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domingo, 5 de abril de 2020

EMOSIDO ENGAÑADO





Mucha gente que ha sido engañada sigue creyendo en el engaño. 
Ni una buena dosis de evidencia logra resquebrajar la fe en una mentira,
si esa fe es verdadera. 
Tomemos como ejemplo las reliquias religiosas: aunque no fueran auténticas, 
el hecho de haber sido veneradas por tanto tiempo y con tanta fe es suficiente 
para convertirlas en sagradas.
(Edoardo Albinati
"La escuela católica". Lumen, 2019)

La obviedad habría sido usar la famosa cita -real o apócrifa- de Goebbels de la mentira que repetida mil veces veces acaba convertida en verdad, pero créanme que no es por pedantería por lo que escojo el tocho que, alrededor de la masacre del Circeo de 1975, Albinati plagó de reflexiones sobre el aberrante viaje a la locura y el crimen de sus antiguos compañeros de colegio masculino religioso y elitista, unos niñatos romanos de familias ricas y poderosas e ideología fascista. Es en uno de sus últimos capítulos donde el novelista incluye entre las notas póstumas de su supuesto profesor Cosmo unos fascinantes pensamientos sobre la preponderancia y el triunfo de la mentira sobre la verdad. Me sirve tanto como la mítica y viral pintada EMOSIDO ENGAÑADO, desaparecida hace unos años -aquel hito del desengaño y la ortografía creativa- para referirme a la desinformación interesada y con fines políticos  y desestabilizadores -quienes de esto más saben desaconsejan hablar de fake news ni siquiera en español- alcanza sus más altas cotas en estos tiempos de plaga y obligado encierro, aunque no se trate de algo nuevo.

Que tire la primera piedra quien, hasta hace no muchas semanas, no decía igual que Bolsonaro con su resfriadinho, que lo que se nos venía encima no era más que una simple gripe que pasaría como llegaba y que no podíamos repetir el despilfarro de la compra de millones de vacunas de la gripe A hace once años. Cuando comenzó a hablarse de la posible suspensión del Mobile World Congress de Barcelona al comenzar a desertar muchas grandes empresas y operadoras tecnológicas, hubo medios y analistas que sugirieron, y no de forma indocumentada o irresponsable, que la epidemia china de entonces proporcionaba una excusa a aquellas firmas que no tenían novedades que presentar, atravesaban dificultades económicas o financieras o no tenían nada que ganar con su presencia en este tipo de foros. En aquellos posicionamientos no había ánimo de manipular ni desinformar pero ¡menos mal que aquello se suspendió! Entonces ni desde el poder ni desde el común de los mortales supimos escuchar a quienes lo vieron venir y hace ya mucho decían que no era cosa de contraponer salud a economía, que de nada sirve ser los más ricos del cementerio
.
A lo que íbamos. El empleo bien dirigido de la desinformación y la noticia falsa ha obtenido resultados positivos -para quienes lo usaron- en la llegada tramposa de Donald Trump a la Casa Blanca, la campaña del Brexit y no tan exitosos - en la Unión Europea no son tan tontos- en las campañas de desprestigio contra las instituciones españolas desplegadas por el independentismo catalán en Europa. En los casos de EE. UU. y Gran Bretaña es en la película de HBO Brexit (Brexit: the uncivil war. Toby Haynes, 2019) donde mejor se describe cómo, tanto en las presidenciales norteamericanas comoen el referéndum británico, ambos en 2016, mediante el cual el pueblo británico tomó la decisión de abandonar la Unión Europea en particular las técnicas de utilización de datos masivos (big data) tomados de la redes sociales, como Facebook y Twitter, para influenciar el voto de la población, aplicadas bajo la dirección de Dominic Cummings -director de campaña a favor del Brexit- y la empresa Cambridge Analytica que también tuvo una escandalosa participación en la elección de Trump difundiendo de forma datos falsos y calumnias contra los candidatos o argumentos rivales.En el caso británico narrado en la película, Haynes y su guionista James Graham tienen la habilidad de obtener de una obra de ficción la fría, neutral y desoladora credibilidad
que no habría logrado un documental. Si los casos británico y norteamericano tuvieron en común la participación de Cambridge Analytica, los secuaces de Trump y los indepes contaron con la colaboración de unos grandes maestros en desinformar y desestabilizar, el espionaje ruso.

La derecha y la extrema dercha se han echado al monte tanto o más que en los tiempos de acoso a Zapatero por un embrión o un Estatut, pimero durante la investidura de separatistas, etarras y venezolanos, y ahora en plena emergencia sanitaria ven el cielo abierto para sacar rédito político dedesatar una tormenta perfecta de falsedades, calumnias y ataques a lo personal usando la mentira que estábamos acostumbrados a ver en digitales de las cloacas -los de Inda, RojoLosantos y similares- pero que ahora la prensa conservadora convencional en papel también usa sin recato. Se puede ver en ABC, La Razón, El Mundo... Cuando los hechos y los datos desmienten tales barbaridades la noticia falsa desaparece de las páginas por arte de magia  -por supuesto, nada de rectificar- y otra la sustituye. Antes eran simples twits o columnas envenenadas, ahora se distribuyen sin pudor audios y vídeos manipulados. Es el viejo calumnia, que algo queda. Y Albinati sabe bien que queda bastante:

Había una secta cuyo jefe anunció que el mundo sería destruído por los ovnis. 
Llegó la fecha señalada para el fin del mundo. No pasó nada. Cuando quedó claro 
que la profecía era un bulo, el número de adeptos, en vez de disminuir, aumentó.

Y como la prensa, también trafican con una pandemia de bulos los partidos de la derecha y la ultraderecha: Ayer mismo la Policía tuvo que alertar de la aparición de un millón y medio de cuentas falsas en las redes sociales relacionadas con el coronavirus destinadas a divulgar noticias falsas y rumores malintencionadoy y difundir un discurso de odio que ya conocíamos antes de la infección. La mayoría son bots creados pot Vox y sus simpatizantes y dirigentes, alguno de los cuales ha llegado a pedir un golpe de estado, ¡demócratas de toda la vida!

Y como Vox, otros expertos en obtener réditos de las desgracias comunes son los chicos y chicas del Partido Popular, a quienes hanpillado aprovechando el confinamiento para pagar anuncios en las redes sociales en los que acusan al gobierno de falsear las cifras de muertos. ¿no les suena de algo?
En esta estrategia tienen un lugar destacado los insultos y las calumnias contra las personas destacadas del bando contrario. Fernando Simónla familia del presidente del gobiernoPablo Iglesias e Irene Montero son víctimas propiciatorias de lo bulos del covid-19.

Vuelvo a recurrir a una película que aborda estos turbios asuntos, en su caso de forma visionaria: en Contagio (Contagion. Steven Soderberg, 2011) el bloguero interpretado por Jude Law se dedica desde sutribuna digital s desprestigiar los trabajos para obtener y distribuir la vacuna contra unapandemia global para promocionar la milagrosa solución homeopática que él vende. Emplea argumentos muy similares a los antivacunas, hoy tan calladitos: que si las vacunas pueden provocar autismo, pueden tener efectos secundarios desconocidos, si tras ellas están los intereses espúrios de las farmacéuticas. en fin. Puede verse en Netflix.

¿Es posible combatir -o al menos defenderse de- la ola de desinformación selectiva? Hay quienes pretenden hacerlo o al menos dar pistas. Lo hace el  Ayuntamiento de Barcelona; La Comisión Europea también ha publicado su guía orientativa- En España existen portales de verificación especialuzados en cofrontar bulos con hechos como Newtral o como MalditoBulo. que ha hecho su propia recopilación de falsedades, rumores sin esntido relacionados con la pandemia de coronavirus.

¿HEMOSIDO ENGAÑADO? Sí, y parece que nos gusta.


domingo, 19 de febrero de 2017

Miseria moral

Una víctima del terrorismo al frente de una manifestación
por los presos
 El día en que ETA anuncia el abandono de la violencia, Bittori acude a la tumba de su marido el Txato, asesinado por el terrorismo, para contarle que ha decidido volver a la casa donde vivieron y donde la acosaron antes y después de aquel atentado que destrozó su familia. Se pregunta si podrá convivir con los acosadores. Así comienza Patria, la novena novela del donostiarra Fernando Aramburu, fenómeno de ventas y de crìtica en la España -y en la Euskadi- de 2016, cinco años después de aquella derrota -a medias si quieren- del terrorismo en nuestro país. La extensa y emocionante historia de ficción -con una base dolorosamente real- termina con la petición de perdón de un exterrorista y la concesión de ese perdón por parte de una víctima. A mediados de enero de 2017 la viuda de una víctima de ETA estuvo en la cabecera de la manifestación anual por los derechos de los presos y su acercamiento al País Vasco; hasta el diario La Razón informó de eso, aunque lo hiciera a su estilo. ¿un final feliz? Si se parece algo a eso será muy a pesar de alguna -bastante- gente.

El éxito de la obra, sobre todo en el País Vasco, cuando el terrorismo prácticamente no aparece entre las preocupaciones de la población, tiene una explicación que no gustará a los interesados en mantener a la sociedad en guardia permanente y en mentar la bicha siempre que puede -el miedo siempre da votos-: a los vascos y al resto de españoles les aburre la insistencia con las cuentas pendientes -entrega de las armas, disolución-, pero no es cierto que miren para otro lado por no ver un pasado que les avergüenza de silencio, degradación de una sociedad  y reacción tardía ante tanta sangre derramada; por el contrario hay demanda de memoria y de Historia -con mayúscula-, como hay esperanza. Se puede, tal vez se debe, perdonar, pero olvidar jamás.

Que en España ha habido utilización política del terrorismo etarra por parte de las fuerzas de la derecha es una verdad incontestable pero ya sabida; el problema es que sigan manteniendo el mismo discurso cinco años después de la derrota de ETA, una derrota que tienen la desfachatez de negar que se haya producido porque sería reconocer que se logró durante el gobierno de Jose Luis Rodríguez Zapatero, para ellos un títere de los terroristas -
Así eran las manifestaciones
de la AVT y  los compis de Rajoy
zETApe
se leía en sus pancartas-. Pero esa derrota, política, policial, judicial y dialéctica, tuvo lugar sin que esa banda asesina lograra uno solo de sus objetivos. Desde que llegó el poder Mariano Rajoy su gobierno y su partido se han dedicado a ocultarlo. El hoy presidente ya no encabeza manifestaciones y deja en manos de otros -el PP de Aznar y Mayor Oreja, el insignificante partido Vox, los medios controlados por Pedro J. Ramírez,  Federico Jiménez LosantosEduardo Inda o Julio Ariza- el discurso de que ETA no está derrotada porque la izquierda abertzale está de nuevo en las instituciones con Bildu, olvidando -¿?- que si lo está es legalizada por el Tribunal Constitucional porque en sus estatutos actuales rechaza explícitamente el terrorismo. Hace muy pocos meses, justo cuando se cumplían cinco años de la declaración de abandono de la violencia tuvimos que asistir a una pinza de hipocresía: el PP y Bildu se unieron en el Congreso para impedir una declaración unánime sobre el fin de ETA. Será que Dios los cría y ellos se juntan. Hace dos años a la entonces presidenta del PP Arantza Quiroga le costó duras críticas de los más contumaces y a la postre el puesto sus tímidos esfuerzos por acercarse al entendimiento. Su sucesora se anduvo con pies de plomo y volvió a la línea dura mejor vista en Génova, 13.

El gobierno actual oculta que el anterior logró el fin de la violencia porque si no lo hiciera tendría dificultades para explicar la actitud obstruccionista que Rajoy y los suyos mantuvieron entre 2004 y 2011 frente a cualquier intento de hablar de paz por parte de los gobiernos de entonces, Mariano Rajoy ostentaba por esos años la titularidad como jefe de una oposición que también ejercían como poderes fácticos El Mundo -el inventor de todas las conspiraciones-, la COPE, Intereconomía, la Conferencia Episcopal, la organización criminal Manos Limpias y la AVT de Francisco José Alcaraz. Volveré con esta última.

Pintada enalteciendo a los matones de Alsasua
En Patria Fernando Aramburu habla con dureza de los años de plomo en que Euskadi y la democracia española sufrieron en mayor medida que padeció el franquismo en sus estertores, y también del vacío de una sociedad  embrutecida en torno a víctimas, fuerzas de seguridad y sus familias -Alsasua aún hoy-. El novelista también habla de abusos policiales y guerra sucia pero no justifica ni explica con ellos el terrorismo y a los vascos que no comulgaban con él, el fanatismo que se contagiaba y penetraba en las familias. Su opción es la justicia. no la equidistancia, que sí lo era para Julio Medem en La pelota vasca (2003). Allí se situaban al mismo nivel el sufrimiento de las familias de asesinados que las molestias que sufren los familiares de etarras presos por tener que trasladarse a la otra punta de España para una visita. En nada de eso cae otro documental, El fin de ETA (Justin Webster, 2016), donde ese proceso final lo cuentan sus protagonistas -Jesús Eguiguren, Arnaldo Otegi. Baltasar Garzón, Alfredo Pérez Rubalcaba, algún responsable de Información de la Guardia Civil...- y están otras voces que no podían faltar -víctimas, antiguos etarras, el lehendakari Urkullu, el PP...

Tan bienintencionado como cobarde y fallido, el otro documental que cito, La pelota vasca, incluía una distinción planteada por el expresidente del PNV Xabier arzalluz en un raro momento de lucidez: no es lo mismo víctimas que asociaciones de víctimas. Por aquel entonces la AVT de Francisco José Alcaraz predicaba sus verdades desde la FAES, los púlpitos de la COPE o las páginas lisérgicas del semanario Alba. La conducta de Alcaraz y los suyos o de la Asociación Dignidad y Justicia de Daniel Portero, obsesionados con ser poderes fácticos, les deslegitimó para representar el dolor de tantos. Por eso a la derecha española le es recomendable la novela de Fernando Aramburu, igual que hoy le es imprescindible reconocer que el terrorismo se acabó hace cinco años con Rodríguez Zapatero, a pesar de las obstrucciones y el sabotaje con que esa misma derecha escribió una de las páginas más mezquinas de los cuarenta años de democracia española.


martes, 29 de abril de 2014

Dependientes pendientes, cuidadores descuidados

En todas partes cuecen recortes
Nos la vendieron como el cuarto pilar del Estado del Bienestar -se supone que los otros tres, que hoy tampoco parecen muy sólidos, son educación y salud públicas y pensiones-. Con la Ley, de 2006, venía la trampa: La atención a la dependencia se haría a cargo de los Presupuestos Generales del Estado y no de la Seguridad Social, lo que la somete a los vaivenes de los recortes y la disponibilidad presupuestaria. Repitieron entonces el viejo error -o truco- de legislar sin asignar el dinero necesario para que las leyes sirvan y no sean papel mojado. Ya le había funcionado al gobierno de José María Aznar con una norma para la Educación que tenía sus aciertos pero el escaso presupuesto del que venía acompañada era para la Iglesia y sus coriaceos. La Ley de Dependencia de Rodríguez Zapatero hacía además que sus supuestos beneficiarios se perdiesen en un laberinto de competencias -¿incompetencias?- entre administraciones y departamentos en el que en un rincón valoraban tus circunstancias de la manera más subjetiva y arbitraria y en otro rincón opuesto el dependiente y su familia debían aguardar para saber si eran merecedores o no de las ayudas necesarias para vivir con un mínimo de dignidad. Dicen que el que espera desespera y en estos ocho años setenta mil españoles que habían sido declarados aptos para recibir estas ayudas han muerto aguardándolas.

El caos -fundamentalmente burocrático- heredado de aquellos años sigue reinando, pero la situación la han agravado un gobierno para el que la crisis económica ha sido la excusa perfecta para recortar servicios y derechos y un Real Decreto, el 20/2012 de 13 de julio, que ha sido la puntilla en la cerviz de dependientes, cuidadores y profesionales especializados en ellos, una norma que se ha cebado en las mujeres, que son la inmensa mayoría de los cuidadores, recortandoles ayudas económicas y privándoles de acceso a la Seguridad Social. Para colmo están cercenando posibles yacimientos de empleo cuando son más necesarios. El próximo 15 de mayo habrá manifestaciones en toda Andalucía para denunciar que los recortes han acabado con el 30 por ciento de los puestos de trabajo en el sector. El mes pasado el diario Levante criticaba la decisión adoptada por la sala de lo contencioso-administrativo del Tribunal Superior de Justicia valenciano que viene a avalar decisiones de la Consellería de Bienestar Social cuando se opone a que los herederos de los dependientes fallecidos sin cobrar la pestación, pese a tenerla aprobada, puedan percibir la ayuda.

Jorge Moragas
Tras el programa de televisión dedicado al tema por el periodista Jordi Évole, Libertad Digital se escandalizaba porque el presentador llamara por sorpresa al político Jorge Moragas para que diera explicaciones a un discapacitado por la carta-formulismo que le había enviado meses antes. Resulta paradójico que imparta lecciones de ética y deontología un medio a cuya ampliación de capital acudió Luis Bárcenas con dinero de la caja B del Partido Popular. Entretanto de lo importante, los más vulnerables, nadie se acuerda. Otras víctimas de la propaganda y las mentiras políticas.


lunes, 20 de enero de 2014

Pavlik Morózov

Pavlik Morózov era el héroe, mártir y modelo a seguir para los Jóvenes Pioneros de la Unión Soviética. Los pioneros, especie de scouts con el añadido del adoctrinamiento fanático de unas Juventudes Hitlerianas, desfilaban orgullosos ante el monumento a Pavlik Morózov en el parque moscovita que llevaba el nombre del niño mártir del comunismo y soñaban seguir su ejemplo, ser como él. ¿Y cuál fue su hazaña? Pavlik era el hijo de Trofim Sergeevich Morózov, alcalde de Gerasimovka, en Siberia Occidental. Según la leyenda oficial en 1932, en pleno reinado de Josif Stalin, Pavlik descubrió que su padre acaparaba parte del grano que debía entregar a la granja colectiva. El niño de trece años denunció sin dudarlo a su progenitor ante la Policía Política. El alcalde de Gerasimovka fue deportado a un gulag; la comunidad, indignada con la delación de Pavlik, linchó al adolescente. El Partido lo convirtió de inmediato en un héroe y fusiló a cuatro de sus supuestos asesinos aunque no logró implicar al abuelo a pesar de las atroces torturas a las que el anciano fue sometido. Cualquier pionero quería ser un héroe como Pavlik y no habría dudado en denunciar a sus padres si sospechaba que éstos realizaban actividades contrarias al Estado Soviético. Gracias a Pavlik Morozov los padres aprendieron a temer a sus propios hijos y el régimen totalitario introdujo sus tentáculos en la intimidad de las familias.


Según un aforismo ruso puedes influenciar a un niño mientras cabe Lenin niño, en la Cuba de los Castro han seguido desfilando los Pioneros con su pañuelo rojo al cuello, para fotografiarse después uniformados junto al líder no tan eterno o su hermano y sucesor. A los totalitarios y a los populistas -eufemismo para los aspirantes a totalitarios- se les llena la boca hablando de la juventud y de lo nuevo, todo lo que ellos no son; sueñan con generaciones de autómatas dispuestos a acabar con todo lo viejo, menos ellos, claro. Otro aspirante a líder eterno que se quedó en el intento, Hugo Chávez, gustaba ser anfitrión de glorificaciones internacionales de la juventud adoctrinada e ideologizada, como el Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes celebrado en Caracas en 2005; algunos ayuntamientos andaluces enviaron a sus jóvenes pioneros y a algún concejal con dietas con cargo al erario público. Hay que asegurarse de que siempre habrá un Pavlik Morózov.
cruzado en la cama, cuando crece más es demasiado tarde para empezar. Los tiranos lo saben muy bien; como los niños soviéticos que llevaban en sus pechos la insignia con un supuesto

Igual que alas dictaduras, a la Iglesia Católica le gustó demasiado tiempo el dejad que los niños se acerquen a mi. En la actualidad incide sobre todo en el adoctrinamiento, con la contrarreforma educativa aprobada por el gobierno español y el rápido retorno del poder clerical a las escuelas, pero hace ya muchos años vimos al Papado arropar y promover a alguna peligrosa secta fundada por pedófilos -los Legionarios de Cristo- que ha ido ganando posiciones en la Educación y los gobiernos. Hace muy poco, a pesar de las intenciones de renovación aireadas por el papa Francisco, los representantes del Vaticano respondieron con evasivas a la petición de explicaciones sobre los casos de pederastia formulada por las Naciones Unidas.Al final, por un motivo u otro quienes aspiran a controlar los cuerpos y las mentes coinciden en dirigir sus ávidas garras a los menores.

Lástima que la verdad haya acabado con el mito del mártir soplón. El historiador ruso Yuri Duhnikov reveló en su biografía El informante 001 que fue la madre despechada de Pavlik quien realmente denunció a su marido intentando presionarle para que abandonara a su amante. La delación fue una invención de los propagandistas soviéticos,  quienes de verdad asesinaron al chico. No quedan mitos.

Versión de un artículo publicado en Granada Hoy en 2005