domingo, 31 de agosto de 2014

El califa en lugar del califa

Se llama Abu Bakr al-Baghdadi; se hace llamar califa de lo que también se autodenomina Estado Islámico, cuya existencia ningún otro país, ni civilizado ni silvestre, reconoce. Su caso recuerda al de Napoleón quien, tras arrebatarla de las manos del Papa, se impuso a sí mismo la corona imperial. Un papa -es decir, un portavoz de la falsa verdad- es precisamente lo que ambiciona este Al-Baghdadi colocar entre sus trofeos de caza, aunque sean cuales sean las aspiraciones de este personaje y sus fanatizados acólitos, que han querido dejar atrás en crueldad y barbarie a las huestes del finado Osama Bin Laden, su futuro parece tan incierto como el del desaparecido mulah Omar.

Sin embargo, el exacerbado fanatismo de sus fieles no puede ser motivo de tranquilidad para este califa, a quien no faltarán maquiavélicos visires que, como Iznogud, conspiren para ser el califa en lugar del califa. De momento sólo el ejercicio férreo del terror y la persecución contra quienes disientan de un Corán leído con ojos inyectados en sangre constituyen la argamasa de ese Estado Islámico; eso y el más o menos encubierto apoyo de algunas potencias regionales como Catar -paraíso de nuestros futbolistas millonarios-, la Turquía de Erdogan, hasta hace poco el Egipto de Mursi y quién sabe si el wahabismo saudi cuyos príncipes son tan queridos por nuestra monarquía. Argumentos, además del tradicional victimismo musulman, se los ha dado en abundancia la represión contra los suníes ejercida por el depuesto Al Maliki. En un reciente artículo Juan Goytisolo destacaba las inteligentes jugadas del sirio Bachar Al Assad, primero renunciando a su inútil arsenal químico y en la actualidad presentándose ante Estados Unidos como un mal menor que, con todos sus abusos y arbitriariedades, es preferible a los bárbaros que le combaten, a quienes la exsecretaria de Estado Hillary Clinton a toda costa quería armar. Pese a quien pese y nos guste o no, hoy por hoy los regímenes de Siria e Irán son los últimos diques de contención frente al avance del yihadismo.

Pero nos cuesta tanto ser conscientes del peligro de esa yihad y ese Estado Islámico. Sus crucifixiones de infieles y sus matanzas en masa de combatientes enemigos parecen no afectarnos. Poner bajo sospecha a unos musulmanes es algo que no nos atrevemos a hacer por miedo a que nos tachen de racistas. Es bien reciente el caso de la red pakistaní que sometía y prostituía a cientos de menores ante las narices de los pusilánimes policías y fiscales de Roterham. Es  loable que los progresistas españoles y de todo el mundo clamen que sen sometidos a la Justicia los asesinos de José Couso, pero al mismo tiempo no pueden guardar silencio ante la ejecución de Jim Foley y el secuestro de Steven Sotlof. No parece políticamente interesante preocuparse por estos periodistas víctimas del Estado Islámico como tampoco hubo airadas reacciones internacionales cuando los talibanes y los servicios de inteligencia pakistaníes acabaron con Daniel Pearl. En Irak y en Siria alguien tiene que dejárselo claro a estos poseedores de la única verdad, también el ruido de las bombas si no basta la ancestral sabiduría de los yazidíes: Así no habló Zaratustra.

lunes, 11 de agosto de 2014

La escuela de los vicios

Mal oficio es mentir, pero abrigado;
eso tiene de sastre la mentira,
que viste al que la dice, y aun si aspira
a puesto el mentiroso, es bien premiado.
Francisco de Quevedo


Este mes de agosto he tenido ocasión de asistir, en el Festival Castillo de Niebla, a la representación de La escuela de los vicios, un espectáculo creado por Morfeo Teatro a partir de sonetos, escritos políticos y sátiras de Francisco de Quevedo. En la comedia un diablo -por supuesto cojuelo- capta a dos ambiciosos necios para que aprendan en su escuela de los vicios, la única en la que te pagan por estudiar y se obtienen títulaciones como bachiller en mentir, licenciado en engañar, doctor en hurtar y catedrático en medrar.

Con un tono que une el vodevil, un programa de El Intermedio y una chirigota de carnaval, el texto que Francisco Negro ha construido sobre las reflexiones de Quevedo no puede ser más vigente pues habla sobre la eterna presencia de la corrupción y el engaño en nuestras vidas y cómo estos vicios constituyen los cimientos y la argamasa del poder político y económico, si e que existen diferencias entre ambos poderes. Los protagonistas acaban por convertirse en ministros, magistrados y banqueros; se citan explícitamente el euro, la troika, la patria suiza del dinero y la tacañería de quienes negocian con el crédito, pero, lejos de acudir a chistes coyunturales, lo que encontramos son ácidas reflexiones sobre problemas y debilidades persistentes en el tiempo, no sólo en nuestro país aunque las referencias a España y su monarquía -la de los tiempos de Quevedo y la actual, el rey siempre se llama Felipe- son frecuentes. Al final se abren ventanas a la esperanza, mencionando un horizonte en el que el pueblo se adueña de su destino y se libra de sus poderosos parásitos.

El banquero
Puede parecer una obviedad pero la Historia y el presente de España ha estado y está en manos de aplicados alumnos de La escuela de los vicios, cuando no se han convertido ya en avezados licenciados, doctores y catedráticos de las artes del mentir, el robar y el medrar. De hecho exportar el modelo de La escuela de los vicios puede ser más rentable que cualquiera de las reformas y contrarreformas educativas con las que malgastamos tiempo, tinta y saliva. 
El  magistrado
Cada día desayunamos con una nueva corruptela, una vieja cacicada, una estafa o un abuso bancario. Quevedo nos explique con claridad como funcionan los engranajes de la máquina.
La ministra
Pero aunque sean historias bien conocidas no viene mal que una sabiduría como la de


viernes, 25 de julio de 2014

La guerra por whatsapp

Foto: eldiario.es


ola ke ase, vamos a bombardear, sus vais de casa o ke ase? Esta es la caricatura de un supuesto mensaje en el que el ejército israelí advierte por whasapp a unos vecinos de Gaza de un inminente ataque para que corran a refugiarse lejos de sus casas. Cuentan que estas advertencias se hacen a diario mediante llamadas y mensajes SMS. Netanyahu y los suyos deben acogerse así al dicho el que avisa no es traidor, como si los gazatíes tuvieran algún lugar donde huir.

No es un Sorolla,
es un ob jetivo militar israelí
Resulta creíble que el mejor servicio de inteligencia del mundo, el Mosad, tenga fácil acceso a los números de teléfono de todos y cada uno de los vecinos de Gaza. No tiene explicación entonces que se confundan objetivos terroristas o fundamentalistas con un hospital de discapacitados, una escuela de las Naciones Unidas o unos niños que juegan en la playa. Todo el mundo tiene derecho a evitar que el vecino le lance cohetes encima, pero no destrozando su casa con la familia dentro. Además carece de lógica la justificación de que es un ataque contra terroristas islámicos: Si su vocación es el martirio ¿por qué darles gusto? 

Cuentan también que los israelíes, antes debombardear, recurren al viejo método de lanzar octavillas al enemigo ¿Cuál de las docenas de variedades dialectales de la lengua árabe escogerán? ¿Han tenido en cuenta el bajo nivel de alfabetización de la franja? Cuando en 1912 Italia atacó Libia para conquistarla, comenzó por lanzar cientos de octavillas, que estaban impresas en árabe arcaico. Los árabes se lanzaron a recogerlas creyendo que eran billetes de banco, y no entendieron ni palabra de lo allí escrito. A partir del día siguiente los italianos tiraron bombas de verdad, cuyo lenguaje entiende todo el mundo.

Seamos menos frívolos. Unos diez mil palestinos han buscado refugio en las instalaciones de la UNWRA, el organismo de las Naciones Unidas que se encarga de suministrarles medicinas, educación y alimentos en las sitaciones de emergencia. Entretanto el único órgano de la institución con poder ejecutivo, el Consejo de Seguridad, es tan inoperante como siempre en estos casos. Cuando se trata de frenar o condenar una acción de Israel, el veto de Estados Unidos paraliza cualquier decisión, como ocurre con el veto ruso si la afectada es Siria. Ante tanto brazo cruzado ¿qué hacer? ¿quedarse en casa para que los cascotes te caigan encima o salir despavorido en busca de un refugio que no existe?


domingo, 20 de julio de 2014

Playlist nº 60: Sones narcóticos

Drogas, legales e ilegales, pero siempre ligadas a la música, como a cualquier forma de adicción. Más o menos nocivas, en fin, sustancias variopintas, adicciones y síndromes; a veces en mensajes encriptados, aveces explícitamente y a las claras. Nos quedaremos sin saber si Lucy in the sky with diamonds tenía que ver o no con el LSD. Será por canciones que hablen sobre drogas...


1. Talking Heads: Drugs
2. The Velvet Underground: Heroin
3. Neil Young: The needle and the damage done
4. Curtis Mayfield: No thing on me (Cocain song)
5. Siniestro Total: Todo por la napia
6. Bob Dylan: Rainy day women #12 & 35 (Everybody must be stoned)
7. Sepultura: Altered state
8. Amphetamine Eaters: Consumist of illusions
9. The Beatles: Doctor Robert
10. Los Vegetales: La pastilla roja
11. Fangoria: No sé qué me das
12. American Music Club: The decibels and the little pills
13. The Rolling Stones: Mother's little helper
14. Albert Pla: San Cristo de las farmacias
15. Kiko Veneno: Farmacia de guardia
16. Raimundo Amador: Bolleré
17. El gitano de Balaguer: Carajillo, canuto y raya
18. Bob Marley and The Wailers: Kaya
19. Peter Tosh: Legalize it
20. Oasis: Cigarettes and alcohol
21. Kaka De Luxe: Borracho no se puede conducir por la ciudad
22. Stevie Wonder: Don't drive drunk
23. Eels: Novocaine for the soul
24. Roxy Music: Love is the drug
25. Pony Bravo: Noche de setas
26. The Who: Doctor Jimmy
27. Marianne Faithful: Sister morphine
28. Lou Reed: How do you think it feels
29. Los Coyotes: El mono
30. Derribos Arias: Un poco shiego

Próxima entrega: La guerra por whatsapp (Muy pronto) 


































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lunes, 14 de julio de 2014

Patria, nación y telas de colores



Hacía muchos años -diría que desde El laberinto de las aceitunas, Sin noticias de Gurb y las novelas de Petros Márkaris protagonizadas por el comisario Kostas Jaritos- que para mi la lectura de un libro no iba asociada a una risa a carcajadas -hasta temer que las mandíbulas se me desencajen y sufrir dolores abdominales-. Ha vuelto a ocurrirme con Catalanes todos, la más reciente novela del joven narrador barcelonés -salvo que sea Rimbaud, a los 48 años un escritor está en la flor de la vida- Javier Pérez Andújar. Reescritura y ampliación de su ensayo Las 15 visitas de Franco a Cataluña publicado en 2002, Catalanes todos es un fresco histórico que relata como los catalanistas conservadores de Cambó celebraron y se unieron al levantamiento franquista, fusilaron rojos con entusiasmo en la Playa del Parapeto -hoy Playa Chernobyl- en Sant Adriá, se enriquecieron durante el franquismo, participaron en la red de fuga de jerarcas nazis, fueron los principales actores de la corrupción y la especulación urbana de aquellos años y, cuando las cosas cambiaron, sobrevivieron manteniendo sus privilegios y la primera fila envolviéndose en senyeras y consignas nacionalistas, pero tan de derechas como siempre. A Franco la ciudad le chiflaba, en especial la sardana, la Moreneta y el Barça. A lo largo de las décadas el lector va encontrando las mismas caras en los desfiles de la victoria, los juegos florales y deportivos del Primero de Mayo -entonces San José Artesano-, las finales de la Copa del Generalísimo a las que el Caudillo era tan aficionado, los cócteles y bailes de la burguesía barcelonesa y las diadas de los últimos lustros, desde la del millón a la de la Vía catalana.

En la novela se repiten apellidos que a muchos sonarán -Vidal-Quadras, Samaranch, Porcioles..-. Sin que en ningún momento el autor lo proclame -no intenta hacer un panfleto-, es sencillo unir por la línea de puntos franquismo, pujolismo y post-pujolismo y concluir que, salvo durante la presidencia de  Lluis Companys y el Tripartito, en Cataluña siempre han mandado los mismos. Se incluyen divertidos episodios escatológicos, delirantes ucronías como la que nos sitúa ante los países del Eje como vencedores de la II Guerra Mundial y otros delirios como el que plantea al exministro franquista y destacado opusino Laureano López-Rodó redactando el borrador del Estatut: Los catalanes, como los demás españoles, son también hijos de Dios. A fuer que Pérez Andújar logra divertirnos con su lengua acerada, y reirse de patrias, banderas y poderosos siempre es sano.
Lo que podrían ser los restos de un rito satánico en Playa Chernobyl