierno de Mariano Rajoy. Sin embargo se empiezan a ver síntomas muy preocupantes en la forma en que se está llevando el proceso de negociación, en el que Izquierda Unida corre el riesgo de dilapidar su crédito y traicionar la confianza que le ha sido dada.

Las opciones de IU

Las alternativas para Izquierda Unida son básicamente cuatro: Entrar a formar parte de un gobierno de coalición presidido por José Antonio Griñán; quedar fuera del gobierno y alcanzar un pacto de legislatura estable para sacar adelante los presupuestos y las principales leyes dotándolas de una impronta de izquierdas; apoyar la investidura de Griñán y retirarse a la oposición alcanzando acuerdos concretos; y la cuarta, abstenerse, lo que permitiría a Javier Arenas gobernar en minoría el tiempo suficiente para comprobar la insostenibilidad de su Gobierno y convocar nuevas elecciones o volver a lanzarle el anzuelo al PSOE. La asamblea de bases celebrada en Sevilla esta Semana Santa -y controlada por la CUT de Sánchez Gordillo y el SAT- ha rechazado toda opción que no sean estas dos últimas, pero no parece que esa vaya a ser la opinión de la mayoría en el conjunto de Andalucía.
 
El gobierno de coalición es una posibilidad sin duda arriesgada, pues el votante de IU no quiere ver a la formación como muleta que apuntale al PSOE -esa ha sido precisamente la advertencia hecha por Sánchez Gordillo- , pero asumir por primera vez responsabilidades en el Gobierno de Andalucía y hacerlo bien demostraría que es una opción de gobierno menos quemada por la corrupción y el apoltronamiento que el PSOE y demostrar también que son posibles y más efectivas políticas más de izquierda en tiempos de crisis; sería fundamental hacerse con consejerías como la de Medio Ambiente, cerrando el vergonzoso caso del Algarrobico, encargando el  aplazado durante décadas e imprescindible estudio epidemiológico sobre la industria química onubense y plantando cara al modelo turístico de golf y puertos deportivos que han promovido los consejeros socialistas malagueños; o aquellas que permitan realizar políticas sociales y redistributivas, caso de Igualdad y Bienestar Social o Agricultura.

El pacto de gobierno o de legislatura sólo beneficiaría al PSOE, aliviado de no tener que compartir Consejo de gobierno, y pone en bandeja volver a la retórica, falsa y victimista, de la pinza. La abstención, dejando paso a un Gobierno del PP es sencillamente inadmisible, y marcaría el suicidio y la ruptura total de IU, y no porque el PSOE no se la merezca, sino primero porque desde el principio se vendería como un pacto entre populares e IU, como ocurre en Extremadura donde, aunque tal acuerdo no existe y lo que ha hecho IU es dejar gobernar al más votado, es esa la imagen que se da. Segundo, porque la posibilidad de un poder absoluto del PP en toda España, Andalucía incluida, es aterradora, y tercero porque la derecha podría gobernar con normalidad Andalucía, es simple alternancia, pero no justo  ahora; las recetas del PP en la actual situación económica y social de la comunidad solo traerían la ruina y el hambre.

¿Qué hacer entonces? Lo primero que ha de asumir la coalición que lidera Diego Valderas es que no puede ser la misma después del 15-M. De hecho ante las citas electorales que han venido después de aquellas movilizaciones y acampadas, la formación ha querido abanderar aquél descontento y llevar a las cámaras legislativas la demanda popular de más democracia, más representatividad directa, limpieza y otras formas de hacer política. Es lo que, sin duda, le exigen muchos de sus votantes, y probablemente en su creciente cosecha de votos hay mucho 15-M. No puede, por tanto, mostrarse ni comportarse como un partido convencional, y eso condiciona la forma de pactar con un partido como el socialista que ha practicado y defendido políticas neoliberales, se ha aferrado a un sistema electoral injusto, ha blindado los privilegios de la clase política y del poder económico y ha albergado en su seno un insostenible poso de corrupción. A Izquierda Unida -y al PSOE si se convierten en socios- corresponde demostrar que las fórmulas liberales contra la crisis ni son las únicas posibles ni son las adecuadas, y callar a quienes interesadamente tildan de demagógico y utópico todo lo que se salga del catecismo del mercado, pero debe también asumir que su programa contiene propuestas cargadas de buenrollismo imposibles de llevar a la práctica.

Los políticos de siempre

¿Están los líderes andaluces de Izquierda Unida preparados y capacitados para ese cambio? En principio debía ser una buena señal el que Izquierda Unida anunciara la celebración de asambleas abiertas no sólo a su militancia, sino a quienes les dieron su voto el 25 de marzo, para que se pronuncien sobre el posible acuerdo con el PSOE para gobernar Andalucía. Lo malo es que esas asambleas en la mayoría de los territorios no se estén celebrando aún y sí ha comenzado la negociación por arriba, entre Valderas y Griñán. Se corre el riesgo de dar a militantes y simpatizantes un acuerdo ya hecho para que su opinión sea simplemente un plebiscito sobre los cambalaches que la élite dirigente haya hecho con el PSOE.
 
Y lo malo es que de esas negociaciones ya se han conocido algunos aspectos que hablan bastante mal de Diego Valderas y los suyos. Algunos medios han revelado que en un hipotético gobierno de coalición, IU aspira a conseguir tres consejerías, además de la Presidencia del Parlamento andaluz, una cuota de poder en Canal Sur y sobre todo manos libres para la contratación de personal en los departamentos que controle. Si esto es cierto, Valderas está jugando al mismo juego que ha hecho a buena parte de la sociedad abominar de la política y los políticos. Si Valderas tiene sueños de moqueta y coche oficial, si los suyos maniobran para disfrutar de los oropeles del poder, es que nos han engañado. En Granada tenemos una mala experiencia en la coalición IU-PSOE que hasta mayo pasado gobernó la Diputación,a la que no se le conocieron verdaderas políticas de izquierda, que sólo sirvió para usar y abusar de dietas y coches oficiales, colocar a un centenar de militantes de IU en el organismo, enredarse con asuntos como el legado de José Guerrero, y acabar bajo la sombra de la corrupción, con el turbio asunto de las facturas dobles de una feria comercial en Marruecos que puede acabar con algún dirigente del PCE imputado, y no olvidemos a Torrijos y Mercasevilla, o la alcaldesa de Manilva, tan amiga de sus amigos y familiares y tan suelta con la Visa.

Puede que el problema sea que Izquierda Unida sigue orbitando en torno a un partido a la vieja usanza, el PCE, que atesora los mismos vicios que hizo a la calle clamar la pasada primavera contra los partidos. Que Diego Valderas es un político convencional, que hace décadas que no vive de otra cosa que de la política y que no tendría de qué vivir fuera de la poliítica; que él y otros dirigentes no sirven para estos tiempos. Al margen de que esté o no en el próximo gobierno andaluz, Izquierda Unida en Andalucía debe plantearse a muy corto plazo un relevo de dirigentes y de formas de hacer política.

Izquierda Unida no debe entrar en el Gobierno Andaluz para meter a toda su tropa dentro, inflando aún más una administración que padece obesidad mórbida. Adelgazar la administración, corregir las duplicidades, hacer una poda sin piedad de altos cargos y de sus sueldos es impresicnidible y es más de izquierdas que engordar lo público sin ton ni son, porque lo que se ahorra en asesores, directores generales, delegados y sus respectivas cortes es dinero que puede ir a políticas sociales, a salud, a investigación... Eso que aseguran propone Valderas de mantener tal cual la tela de araña de agencias públicas es suicida.
Hay que simplificar, desburocratizar. ¿Crear empleo desde la administración? Sí, pero un empleo que sirva para algo, que produzca bienes y bienestar para los andaluces;  no lujosas revistas de autobombo con veinte fotos del consejero de rigor por número para tenerlas muertas de risa en los despachos; no productoras de televisión siguiendo a sol y sombra al consejero; no jefes de prensa, asesores, conductores... No se sostiene Andalucía con cuarenta mil teléfonos móviles en manos de personal de la Junta. Me temo que en Izquierda Unida ni siquiera se están planteando esa necesidad de adelgazar lo superfluo de la administración para reforzar su papel de reactivar la economía productiva, sino todo lo contrario. Una prueba la hemos visto en que en Granada IU se alineara con el PP y los empresarios de la capital para criticar el cierre adelantado de la temporada de esquí en Sierra Nevada, que bastante ha aguantado ya en un año de sequía. Lo pide en nombre de mantener unas semanas más unos empleos, es decir, dar trabajo desde una empresa pública porque sí, a costa de crear graves pérdidas en dicha empresa. Se dice defender lo público mientras se lo perjudica. Extrapolándolo a la macroeconomía, no se puede dar la espalda al control del déficit, se trata de no convertir el control del déficit en la medida de todas las cosas, pero sin que se nos vaya de las manos.

Hablo de un giro a lo práctico, de fórmulas que saquen a Andalucía del pozo. No se trata de un giro a la derecha o a la realpolitik. En determinados aspectos -no evidentemente en lo que se refiere a la cháchara castrista y chavista- Marinaleda -que representaría el ala más radical- es un ejemplo a seguir: Cómo han recuperado la tierra para ponerla a producir, su sistema de autoconstrucción de viviendas, el control de todo el proceso de producción, distribución y comercialización de los productos del campo no son ninguna utopía, son una realidad tangible y extrapolable a otros lugares; sin llegar a su modelo asambleario -además de nada operativa, la asamblea es el método más refinado de aplastar al disidente, como demostró la Revolución Cultural China-, es posible avanzar en una mayor representatividad. Ignoro si tiene la Junta de Andalucía capacidad de legislar una norma electoral para su territorio pero sería una posibilidad -recogida en el programa de IU- a contemplar.


La carta de compromisos firmada por los candidatos de IU antes de las elecciones andaluzas es un documento de propuestas posibles, razonables y necesarias, que el PSOE podría asumir. Yo me saltaría el primero de los puntos, toda esa pamplina andalucista e identitaria, pero la renta básica es imprescindible en la actual situación y es además un imperativo del Estatuto de Autonomía; la creación de una banca pública puede ser más útil en Andalucía que en cualquier otro territorio para que se mueva el crédito, siempre que su gestión sea profesional -que no quiere decir privada- y no se repita el nefasto modelo politizado y clientelar de las cajas de ahorros. La propuesta de eliminar las diputaciones también es positiva, otra cosa es que pueda hacerlo una comunidad autónoma. Lo son la presión impositiva sobre las viviendas vacías, el refuerzo de la inspección tributaria contra el fraude, dejando sin efecto en la medida de lo posible la amnistía fiscal como se ha hecho en el País Vasco, y, por supuesto, el obligado cumplimento de un código ético frente a la corrupción que comience por dejar fuera de la administración a todos los implicados en el fraude de los EREs. Sólo con que en el Parlamento puedan constituirse comisiones de investigación se habrá dado un golpe de muerte a un régimen caduco. Otra aportación que se le debería pedir a Izquierda Unida es la expulsión de la enseñanza de la religión de la escuela pública, ahora que el gobierno en funciones pretende que, junto a la católica, más confesiones entren en los colegios públicos, obligando a efectuar un gasto añadido en detrimento de la calidad de la enseñanza. Y respecto a la radiotelevisión pública es urgente poner de patitas en la calle a la actual dirección de Canal Sur, para acto seguido hablar con los profesionales sobre un modelo de televisíon y radio que en lo informativo esté libre de presiones políticas, en lo que a entretenimiento se refiere destierre lo chabacano y refuerce los valores culturales y formativos y que en cuanto a la gestión acabe con la dependencia de las productoras privadas y adelgace la empresa sobre todo por arriba, en directivos, sueldos y gastos supérfluos. No se trata de repartirse cuotas de influencia y poder. Ya tuvimos bastante en los gobiernos de coalición con el PA teniendo que seguir los antojos de los consejeros coaligados.

En cambio no pasa nada si a la hora de negociar con los socialistas IU se va olvidando de eso del banco de tierras -cuando bastaría con freir a impuestos los campos baldíos-, la legalización del cannabis y el cierre de bases americanas como si pudieran hacerse por cuenta y riesgo de Andalucía. Se puede prescindir de esa calderilla altermundista ante la posibilidad de hacer una política de izquierdas de verdad, gobernar una Junta de Andalucía más pequeña y cercana, ensayar fórmulas keyneisanas frente a la crisis, y no pensar en dónde coloca uno a los suyos. Mi temor es que para guiar ese camino la actual dirección de Izquierda Unida no sirve.