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lunes, 30 de marzo de 2015

Si esto es la izquierda...



El Parlamento Europeo aprobó días atrás, durante un pleno celebrado en Estrasburgo, una resolución de condena a las violaciones de los derechos humanos en la Venezuela de Nicolás Maduro, con mención expresas a las detenciones del alcalde de Caracas, Antonio Ledezma y el líder opositor Leopoldo López, éste un civil en manos de un tribunal militar, y al asesinato a manos de la policía de un adolescente de catorce años. El documento fue aprobado por una amplia mayoría y entre quienes se pronunciaron en contra estuvieron los eurodiputados españoles de Izquierda Unida, Podemos, Compromis e ICV. A la hora de justificar su negativa Javier Couso echó manos de un imaginario intento de golpe de estado contra Maduro y unos también fantasiosos jóvenes disparando a la policía con armas largas. Por su parte Podemos alegó, con razón, que la sugerencia a la Comisión de adoptar medidas lo es a estudiar sanciones, que es bien sabido que siempre las sufren el pueblo de los estados sobre las que recaen, y no se conoce ningún caso en el que hayan servido para solucionar una situación; habría que recordarles que toda propuesta es susceptible de enmiendas, modificaciones y vetos parciales durante su tramitación parlamentaria, y por tanto no hay por qué dejar sin censura alguna comportamientos antidemocráticos tan obvios como los del gobierno bolivariano, independientemente de quién proponga la condena y con qué espurios intereses.

Leopoldo López encarcelado en Muro Verde, Caracas
Por un lado he de decir que no me sorprende la actitud adoptada por IU en materias internacionales como esta, tras haber oído en ocasiones a algunos de sus dirigentes criticar al gobierno legítimo de Ucrania y defender a los separatistas prorrusos y conociendo sus simpatías declaradas por el castrismo; lo mismo pienso respecto al partido del círculo, dadas sus peligrosas amistades bolivarianas que podrían haber rellenado sus monederos; más me decepciona la actitud en esta cuestión de los representantes de ICV y Compromis, fuerzas a las que considero inequívocamente honestas y consecuentes y excelentes alternativas de gobierno en sus respectivos territorios. Por otra parte cada día estoy más habituado a la incultura histórica y política de la derecha mediática española, que se empeña en  hablar de la dictadura venezolana; no, tarugos, Venezuela no es una dictadura; es una democracia, de bajísima calidad, tendente al autoritarismo, pésimamente gestionada y  llena de arbitrariedades, pero que periódicamente celebra elecciones supervisadas por observadores internacionales que certifican su limpieza y su legitimidad; del mismo modo que el franquismo no fue un régimen totalitario sino autoritario, cuartelero y meapilas -hay que leer más historia-, y sé que esta analogía no gustará a nadie, como la Historia de la guerra civil de Eslava Galán. En fin, resumiendo, veo en estas materias algo despistadas a las izquierdas españolas. Y si esto es la izquierda, una de dos, o está desorientada o mi brújula ha perdido el Norte. Sólo sé que jamás se me  ocurriría buscar la Estrella Polar en el cielo de Caracas.

sábado, 12 de abril de 2014

Bolivarianos

Están por todas partes, pero no son una plaga; deben existir aunque a veces resulten molestos. Se lo dijo Joselito el Gallo a Ortega y Gasset cuando se enteró de cómo se ganaba la vida y éste le explicó por encima en qué consistía eso de la filosofía: Tié que haber gente pa tó. En el pensamiento político de estos primeros años del Siglo XXI,  y creo que en todas las épocas, proliferan las mentalidades que siempre anteponen la repetición de consignas aprendidas al razonamiento. Cuidado algunos porque voy a dar donde más os duele; ya veo acumularse los apesta en las casillas de valoración de la entrada de más abajo. Además os tranquilizaré diciendo que aquí se publican, sin censurar, todos los comentarios que no sean spam. Por otra parte estoy acostumbrado; no sería la primera vez que lo publicado en un artículo me lleva a perder una amistad.

Será que los otros están más acostumbrados a mis críticas, lo cierto es que en casos de desavenencias graves como he citado los golpes siempre me han venido por la izquierda por poner en duda alguna de sus verdades de fe. Los llamo bolivarianos porque suelen coincidir en una admiración acrítica hacia la supuesta revolución fundada por Hugo Chávez en Venezuela y los gobiernos amigos del caribeño. No dudarían en maquillar la realidad y, como Chávez, repintar los retratos del libertador para transformar a aquel tipo calvo y achaparrado que inspiró la creación del Partido Conservador de Colombia en un apuesto héroe del progresismo. Sin salir de dicho país en conflicto silenciarán o tacharán de manipulación capitalista los informes de Amnistía internacional que hablan de violencia organizada desde el poder y la oposición contra el pueblo de Venezuela. Tampoco creerán aquel reportaje de El País que denunciaba las condiciones de semiesclavitud de los médicos cubanos en Venezuela, trabajando por menos de doscientos euros al mes. Recientemente el líder bolivariano manchego Cayo Lara criticaba con dureza a la Unión Europea por firmar un acuerdo de asociación con el gobierno de Ucrania surgido, dijo, de un golpe de Estado. Triste es que un autoproclamado revolucionario confunda una revuelta popular con un punch militar, aunque tal vez los límites no sean muy nítidos 
¿Acaso no fue un golpe de estado -revolucionario- lo que hizo posibles todos los gobiernos democráticos portugueses desde el 25 de abril de 1974 hasta hoy? Hay bolivarianos nostálgicos del imperio soviético que ven con envidia a Putin empujando las puertas doradas del Kremlin.

Quedándome en el bolivarismo de aquí, permítanme recordar una fecha, el pasado 22 de marzo. Aquel día confluyeron en Madrid las llamadas Marchas de la Dignidad que todos sabemos como acabaron. Los organizadores que no se molestaron en organizar ni un servicio de orden no tardaron en desvincularse de los elementos de extrema izquierda y derecha que convirtieron el final de la manifestación en actos de terrorismo urbano en los que hubo intentos de matar policías. Pero se lavaron las manos de lo sucedido y acudieron a las puertas de los juzgados para exigir la liberación de unos detenidos bajo acusaciones muy graves, llamando provocadores a los antidisturbios, sin una palabra de condena de la violencia. En muchos medios de comunicación durante los días siguientes la obsesión fue desvincular una manifestación pacífica de la violencia posterior, pero, lo siento, yo esa desvinculación no la veo tan clara. Aunque comprenda y apoye las causas económicas y sociales de las marchas, me chirrían las consignas bolivarianas coreadas y escritas en las pancartas y sigo sin entender qué pintaban allí las banderas cubanas. Los tentáculos de esa clase de izquierda llegan a todos los rincones. Buena la ha montado la bolivariana consejera andaluza de Fomento y Vivienda saltándose las listas de espera para conceder viviendas sociales a los okupas de la llamada Corrala Utopía, un acto mucho más demagógico y mediático que ocuparse de unos pobres anónimos y sin cara. La broma le ha costado un susto a la coalición de perdedores que gobierna Andalucía. Ya se sabe: quien con niños se acuesta...

 Yo por mi parte me aplico la consigna cantada por Kiko Veneno: Yo lucho, y después siempre me ducho.

martes, 9 de julio de 2013

Las malas compañías

Niño, no vayas con malas compañías,  que te llevarán por el mal camino, te advierten tus padres convencidos de que, si te vuelves una oveja negra, será por culpa de la influencia de los amigotes, no por tus propias tendencias ni sus posibles negligencias.  Las malas compañías, o más concretamente la torpeza a la hora de escoger sus amistades, es una de las cosas que tienen en común Julian Assange y el extécnico de la NSA estadounidense  Edward  Snowden.

Otras muchas cuestiones les separan.  El fundador de Wikileaks no es un espía arrepentido; Snowden no tiene acceso a abogados vip como Baltasar  Garzón; pero a ambos les pierde buscar cobijo cerca de individuos y países que pueden comprometer su credibilidad.

Esas amistades resultan especialmente peligrosas  para dos adalides de la libertad de expresión cuando se buscan en dictaduras que la pisotean -China y  Cuba en  el caso del exespía americano- o en democracias con tics autoritarios que la combaten -Rusia y Venezuela en el mismo caso y Ecuador en el  del  australiano-. Ambos con su valentía han logrado importantes avances en  el conocimiento de la verdad y han hecho temblar a un poder al que le preocupan más sus secretos, incluso los vergonzosos,  que la vida humana.  Uno de sus muchos problemas es que no se puede ser consecuentes y a la vez  considerar paladines de las libertades al siniestro Putin o a los herederos de  Chávez. Pueden gustarme algunas políticas de Rafael Correa, pero cuando en su país la disidencia se expresa en voz alta, en tinta impresa o imágenes en movimiento, Correa la acosa como los demás.

Todo esto ocurre en una sociedad hipócrita  que parece haberse caído de un guindo cuando, pese a vivir obsesionada por la privacidad en Facebook y en sus emails, se entera de que los espías se dedican a lo que su nombre indica, espiar, y no a deshojar margaritas -éste es de los míos, éste de  los otros,  ésta es de los míos.. -. Nos ciega el glamour de unos gestos plausibles y nos olvidamos de esos que se erigen en héroes de la demagogia para perpetuarse en los sillones. Si las embajadas urdieron telarañas de terror, si los Estados Unidos controlan los aspectos más recónditos de mi vida, si las corporaciones manejan mis gustos y aficiones para dirigirme con precisión sus drones de publicidad, prefiero no ser informado desde un paraíso de opacidad. Convirtámonos nosotros mismos en voyeurs y escudriñemos cada rincón en busca de la verdad, hagamos nuestro trabajo, no lo encarguemos a los demás para echarnos a dormir, pero sin dejarnos seducir por cantos de sirena. La curiosidad no hace daño a nadie, fue la apatía la que mato al gato.

domingo, 15 de enero de 2012

Daniel de los muertos


Más vídeos en Antena3

El heredero de la dinastía borbónica que aún reina en la antigua metrópoli tenía cara de trágame tierra. Antes preferiría irse de copas con su cuñado que estar pasando tanta vergüenza ajena como no recordaba desde que el Ayuntamiento de Barcelona presentó el Cristiñaki, el logotipo de la boda de su hermana con el jugador de balonmano –cuatro rosas y un balón-. Al lado del príncipe, la primera dama de Nicaragua, Rosario Murillo, bailaba y agitaba los brazos como posesa en un aquelarre new-age .Era la ceremonia de entronización de su marido, Daniel Ortega, quien iba de abrazo en abrazo, al estilo fase tres de la borrachera – la de exaltación de la amistad- con Hugo, Machado –el vicepresidente de Raúl-, Evo y Mahmud. El iraní no se encontraba fuera de lugar en la romería castro-sandino-bolivariana por representar a una teocracia. Ortega y esposa hace algún tiempo que vieron la luz. Ahora son cristianos renacidos como el mismísimo George Uve Doble. Dios une a los enemigos, y en Nicaragua y otros países de Centroamérica hacen su agosto los predicadores evangélicos estadounidenses, que en el nuevo modelo de colonialismo siempre llegan como avanzadilla de las empresas petroleras, mineras o de transgénicos.



De padrastro violador a candidato a la beatificación simultánea en los altares del socialismo y el cristianismo, no es poco para Daniel Ortega. Como otros mandatarios de su cuerda, ha comprobado lo rentable de mezclar populismo, ayudas sociales clientelares y religión, en tener a Dios y a Marx de tu lado. Chávez también tiene al creador en la boca a la primera de turno y últimamente los Castro andan a partir un piñón con la jerarquía católica cubana.
Lo chocante es que esta colección de payasos, frikis, santurrones conversos, que no dudan en cambiar las leyes si las leyes les impiden perpetuarse, sigan siendo referentes para parte de la izquierda europea. Sin duda es estupendo que un grupo de países latinoamericanos hayan plantado cara a los Chicago Boys y las políticas económicas que en los ochenta arrasaron su continente y ahora van a por al nuestro, pero es deprimente que estos líderes sean la alternativa.

Rosario Murillo
Ni siquiera dan la talla otros más moderados. Vean a la Kirchner reencarnándose en nueva Evita o cómo Lula y su heredera Roussef legalizan y bendicen la destrucción de la Amazonia a manos de las mafias.

No se pierdan “Juan de los muertos”, película cubana de zombis ahora en cartelera, que identifica a la sonámbula sociedad del tardocastrismo con muertos vivientes –en el trailer no autorizado el mismísimo comandante es un zombi-, del mismo modo que la británica “Zombies party” asimilaba a los caminantes con la Generación PlayStation de treintañeros. Daniel, Hugo, Raúl, Evo... todos triunfarían en ella o en el Circo de los Horrores que en febrero visita Granada.


lunes, 21 de febrero de 2011

Queridos camaradas

Silencio. Van doscientos treinta muertos en Libia y la familia Gadafi amenaza con más represión aún, pero en Twitter, en Facebook, en los comentarios de las noticias que hablan de la masacre hay silencio. El clamor cibernético de cuando la calle ardía en El Cairo o en Túnez ahora se torna en mirar hacia otro lado. ¿Se ha cansado la Red de las revoluciones árabes? ¿Estamos preparados solo para celebrar las historias incruentas y con final feliz, y una revuelta sangrienta como la que está ocurriendo en Trípoli y Bengasi nos hace apartar la vista incómodos? ¿No será acaso que no nos gusta que a las revoluciones se las conteste con revoluciones? Puede que esa sea la clave: Un doble rasero de quienes sólo entienden la historia desde postulados maniqueos y para quienes, pese a todo, señores como Muamar al Gadafi entran aún en la categoría de quienes hay que reivindicar porque históricamente se han opuesto al imperialismo estadounidense. Importa menos que se trate de otro militar golpista, otro tirano que ha machacado sin piedad cualquier amago de oposición, otro corrupto cuya familia ha vaciado las arcas de su país, igual que -con matices- Mubarak, Ben Ali, Bouteflika o Mohammed VI. No tienen el glamour de los internautas de la Plaza Tahrir quienes contra este tirano y su familia de ladrones se dejan la vida acribillados por las ametralladoras y los morteros de los sicarios del régimen y por unos militares menos complacientes que los egipcios ¿Es por eso que casi todos callan?
Es curioso lo de Gadafi. Su imagen de reyezuelo medieval pasado por el botox y la cirugía, a diferencia de Mubarak, no provoca rechazo entre internautas, izquierdistas de salón y medios de comunicación altermundistas -algunos de los cuales, los muy zoquetes, siguen con la cantinela de que estas son revueltas orquestadas por la CIA-; y como ocurrió con Mubarak y Ben Ali antes de que su derrocamiento fuera un hecho consumado, él también ha contado en los últimos años -cuando cambió petróleo y gas por perdón- con la complicidad de los gobiernos occidentales.
Pascual Serrano hablaba de la conversión del régimen libio de paria a amigo citando los elogios del Wall Street Journal: "El coronel Muamar al Gadafi está al frente de una vasta reforma económica en su país reduciendo considerablemente la burocracia estatal, privatizando activos". Qué suerte la de Gadafi, querido por el sistema, tolerado y hasta aplaudido por los antisistema.

Telesur, la televisón panamericana promovida por Hugo Chávez -un modelo de credibilidad según el propio Pascual Serrano, que fue destacado asesor en ella- hablaba este domingo de las revueltas árabes y lo hacía con muy distinto rasero según de cuál se trate: En Libia son "manifestaciones a favor y en contra del régimen", en Bahrein "fuerte represión". Ya a la hora de escribir esto han cambiado los titulares y hacen referencia a los centenares de muertos pero queda una velada crítica a los manifestantes, unos vándalos que "incendiaron varias sedes locales de los comités revolucionarios, así como también unos siete vehículos policiales y han quemado neumáticos en diversos puntos de la ciudad, incluyendo en el aeropuerto de Bengasi, que se vio obligado a cerrar después de que un grupo de protestantes entrase a las instalaciones". Telesur habla de "choques violentos" como si hubiera equilibrio de fuerzas, no habla de represión por parte del dictador a quien Hugo Chávez regaló la espada de Bolívar.
Es cierto que como tanto ha denunciado Pascual Serrano hay una trama de intereses políticos, económicos y mediáticos que sesgan sitemáticamente cualquier información relativa a los regímenes de Cuba, Venezuela o Bolivia, otorgando a las informaciones un espacio muy superior a la relevancia real de esos pequeños países, propagando tópicos -el empeño en llamar dictador a un Hugo Chávez que, guste o no, ha ganado limpiamente todas las elecciones a las que se ha presentado- y amplificando las informaciones que hablaban de censuras y recorte de derechos muy parecidas a las que gobiernos democráticos europeos y amigos de estos realizan sin pudor sin que hatya más que unos cuantos Anonymous o Wikileaks dispuestos a leerles la cartilla. Y también es cierto que desde gran parte la izquierda se niega, se justifica o se silencia el pisoteo a los derechos cívicos, la tentación totalitaria, la retórica y la conducta cuartelera que se impone en esos mismos países, sus alianzas con regímenes tan impresentables como el de Muamar al Gadafi o el de Mahmud Ahmaninejad. El argumento es tan simple como que si eres enemigo de los Estados Unidos eres mi amigo.

La amenaza amarilla

La cita anterior de Wall Street Journal sirve para definir el compadreo de décadas entre las democracias occidentales y los tiranos de todo color que sirven sus intereses geoestratégicos o cuya pujanza es una amenaza que conviene tener de tu lado. El mito de la amenaza amarilla que simbolizaban las viejas películas de Fu Manchú -cuando lo oriental se vuelve tecnológicamente superior y, por tanto amenazador- ha sido convenientemente acallado cuando una potencia oriental, China naturalmente, se torna en inagotable fuente de negocios y más aún si, como está sucediendo desde el comienzo de la actual crisis económica, sus dirigentes se están convirtiendo en los dueños de nuestros bancos y empresas empleando la especulación más salvaje, convertidos en los temidos inversores buitre. Vemos como el Partido Comunista Chino se ha convertido en el mayor broker mundial, y no parece preocuparnos que si logran manejar resortes clave del poder económico mundial suyo será también el poder político. Tampoco Facebook ni Twitter se paran en la represión feroz con la que el régimen chino ha recibido un tímido amago de protesta en apoyo de la revolución egipcia. De nuevo echo mano de Pascual Serrano para retratar la complicidad de parte de la izquierda española y europea con un régimen que, dejémonos de bobadas, hoy representa lo peor del comunismo: burocracia, represión, delación, tortura y muerte; y lo peor del capitalismo: desigualdad, especulación, demolición de los sitemas públicos de educación y sanidad, insostenibilidad ambiental... Dice Serrano lo contrario, que "China está introduciendo cambios que, por profundos que parezcan, no modifican sustancialmente el caracter socialista del sistema" -pues sí que está irreconocible ese socialismo, casi como el español-; y se queja de un doble rasero que busca crear alarma sobre el poderío económico chino. Motivos para la alarma debe haber teniendo en cuenta lo que los medios occidentales jamás denuncian de China; como el propio Serrano reconoce, en este caso acertadamente, aquí no se habla de "la explotación acrecentada de los trabajadores, los despidos masivos, la disminución de los salarios, la privatización de empresas públicas, el deficiente gasto del Estado en sanidad, educación o seguridad social o su productividad desenfrenada irrespetuosa con la naturaleza y la salud. Quizás porque los beneficiarios de esas condiciones son los consumidores occidentales que logran acceder a productos made in China a precios reducidos". Prueba de esto es el baboso y complaciente reportaje que el Informe Semanal de TVE dedicó este sábado a la inversión china en España acorde con la cálida acogida al viceprimer ministro de China, Li Keqiang, cuando recientemente llegó a España cargado de yuanes para invertir. Parece que no queremos darnos cuenta de que la expansión de China, que ignora toda responsabilidad ética en el desarrollo, conlleva la universalización de esa falta de valores y de esas condiciones de explotación. Otro caso más de régimen insostenible que por motivos diferentes provoca complicidades en el sistema y en muchos de quienes reniegan del sistema. Son viejos camaradas y muchos aún piensan que les debemos un respeto.

sábado, 29 de enero de 2011

Pedir lo imposible


El escepticismo, arma esencial frente a supercherías y mitos, tiene doble filo. Hay un escepticismo eurocéntrico y reaccionario, con el que observamos cómo los pueblos del Norte de África toman las riendas y mandan al infierno a sus gobernantes. Si alguien comenta la importancia de la Red en las revueltas de Túnez, Egipto y las que vendrán, otro apunta con suficiencia que nueve de cada diez hogares egipcios no tiene Internet. Lo cual es cierto, como lo es que toda revolución, motín o algarada que haya transformado la historia o lo haya intentado estuvo protagonizada por élites, nos guste o no, aunque la mecha la enciendan los desarrapados. Quienes tienen acceso a la formación y a la información y desarrollan capacidad crítica están en la vanguardia, mientras las mayorías se refugian temerosas en sus casas a verlas venir. Importa, sin embargo, que medio millón de habitantes de Alejandría tome las calles y asuma el control, no lo que hacen los otros tres millones.


Al escepticismo y la cobardía se suma la ignorancia de pensar que para los árabes no hay otra alternativa a la tiranía que la religión, quedémonos con la cleptocracia no sea que venga el islamismo, como si sólo los europeos, maestros del fracaso, supiéramos hacer revoluciones. En esa apelación a la estabilidad, en el vértigo por el poder del pueblo descontrolado y en las calles va nuestro conformismo con el mismo régimen de ladrones que compartimos a ambas orillas del Mediterráneo, nuestro sometimiento a la red de intereses comunes que sostiene tanto a sus tiranos como a nuestros líderes electos.


Así se retratan esos sindicatos dóciles y carentes de ambición que han firmado el pacto social –palabras malsonantes en otros tiempos-. Han jugado a perder, se han dejado robar la cartera ignorando que el maximalismo ha de ser la estrategia de quien quiere conseguir algo, como bien saben quienes han aprovechado la crisis para atracarnos, los bancos, los inversores, el Gobierno... Cualquiera versado en el arte del regateo sabe que hay que ir a por todas para obtener algo, o al menos no perder. Para reformar el sistema hay que tener en el horizonte su destrucción. Debimos haber planteado la crisis en términos bélicos, de conquista: Ir a por las 35 horas obligatorias, la erradicación de los contratos temporales o el adelanto, y no el retraso, de la edad de jubilación. Fue al revés y miren lo que tenemos.

No sé ni pretendo saber en qué acabarán las revueltas de los árabes. Las revoluciones no necesitan futurólogos; se improvisan, no se planifican. Pero admiro que tras echar a un presidente vayan a por el resto del régimen, y después a por más. A por todas sin amilanarse, que algo quedará; gran lección para nuestros izquierdistas de salón. Del baúl de consignas tan bellas como vacías que nos dejó el sesenta y ocho la única con plena vigencia es la que nos enseña que ser realistas es pedir lo imposible.

P.S.: Alucino por completo con la soberana gilipollez que publica algún medio bolivariano con membrete del gobierno Chavez: Resulta que según el Ministerio del Poder Popular para la Información y la Comunicación -Orwell hubiera gastado menos saliva-, detrás de las revueltas árabes está la CIA. Pobres necios.

lunes, 11 de octubre de 2010

Hispanidad


8 de octubre: Tres cadáveres hallados en el coche de unos sicarios en Guanajuato; un hombre tiroteado y con huellas de torturas en Morelia; dos cad
áveres calcinados bajo unos arbustos en Los Mochis; cuatro personas asesinadas en una peluquería de Ciudad Juárez... El blog del colectivo Menos días aquí cuenta una por una y en presente a las víctimas de la violencia en México. Empezaron el 14 de septiembre y el sábado llevaban contados 743. En su novela de novelas '2666' Roberto Bolaño relataba 119 asesinatos de mujeres en una Ciudad Juárez renombrada Santa Teresa, “donde se esconde el secreto del mundo”.

Jorge Volpi sintetiza la América Latina de hoy en un par de Hummers negros que se alejan tras arrojar los cuerpos de varios jóvenes a un polvoriento desierto; muertos que nadie reclamará hoy y mañana engrosarán un nuevo record de víctimas. Correos, menudistas de drogas o aprendices de sicarios, carne de cañón al servicio de los cárteles. Son parte de un mapa humano que forman muchachas solas, pobres de solemnidad, que emigran en busca de un trabajo basura, un machismo ancestral, granujas que entran en los listados de millonarios de Forbes, jóvenes con tantas armas como tatuajes, capos luchando con capos, armas, dinero, corrupción... y al Norte del Río Grande el skyline de la opulencia, más dinero, expulsiones y guerras contra la droga tan fallidas como las guerras contra el terror. Deportados de California nutren las maras de Centroamérica. En ambas orillas un mismo sistema económico se alimenta de las diferencias.



Los delincuentes detentan ahora el monopolio de la violencia. El Estado se desintegra pero el sistema económico no: Fuera de la ley pero dentro de la economía, los objetivos de los bandidos están en simbiosis con el capitalismo. Tras el asesinato de uno de sus reporteros, el Diario de Ciudad Juárez se dirigió a los narcotraficantes como autoridades de facto: “Frente a esta realidad inobjetable, nos dirigimos a ustedes para preguntarles qué es lo que pretenden que publiquemos o dejemos de publicar".



Seis de cada diez sindicalistas asesinados en el planeta cayeron en Colombia, donde Uribe dejó 32.000 desaparecidos y tres millones de desplazados. Bajo la presidencia de Hugo Chávez se han producido 120.000 homicidios en Venezuela. En 2009 hubo allí cuatro veces más asesinatos que en Irak. El impacto de la violencia en la economía del continente es de 250 mil millones de dólares, el 12 por ciento de su Producto Interior Bruto.

Esa es la Iberoamérica del Bicentenario, la que pasó del genocidio a la explotación, de los paramilitares a las bandas; la que mandará mañana a sus tropas a desfilar en la vieja metrópoli en ese funesto día de la Hispanidad, antes de la Raza. La de la cita con que se abre '2666': Un oasis de horror en medio de un desierto de aburrimiento.


Nuestra Aparente Rendición: Manifiesto de los intelectuales mexicanos frente a la violencia y la desintegración social. Descárgalo

domingo, 16 de agosto de 2009

Último artículo publicado en Granada Hoy


Adoctrinando (que es gerundio)

Rescaten en Internet un titular: “Violentas protestas por la nueva Ley de Educación venezolana”. Hallarán que la gran mayoría de las informaciones al respecto presenta ingredientes comunes, recurrentes en las noticias procedentes de Venezuela. Uno es la desproporción: Aprueban una Ley de Educación en EE.UU., Francia, China u otra gran potencia y jamás llega a los noticiarios de otros países, pero si es en ese pequeño estado del Caribe, titulares e informaciones a toda plana resaltarán la polémica que despierta.

Común es también personalizar la noticia en el presidente Hugo Chávez. En España hablaríamos si acaso de una “Ley Gabilondo”, por el ministro de Educación, y no obviaríamos que ha sido elaborada por un Gobierno y los partidos y diputados que lo apoyan, pero es más efectivo tener un único Satán que exorcizar. Conste que no me gusta Chávez porque no me gustan los militares, ni los fanfarrones, ni soporto el exceso de locuacidad, -o por esta lista de actuaciones recientes que detalla el blogger venezolano Manuel Miranda- pero más temo a los intereses que con tanta claridad se transparentan en las informaciones contra él dirigidas.

En pocas informaciones leo que la Ley Orgánica aprobada en Venezuela dará “mayor participación a los estudiantes y profesores” o que busca “rescatar la educación como un derecho social y eliminar las trabas existentes para sectores de menores ingresos”. Sí veo a opositores declarar con desparpajo que la norma “busca quedarse con la patria potestad de los niños e ideologizarlos en el socialismo” ¿no les recuerda a los argumentos contra Educación para la Ciudadanía empleados por la ultraderecha española y que la Justicia ha tumbado de forma sistemática?

A la reforma educativa en el país caribeño se opone la Iglesia Católica. La Ley elimina la educación religiosa durante el horario escolar, y uno no puede sentir sino envidia de los niños venezolanos por las horas de adoctrinamiento e ideologizacíon de las que se van a librar y con las que uno apechugó en esta sucursal vaticana en la que habita.



Tampoco gusta a la prensa: Las noticias sobre los incidentes destacan el ataque de grupos chavistas contra doce periodistas de una cadena opositora, agresión condenable sin duda, aunque resulta que los reporteros no estaban cubriendo la noticia, distribuían octavillas contra la Ley de Educación. El reparto de propaganda política debe formar parte intrínseca de la profesión periodística y yo sin enterarme. Los latifundios mediáticos callan que la Ley venezolana pretende la enseñanza de “una interpretación crítica y responsable de los mensajes de los medios de comunicación”. En los sistemas educativos europeos todo el contacto entre los escolares y los medios se limita a dejarles claro que su papel ante la información es pasivo o en todo caso enseñarles a elaborar boletines escolares y webs que mimetizan de forma acrítica los medios adultos.

lunes, 6 de julio de 2009

Último artículo publicado en Granada Hoy


Desinformación

Cuando Hugo Chávez no renovó la concesión a la RCTV una manifestante opositora clamaba: "Los Gobiernos cambian, pero los canales de televisión perduran", es decir, una empresa de comunicación tiene mayor legitimidad que un gobierno electo. Esta perversión ideológica es una constante del presente: La ciudadanía lee la prensa o ve los telediarios y se cree informada de la actualidad, pero sólo accede a esa simulación distorsionada de la realidad que conforma la opinión pública. Escribe Ignacio Ramonet: "La televisión ha impuesto su discurso. Asistimos en directo a los acontecimientos bajo el lema ver es comprender. Pero aunque veamos al Sol salir, es la Tierra la que se mueve. La razón y el razonamiento son los que hacen comprender, no los ojos".

Lean "Desinformación. Cómo los medios ocultan el mundo" de Pascual Serrano; es la prueba del algodón de la intoxicación. Propone hábitos de lectura ante la información para promover una ciudadanía que desconfía, se busca la vida y es menos permeable a la manipulación. Serrano analiza acontecimientos recientes y su relectura desfigurada en los medios de masas al servicio de... ¿qué intereses? Noam Chomsky da pistas: "En una democracia existe el peligro de que el rebaño tome la iniciativa y abandone su papel de mero espectador. Para evitarlo son necesarias estrategias de propaganda englobadas en la ‘ingeniería del consenso’. Si la gente se organiza para participar, no se habla de un comportamiento democrático, sino de una crisis de la democracia". ¿Les suena Honduras?

Hay una sospechosa unanimidad en la condena al golpe de estado contra Mel Zelaya pero no hace falta leer entre líneas para descubrir cómo en medios inequívocamente demócratas esa reprobación queda muy matizada. Un editorial de El País comienza por "la condena ha de ser inequívoca y se debe exigir el inmediato regreso del presidente" pero continúa: "lo cierto es que el presidente o los militares, unos u otros, iban inevitablemente a violar la legalidad. Zelaya, con una consulta no prevista por la Constitución, y a la que se habían opuesto el Congreso, la autoridad electoral y el Supremo". Luego Zelaya se lo buscó, se condena la acción militar pero se avala a los protagonistas civiles de la asonada. Venden rigor pero mienten hasta sobre sí mismos. El citado editorial alude al golpe de estado de 2002 contra Chávez: "la condena era general en América y Europa". De ser cierto El País debió ser la excepción, pues el 13 de abril de 2002 editorializaba: "Sólo un golpe de Estado ha conseguido echar a Hugo Chávez del poder en Venezuela. La situación había alcanzado tal deterioro que este caudillo errático ha recibido un empujón. El ejército, espoleado por la calle, ha puesto fin al sueño de (...) un autócrata peligroso para su país y el resto del mundo". El diario entonces dirigido por Jesús Ceberio apoyó el golpismo. Desconfíen siempre.

martes, 17 de febrero de 2009

Aspirantes a la Eternidad

Chávez ya es como Chaves

Qué escandalizados andan muchos con que Hugo Chávez pueda presentarse todas las veces que quiera, porque así lo han querido los venezolanos, a las elecciones por la presidencia de su país, lo cual no quiere decir que las gane. Si resulta que va a acabar pareciéndose en algo más que su apellido al casi eterno presidente de la Junta de Andalucía, que tras diecinueve años en el poder anuncia que volverá a presentarse a las elecciones de 2012. Reconozco que me molestará, más por buen gusto que por otra cosa, seguir viendo la jeta al gorila vestido de rojo y soportando sus modales cuarteleros, pero no dejo de observar que eso que ABC llama "La demolicíon de la democracia venezolana", es decir, la enmienda constitucional aprobada por los venezolanos, no es otra cosa que trasladar a la potencia petrolera caribeña la fórmula existente en España desde que se aprobó la Constitución de 1978.

Como Manuel Chaves, Hugo Chávez podrá ser reelegido indefinidamente -mientras esté vivo, claro-, pero también los gobernadores de los Estados, como el opositor de derechas Pablo Pérez. Se puede argumentar, y con razón, que es una buena profilaxis limitar el número de mandatos como se viene haciendo en casi todo el continente americano, pero no lo pensó así ese a quien los conservadores consideran ejemplo de democracia, el colombiano Álvaro Uribe, que como Chávez cambió la Constitución para ser reelegido una y otra vez -si así lo quieren los colombianos, por supuesto-. Chávez o Uribe podran así alcanzar y hasta superar los 23 años en el poder de Jordi Pujol como president de Cataluña, los 22 -que serán 26 si repite- de Manuel Chaves en Andalucía; y si la comparación la hacemos a nivel de jefes de Estado, el español lleva 33 años en el trono y no lo eligió nadie.

Chávez es populista, pero ¿Han visto a Chaves recorrer la Andalucía rural? El lider bolivariano quiere perpetuar junto a él una casta de funcionarios fieles y estómagos agradecidos, ¿No ha tejido el chavismo andaluz una tupida red de leales, comisarios y trincones? Hugo Chávez utiliza a su favor la confrontación y la bravuconería frente a un enemigo externo, preferentemente los EE.UU. Manuel Chaves ha basado gran parte de sus éxitos electorales en el victimismo y la belicosidad ante los gobiernos Aznar o las alianzas en la oposición interna -la Pinza de 1994 a 1996- y emplea a los cargos de su Gobierno como ariete contra los ayuntamientos gobernados por el PP. En Venezuela se ha perseguido y anulado a los medios de comunicación opositores mientras el presidente ponía a su servicio a los medios oficiales y afines ¿Han visto los informativos de Canal Sur... escuchado los regionales de la SER... contemplado el reparto de las licencias de TDT... las subvenciones a determinados grupos de prensa en Andalucía?

Todo eso por comparar a estos mandatarios de coincidente apellido, pero en la esfera europea... ¿Los alardes nacionalistas de Sarkozy tienen algo que envidiar a los de Chávez? ¿Es más democrática la cleptocracia xenófoba y fundamentalista de Berlusconi? ¿Se cortan un pelo los mandatarios europeos a la hora de repetir los referendos constitucionales si no salen según sus planes? Hugo Chávez al menos no ha tenido la desfachatez de imponer la reelección sin consulta popular como sí ha hecho la Unión Europea con el Tratado de Lisboa.

Un Editorial de La Nación de Costa Rica afirma que el referendum venezolano del domingo "implica un claro impulso a sus propósitos de seguir en el poder, gracias a una mezcla de populismo irresponsable, autoritarismo selectivo, ahogo de la oposición y uso táctico de los mecanismos electorales. La reelección indefinida puede ser fatal en uno con instituciones tan débiles, poder tan concentrado y arbitrariedad tan frecuente como Venezuela". Me remito a lo escrito más arriba sobre Andalucía.

Florentino Portero en ABC llega al sumum de la paradoja; a su juicio una prueba de falta de democracia en el chavismo venezolano es que su presidente ¡quiera convocar elecciones!: "Quiere dotarse de una legitimidad democrática, siente la necesidad del refrendo de las urnas para seguir avanzando en el proceso de destrucción de las instituciones representativas. Como es de imaginar, esas elecciones, en el caso de que se realicen, serán aún más escandalosas, aún más fraudulentas que la presente convocatoria." ¿Acaso no busca dotarse de legitimidad democrática todo aquél que se presenta a unas elecciones?

Los escándalos de un régimen

Salta a la vista que, al margen de la legitimidad de estos procesos plebiscitarios y electorales, con usos autoritarios y el fomento del matonismo, el nepotismo y las castas privilegiadas a la sombra del Poder la democracia se convierte en un régimen, y pronto se hablará del Régimen de Chávez, como ya se habla en Andalucía del Régimen de Chaves -algo que molesta profundamente al propio Chaves-; y en todo régimen personal la corrupción es algo intrínseco, un tumor que es inextirpable sin matar al propio régimen. Miren por donde con la que hay montada en España con el caso Gürtel y los escándalos en el PP, nos enteramos por el beato Francesc Camps de que si su Gobierno pagó una barbaridad por el pabellón de Valencia en Fitur a Orange Market, la empresa del detenido Álvaro Pérez, Chaves pagó cinco veces más por el pabellón andaluz de Fitur, con los mismos metros cuadrados que el valenciano, y para colmo fue contratado por la Junta a un empresario condenado por malversación de caudales públicos por sus trapicheos en tiempos de Felipe González e indultado posteriormente por el ministro Mariano Bermejo. Aunque el vídeo venga de una fuente tan repugnante como Interconomía TV es para no perdérselo.



domingo, 14 de septiembre de 2008

Granada Hoy, la columna del 15 de septiembre



Bananas


A Steven Soderbergh le han reprochado que en Ché Fidel Castro parece el dictador de Bananas de Woody Allen. No hay caricatura en ello, al contrario, mediante el naturalismo extremo Soderbergh logra deslindar el personaje del mito. Castro es realmente el dictador de Bananas, un histrión que habla mediante consignas, ideológicamente envarado e incapaz de pedirte que le pases la sal sin darte un mitin. Me repele su teatralidad, pero sus hechos hay que analizarlos aparte, con sus luces y sombras, aunque parezca evidente que en Castro las sombras ganan por goleada.

Si aplicamos ese análisis realista a todos los revolucionarios bananeros con
Hugo Chávez a la cabeza, su chocante personalidad no nos impedirá ver que sus políticas responden a problemas e injusticias enquistados ante los que los políticos tradicionales fracasaron. De Chávez no soporto al histrión, el fanfarrón cuartelero y machista tan parecido a aquellos milicos del Cono Sur que entrenaba la CIA en la Escuela de las Américas. A su furia nacionalizadora le sobra teatralidad pero no me pidan simpatía por los ricachones nacionalizados. Y hoy desde España y Europa ni siquiera podría darle lecciones de democracia: Cuando su pueblo le dice no en un referéndum limpísimo, lo acepta. Nuestro Gobierno y nuestros tribunales prohíben que el lehendakari pueda consultar a los vascos. Europa dice por dos veces no a una Constitución y los Sarkozy y Zapatero se agarran al despotismo ilustrado para imponerla a unos ciudadanos que no saben lo que les conviene.

Es detestable un
Evo Morales que aprueba constituciones en cuarteles, pero el referéndum revocatorio de Bolivia ha sido de una limpieza absoluta. Chávez saca sus más bananeras esencias cuando en apoyo a Morales echa al embajador estadounidense con su váyanse al carajo, yanquis de mierda.

Amplificamos la payasada pero nos olvidamos de la causa de la crisis, la expulsión del embajador estadounidense en La Paz. Y resulta que ese diplomático,
Philip S. Goldberg, llevaba meses conspirando con los prefectos de las provincias independentistas, casualmente las que tienen las mayores reservas de gas natural. Tiene antecedentes el embajador: Intrigaba por los Balcanes para el Departamento de Estado cuando independentistas albaneses se rebelaron a bombazos contra las autoridades serbias en Kosovo.

Nada es simple con estos personajes, por eso propongo que nos fijemos más en un bananero menor, el violador de hijas Daniel Ortega, que acosa y hostiga a un revolucionario honesto y un gran poeta como es Ernesto Cardenal por plantarle cara a sus corruptelas. El Premio García Lorca este año debería ser para Cardenal, reconoceremos así su poderosa poesía, pero también vocearemos la injusticia que Ortega está cometiendo contra él, todo un resistente fiel a sus ideas, tan íntegro como necesario.

jueves, 10 de julio de 2008

El voto inmigrante

Rajoy es castrista

Se anuncia que en otoño el Congreso deberá debatir la concesión a los inmigrantes no comunitarios residentes en España del derecho a votar y a ser candidatos en las elecciones municipales -¿y por qué no en las generales y autonómicas?- que ya disfrutan los comunitarios. Ha sido uno de los engañosos guiños a la izquierda que ha hecho el PSOE en su reciente congreso y es algo que ya está previsto en la Constitución -aunque exige cambios en las leyes de Extranjería y Electoral- siempre que a cambio los españoles obtengan reciprocidad para votar y ser elegidos en los países de origen de los emigrantes.

El Partido Popular se ha apresurado a poner condiciones, las que ya existen, pero añadiendo un matiz: "siempre que exista reciprocidad entre sistemas democráticos equiparables al español". El caso más llamativo sería el de los cubanos residentes en España. Como es bien sabido, buena parte de ellos son exiliados del castrismo. Según el Partido Popular, los cubanos no podrán votar en España ya que el de su país no es un régimen democrático equiparable. Se convierte así Mariano Rajoy en un insospechado colaborador del régimen de los hermanos Castro, pues se presta a prolongar en España la situación de restricción de derechos y de libertades que estos cubanos ya sufrían en su país y por la que decidieron abandonarlo. Lo que promovería el Partido Popular imponiendo la condición de la "equiparación democrática" es que los cubanos vivan aquí como en la isla, que el largo brazo del castrismo llegara aún más lejos, dejando a los exiliados sin las elecciones democráticas que en Cuba también les niegan.

Si estudiamos el caso de Venezuela, la solución es aún más compleja. Es evidente que en la práctica los déficits democráticos del país con el Gobierno de Hugo Chaves son enormes, que se han instalado prácticas dictatoriales y persecución a la disidencia, pero formalmente Venezuela sigue cumpliendo todas y cada una de las reglas de la democracia, y más aún después de que el pueblo tumbara la reforma constitucional promovida por Chaves.

Si se les negara el voto a los venezolanos en España deberían correr la misma suerte los italianos, un país donde las formas democráticas son exquisitas pero al que las leyes de autoamnistía, el control de los medios de comunicación por parte del primer ministro Berlusconi o la persecución a las minorías raciales han convertido en lo que desde la oposición se denomina "una dictadura dulce". ¿Qué ocurriría con los polacos, en cuya democrática nación los gemelos Kaczyński han perseguido a las minorías y han instaurado el pensamiento único nacionalcatólico... y con los rusos que padecen a Putin y a su sucedáneo?, Los bielorrusos vienen supuestamente de una democracia, como los marroquíes. ¿Crearemos un consejo de sabios para decidir a qué país podemos dar el título de sistema democrático equiparable?

Y si se da la contrapartida sin más... No sé cuantos españoles habrá en Zimbabue, pero ¿Estarán obligados a votar por Mugabe con una pistola apuntándoles a la sien?