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sábado, 13 de enero de 2018

El norte indomable



En octubre de 2016 el vendedor ambulante de pescado Mouhcine Fikri, de 31 años, murió en Alhucemas triturado por un camión de la basura cuando intentaba recuperar la mercancía que le había confiscado la policía, pez espada cuya captura está prohibida en esa época del año. Su muerte, que recuerda a la inmolación del vendedor tunecino Mohamed Bouazizi a finales de 2010 que desató la primavera árabe meses después, provocó en Alhucemas cierres de comercios y manifestaciones que se extendieron a otras ciudades como Casablanca, Fez, Tánger, Nador, Marrakech, Uchda, Agadir y Rabat. Pero no estamos ante otra revuelta nacional democratizadora como aquella. Ésta. que más de un año después se mantiene, aun siendo también una demanda de más democracia, nace y se concentra en el Rif, una región con zonas montañosas y zonas verdes del norte de África, con costa en el Mediterráneo, que abarca desde la región de Yebala hasta Kebdana (Nador) en la frontera con Argelia. Se trata de una región tradicionalmente aislada y desfavorecida. Sus habitantes son bereberes, también llamados agmaziges, aunque esta etnia, la más antigua y numerosa del norte de África, muy anterior a las invasiones árabes, se extiende desde el desierto egipcio hasta el Atlántico y en el pasado llegó a Canarias, pues eran agmaziges los habitantes autóctonos de las islas, los desaparecidos guanches. Algunos lingüistas emparentan el idioma bereber con otras lenguas no menos extrañas como el euskera y el turco, aunque no parece muy creíble porque la norteafricana sí es una lengua de origen indoeuropeo, en concreto de la rama camítica. La rebeldía y la protesta son actitudes y comportamientos naturales en esta tierra, por eso da tanto miedo en Rabat y cuando el Rif se levanta tiembla el trono de Marruecos. Hablaré de esta revuelta rifeña del siglo XXI  cuyas raíces no están en la muerte de un vendedor ambulante hace quince meses, sino en el agravio, el abandono y la represión que viene sufriendo esta región desde al menos el siglo XIX, por no remontarnos más atrás pues esto no es un ensayo histórico.

En las manifestaciones de Alhucemas y otras ciudades rifeñas no suele verse una sola bandera de Marruecos. Sin embargo, abundan los símbolos amaziges. También aparecen, aunque mucho menos, los emblemas de la República del Rif (1921-1926), fundada por Muhammad Ibn 'Abd el-Karim El-Khattabi (Abdelkrim) tras aplastar a los colonialistas españoles en Annual. Viendo esas banderas, podría pensarse que los manifestantes aspiran a la autodeterminación o a la separación respecto al reino de Marruecos pero, de hecho, la palabra separatista es considerada un insulto por los rifeños. Identidad, tierra y lengua son las tres columnas sobre las que se asienta el orgullo bereber y según Nasser Zafzafi, el desempleado devenido activista que, casi involuntariamente, lidera este movimiento de indignados (lo que le ha costado convertirse en preso político), sus reivindicaciones no deberían hacer temblar al Estado marroquí: son sociales, económicas y culturales, porque se trata de decir basta a “una política de marginación, discriminación y vulneración sistemática de los derechos humanos” del Estado respecto al Rif 

Abdelkrim fue una estrella internacional
en la prensa de su época
Lo que históricamente ha alimentado la rebeldía rifeña es el sentimiento de humillación de los más débiles ante las tropelías del Estado, lo que en el árabe dialectal marroquí se conoce como la hogra, un concepto que, por miedo al contagio, aterroriza a los medios españoles bienpensantes. Vale que hay zonas de Marruecos más pobres y con menos inversión de fuera que el Rif pero “allá ellos sí quieren seguir siendo sumisos y vivir en la Edad Media”, dicen representantes destacados de estas protestas. Probablemente lo que explica tanta ira acumulada está en la historia del Rif: Entre 1921 y 1927 el Ejército español empleó en el Rif gases asfixiantes prohibidos, entre ellos el gas mostaza. Casi un siglo después, la mayor parte de  enfermos de cáncer atendidos hoy en día en el hospital de oncología de Rabat proceden de la misma zona bombardeada por la aviación española. Precisamente la construcción de un hospital oncológico en el norte del país es una de las peticiones de los indignados.

Cada vez que se trata de aplacar los disturbios rifeños, los españoles, franceses o los marroquíes lo han hecho a través de guerras sucias y de una represión brutal. En 1958, tras la independencia de Marruecos, las provincias del Rif se sublevaron contra el monarca Mohamed V. El entonces príncipe Mulay Hassan, padre del actual rey, se encontraba al mando de las fuerzas armadas y desde un helicóptero dirigió la represión en la que Hassan usó napalm. Los muertos se calculan en ocho mil. Convertido ya en rey, Hassan II volvió a aplastar otra rebelión rifeña en 1984. Se trataba de las revueltas del pan, que habían comenzado tres años antes, movilizaciones y huelgas contra la escasez y la carestía de los productos básicos (a la crisis económica internacional se había unido un elevado gasto militar del Estado, sufragado mediante la presión fiscal y los recortes, para hacer frente a la guerra del Sáhara). La respuesta del régimen marroquí fue utilizar del aparato policial y judicial para perseguir y acabar con toda amenaza que pudiera venir de la oposición política. Para ello no se dudó en emplear contra la población civil artillería, tanques, helicópteros y ametralladoras, todo valía para sofocar las manifestaciones. Uno de los protagonistas de aquellas revueltas dice de las de ahora “Nosotros le plantamos cara a Hassan II en los años ochenta. Pero no conseguimos nada. Estos chicos del Hirak (Movimiento), sin embargo, son más inteligentes que nosotros porque piden cosas concretas que llegan al pueblo: un hospital, una universidad. Nosotros andábamos perdidos con causas internacionales y también en discusiones teóricas como la Guerra Fría, la teoría del socialismo o cómo tenía que ser la relación entre los sindicatos y los partidos. Pedíamos también la independencia de Palestina, pero estos chavales reclaman soluciones a los problemas del día a día”.

Hassan II nunca visitó el Rif y condenó a la región a la pobreza más profunda. La única salida fue la producción de hachís y la emigración. En 1999 llegó al trono su hijo, Mohamed VI, y decidió emprender su primer viaje oficial a Alhucemas, pero durante su época como príncipe heredero en el norte sólo era visto montado en motos de agua en las exclusivas playas de Kabila.

Noches de Alhucemas
De nada ha servido prohibir las manifestaciones y encarcelar incluso a los periodistas que las cubren; los rifeños no han parado de salir a la calle, pero la mayor crisis del reinado de Mohamed V ha acercado más a los gobiernos español y marroquí: el CNI están ayudando al gobierno que preside Saadeddine Othmani a identificar los apoyos que los rebeldes reciben desde España. El Rif siempre ha sido un quebradero de cabeza para ambos reinos ¿por qué creen que cuando Marruecos dice reclamar Ceuta y Melilla lo hace con la boca pequeña? Ambas ciudades históricamente ocupadas por Españas y en concreto el comercio y el contrabando con ellas son válvulas de escape imprescindibles para que no estalle la olla a presión rifeña, En cambio la monarquía alauita no tolera que se dude de la marroquinidad del Sáhara Occidental: aunque el nacionalismo liderado por el Frente Polisario tiene una imagen más cool y atrae a famosos y familias españolas solidarias con sus niños, es débil, carece de aliados potentes y está desperdigado. El Rif es una roca.

Desde que Mohamed V visitaba la Alhambra y departía amigablemente con el general Franco hasta que los borbones y los alauíes se tratan cariñossamente de primos, la derecha española y su prensa han exaltado una amistad, a veces inventada y siempre interesada entre los dos reinos separados por el Estrecho con la que no han podido ni la guerra de Ifni ni la marcha Verde ni la guerrita de Perejil. Por eso sus cabeceras tratan de desprestigiar y difamar las protestas rifeñas atribuyéndole una violencia que nunca han ejercido, pero, por mucho que les duela, el Hirak sigue vivo e incluso podría extenderse al resto de un país cuyo rey  y cuyo gobierno no puede seguir ni un minuto más sin mirar a su indomable norte.




viernes, 20 de octubre de 2017

Tratado del mal gobierno



En épocas remotas -existen en este sentido textos del siglo VI antes de Jesucristo- 
se afirmaba como verdad indiscutible que la estirpe determina al hombre 
tanto en lo físico como en lo psíquico.
Y estos conocimientos que el hombre tenía intuitivamente -era un hecho objetivo que los hijos de "buena estirpe" superaban a los demás-
han sido confirmados más adelante por la ciencia:
desde que Mendel formulara sus famosa "Leyes"
nadie pone ya en tela de juicio que el hombre es esencialmente desigual,
no sólo desde el momento del nacimiento sino desde el propio de la fecundación.
(Mariano Rajoy Brey,
diputado de Alianza Popular en el Parlamento gallego
Faro de Vigo, 1983)

"Incompatibilidades, fijación de horarios rígidos, impuestos -cada vez mayores y más progresivos-. igualdad de retribuciones... En ellas no se atiende a criterios de eficacia, responsabilidad,capacidad, conocimientos, méritos, iniciativa y habilidad. Sólo importa la igualdad, el fin al que se subordinan todos los medios". Esto también decía un Rajoy de veintiocho años y desde entonces no parece haber cambiado mucho su discurso sobre la estirpe (eso de la esencial desigualdad de los seres humanos, que los divide entre superioes e inferiores es una idea antigua que está detrás de alguna que otra guerra y persecución) y no me extrañaría que el presidente del gobierno español durante los últimos seis años aspire a que a su retiro el rey le premie con un título nobiliario con el que inaugurar su propia estirpe aristocrática -¿no lo consiguió Suárez?-. A tenor de lo que le escuchamos el pasado 3 de octubre, Felipe VI le otorgará gustoso ese honor -otra cosa es que nosotros lleguemos a ver la retirada de Rajoy-. Adonde es seguro que el pontevedrés non grato en su ciudad y sus reprobados gobiernos pasarán es a la borgiana Historia Universal de la Infamia. Todos ellos han estado redactando incansables un grueso tratado del mal gobernar.

Por proximidad en el tiempo y por gravedad he de referirme a la cuestión catalana como el más claro ejemplo de lo que no se debe hacer desde el Consejo de Ministros y que los gabinetes presididos por Mariano Rajoy han hecho. Lo del pasado 1 de octubre (el ridículo del referendum supuestamente desmantelado -no se votará, decían-, la represión, la catalanofobia) fue narrado de muy distinta forma en los medios de comunización extranjeros y unos cuantos digitales de aquí de como lo hizo la mayor parte de la prensa española seria. También es casi imposible encontrar una versión no sesgada de lo ocurrido inmediatamente antes (unos brutales atentados terroristas que fueron utilizados políticamente por unos y otros y con mala fe desde un Ministerio del Interior que recurrió a la policía política creada por Fernández Díaz  para boicotear y difamar a la Policía Autonómica, calles tomadas, detenciones y citaciones) y lo que vino inmediatamente después (las diferentes interpretaciones de lo ocurrido, la guerra de banderas, la declaración de independencia con freno y marcha atrás, la respuesta de Moncloa, lenta y blanda para algunos como Ciudadanos y El Mundo, una fuga de empresas lógica ante el despropósito  y el delirio independentista que está siendo incentivada por el Ministerio de Economía y magnificada por los medios de comunicación del establishment unionista, las llamadas al diálogo en los oídos de sordos, las amenazas gangsteriles de Babyface Casado- Incluso hay algún lunático iluminado. deseoso de ver los tanques entrando por la Diagonal, para quien Mariano Rajoy y su prensa -¡La Sexta, Cuatro y RTVE!- conspiran con el independentismo para romper España. ¡Es tan tierno Federico!.
Hostias como panes
En Madrid los partidos de orden (PP, PSOE y C's) se han puesto las orejeras y han decidido intervenir Cataluña sin que les importe lo que diga su president (no hace falta ser Hércules Poirot para deducir de su última epístola a los genoveses que no puede haber declarado la independencia quien advierte que la declarará si no hay diálogo). Nos da igual lo que diga un señor que está fuera de la ley, declararon a coro Martínez-Maillo, Girauta y Ábalos (Apoyaremos cualquier cosa que el gobierno decida hacer, sea lo que sea, declaró Rivera con adhesión inquebrantable). Hablando se entiende la gente, vamos.

Parece que en España no hay hoy otro asunto que Cataluña, pero Mariano Rajoy lleva seis años al timón y antes estuvo otros siete al frente de la oposición más irresponsable y vandálica que pueda tener un país democrático, y en todo este tiempo mirando pasar las nubes y pronunciando frases incomprensibles para salir en los memes, de Cataluña sólo le interesaba lo que publicaba el Marca sobre el Barça, mientras sus asesores en la Moncloa y en los medios amigos avivaban el fuego de Cataluña para producir humo tras el que esconder corruptelas, recortes y mala gestión.

Las verduras de la escalivada

Emplear el secesionismo catalán como cortina de humo no es una practica exclusiva de Mariano Rajoy, su gobierno y su partido. Artur Mas, el político que nunca creyó en la independencia -ese concepto anticuado y oxidado, decía hace quince años-,un buen día,  cuando se veía en apuros por los registros en las sedes de su partido, los procedimientos judiciales del 3% y la impopularidad de sus recortes, se fijó en las multitudes que llenaban las calles cada Diada y mentalmente tradujo el número de asistentes en votos. Como Saulo al caer del caballo, Artur vio la luz de la independencia. Este concepto se convirtío en el principal y único de sus programas electorales. Aún así en las elecciones de 2012 le salió el tiro por la culata: pocos se creyeron la súbita conversión de un hijo, nieto y bisnieto de la vieja burguesía catalanista, esa de fábricas textiles, torres en Pedralbes y somatenes. De modo que se alió con sus rivales naturales de Esquerra Republicana, hizo con la extrema izquierda independentista un pacto de no agresión tan chocante como el de Molotov y Von Ribbentrop en 1939 y otorgó a las siguientes autonómicas un autoproclamado caracter plebiscitario. Ni aún así ganó el presunto plebiscito; así que, para garantizar para su partido las altas cotas de poder que estaba acostumbrado a disfrutar, tuvo que refundarlo y rebautizarlo y él mismo sacrificarse: el independentista converso Mas cedió el protagonismo al independentista de cuna Puigdemont que pilota el Procès hacia la separación dirigido como un títere por un par de colectivos a los que no ha elegido nadie (Assemblea Nacional Catalana y Òmnium Cultural) y prisionero de unos gamberretes con indigestión de trotskismo y ultranacionalismo a la kosovar (la CUP,  cuyo idioma no es el catalán ni el castellano, sino la okupación, la algarada y la quema de banderas y fotos). La habilidad de tan excéntrica alianza ha estado en lograr que millones de catalanes compren la quimera de una república independiente próspera, europea, reconocida por todo el orbe y que camina sin lastres hacia la felicidad.

¡Ojo!.aún hay más verduras en la escalivada, porque en la otra trinchera también aviva el fuego alguna asociación de guardias civiles -la Unificada- que desdoran la labor de esos compañeros suyos que vigilan y detienen a los corruptos, fiscales y jueces a quienes la palabra independencia les suena a swahili y un grupo de catalanes a quienes tampoco ha votado nadie y piensan que para representar a la sociedad civil basta con bautizarse como Sociedad Civil. Estos otros no electos gritan que quieren dejar de ser la mayoría silenciosa, aunque nunca han demostrado ser la mayoría. Su Puigdemont a prisión de hace dos domingos me recuerda tanto a aquel Tarancón al paredón de hace cuarenta años. Puede que la historia no se repita pero rima.

Aquellos maravillosos años

Hasta el párrafo anterior me he estado refiriendo al Nuevo Testamento  de esta historia (Los hechos de los gobiernos de Rajoy, a los que volveré), pero para entender la actual crisis de Estado hay que retrotraerse aún más.  En el haber de Mariano Rajoy constará siempre haber encendido la mecha del polvorín. En el principio estaba él: En 2007 el Govern presidido por Pasqual Maragall presentó una amplia reforma del Estatut de autonomía aprobada mayoritariamente en el Parlament y ampliamente refrendado por el pueblo catalán. El Congreso de los Diputados también le dio el visto bueno tras una rebaja bipartidista de su graduación que el infame Alfonso Guerra calificó de cepillao. No era bastante para un PP insaciable que surfeó sobre una ola de catalanofobia en el resto de España (el primer boicot al cava, por ejemplo) con la que abrío el camino a su mayoría absoluta (como siempre se trataba de ganar votos minando la estabilidad y la paz). El propio líder de la oposición salió a la calle y sus fieles le ayudaron a reunir cuatro millones de firmas (no sé si la cifra tiene la fiabilidad
 del recuento de votos en la consulta del 1 de octubre), con las que apoyó un recurso de inconstitucionalidad. Los plazos del Tribunal Constitucional son los que son y en 2010 llegó la sentencia que de un texto con amplio refrendo democrático eliminaba fueros que sí permanecen -y con manga más ancha incluso- en otros estatutos de autonomía reformados como los de Andalucía y Valencia. Por tanto Cataluña lleva siete años con un Estatut recortado y siendo menos autónoma que otras comunidades que se consideran nacionalidades históricas. Y todo gracias a un registrador de la propiedad pontevedrés y a  jueces de su misma pasta.

Tiempo de gobernar

Arreciaba la -hasta ahora- última crisis del capitalismo cuando Mariano Rajoy llegó al Palacio de la Moncloa gozando de una amplia y cómoda mayoría absoluta en el Parlamento, mayoría de la que apenas necesitó alardear, pues durante su primer mandato recurrió a menudo al decreto ley. Con la economía del país hundida por culpa del hundimiento financiero global y el estallido de la burbuja inmobiliaria local, era imprescindible una intervención económica internacional (a la que el ejecutivo socialista anterior ya había abierto las puertas). Aunque en el entorno gubernamental y sus altavoces mediáticos la palabra rescate fue proscrita, la inyección de dinero a la Banca española alcanzó una cifra que puede ir de 40.000 a 60.000 millones de euros que supuestamente no iba a repercutir en los contribuyentes pero que seguirá saliendo de nuestros bolsillos durante décadas. La salida del pozo, hundida la construcción, fue encomendada a otro monocultivo, el turismo, y el país de albañiles se convirtio en un país de camareros, mal pagados, con contratos precarios y a menudo fraudulentos (que no pueden sostener el sistema de pensiones) y sin apenas derechos laborales. La Reforma Laboral de 2012 legalizó un nuevo esclavismo. La otra hormona del crecimiento económico. (empleada en distinta escala, por todos los gobiernos desde Felipe González) fue la privatización de casi todo: AENA, los ferrocarriles, la seguridad de las prisiones, además de los sucesivos intentos de privatizar la salud púbica (la Justicia tumbó a medias algunas decisiones en las comunidades de Madrid y Valencia, pero siguen adelante practicas privatizadoras como las del gobierno nacionalista catalán y el socialista de Andalucía). Los canarios no podrán olvidar las prospecciones petrolíferas de Repsol impuestas a la fuerza por el entonces ministro Soria, ni los tarraconenses los terremotos causados por el almacén de gas por cuyo abandono ahora tenemos todos que indemnizar ¡! a ACS.
Se salió de la recesión, sí, y aseguran que hemos dejado atrás la crisis. Esto último es más que discutible, pues no hay milagro económico; detrás de las relumbrantes cifras de las que cada primero de mes alardean el portavoz del gobierno y la ministra de empleo, lo que hay son salarios y pensiones que prácticamente no suben y pierden poder adquisitivo, niños que van al cole sin desayunar y trabajadores que saben bien lo que es la pobreza.

 No todas las calamidades de estos seis años han sido económicas. Sin querer hacer una crónica exhaustiva de estos tiempos, recordemos tan solo que también han estado la LOMCE  de Wert, que subvenciona escuelas segregadas y españoliza a los niños catalanes (se me olvidaba que los que adoctrinan son los independentistas), la Ley mordaza y la policía patriótica de Fernández Díaz y, lo más vistoso de todo, la corrupción que todo lo pringa.

El humo ciega tus ojos

La cuestión catalana sirve ahora para que se olviden estas cosas como perfecta cortina, pero antes era precisamente lo que Mariano Rajoy quería que pasara a la desmemoria colectiva ¿cómo? no haciendo nada: ha pasado seis años arrellanado en su despacho confiado de que la gente se olvidaría de los tiempos en que el entonces opositor en jefe se dedico a aventar la catalanofobia por los secanos de España para arrancar votos, apoyado por la fuerza manipuladora de TVE y los medios de comunicación controlados por la vicepresidenta, la que da y quita licencias de emisión y publicidad institucional (especialmente los medios del grupo Planeta, teledirigidos por el siniestro Mauricio Casals desde el vestíbulo del Palace, y, en menor medida, Mediaset, más interesada en la telerrealidad y el chafardeo). Esta coraza le protegió cuando salió a la luz que cobraba sobresueldos, que su partido está financiado irregularmente mediante comisiones y reforma sus sedes con dinero negro. ¿le seguirá sirviendo? Es probable, si hasta en los espacios deportivos de Antena 3 y La Sexta se habla más de Cataluña que de fútbol.

El milagro de la multiplicación de los independentistas

¡A por ellos, oe!
¿Panes y peces? Eso es calderilla, cosa de principiantes. En seis años de gobierno Mariano Rajoy ha conseguido lo que ningún nacionalista catalán pudo en la historia de la democracia: llenar las calles y las instituciones de independentistas. Cuando él llegó al poder sólo podía considerarse independentistas a once diputados del Parlament; ahora son 72 y tienen la mayoría.

El juego de la gallina

El problema no estaba en el 1 de octubre, una encuesta sin validez que habría pasado sin pena ni gloria ni consecuencias si desde Madrid no se hubiera respondido con sobreactuación, violencia e invocando a un patriotismo herido. Si había que intervenir en Cataluña para restaurar la legalidad debió ser después del 7 de septiembre, cuando en el Parlament esa mayoría independentista no sólo atropelló la Ley sino el propio reglamento parlamentario. Pero entonces ¿para que quería el gobierno central el famoso artículo 155 y la convocatoria electoral anticipada? A Rajoy le traen al fresco unas elecciones catalanas donde sabe que su partido, en el peor de los casos, quedaría reducido a fuerza extraparlamentaria y, en el mejor, se quedaría como estaba. Además unas elecciones entonces, tras el juego tramposo de los independentistas, eran terreno abonado para los partidarios del diálogo y los equidistantes.

Información ¿deportiva?
De la desidia que confiaba en las soluciones mágicas, el presidente del gobierno de España pirómano, cuando el mundo miraba a Cataluña, se vistió de bombero, pero ya había quemado todos los puentes e inutilizado los extintores. Sólo le quedaban la fiscalía (la misma que se chivaba a sus correligionarios corruptos cuando la UCO iba a por ellos: Sánchez-Maza, Catalá y otras ilustrísimas), las porras y las balas de goma (por cierto, prohibidas en Cataluña), Policía y Guardia Civil desplegadas  de forma tan desproporcionada como demuestra un ejemplo muy reciente: La Administración central ha enviado seiscientos efectivos a apagar el fuego en Galicia; a encenderlo en Cataluña envió diez mil. Al comprobar que nadie se creía su disfraz de apagafuegos, Rajoy volvió a encender el mechero y los suyos enarbolaron la bandera borbónica animando a la Policía a los sones de Manolo Escobar (ignorando que su "Y viva España" lo cantó primero una señora alemana) y el "¡A por ellos, oe!". Su más reciente paso hacia el precipicio (por el que no caerá él; nos precipitará a todos) ha sido cargarse la separación de poderes presionando para encarcelar a líderes independentistas y acosar al major de los Mossos, añadiendo gasolina al fuego (el mundo abertzale sabía cuán útil le era tener presos dispersos por todo el territorio para enarbolar sus fotos en manifestaciones. Todo nacionalismo necesita sus víctimas).

Es cierto que otras partes (independentistas y neutrales) pecan de una ingenuidad infinita creyendo que, escandalizada por las fotos de violencia policial en las portadas, Europa acudirá rauda a salvar a una Cataluña golpeada. Esa misma Europa que teme que las brasas del incendio catalán se expandan a Flandes, Córcega y otros territorios insurrectos. La misma a la que no preocupa tanto que la xenofobia y el fascismo florezcan en su seno. La misma que calumnia a las oenegés que salvan vidas en el Mediterraneo diciendo que fomentan una invasión migratoria (el ministro de Rajoy José Ignacio Zoido puso su voz a esa mentira), la Unión Europea que creó y financia matones libios que atacan a esos cooperantes.

Cálculo electoral

Claro, a Mariano Rajoy no le interesaban elecciones y calma cuando más necesaria era (haber intervenido para calmar las cosas después del despropósito parlamentario del 7 de septiembre). La paz no da votos y él no dialoga con quienes no son de la "buena estirpe". Los desprecia intelectualmente. Es mejor servirse de ellos ahora para destruirlos electoralmente después. Sabe que el seguidismo es la tumba del PSOE y que la gente no compra la equidistancia y la indefinición en que está Podemos. Los datos estadisticos de que dispone Rajoy señalan que alimentar el ultranacionalismo español le permitirá recuperar el apoyo de la extrema derecha -la militante y la sociológica cuñadil- que su anterior inactividad le ha hecho perder; así hace el camino a recuperar la mayoría absoluta en las próximas elecciones generales.

Azuzando los odios territoriales Mariano Rajoy, a quien le importan un bledo Cataluña y España, logra que no se hable de sus corruptelas y su mala administración, pero nos lleva hacia el abismo. Gracias a la irresponsabilidad de nuestro presidente y de los gobiernos del Partido Popular, Cataluña y España están más alejadas que nunca y el terreno de juego tan arrasado que no hay otra solución , ni cercana ni lejana, que un referendum pactado, algo que tampoco quieren Ciudadanos ni los socialistas. Estamos viendo que estos últimos (para ésto no te votò la militancia, Pedro) no están por la única solución sensata para que Cataluña siga siendo parte de España: sacar al actual presidente de la Moncloa.

Los políticos con amplitud de miras y vocación de servicio son la excepción: los mediocres abundan en todo el mundo. En España los malos políticos son la norma. Un escritor poco sospechoso de progresismo, Arturo Pérez-Reverte, describía un país de bravos soldados con mandos torpes y codiciosos al servicio de gobernantes corruptos donde el mal gobierno, más que una práctica, es una tradición y una costumbre. No lo pudo expresar mejor el anónimo autor del Cantar de Mio Cid:

 Dios que buen vassallo si oviesse buen señor







domingo, 15 de abril de 2012

Elefantiasis


"La foto es lo que más detesto. El recochineo. Ahí, posando. Presumiendo de haber destruido la belleza y la vida. Siempre que veo una de esas fotos me dan ganas de hacerme yo una con alguno de ellos detrás. La napia contra un árbol. Pumba, pumba. Toma foto, chaval. Meterle a escopetazos las fotos por el ojete" (Arturo Pérez-Reverte)



¿Abrirá España alguna vez la veda para la caza mayor? La imagen de un Jefe de Estado sonriente ante un elefante derribado en una remota sabana, mientras su país se precipita en el Maelström de la crisis, debería bastar y sobrar para dar comienzo a la temporada de monteríaabatir todo lo que nos sobra, nos cuesta un riñón y nos avergüenza.

Pero me temo que ni siquiera se abrirán las ventanas para que se vaya el olor a cerrado y veamos qué se cuece dentro de un régimen sostenido por la adulación, el peloteo y la autocensura. Este 14 de abril en el que por segunda vez un rey cayó -éste en un sentido más literal que el abuelo- buscaba información en un digital nacional y me encuentro con la foto de marras, un hermoso ejemplar de una especie en extinción a la que ante todo hay que proteger de la aristocracia hace, a su pesar, de telón de fondo para el satisfecho y campechano cazador blanco -de corazón negro, debe pensar su nietecito herido al enterarse de que si el yayo no fue a verle al hospital fue porque prefirió irse a cazar elefantes-. 
La princesa Corinna zu Sayn-Wittgenstein,
amante del Rey, organiza cacerías
en África para nobles y multimillonarios
A los pocos minutos no sólo ha desaparecido la foto del diario español -que al día siguiente la coloca en portada de la edición de papel, de locos- sino que la propia web de Botsuana que ofrece paquidermos a 45.000 euros la escopeta ha sido bloqueada; bendito caché de Google que siempre conserva las pruebas del delito.

El oso Mitrofán
Ni siquiera vivir en un país que considera cultura la tortura y muerte de un animal en un espectáculo me hace entender como deporte el dar muerte a animales, pero estaría dispuesto a admitir cazador como animal doméstico si a quien entre sus títulos ostenta la presidencia de honor de WWF, no se le conociera todo un historial de cacerías de osos en parques naturales de Rumanía y Rusia -pobre Mitrofán, triste icono republicano-, antílopes, búfalos y guepardos; incluso de la propia especie y misma sangre -aunque aquello, aseguran, fue accidental-. Si además no fuera el español que ha sufrido mayor número de accidentes y ni uno solo laboral, me tragaría que, puesto que los jóvenes en paro le quitan el sueño, se marchó a cazar elefantes para darles de comer.


Dicen que la Familia vive su particular annus horribilis pero ¿y el de sus súbditos?, avergonzados a diario por el encubrimiento a un yerno tramposo, por las felicitaciones a un príncipe saudí que se libra de una condena por violación,  por la opacidad de las cuentas, por los regalos extemporáneos o por las intercesiones en favor de oligarcas amigos de la Casa que se nos venden como gestiones por el interés de la economía nacional.
  Aunque en esto le acompaña un gobierno que nos hace creer que Repsol es España y que, según la Momia Guanche, ofender a una petrolera es ofendernos a todos.

Será que la escopeta nacional, que es de gatillo fácil, es un valor eterno; y la montería, en Cabañeros o en Botsuana, es la misma cace un rey o un invicto generalísimo. Será que al Azor y al Fortuna sólo los diferenciaban los metros de eslora, que la herencia genética de este régimen es la causa de su elefantiasis.

lunes, 27 de febrero de 2012

Los huevos de Urdangarín



Esta señora está tremendamente orgullosa de haberle lanzado a Iñaki Urdangarín dos huevos; eran dos huevos que la señora llevaba preparados desde casa para lanzárselos a Iñaki Urdangarín cuando entrara en los juzgados de Palma -normal, nadie se encuentra casualmente dos huevos en una acera de Palma de Mallorca cuando hay un duque a mano, ni siquiera dos ensaimadas-. Está orgullosa y cuenta su hazaña ante las cámaras. La señora no tenía nada mejor que hacer esa mañana de sábado y decidió levantarse pronto e irse, armada con dos huevos -o más, tal vez le quedaron huevos en la recámara-, a cantarle las cuarenta al Duque de Palma, a gritarle, confundida en una turbamulta de gentes ociosas como ella, lo enfadados que están con sus presuntas corruptelas, que día sí, día también, airean los medios de comunicación a través de los que se informan: los magazines de mañana en televisión, los patios de vecinos disfrazados de debates serios o los programas rosas que, hasta que se abrió la veda, babeaban con cada aparición de cualquier miembro de la Familia Real española, a la que adulaban sin recato-. Abuchean e insultan al mal hijo (político) que ha decepcionado a sus padres, sintiéndose ellos mismos padres o madres expuestos a que los hijos les salgan rana, y en ese sentido, no han perdido del todo la devoción acrítica que en España se profesa hacia la realeza postfranquista; pero al mismo tiempo se sienten transgresoras, capaces de decirle chorizo y mangante en su cara a todo un consorte de Borbones; están a un paso de ser unos indignados de esos.



Sólo esta señora llevó huevos al linchamiento. El resto de la turba salió de casa sin huevera. Afortunadamente, pues en caso contrario se habría tratado de una lapidación en toda regla, por mucho que los huevos sean más incruentos que los cantos rodados. Una lapidación sin juicio, sin opción a condena o a absolución dependiendo de que se demuestre o no conducta punible en el aristocrático imputado. 

Cuando días atrás leí las declaraciones de la megapija portavoz del Consejo General del Poder Judicial Gabriela Bravo pensé, esta señora le da a la bebida. Decía literalmente que en el caso de Urdangarín "ha habido ya un juicio paralelo y una condena antes de haber celebrado un juicio oral con todas las garantías". Confundía  juicio paralelo - o mediático- con  la estupefacción general ante el hecho de que cada telediario nos sorprendiera con una nueva corruptela, estafa, golfería o evasión fiscal atribuible al Duque de Palma y sus socios en el complejo entramado de sociedades con el que hacían negocio. No hay tal juicio, hay informaciones que se acumulan una encima de otra y forman ya una montaña, pensaba. Viniendo de quien venía me parecía aún más censurable tanta compasión con el Duque cuando días atrás esta mujer había dejado caer la perla de "que no todos los imputados son iguales ni están sometidos a la misma presión mediática, por lo que no se puede estigmatizar su imagen", y cuando de su boca no había salido una sola palabra condenando la presión mediática y el juicio paralelo al que la derecha y la extrema derecha española habían sometido al ya exjuez Baltasar Garzón, acusado, juzgado y condenado sumariamente por la caverna antes de que el Tribunal Supremo dictara su más que sospechosa condena efectiva. Por si fuera poco el órgano al que representa, que difícilmente podría acumular más sospechas de parcialidad y de confabulación para machacar a todo juez que vaya por libre, había comenzado a presionar al juez del caso Urdangarín, José Castro, un hueso duro de roer que no se achanta fácilmente.



Sin embargo tuve que reconocer que Gabriela Bravo no iba tan desencaminada al ver cómo  la nueva versión vergonzante del programa La Noria de Telecinco planteaba a su audiencia  y a su bancada alienígena de tertulianos la pregunta que sólo un tribunal puede responder: ¿Es Iñaki Urdangarín inocente o culpable?  Por si hasta entonces no era cierto que existiera dicho juicio paralelo al que se refería Gabriela Bravo, ahí lo tenían, servido directamente desde Mediaset a su pantalla plana. Lo del sábado a las puertas de los juzgados y las señoras que lanzaban huevos y llamaban chorizo al Duque de Palma -parece uno de esos  grupos de Facebook- era la segunda parte del juicio, la ejecución pública tras haber sido condenado por la opinión pública. Si hasta su delgadez se interpreta como prueba de culpabilidad. Créanme que no siento ni la menor simpatía ni compasión por el inculpado; tengo también el convencimiento de que no es trigo limpio, y disfruto de que esto pueda ser un golpe que deje tocada a la monarquía pero no acepto que a nadie se le prive de sus derechos fundamentales, tampoco al yerno del Rey.

El problema de esta cuestión de huevos es la escasa credibilidad de la indignación ciudadana. Le arrojan huevos a Urdangarín porque es un personaje de la prensa rosa, pero quienes presuntamente se corrompieron con él, quienes supuestamente pagaron con dinero público estafas tan burdas "porque era el yerno del Rey y todas las puertas se le abrían" no han recibido ni un solo proyectil. Nadie madrugó para manchar de yema los  trajes regalados de Francisco Camps ni los trajes de tres tallas menos que usaba Ricardo Costa, nadie  acechaba con los huevos en la mano los paseos de Jaume Matas a los juzgados ni obligó a Rita Barberá a llevar sus vestidos bermellón al tinte. La hinchada del Villarreal no ha teñido a su  presidente de amarillo por pagar una millonada a Urdangarín por un informe tan riguroso que podría resumirse en aquello de que "el futbol es así, son once contra once". 
Esta  es la verdadera medida de la indignación, entre el pueblo y tambien entre la derecha que no se cansaba de repetir que los verdaderos corruptos son los que corrompen, los Correa y los Bigotes, y no tanto los gustosamente corrompidos, y que hoy pone a Urdangarín a punto de nieve. Ahora los que dispusieron de nuestro dinero para pagar el engaño salen de rositas. No hay huevos de ir a por ellos. Eso sí, todos con los huevos preparados para fusilar a Urdangarín, y para cambiar los aplausos a los jueces por huevos cuando llegue la sentencia, porque, sea cual sea la condena ya está asumido que será escasa, y si no hay condena, será porque es el yerno de quien es. Así todos entretenidos con los huevos del Duque, todos encantados de lo indignados que estamos, mientras son otros zorros los que saquean el gallinero y se comen los huevos sin que saquemos la escopeta de plomillos.

lunes, 11 de octubre de 2010

La dinastía rolliza (Gordito Relleno hereda Corea del Norte)

Si hacemos caso a Fernando Iwasaki, coreas hay tres: Coria del Norte, Coria del Sur y Coria del Río, pero esta última no cuenta porque en ella todo el mundo se apellida Japón. Pero Iwasaki puede ser tan poco de fiar, y tan desternillante, como la página web de la República Democrática y Popular de Corea. Entiéndase por dicha república a la que conocemos como Corea del Norte, capital Pyongyang, esa cuyas calles no aparecen en Google Maps -lo cual no estoy seguro que sea del todo malo-, una república cuya presidencia se hereda de padres a hijos como las monarquías. Bueno, no exactamente la presidencia, pues el Querido Líder Kim Jong-Il es Presidente de la Comisión Nacional de Defensa, Comandante Supremo del Ejército Popular de Corea y Secretario General del Partido de los Trabajadores de Corea, oficialmente autor de puño y letra de 18.000 libros -la envidia de César Vidal- pero no presidente. Sólo el iniciador de la actual dinastía comunista norcoreana, su papá Kim Il-Sung, tiene el cargo de Presidente Eterno, y a los líderes eternos cuesta mucho sucederles.


En Corea del Norte la jefatura del Estado -y de las vidas, destino, mentes, cuerpos y bienes de sus súbditos- se hereda, como en el reino de España. Y el Querido Líder elige a cuál de sus vástagos quiere como heredero, tal y como José María Aznar designó a Mariano Rajoy, incluso saltándose el orden de sucesión, como Juan Carlos I de España designó sucesor a su tercer hijo ignorando a sus dos hermanas mayores. Pero tendenciosas comparaciones aparte, el viernes Kim Jon-Il presentó en sociedad -lo que en el protocolo estalinista se traduce por sacarle a una cornisa a ver desfilar misiles a cascoporro- a Kim Jong-Un, el cuarto de sus hijos -no tercero, como se cuenta en todos los medios, pues a los tres varones precedió una hija, Kim Sul-Song- como virtual sucesor dado que al Querido Líder su condición cuasi divina no le libra de los males físicos y hace no mucho una apoplejía lo dejó aún más tocado de las meninges de lo que ya estaba.


Descartada la hija, por algún tipo de Ley Sálica roja, el hijo mayor, Oso Gordo Kim Jong-Nam, quedó fuera de juego por crápula tras ser pillado en Tokio con pasaporte dominicano -no coló que en Santo Domingo tengan los ojos rasgados- y pintas de cani con cadenones de oro, asegurando que quería ir a Disneylandia. Ahora se pega la gran vida en Macao. Para justificar el descarte, y dado que Nam es hijo de una amante ocasional del Querido Líder, el Partido lanzó una campaña para favorecer a los hijos de la segunda esposa Ko Yong-hee: "La respetada madre es la más creyente y leal hacia el Querido Líder Supremo Camarada Comandante".

Pero Kim Jong-Chul, el primer hijo de la respetada Madre tiene con la mosca detrás de la oreja al Querido Líder, Sol del Siglo XXI, que le considera afeminado. De modo que nada de promoverle como sucesor no sea que haga desfilar a las tropas ataviada con los uniformes del vídeo de Alejandro de Lady Gaga. Así que corrió el turno y le ha tocado al menor, el nene gordito y obediente que estudió en Suiza, Kim Jong-Un. A sus 26 años con su pinta bonachona de Gordito Relleno, el personaje que Peñarroya dibujaba para Bruguera, Un ha sido designado Brillante Camarada y su padre ha pedido al personal de las Embajadas de Corea del Norte que juren lealtad a su hijo.

No sabemos si Kim Jong-Un habrá heredado la afición de papá por el porno y el Hennesy -700.000 dólares al año en coñac según la CNN-, pero con esos rollizos mofletes que dan unas ganas tremendas de espachurrárselos a pellizcos, parece que acabara de zamparse todo el arsenal nuclear del país y estar a punto de devorar toda Corea del Sur. Con un puntito cercano a los luchadores de sumo que le encanta dibujar al japonés Jiraiya, aunque pelín más fofo, la verdad, cuentan que Un ha heredado de papá la ambición sin límites y la falta de escrúpulos para eliminar cualquier obstáculo que se ponga en su camino. A partir de ahora se prepara para ser el lider de un país azotado por las hambrunas pero en el que la dinastía reinante tiene una común tendencia a la obesidad.


La entronización de Un ha servido para que el régimen norcoreano deje entrar en el país a un pequeño y selecto grupo de corresponsales extranjeros, que emite las imágenes que les cede la oficialidad y entrevista a los entusiastas súbditos que el Partido les coloca ante la cámara. Asistimos a insólitos directos para TVE desde Pyongyang y vemos cómo todos los reporteros repiten como papagayos tópicos sobre el Estado más hermético del planeta o el país cerrado e impenetrable. ¿Cerrado? Una sencilla búsqueda en Google te descubre que si quieres viajar a Corea del Norte desde España Viatges Pujol te lleva, con ofertas especiales de verano ¡y Semana Santa!, visitando docenas de monumentos al Partido, al Querido Líder o a la clase obrera indistinguibles los unos de los otros, y asistiendo a continuas demostraciones patrióticas de un pueblo que se pasa el día practicando la gimnasia rítmica de masas. Pujol debe ser la única agencia que ofrece viajes en el tiempo, pues una excursión por la corea de los Kim debe ser como regresar a la URSS de los años treinta del siglo pasado, con esa uniforme estética de realismo socialista tan inamovible que vuelve a estar de moda cada cierto tiempo. Si se observan los requisitos del viaje, salvo por la antelación necesaria para obtener el visado, entrar en Corea del Norte no parece mucho más difícil que hacerlo en los EE.UU., con la ventaja de no tener que rellenar estúpidos cuestionarios jurando que no tienes intención de volar rascacielos o introducir ingentes cantidades de droga en el país.


Ya sabes, en tus próximas vacaciones, viaja a Corea del Norte, el país de hambrientos gobernado por gorditos.


Ver Amarás al líder sobre todas las cosas: Un reportaje de Jon Sistiaga para Cuatro grabado en un viaje a Corea del Norte en 2008.

domingo, 30 de agosto de 2009

Telefónica se gasta en Urdangarín lo que se ahorra en atención al cliente


Los Borbones, el Diez Minutos y mi ADSL

El uno de julio llamé por primera vez -han seguido muchas más llamadas- al 1004 -engañosamente conocido como Servicio de Atención al Cliente de Telefónica- para solicitar algo tan sencillo como un traslado de mi línea telefónica y mi línea ADSL, puesto que pensaba mudarme. Dos meses han p
asado, han mediado mudanza y vacaciones, y plenamente instalado en mi nueva casa, hasta el 24 de agosto, el lunes pasado, -después de varias llamadas en las que un comercial llegó a decirme que mi sollicitud había estado paralizada pero no sabía por qué- no apareció por casa el técnico encargado de instalar la línea telefónica -he perdido el antiguo número al cambiar de barrio cuando si hubiera cambiado de compañía me habrían mantenido el número allá donde fuera-. De la línea ADSL el técnico no tenía constancia alguna. Si la ha pedido, ya le avisarán, me dijo.

Durante los dos días posteriores indagué en el 1004 qué pasaba con mi conexión a Internet y fue la cuarta comercial que me atendió al teléfono la que supo darme una respuesta -a dos les colgué directamente tras escuchar al otro lado un acento latinoamericano, sonará xenófobo pero sé por experiencia que si un comercial no es la persona adecuada para resolverte un problema de índole técnica, menos aún si me está hablando desde Cartagena de Indias o Tegucigalpa-. Me aseguró la empleada que mi petición estaba en trámite y cualquier día estos el técnico me llamaría cual distribuidora Avón para romper con mi ciberaislamiento. Como comercial que era, tras responder a mi demanda intentó venderme una garantía técnica por si se me rompía el ADSL que aún no tenía, a lo que, naturalmente respondí que cuando tuviera el Emule echando humo ya hablaríamos.

Pero va a ser que no; consulto mis servicios contratados en la web de Telefónica y me aparece exclusivamente la línea RTB básica -al menos no me seguirán cobrando como estos dos últimos meses por servicios de los que
ya no disfrutaba-; en el apartado de gestiones pendientes no hay ni rastro de mi ADSL. Igualmente ha desaparecido el dominio que tenía en propiedad, vinculado a Telefónica -espacioexterior.org- y el espacio extra de alojamiento web que también tenía contratado, y con ellos todas las cuentas de correo asociadas a dicho dominio y la gigantesca web sobre cine fantástico que creé hace seis años y que, aunque es cierto que la tenía abandonada por falta de tiempo desde hace años, me apetecía seguir teniendo colgada en el cementerio de elefantes de Internet como reliquia arqueológica. Me he dado de plazo esta semana aguantando conversaciones kafkianas con comerciales para pasarme a otro estafador -perdón, proveedor- si no me lo solucionan y me reponen todos mis servicios -antes tenía también Imagenio, pero no tengo ningún interés en recuperar esa horrorosa y deficiente plataforma de televisión-. No se trata de una cuestión de engaño o mala fe sino de inoperancia, puesto que ponen en manos de personal mal pagado y sin formación gestiones que, por simples que sean no son capaces de realizar.

¿Y los Borbones qué pintan en todo esto?




Lo tendrán meridianamente claro si leen el Diez Minutos. Bueno, como sé que eso es mucho pedir, he escaneado el reportaje de seis páginas -pinchar en la imagen para ver a tamaño real- que la revista del corazón -je, je, no es ningún vicio inconfesable, ni la compro ni la leo en la peluquería, la incluyen los sábados los periódicos del Grupo Joly- dedica a los duques de Palma, es decir, la hija menor del Rey, Cristina, y su marido Iñaki Urdangarín en Washington donde Telefónica, que ha dado al ex jugador de balonmano un sueldazo de un millón de euros como presidente de la Comisión de Asuntos Públicos de Telefónica en Latinoamérica y Estados Unidos, una casa de seis mil euros mensuales de alquiler en un barrio exclusivo y plazas escolares para los cuatro niños que cuestan más de 35 mil euros -aunque la escolarización no está claro si la paga Telefónica o la ponemos nosotros. En lo que sí vamos a escote los súbditos del Reino Borbónico es en los gastos de sueldos y residencia de los escoltas. Algo he salido ganando, ya puedo ponerle cara a Telefónica y exigirle a la próxima comercial guatemalteca que me atienda que me pase con Urdangarín.

Sobre este nuevo capítulo de la red parasitaria de los Borbones y sus negocietes con la empresa privada escribe Íñigo Landa en una entrada de su blog que no tiene desperdicio -salvando el error de que Urdangarín jugaba al balonmano y no al baloncesto como escribe Íñigo- y que recomiendo leer completa, junto al genial nuevo escudo borbónico que ha diseñado:


Suma y sigue (La campaña mediática sobre la austeridad de los Borbones)


por Íñigo Landa

Mientras hoy desayunamos con la noticia de que, prácticamente, la mitad de los españoles son "mileuristas" y mientras nos dan a conocer que el 67% de las viudas-os cobran unas pensiones que rozan los umbrales de la pobreza, las revistas del corazón se centran en que Cristina e Iñaki ya se han instalado en su nueva casa en Bethesda.

Desde el 18 de agosto, los "duques" se encuentran con sus hijos en Washington, donde fueron recibidos por personal de la embajada española. La familia llegó a su actual destino desde el aeropuerto en un coche conducido por Iñaki. Allí vivirán, como mínimo, durante los dos próximos años. El duque desempeñará el cargo de presidente de la Comisión de Asuntos Públicos de Telefónica en Latinoamérica y Estados Unidos, algo que, para un jugador de baloncesto es prácticamente impensable y que, al igual que sus negocios (como los de su cuñado "temporal") no hubiese conseguido si no hubiese sido quién es.


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