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lunes, 26 de enero de 2015

No es una crisis, es un nuevo régimen



A esta hora uno de lo que muchos desprecian como productos de la crisis se frota las manos saboreando su victoria y sólo teme a las posibles contradicciones entre la realidad y el deseo, entre la desesperanza y la frustración. Pero, al margen de los miedos de unos y la codicia de los mismos, lo primero que la contundente victoria de Syriza en Grecia está desmontando son prejuicios. No son productos de la crisis. Ellos y nosotros estábamos aquí antes. Lo que desde 2008 hasta ahora nos martiriza y nos indigna no es una crisis, es un nuevo régimen, como bien apuntaba el profesor de ciencia política Dimitris Christopoulos antes de las elecciones griegas. Por lo menos sirve para que la gente empiece a mirar al futuro con la dignidad recuperada. Aunque nunca está de más el escepticismo no es más inteligente ser pesimistas;Alexis Tsipras y quienes le rodean saben es que, como prueba Thomas Piketty en El capital del Siglo XXI, redistribuir la riqueza y reducir las desigualdades mediante una política fiscal global que de una vez por todas grave los privilegios y los ingresos insostenibles es perfectamente factible. Todo el daño que podían hacer ya está hecho. Ya hemos aprendido a convivir con la catástrofe; asíque sólo me queda desear suerte, por lo que nos toca.


Próxima entrega: La fórmula del sulfato atómico (muy pronto)

sábado, 5 de julio de 2014

¿Quién dijo miedo?



Estoy muy de acuerdo con un artículo de Isaac Rosa publicado en eldiario.es, Contra el horror vacui. Es cierto que el mayúsculo batacazo sufrido por el bipartidismo -y en general los partidos y fuerzas de la casta, como ahora se les conoce- en las elecciones del 25 de mayo nos dejó descolocados a todos, y no sólo a las víctimas, que, con nuevos errores y conductas incorregibles, siguen agrandando la fractura del suelo que pisan. Coincido en que las fuerzas de la alternancia no han tocado fondo y queda aún más agujero en el que hundirse. Pero no estoy entre quienes sienten vértigo ante el vacío que dejen los poderosos de ahora cuando acaben de precipitarse. Soy consciente de que después de tirar de la cadena habrá que rellenar el hueco; no siento tentaciones anarquistas o antisistema; sí estoy del lado de la esperanza del que también habla Rosa. No me remorderá la conciencia por pisar las manos de quienes se agarran al borde del precipicio; es más satisfactorio y útil acelerar el desplome.

Hay palabras mágicas para invocar el horror vacui: inestabilidad, ingobernanilidad, desorden.. Ese miedo al vacio es paralizador, por eso buscan extenderlo, y lo son también las mentiras disfrazadas de verdades comunes: Digan lo que digan las encuestas de preocupaciones del CIS, el mayor problema de España no es el paro, sino la pobreza. El miedo al paro es útil a los causantes de la crisis, porque te mueve a aceptar condiciones de trabajo y salarios que te precipitan en la pobreza, un concepto a simple vista más ambiguo al que sólo se teme de veras cuando se ha sufrido. Todos tenemos los mismos vicios: comer, a ser posible lo suficiente varias veces al día, vestirnos, cobijarnos del frío y la intemperie, librarnos de la enfermedad y la ignorancia... En esas condiciones ¿cómo vamos a creer a los partidos de la
crisis cuando se proclaman única alternativa para salir de ella? Ya hemos visto a la gente organizarse y plantar cara para defender la sanidad y la educación públicas o contra los desahucios y los abusos de la Banca; riesgos ambientales hacen levantarse a una región entera contra el gobierno y el Tribunal Supremo; iniciativas surgidas en Barcelona y Madrid para que el pueblo se haga con los ayuntamientos suenan muy bien ¿qué nos impide ir aún más lejos? Y además sin paciencia, hay que comer todos los días y seguir aspirando a se felices. Nadie dijo que vaya a ser fácil, pero no empecemos por decir que es imposible.

viernes, 18 de abril de 2014

Austericidas: ¿Cinco años más?

El 25 de mayo -falta algo más de un mes- se renovará el Parlamento Europeo para los próximos cinco años; y eso llevará aparejados cambios en otras instituciones como la Comisión. La pregunta es si habrá un cambio real o, como parece probable, tendremos cinco años más de lo mismo. El último lustro ha sido una hégira condicionada por la crisis económica y con la austeridad -con su estela de recortes en gastos y servicios- como único tratamiento admitido para salir de la primera. Dicha austeridad ha estado acompañada por la corrupción política y económica en muchos puntos de Europa, un desempleo intolerable, una Comisión en manos de la derecha y unos organismos económicos al servicio de intereses financieros y especulativos. Todos insisten en la importancia de estas elecciones, les interesen realmente o no, pero además la socialdemocracia intenta marcar diferencias vinculando austeridad y recortes al dominio de las derechas europeas y desempolvando la cantinela de una Europa social en la que nunca ha creído pues ni siquiera sabe qué es. Socialdemócratas y democristianos gobiernan Alemania en coalición y en su acción de gobierno brillan por su ausencia las políticas sociales y el progresismo; ¿No ha pactado Matteo Renzi sus principales reformas con Silvio Berlusconi? François Hollande sólo ha sabido responder al revés de los socialistas en las elecciones municipales abrazando con entusiasmo una política de recortes sociales y bajadas de sueldos ¿dónde están entonces las diferencias?

Sin embargo hay que tener mucho cuidado con las alternativas a esa entente. Parece claro que no pueden serlo los nacionalismos que, centrifugando Europa hacia la disgregación, se oponen a las fuerzas centrípetas de la unidad. Tampoco los xenófobos que promueven una Europa blindada frente al exterior. No nos sirven esos grupúsculos nacionales de derechas, izquierda o centro que con estas elecciones sólo buscan justificarse dentro de sus estrechos límites estatales sin ninguna vocación europea ¿qué pintan en Estrasburgo UPyD, Ciutadans, Vox o el Partido X? Pero además me niego a que la alternativa sea una izquierda que echa de menos la RDA y el muro de Berlín y que admira la ambición expansionista e imperial de Putin. Coincido con las palabras de despedida de la Eurocámara de Daniel Cohn-Bendit: Una Europa federal es el futuro del bienestar social. En vuestras -nuestras- papeletas el 25 de mayo puede estar la solución al enigma; ojo, no a la crisis. Esas soluciones se las dejamos al ministro español de Economía, el hermano más feo de los Lehman.

miércoles, 16 de octubre de 2013

Don Cristobal en las bodas de Camacho ...y en la cueva de Montesinos

En numerosas ocasiones nuestros dirigentes nos han acusado de haber vivido en unas interminables bodas de Camacho que un buen día se acabaron -ya saben, aquel socorrido por encima de nuestras posibilidades-. Parte de razón no les faltaba, aunque ellos fueran los primeros en participar en banquetes y comilonas y en jalear el vivan los novios, indiferentes a si la bella Quiteria elegía a Camacho el rico o se contentaba con Basilio el pobre. Lo lamentable es que ahora el ministro de Hacienda y Administraciones Públicas de España pretenda invertir el orden natural de las aventuras caballerescas y, desde el fondo de la cueva de Montesinos sueñe o alucine que lo que nos aguarda son unas nuevas bodas de Camacho aún más espléndidas y generosas que las celebradas en Munera. El ingenioso hidalgo don Cristobal de Jaén quiere que todos seamos partícipes de su vesanía y veamos salarios que crecen moderadamente donde sólo hay pecunios que menguan y recortes, aunque eso le cueste posteriores rectificaciones.

No parece reparar don Cristobal en que aquellas famosas nupcias acabaron en tragedia, simulada, eso sí, y en burla. Ándese con ojo, maese Montoro, no sea que a la vuelta de la esquina aceche el monstruo que nos ha de despedazar, y que la luz al final del túnel sea la de los faros de un camión sin frenos que se aproxima a toda velocidad. Asegúrese de que la sinpar Dulcinea es en verdad hermosa princesa y no zafia aldeana, baja, regordeta y maloliente. Por favor, déjese de una vez de encantamientos y juegos de manos.

jueves, 27 de junio de 2013

¡Y un Jamón!


Los supermercados  El Jamón nacieron en la provincia de Huelva en los años noventa. Desde entonces se han extendido por  Andalucía occidental, ocupando practicamente toda la comunidad salvo el antiguo  Reino de Granada y compitiendo por el territorio con las cadenas   Covirán, El Árbol, la multinacional Spar y las grandes superficies. Se trata de una cadena privada aunque integrada en el grupo del Instituto de  Fomento de Andalucía, oficial. La empresa ha sabido capear los vientos de crisis.  En la actualidad posee 168 establecimientos y desde 2009 ha creado 280 puestos de trabajo, con lo que suma más de cuatro mil empleados. Además prevé obtener 255 millones de euros de beneficios a final de  2013.

Sin embargo, y a pesar de su envidiable situación, El Jamón  pretende imponer a sus trabajadores un drástico recorte de sus de derechos laborales, con una reducción salarial en torno al 20% y eliminación de horas extraordinarias. La decisión ha provocado una gran conflictividad laboral y la huelga parece inevitable. Sus propietarios han anunciado a los medios de comunicación una expansión aún mayor por Huelva y Sevilla y la irrupción en el mercado portugués. Pero no sería de extrañar que estos gorrinos  opten ahora por la deslocalización y por irse junto con los comercios a  Marruecos aprovechando que allí los haluf como ellos son intocables. Y ello a pesar de lo política y religiosamente incorrecto que sería vender carne halal con un nombre como El Jamón.

En el mismo diario gratuíto, Viva Huelva,  podemos leer también que el  Fondo Monetario Internacional exige a España nuevas vueltas de tuerca para endurecer aún  más la reforma laboral. Desde que reina la dinastía de los Merkel, austeridad y despido barato son dogmas de catecismo, obligatorios para creyentes y para escépticos.

Llama la atención que en plena bonanza los responsables de El Jamón derramen lágrimas de cocodrilo. No quiero imaginar cómo llorarían en el peor escenario posible para ellos, una ligera reducción de las ganancias que les impidiera dejarse ver a diario en sus yates frente a la marina de El Rompido. Sabido es que la condición de quejica es connatural a la de empresario y  que los ricos lloran su ruína por la borda de su velero.


jueves, 20 de junio de 2013

Speaking in silver




Para quien aún no lo sepa, se llama speaking in silver o fromlostiano a una forma de inglés inventado consistente en traducir literalmente al inglés frases hechas o dichos  exclusivos del español. Así, De perdidos al río se diría From lost to the river o, más difícil  todavía, Didn´t you want soup? then take two cups sería la traslación improbable de ¿No  querías caldo? pues dos tazas.  El fromlostiano se circunscribe practicamente a lectores de El Mundo Today y  Meneame.net y otros gamberretes de la lengua.

Cuando entramos en la posmodernidad sin haber pasado por la modernidad, se extendió como mancha de  aceite el empleo del eufemismo ¿Recuerdan? en aquella forma de orwelliana neolengua hablábamos de desaceleración o de crecimiento negativo. Nunca debíamos  pronunciar la palabra crisis por si era como nombrar a Candyman y se aparecía -No es cierto, delante del espejo  sólo mentas a la madre del perfumero que te vendió  la crema antiarrugas a base de moco de troll, y ni ella ni el cabrón de su hijo se dignan a dejarse ver-.

Ahora vivimos en una especie de pos-posmodernidad -en una evolución  hacia ninguna parte, ya sólo entendemos de estrellas Michelín y de la guía Peñín. Ni cavernícolas ni hombres de las tabernas, a un sitio donde tapear lo llamamos gastrobar; ignoro si porque la comida te produce problemas gástricos o porque conviene tener mucho estómago para entrar, y el eufemismo ha dado paso al barbarismo -basicamente se trata de anglicismos porque, por  suerte, a nadie le ha dado por importar barbarismos procedentes del chino-. El empleo masivo del anglicismo reina, sobre todo, en el mundo de los negocios, especialmente en consejos de administración y juntas generales de accionistas. En esos templos de la libre empresa conviene hablar con cuidado.  Has de ponunciar decenas de veces palabras como briefing o target, y ni se te ocurra pedir un momento, que  voy a desayunar -tú haces un break para el lunch,; no sales a comer,  encargas un catering- , ni digas tampoco que después del trabajo vas a correr un ratito -de eso nada, tú haces running-. A este paso, en el próximo Domund la iglesia católica asegurará que ella no invita a practicar la caridad; lo suyo es crowdfounding. Quedará divina de la muerte y la gente lo atribuirá al nuevo estilo del papa Francisco.

Próxima entrega: ¡Y un jamón! (en breve)

domingo, 19 de mayo de 2013

El cuerno de la abundancia

 Hace unos días en mi hospital me propusieron participar en un programa innovador -¡cómo les gusta la palabra innovador!- que consistía en calibrar mis  habilidades motoras y ocupacionales grabándome con un smartphone que ellos mismos me facilitarían.   Los médicos  que me lo ofrecían han de doblar turnos y trabajar por las tardes para cumplir los nuevos horarios ampliados. Mientras les escuchaba, aguardé casi una hora a que hubiera una plaza libre en una ambulancia. Cuando al fin subí a una, comprobé que las botellas que almacenan oxígeno líquido para las mascarillas estaban llenas por debajo de la marca de mínimo impreso en  el cristal.

Mi sobrino de catorce años es uno de esos niños a quienes, al entrar en la ESO, les regalaron flamantes ordenadores portátiles hoy en paradero desconocido. Su hermana, cinco años menor, se ha quedado sin artilugio. No queda dinero.

Pero que no se te ocurra disentir. Que tu voz no desentone de la unanimidad que antepone lo moderno a lo sostenible. El sastrecillo aliente era el de Valencia, no tú. No quieras ser el muchacho de Andersen y no grites que el Emperador está desnudo y que su traje invisible nunca existió. Grita que ves perfectamente animalitos inexistentes saliendo en fila del Arca de Noé. Proclama a gritos tu pureza de sangre  como los castellanos viejos del Retablo de las maravillas de Cervantes. Sopla con fuerza el cuerno de la abundancia, aunque sepas que está vacío, igual que en el pasado los pastores suizos se comunicaban de monte a monte haciendo sonar enormes astas.

Siguiente entrega: "Defensa del presente" (Proximamente en esta sala)


miércoles, 15 de mayo de 2013

15-M, dos años para no cambiar ni de nombre




 No me  gustan las efemérides.  Tampoco ésta del segundo aniversario del  15-M. 15-M,  otra de tantas fechas apocopadas -11-S, 20-N...- que se van  sumiendo en el pozo del olvido.   Conmemorar el 15 de mayo de hace dos años me recuerda que en 2012 se celebró el vigésimo anivesario de la  Expo'92. Fue como recordar con un pedo  un ataque colectivo  de gases veinte años antes; gases innobles,  livianos, gases inocuos cuyo hedor se propagó desde la Isla de la Cartuja a toda  España. El colmo de lo posmoderno: Una simulación celebrando una simulación. Pero no debo hablar siempre en tercera persona. Anque del 15 de mayo ni me enteré y fui crítico desde el principio, después yo estuve en alguna de aquellas plazas. Sentados sobre el frío suelo creímos que podíamos  cambiar el mundo por Twitter. Las redes sociales lo  han sabido agradecer,  poniendo altavoces a la efemérides de hoy y amplificando las paupérrimas manifestaciones del domingo y el lunes. En plena ensoñación revolucionaria olvidamos que aquella pluralidad multicolor era una farsa, que el movimiento exigía su propia uniformidad; había que ser propalestinos, negar el  Holocausto, apoyar los nacionalismos y admirar regímenes como el de  Cuba y el de Venezuela, tan duchos a la  hora de aplastar la libertad. Para SER 15-M  había que pensar 15-M, hablar  15-M y hasta  vestir 15-M, no diferenciarte de la norma revolucionariamente correcta, como si siguieras  aquellos anuncios de las  sombrererias franquistas que advertían de que los rojos no usaban sombrero, no diferenciarse para no ser tomados por uno de los putrefactos de Lorca y Dalí. Entre las ristras de carteles con frases ingeniosas echaba en falta los de SE VENDE que oferta cualquier papelería.

La decepción comenzó una mañana electoral de junio. Los acampados en la plaza del Ayuntamiento de Granada se levantaban saludando al sol con una biodanza.  Hippies de inocencia perdida comenzaron a venerar a los hechiceros de la homeopatía,  a seguir la monserga de los hierbajos medicinales y  a abominar de la malvada medicina tradicional. Hoy se cierran los hospitales y se despide a los médicos. Ecologistas dejaban las plazas enterradas en basura. Víctimas de la ESO que amenazaban a sus padres se tornaban en cultos pacifistas e izaban a los altares en vida a ateos como Sampedro o Vinçenc Navarro a quienes no se habían molestado en leer.  Proletarios con iPad cambiaron las barricadas por las acampadas , que son más cómodas ¿Fue casualidad que eligieran la festividad de San Isidro Labrador, el patrón de los señoritos, que se echaba a la siesta mientras unos ángeles le hacían todo el trabajo? La verborrea revolucionaria confundía el debate con las interminables asambleas y con el vicio español de acallar a quien disiente gritando más alto.

El desapego se fue ensanchando y aquel invierno, tras una cena de Navidad con otros periodistas, nos burlamos de los indignados canturreando el omnipresente que no, que no nos representan. Claro que nos representan, bobos, nos representan mal y nos traicionan, pero son nuestros representantes.

Pero los escasos amagos de participación nos llevaban a la época de los grupúsculos de extrema izquierda y las siglas más largas que las candidauras. Las pocas acciones emprendidas después -las fracasadas tomas y asedios del Congreso-  bordearon peligrosamente las fronteras invisibles del totalitarismo.

¿Qué ha cambiado en estos dos años?  Cuando nació el 15-M la burbuja imobiliaria había pinchado ruidosamente, siguiendo las leyes de la Física. Ya no había un mono capaz de cruzar España saltando de grúa en grúa. En cambio  la burbuja revolucionaria se desinfló lentamente, con una inaudible pedorreta, como un globo a medio hinchar. Donde se alzaban prepotentes edificios hoy quedan solares llenos de cascajos entre los  que crece la maleza. Aún estaban las tiendas ancladas a las plazas cuando la derecha arrasó en las elecciones. Las persianas de la tiendas están echadas, las ventanas tapiadas. A la amnistía fiscal siguió una amnistía de la memoria que la blinda ante la autocrítica. Ahora viene la amnistía al hormigón en las playas. Confiamos a programas de televisión destapar asuntos turbios. Es cierto que las corruptelas salen a la luz más que nunca, pero se cuentan con una mano quienes han pasado por los tribunales.

En 2011 los revolucionarios del Norte de África pasaron de ser esclavos de militares corruptos a ser discípulos de fanáticos religiosos. Por fortuna, nuestra revolución de juguete fue un fracaso. Gracias a ello, seguimos viviendo en una democracia, llena de defectos e injusta, pero democracia. 15-M, sic transit gloria mundi.

Próxima entrada: "El cuerno de la abundancia (en pocos días)

viernes, 26 de abril de 2013

El caballero inexistente

  Seis millones era el rubicón.   Con 6,2 lo hemos sobrepasado de sobra. Pero al hombre que nos gobierna y a quien ni 10  ni cien millones devotos, que en un mal día se nos escaparon , legitima como nuesto representante, le resbalan por el cristal de su mundo de plasma y por el parapeto de su pizpireta vicepresidenta.                                                   Ha ampliado a sí mismo la irresponsabilidad que la Ley reserva al jefe del Estado. Alguien hoy mismo le comparaba con el rey Edipo, proclamando que las calamidades que afectan a su pueblo son dictadas por unos dioses caprichosos, y que él sólo pasaba por aquí, limitándose a cumplir su inevitable voluntad. Yo también lo asemejaría a El caballero inexistente de Calvino, convencido de obrar bien alejándose de  una realidad incomprensible y desagradable a la vista.

No obstante, su extrema futilidad, su insoportable levedad no es irrelevante sino dañina. P or esto la posibilidad de un levantamiento de los desesperados, hasta ahora para los líderes de la izquierda sólo un temido efecto secundaerio de las políticas de Rajoy, es hooy una creíble y  legítima forma más de borrarle del mapa y sepultar en el vertedero de la Historia a este caballero inexistente.

sábado, 30 de marzo de 2013

Kim, apunta los misiles a Ibiza

Veo en un reportaje en televisión que la llaman  la  isla del dinero. ¡Mardito parné!. Y  me entero de que quienes manejan el negocio turístico de ese infecto paraíso son el exministro de Aznar Abel Matutes y su familia,  y sus mejores clientes los multimillonarios rusos , la oligarquía de siempre atendiendo a los nuevos oligarcas a costa del sudor de los  pringados de siempre, veinteañeros que tienen lo  que se merecen, pues podrían huir del paro  de la península, sobre todo si son universitarios, hacia unos buenos sueldos en Europa, si no  estuviesen deslumbrados por el brillo de la hojalata y la falsa modernidad del lujo más obsceno -y siempre ajeno- y la barahunta electrónica, sordos por  los alaridos de David  Getta y otros pinchadiscos incapaces que se hacen pasar por artistas, tan modernos que han de recurrir a la música disco del siglo pasado para levantar a las masas. Matutes y los suyos  nos venden  Ibiza como alternativa civilizada y creadora de  riqueza al turismo beodo de Salou, cuando ambos son igual de nocivos. Me parece insignificante que se preocupen por una eventual secesión de Cataluña  cuando a la indisoluble unidad de España lo que le sobra es esa isla mediterránea. Es el momento, Un, de descargar sobre ella toda tu fuerza atómica, de hacerles a todos correr como los conejos  que dan nombre a una de las Pitiusas. El  hambre de  los norcoreanos no te perdonaría que malgastases tu carísima fuerza nuclear teniendo un objetivo tan claro, dándole además al capitalismo en toda la boca. Lanza un ataque naval contra los cruceros de Balearia y hazles compartir destino con la armada francoespañola en Trafalgar. Es hora de hacer limpieza, brillante camarada.

domingo, 22 de abril de 2012

Cambio de régimen


¿Cómo dan más miedo?



Los sismólogos deberían calcular el poder de devastación de cada reunión del  Consejo de ministros de la era Rajoy, aunque no sé si la escala de Richter sería suficiente. Los físicos nucleares habrían de medir en en megatones las ruedas de prensa de la portavoz. Los servicios de vigilancia costera tendrían que activar cada viernes una alerta de sunami en previsión de los efectos de la onda expansiva de los acuerdos del Gobierno del Partido Popular. Los boletines horarios no daban abasto, y cada hora del pasado viernes nos ibamos enterando de una nueva calamidad. La reunión del Consejo de Ministros del viernes 20 de abril fue el hecho más destructivo ocurrido en nuestro país desde del 11-M.

Llámenme exagerado y después díganme si no es un hecho cruento y que puede poner en riesgo la vida de muchas personas dejar sin atención sanitaria a medio millón de inmigrantes, medida que se aplicará con la excusa del turismo sanitario pero que deja desasistidos a los más débiles. Díganme si no lo es cambiar la Ley de Extranjería supuestamente para evitar que familiares de residentes extranjeros legales vengan a España a recibir atención sanitaria; no es ahorro, es pura y simplemente ideología racista, cuando está acreditado que los inmigrantes recurren menos a la sanidad pública que los españoles.

No fue un consejo de ministros, fue una declaración de guerra a la idea del bien común y de la igualdad de oportunidades y derechos. Los recortes para ahorrar 7.000 millones en Sanidad pasarán por encima de muchos cadáveres. El copago en cualquiera de sus formas es una estafa, salvo que se deroguen los impuestos e impongamos la ley del más fuerte. Su instauración entre los pensionistas y el incremento de la cantidad que deben abonar los trabajadores por cada medicamento que compren, es un robo a quienes han cotizado puntualmente su seguridad social y presentado su declaración de Hacienda.

Como el territorio de exclusión alrededor de Chernobyl, sin futuro, queda un país en cuya educación el Gobierno decide ahorrar 3.000 millones de euros. Carreras universitarias de nuevo al alcance sólo de las élites, aulas atestadas de alumnos en los otros niveles educativos, menos profesores y por si algo faltaba, el ataque a Andalucía, la Hiroshima de todos los bombardeos que ordenará el gobierno central en los próximos meses para doblegar la voluntad popular y derribar al gobierno elegido en las urnas. El bloqueo a las oposiciones para profesores de Andalucía se ha dictado desde lo alto de un caballo de terrateniente añejo. Y luego vendrá la intervención de las cuentas de la Junta. Sí, también a Castilla-La Mancha y Valencia para disimular, pero en la letra pequeña del Consejo de Ministros del viernes ya estaba la trampa: la autorización a estas dos comunidades a endeudarse por 3.500 millones de euros más.

El sunami también se llevará por delante una isla -imperfecta si se quiere- de la libertad de expresión: El Gobierno no ha dudado en cambiar la ley para tomar el control de RTVE. Se ha dictado el final Como dijo Iñaki Gabilondo Se acabó: El tiempo de la dignidad recuperada en TVE ha concluido”. Se da un golpe de Estado en televisión y se interviene la televisión pública pero no para rescatarla sino para hundirla. También las autonomías podrán privatizar las televisiones públicas y es, en una Andalucía intervenida, también va por Canal Sur.

Como el niño Froilán el gobierno nos obliga a dispararnos en el propio pie y en su guerra de Gila contra Argentina no se le ocurre nada mejor que reducir la compra de biodiésel al país andino. Pero, no, no era esa la traca final en el Consejo de Ministros de la Muerte. Aún quedaba mucha ignominia por repartir y así en la misma reunión se aprobó el indulto a los dos últimos condenados por el caso ‘Yak-42’, unos sinvergüenzas con galones que mezclaron trozos de soldados españoles y los entregaron a sus familias. Unos militares que seguramente aguardaban a un gobierno del PP para mantener su pacto de silencio sobre la responsabilidad criminal del infame Federico Trillo.

No, el consejo de ministros del viernes, sumado a los demás consejos desde el pasado diciembre, no es un acto de gobierno, es un cambio de régimen. Pero no deberían olvidar que si derogan o cambian hasta lo irreconocible el régimen de libertades y derechos que los españoles decidimos otorgarnos, los españoles estaremos legitimados a derrocarles, incluso por la fuerza. Por cierto, este miércoles es 25 de abril, día de claveles y fusiles, y se conmemora que un día un ejército decidió que era al pueblo y no al Gobierno al que debía lealtad. Ahora llámenme golpista. Yo les llamaré cabrones.

viernes, 20 de abril de 2012

La guerra: Instrucciones de montaje


Los más radicales defensores del pensamiento neoliberal niegan que fueran las políticas expansivas e intervencionistas promovidas por Franklin D. Roosevelt las que permitieron abandonar el pozo de la Gran Depresión de 1929
Defienden que fue la Segunda Guerra Mundial la hoguera en la que se quemó la crisis. Su teoría calla que la guerra en sí misma es un acto de intervencionismo estatal y de inversión pública cuyos principales beneficiarios son las empresas privadas de los sectores del armamento, la construcción, la seguridad, etcétera. 
Es decir, es la guerra el hecho que saca a la luz cómo funciona realmente el
liberalismo: El Estado concebido como esfuerzo colectivo para enriquecer al sector privado pero evitando todo control estatal sobre ese mismo sector. En esta nueva gran depresión la guerra es también la solución final, es la única receta que conocen quienes aplican tratamientos de austeridad y contención sabiéndolos destinados al fracaso. Por otro lado las guerras, frías o cruentas, son un perfecto Macguffin para desviar la atención de los pueblos de los problemas reales.

Como para que estalle una guerra hace falta generar un mínimo de tensión, si ésta no existe o es insuficiente, uno o los dos bandos crean dicha tensión. Los ejemplos del pasado son innumerables, desde el asesinato del archiduque Francisco Fernando en Sarajevo hasta las inexistentes armas de destrucción masiva de Saddam Hussein. La guerra que hoy se considera inevitable -o eso interesa que creamos- es contra Irán. Poco importa que en la Casa Blanca haya un presidente moderado. Entre Benjamin Netanyahu y los cabilderos judíos, armamentistas y hasta las aseguradoras sanitarias pueden prender la chispa en cualquier momento y arrastrar a los gobiernos a la guerra. Con la moral colectiva de los Estados Unidos concentrada en una nueva cruzada patriótica, nadie se fijará en que se sepulta para siempre el proyecto de una sanidad universal o la legalización de inmigrantes. Negocio redondo.




En el ámbito doméstico, en estos ciento y pocos días de Gobierno Rajoy también suenan tambores de guerra. La nacionalización -poner lo privado al servicio de lo público, el pecado más nefando para el liberalismo- de una filial de Repsol nos ha metido en una guerra fría contra Argentina. Esos partidos que cazan votos abanderando los intereses de pequeñas empresas y autónomos, a la hora de la verdad solo son uña y carne con las grandes, aquellas cuyos consejos de administración reservan asientos para los líderes de los grandes partidos y los gobernantes cuando abandonen la política. Cuando un ministro dice que ser hostil a Repsol es mostrar hostilidad a España nos toma por imbéciles y demuestra ser un corrupto que está donde está sólo para beneficiar intereses privados, pero cobrando de lo público.



Después la propaganda se encarga de que una buena parte de los españoles estén dispuestos a creer que Repsol, Telefónica, ACS o Inditex son España, aunque escondan impuestos a España, se surtan de mano de obra barata fuera de España y cobren tarifas abusivas a los españoles. 
No importa que fuera tal el patriotismo de Repsol que antes de la nacionalización estaba a punto de vender YPF a Sinopec -es decir, al Partido Comunista Chino-; la mayoría de los medios españoles lo ha ocultado. Aquí el mensaje es: Más madera, es la guerra. Si Margaret Thatcher venció a sus mineros y sindicatos con sangre argentina como munición, treinta años después de las Malvinas los muchachos de Rajoy disparan balas dialécticas contra Argentina, y con eso y el Rey disparando a elefantes, nadie se preocupa de que en las retaguardias nos roben la salud, la educación y la vejez.

Y si la guerra fría contra Argentina se desinflara pronto, hay otra más cruenta aguardando, el fantasma de la secesión de Cataluña. Que eleven tanto el tono del enfrentamiento nacionalista dos partidos como PP y CiU, que se apoyan mutuamente y hacen equipo en el recorte de derechos y el saqueo a la ciudadanía debería hacernos pensar que hay gato encerrado. Ambos sirven a los mismos intereses económicos, unos intereses que no entienden de fronteras ni banderas. Pero conforme la situación económica de los ciudadanos se vaya agravando y antes de que degenere en un estallido social, apuesten lo que les quede a que se irá elevando la tensión nacionalista hasta que la cuerda esté por romperse. 
Habrá una proclamación del Estat Catalá por un lado, una recentralización de competencias por otro, las portadas se llenarán de proclamas patrióticas, sonará ruido de sables, incluso habrá alguna escaramuza cruenta, y el pueblo agitará enseñas de colores en nombre de la indisoluble unidad de la patria o de los derechos históricos y la identidad nacional ¿Quién será el traidor que hablará de crisis pudiendo partirse la cara con el enemigo? ¿A qué mal español -o catalán- le importa más el precio de las medicinas que su bandera? Así se solucionan las crisis según el ideario de quienes nos gobiernan.  

domingo, 15 de abril de 2012

Elefantiasis


"La foto es lo que más detesto. El recochineo. Ahí, posando. Presumiendo de haber destruido la belleza y la vida. Siempre que veo una de esas fotos me dan ganas de hacerme yo una con alguno de ellos detrás. La napia contra un árbol. Pumba, pumba. Toma foto, chaval. Meterle a escopetazos las fotos por el ojete" (Arturo Pérez-Reverte)



¿Abrirá España alguna vez la veda para la caza mayor? La imagen de un Jefe de Estado sonriente ante un elefante derribado en una remota sabana, mientras su país se precipita en el Maelström de la crisis, debería bastar y sobrar para dar comienzo a la temporada de monteríaabatir todo lo que nos sobra, nos cuesta un riñón y nos avergüenza.

Pero me temo que ni siquiera se abrirán las ventanas para que se vaya el olor a cerrado y veamos qué se cuece dentro de un régimen sostenido por la adulación, el peloteo y la autocensura. Este 14 de abril en el que por segunda vez un rey cayó -éste en un sentido más literal que el abuelo- buscaba información en un digital nacional y me encuentro con la foto de marras, un hermoso ejemplar de una especie en extinción a la que ante todo hay que proteger de la aristocracia hace, a su pesar, de telón de fondo para el satisfecho y campechano cazador blanco -de corazón negro, debe pensar su nietecito herido al enterarse de que si el yayo no fue a verle al hospital fue porque prefirió irse a cazar elefantes-. 
La princesa Corinna zu Sayn-Wittgenstein,
amante del Rey, organiza cacerías
en África para nobles y multimillonarios
A los pocos minutos no sólo ha desaparecido la foto del diario español -que al día siguiente la coloca en portada de la edición de papel, de locos- sino que la propia web de Botsuana que ofrece paquidermos a 45.000 euros la escopeta ha sido bloqueada; bendito caché de Google que siempre conserva las pruebas del delito.

El oso Mitrofán
Ni siquiera vivir en un país que considera cultura la tortura y muerte de un animal en un espectáculo me hace entender como deporte el dar muerte a animales, pero estaría dispuesto a admitir cazador como animal doméstico si a quien entre sus títulos ostenta la presidencia de honor de WWF, no se le conociera todo un historial de cacerías de osos en parques naturales de Rumanía y Rusia -pobre Mitrofán, triste icono republicano-, antílopes, búfalos y guepardos; incluso de la propia especie y misma sangre -aunque aquello, aseguran, fue accidental-. Si además no fuera el español que ha sufrido mayor número de accidentes y ni uno solo laboral, me tragaría que, puesto que los jóvenes en paro le quitan el sueño, se marchó a cazar elefantes para darles de comer.


Dicen que la Familia vive su particular annus horribilis pero ¿y el de sus súbditos?, avergonzados a diario por el encubrimiento a un yerno tramposo, por las felicitaciones a un príncipe saudí que se libra de una condena por violación,  por la opacidad de las cuentas, por los regalos extemporáneos o por las intercesiones en favor de oligarcas amigos de la Casa que se nos venden como gestiones por el interés de la economía nacional.
  Aunque en esto le acompaña un gobierno que nos hace creer que Repsol es España y que, según la Momia Guanche, ofender a una petrolera es ofendernos a todos.

Será que la escopeta nacional, que es de gatillo fácil, es un valor eterno; y la montería, en Cabañeros o en Botsuana, es la misma cace un rey o un invicto generalísimo. Será que al Azor y al Fortuna sólo los diferenciaban los metros de eslora, que la herencia genética de este régimen es la causa de su elefantiasis.

domingo, 8 de abril de 2012

En el centro comercial



 
Ha sido el plan de la Semana Santa. Toda la familia pasando la tarde en el nuevo centro comercial. Sus pasillos y accesos se convertían en un infierno poblado por hordas de caris -”Cari, ¿me llevas al centro comercial nuevo?” “Claro que sí, gordi”-. Hoy ocio consiste en compras, cine de palomitas -o mejor expresado, palomitas acompañadas de alguna bazofia en 3D- y picoteo dentro de un espacio cerrado de luz artificial, multitudes y uniformidad. Un lugar desarraigado del territorio, donde no distinguimos si estamos en Granada o en Kuala Lumpur: Idénticas marcas, productos clónicos, reino de las franquicias.

Al centro comercial acudes a comprar sin saber qué; esperas que brote el deseo de consumir, porque entre sus paredes eres más manipulable que cuando acudes a un mostrador con las ideas claras.
Miras a la multitud y preguntas ¿dónde está la crisis? Pero te das cuenta de que la mayoría salen sin bolsas. En tiempos de vacas flacas hay que contar con  la imposibilidad material de consumir, pero en tal caso tampoco importa. El centro comercial es la plaza pública donde se estructuran las relaciones, la calle por donde la ciudadanía pasea, liga, se encuentra con conocidos, con una diferencia: No te puedes detener a menos que gastes.



Uno se reconoce consumista, pero prefiere el aire libre, el centro urbano, el lugar al que se acude a pie o en transporte público, aunque sea un paisaje conquistado también por las franquicias, y pide a gritos a las tiendas tradicionales que se pongan las pilas y sobrevivan. Existen otra clase de centros comerciales, agrupaciones de comerciantes individuales con una filosofía muy distinta: el Mercado de Fuencarral en Madrid o los Stables de Candem en Londres.
No es el caso de Granada, donde pronto abrirán otros dos monstruos despersonalizados, si no son ciertos los rumores de que Tomás Olivo no tiene un euro para seguir adelante con el Nevada.
A estos lugares el comprador acude en coche privado y se crea la falsa ilusión de pagar menos al no contabilizar los gastos de combustible, aparcamiento, y tiempos de desplazamiento. Por no hablar de los atascos. El centro abierto esta Semana Santa ha provocado retenciones y molestias que esta vez no han hecho a los vecinos colgar pancartas de protesta en los balcones como sí hacían contra el mercadillo de los sábados. ¿Será que estos no son vendedores pobres ni gitanos? Yo tras la apertura, no puedo evitar acordarme -y dejar aquí constancia- de otro daño colateral del nuevo recinto. Durante su construcción y larga paralización dos perrillos vigilaban las obras soportando fríos, lluvias y solanas. Hoy ya no hacen falta y, sustituidos por la habitual seguridad uniformada, vagan abandonados por los barrancos del Serrallo.



"Gran Superficie", documental completo (58')

Cambio de régimen o coche oficial (IU ante la gobernabilidad de Andalucía)

La victoria parcial, fracaso total -como con muy mala baba titulaba el ABC de Sevilla- de Javier Arenas en las elecciones del 25 de marzo, dejó a la -autodenominada- izquierda tan feliz como descolocada. El perdedor José Antonio Griñán podía citar aquel glorioso número de Faemino y Cansado sobre Carlos Sainz, “mola mucho más ser subcampeón que campeón”, y quienes podían tirar cohetes eran los de Izquierda Unida, con unos resultados que les permiten duplicar su representación parlamentaria, pero que siguen estando muy por debajo del techo que marcó Julio Anguita.
Las direcciones nacional y regional de Izquierda Unida han dejado claro que no se va a permitir un gobierno en minoría del Partido Popular, como ocurrió en Extremadura tras las elecciones de mayo de 2011. Se impone, por tanto, negociar, sea investidura, acuerdo de legislatura o gobierno de coalición entre socialistas e IU. Al PSOE le toca dejarse querer y ceder en la negociación; es a Izquierda Unida a la que le corresponde adoptar las decisiones más delicadas y trascendentales para su futuro. Con todo el escepticísmo que uno quiera aplicar -mucho en mi caso-, este acuerdo, sea cual sea la forma que adquiera, abre un panorama de cambio esperanzador si lo comparamos con el cambio hacia atrás que proponía Arenas, y la posibilidad de hacer políticas más cercanas a las de la izquierda real, respondiendo a la crisis de manera opuesta a como lo hace el gobierno de Mariano Rajoy. Sin embargo se empiezan a ver síntomas muy preocupantes en la forma en que se está llevando el proceso de negociación, en el que Izquierda Unida corre el riesgo de dilapidar su crédito y traicionar la confianza que le ha sido dada.

Las opciones de IU

Las alternativas para Izquierda Unida son básicamente cuatro: Entrar a formar parte de un gobierno de coalición presidido por José Antonio Griñán; quedar fuera del gobierno y alcanzar un pacto de legislatura estable para sacar adelante los presupuestos y las principales leyes dotándolas de una impronta de izquierdas; apoyar la investidura de Griñán y retirarse a la oposición alcanzando acuerdos concretos; y la cuarta, abstenerse, lo que permitiría a Javier Arenas gobernar en minoría el tiempo suficiente para comprobar la insostenibilidad de su Gobierno y convocar nuevas elecciones o volver a lanzarle el anzuelo al PSOE. La asamblea de bases celebrada en Sevilla esta Semana Santa -y controlada por la CUT de Sánchez Gordillo y el SAT- ha rechazado toda opción que no sean estas dos últimas, pero no parece que esa vaya a ser la opinión de la mayoría en el conjunto de Andalucía.
 
El gobierno de coalición es una posibilidad sin duda arriesgada, pues el votante de IU no quiere ver a la formación como muleta que apuntale al PSOE -esa ha sido precisamente la advertencia hecha por Sánchez Gordillo- , pero asumir por primera vez responsabilidades en el Gobierno de Andalucía y hacerlo bien demostraría que es una opción de gobierno menos quemada por la corrupción y el apoltronamiento que el PSOE y demostrar también que son posibles y más efectivas políticas más de izquierda en tiempos de crisis; sería fundamental hacerse con consejerías como la de Medio Ambiente, cerrando el vergonzoso caso del Algarrobico, encargando el  aplazado durante décadas e imprescindible estudio epidemiológico sobre la industria química onubense y plantando cara al modelo turístico de golf y puertos deportivos que han promovido los consejeros socialistas malagueños; o aquellas que permitan realizar políticas sociales y redistributivas, caso de Igualdad y Bienestar Social o Agricultura.

El pacto de gobierno o de legislatura sólo beneficiaría al PSOE, aliviado de no tener que compartir Consejo de gobierno, y pone en bandeja volver a la retórica, falsa y victimista, de la pinza. La abstención, dejando paso a un Gobierno del PP es sencillamente inadmisible, y marcaría el suicidio y la ruptura total de IU, y no porque el PSOE no se la merezca, sino primero porque desde el principio se vendería como un pacto entre populares e IU, como ocurre en Extremadura donde, aunque tal acuerdo no existe y lo que ha hecho IU es dejar gobernar al más votado, es esa la imagen que se da. Segundo, porque la posibilidad de un poder absoluto del PP en toda España, Andalucía incluida, es aterradora, y tercero porque la derecha podría gobernar con normalidad Andalucía, es simple alternancia, pero no justo  ahora; las recetas del PP en la actual situación económica y social de la comunidad solo traerían la ruina y el hambre.

¿Qué hacer entonces? Lo primero que ha de asumir la coalición que lidera Diego Valderas es que no puede ser la misma después del 15-M. De hecho ante las citas electorales que han venido después de aquellas movilizaciones y acampadas, la formación ha querido abanderar aquél descontento y llevar a las cámaras legislativas la demanda popular de más democracia, más representatividad directa, limpieza y otras formas de hacer política. Es lo que, sin duda, le exigen muchos de sus votantes, y probablemente en su creciente cosecha de votos hay mucho 15-M. No puede, por tanto, mostrarse ni comportarse como un partido convencional, y eso condiciona la forma de pactar con un partido como el socialista que ha practicado y defendido políticas neoliberales, se ha aferrado a un sistema electoral injusto, ha blindado los privilegios de la clase política y del poder económico y ha albergado en su seno un insostenible poso de corrupción. A Izquierda Unida -y al PSOE si se convierten en socios- corresponde demostrar que las fórmulas liberales contra la crisis ni son las únicas posibles ni son las adecuadas, y callar a quienes interesadamente tildan de demagógico y utópico todo lo que se salga del catecismo del mercado, pero debe también asumir que su programa contiene propuestas cargadas de buenrollismo imposibles de llevar a la práctica.

Los políticos de siempre

¿Están los líderes andaluces de Izquierda Unida preparados y capacitados para ese cambio? En principio debía ser una buena señal el que Izquierda Unida anunciara la celebración de asambleas abiertas no sólo a su militancia, sino a quienes les dieron su voto el 25 de marzo, para que se pronuncien sobre el posible acuerdo con el PSOE para gobernar Andalucía. Lo malo es que esas asambleas en la mayoría de los territorios no se estén celebrando aún y sí ha comenzado la negociación por arriba, entre Valderas y Griñán. Se corre el riesgo de dar a militantes y simpatizantes un acuerdo ya hecho para que su opinión sea simplemente un plebiscito sobre los cambalaches que la élite dirigente haya hecho con el PSOE.
 
Y lo malo es que de esas negociaciones ya se han conocido algunos aspectos que hablan bastante mal de Diego Valderas y los suyos. Algunos medios han revelado que en un hipotético gobierno de coalición, IU aspira a conseguir tres consejerías, además de la Presidencia del Parlamento andaluz, una cuota de poder en Canal Sur y sobre todo manos libres para la contratación de personal en los departamentos que controle. Si esto es cierto, Valderas está jugando al mismo juego que ha hecho a buena parte de la sociedad abominar de la política y los políticos. Si Valderas tiene sueños de moqueta y coche oficial, si los suyos maniobran para disfrutar de los oropeles del poder, es que nos han engañado. En Granada tenemos una mala experiencia en la coalición IU-PSOE que hasta mayo pasado gobernó la Diputación,a la que no se le conocieron verdaderas políticas de izquierda, que sólo sirvió para usar y abusar de dietas y coches oficiales, colocar a un centenar de militantes de IU en el organismo, enredarse con asuntos como el legado de José Guerrero, y acabar bajo la sombra de la corrupción, con el turbio asunto de las facturas dobles de una feria comercial en Marruecos que puede acabar con algún dirigente del PCE imputado, y no olvidemos a Torrijos y Mercasevilla, o la alcaldesa de Manilva, tan amiga de sus amigos y familiares y tan suelta con la Visa.

Puede que el problema sea que Izquierda Unida sigue orbitando en torno a un partido a la vieja usanza, el PCE, que atesora los mismos vicios que hizo a la calle clamar la pasada primavera contra los partidos. Que Diego Valderas es un político convencional, que hace décadas que no vive de otra cosa que de la política y que no tendría de qué vivir fuera de la poliítica; que él y otros dirigentes no sirven para estos tiempos. Al margen de que esté o no en el próximo gobierno andaluz, Izquierda Unida en Andalucía debe plantearse a muy corto plazo un relevo de dirigentes y de formas de hacer política.

Izquierda Unida no debe entrar en el Gobierno Andaluz para meter a toda su tropa dentro, inflando aún más una administración que padece obesidad mórbida. Adelgazar la administración, corregir las duplicidades, hacer una poda sin piedad de altos cargos y de sus sueldos es impresicnidible y es más de izquierdas que engordar lo público sin ton ni son, porque lo que se ahorra en asesores, directores generales, delegados y sus respectivas cortes es dinero que puede ir a políticas sociales, a salud, a investigación... Eso que aseguran propone Valderas de mantener tal cual la tela de araña de agencias públicas es suicida.
Hay que simplificar, desburocratizar. ¿Crear empleo desde la administración? Sí, pero un empleo que sirva para algo, que produzca bienes y bienestar para los andaluces;  no lujosas revistas de autobombo con veinte fotos del consejero de rigor por número para tenerlas muertas de risa en los despachos; no productoras de televisión siguiendo a sol y sombra al consejero; no jefes de prensa, asesores, conductores... No se sostiene Andalucía con cuarenta mil teléfonos móviles en manos de personal de la Junta. Me temo que en Izquierda Unida ni siquiera se están planteando esa necesidad de adelgazar lo superfluo de la administración para reforzar su papel de reactivar la economía productiva, sino todo lo contrario. Una prueba la hemos visto en que en Granada IU se alineara con el PP y los empresarios de la capital para criticar el cierre adelantado de la temporada de esquí en Sierra Nevada, que bastante ha aguantado ya en un año de sequía. Lo pide en nombre de mantener unas semanas más unos empleos, es decir, dar trabajo desde una empresa pública porque sí, a costa de crear graves pérdidas en dicha empresa. Se dice defender lo público mientras se lo perjudica. Extrapolándolo a la macroeconomía, no se puede dar la espalda al control del déficit, se trata de no convertir el control del déficit en la medida de todas las cosas, pero sin que se nos vaya de las manos.

Hablo de un giro a lo práctico, de fórmulas que saquen a Andalucía del pozo. No se trata de un giro a la derecha o a la realpolitik. En determinados aspectos -no evidentemente en lo que se refiere a la cháchara castrista y chavista- Marinaleda -que representaría el ala más radical- es un ejemplo a seguir: Cómo han recuperado la tierra para ponerla a producir, su sistema de autoconstrucción de viviendas, el control de todo el proceso de producción, distribución y comercialización de los productos del campo no son ninguna utopía, son una realidad tangible y extrapolable a otros lugares; sin llegar a su modelo asambleario -además de nada operativa, la asamblea es el método más refinado de aplastar al disidente, como demostró la Revolución Cultural China-, es posible avanzar en una mayor representatividad. Ignoro si tiene la Junta de Andalucía capacidad de legislar una norma electoral para su territorio pero sería una posibilidad -recogida en el programa de IU- a contemplar.


La carta de compromisos firmada por los candidatos de IU antes de las elecciones andaluzas es un documento de propuestas posibles, razonables y necesarias, que el PSOE podría asumir. Yo me saltaría el primero de los puntos, toda esa pamplina andalucista e identitaria, pero la renta básica es imprescindible en la actual situación y es además un imperativo del Estatuto de Autonomía; la creación de una banca pública puede ser más útil en Andalucía que en cualquier otro territorio para que se mueva el crédito, siempre que su gestión sea profesional -que no quiere decir privada- y no se repita el nefasto modelo politizado y clientelar de las cajas de ahorros. La propuesta de eliminar las diputaciones también es positiva, otra cosa es que pueda hacerlo una comunidad autónoma. Lo son la presión impositiva sobre las viviendas vacías, el refuerzo de la inspección tributaria contra el fraude, dejando sin efecto en la medida de lo posible la amnistía fiscal como se ha hecho en el País Vasco, y, por supuesto, el obligado cumplimento de un código ético frente a la corrupción que comience por dejar fuera de la administración a todos los implicados en el fraude de los EREs. Sólo con que en el Parlamento puedan constituirse comisiones de investigación se habrá dado un golpe de muerte a un régimen caduco. Otra aportación que se le debería pedir a Izquierda Unida es la expulsión de la enseñanza de la religión de la escuela pública, ahora que el gobierno en funciones pretende que, junto a la católica, más confesiones entren en los colegios públicos, obligando a efectuar un gasto añadido en detrimento de la calidad de la enseñanza. Y respecto a la radiotelevisión pública es urgente poner de patitas en la calle a la actual dirección de Canal Sur, para acto seguido hablar con los profesionales sobre un modelo de televisíon y radio que en lo informativo esté libre de presiones políticas, en lo que a entretenimiento se refiere destierre lo chabacano y refuerce los valores culturales y formativos y que en cuanto a la gestión acabe con la dependencia de las productoras privadas y adelgace la empresa sobre todo por arriba, en directivos, sueldos y gastos supérfluos. No se trata de repartirse cuotas de influencia y poder. Ya tuvimos bastante en los gobiernos de coalición con el PA teniendo que seguir los antojos de los consejeros coaligados.

En cambio no pasa nada si a la hora de negociar con los socialistas IU se va olvidando de eso del banco de tierras -cuando bastaría con freir a impuestos los campos baldíos-, la legalización del cannabis y el cierre de bases americanas como si pudieran hacerse por cuenta y riesgo de Andalucía. Se puede prescindir de esa calderilla altermundista ante la posibilidad de hacer una política de izquierdas de verdad, gobernar una Junta de Andalucía más pequeña y cercana, ensayar fórmulas keyneisanas frente a la crisis, y no pensar en dónde coloca uno a los suyos. Mi temor es que para guiar ese camino la actual dirección de Izquierda Unida no sirve.