jueves, 27 de junio de 2013

¡Y un Jamón!


Los supermercados  El Jamón nacieron en la provincia de Huelva en los años noventa. Desde entonces se han extendido por  Andalucía occidental, ocupando practicamente toda la comunidad salvo el antiguo  Reino de Granada y compitiendo por el territorio con las cadenas   Covirán, El Árbol, la multinacional Spar y las grandes superficies. Se trata de una cadena privada aunque integrada en el grupo del Instituto de  Fomento de Andalucía, oficial. La empresa ha sabido capear los vientos de crisis.  En la actualidad posee 168 establecimientos y desde 2009 ha creado 280 puestos de trabajo, con lo que suma más de cuatro mil empleados. Además prevé obtener 255 millones de euros de beneficios a final de  2013.

Sin embargo, y a pesar de su envidiable situación, El Jamón  pretende imponer a sus trabajadores un drástico recorte de sus de derechos laborales, con una reducción salarial en torno al 20% y eliminación de horas extraordinarias. La decisión ha provocado una gran conflictividad laboral y la huelga parece inevitable. Sus propietarios han anunciado a los medios de comunicación una expansión aún mayor por Huelva y Sevilla y la irrupción en el mercado portugués. Pero no sería de extrañar que estos gorrinos  opten ahora por la deslocalización y por irse junto con los comercios a  Marruecos aprovechando que allí los haluf como ellos son intocables. Y ello a pesar de lo política y religiosamente incorrecto que sería vender carne halal con un nombre como El Jamón.

En el mismo diario gratuíto, Viva Huelva,  podemos leer también que el  Fondo Monetario Internacional exige a España nuevas vueltas de tuerca para endurecer aún  más la reforma laboral. Desde que reina la dinastía de los Merkel, austeridad y despido barato son dogmas de catecismo, obligatorios para creyentes y para escépticos.

Llama la atención que en plena bonanza los responsables de El Jamón derramen lágrimas de cocodrilo. No quiero imaginar cómo llorarían en el peor escenario posible para ellos, una ligera reducción de las ganancias que les impidiera dejarse ver a diario en sus yates frente a la marina de El Rompido. Sabido es que la condición de quejica es connatural a la de empresario y  que los ricos lloran su ruína por la borda de su velero.


jueves, 20 de junio de 2013

Speaking in silver




Para quien aún no lo sepa, se llama speaking in silver o fromlostiano a una forma de inglés inventado consistente en traducir literalmente al inglés frases hechas o dichos  exclusivos del español. Así, De perdidos al río se diría From lost to the river o, más difícil  todavía, Didn´t you want soup? then take two cups sería la traslación improbable de ¿No  querías caldo? pues dos tazas.  El fromlostiano se circunscribe practicamente a lectores de El Mundo Today y  Meneame.net y otros gamberretes de la lengua.

Cuando entramos en la posmodernidad sin haber pasado por la modernidad, se extendió como mancha de  aceite el empleo del eufemismo ¿Recuerdan? en aquella forma de orwelliana neolengua hablábamos de desaceleración o de crecimiento negativo. Nunca debíamos  pronunciar la palabra crisis por si era como nombrar a Candyman y se aparecía -No es cierto, delante del espejo  sólo mentas a la madre del perfumero que te vendió  la crema antiarrugas a base de moco de troll, y ni ella ni el cabrón de su hijo se dignan a dejarse ver-.

Ahora vivimos en una especie de pos-posmodernidad -en una evolución  hacia ninguna parte, ya sólo entendemos de estrellas Michelín y de la guía Peñín. Ni cavernícolas ni hombres de las tabernas, a un sitio donde tapear lo llamamos gastrobar; ignoro si porque la comida te produce problemas gástricos o porque conviene tener mucho estómago para entrar, y el eufemismo ha dado paso al barbarismo -basicamente se trata de anglicismos porque, por  suerte, a nadie le ha dado por importar barbarismos procedentes del chino-. El empleo masivo del anglicismo reina, sobre todo, en el mundo de los negocios, especialmente en consejos de administración y juntas generales de accionistas. En esos templos de la libre empresa conviene hablar con cuidado.  Has de ponunciar decenas de veces palabras como briefing o target, y ni se te ocurra pedir un momento, que  voy a desayunar -tú haces un break para el lunch,; no sales a comer,  encargas un catering- , ni digas tampoco que después del trabajo vas a correr un ratito -de eso nada, tú haces running-. A este paso, en el próximo Domund la iglesia católica asegurará que ella no invita a practicar la caridad; lo suyo es crowdfounding. Quedará divina de la muerte y la gente lo atribuirá al nuevo estilo del papa Francisco.

Próxima entrega: ¡Y un jamón! (en breve)

sábado, 15 de junio de 2013

El retorno de la criatura de la Laguna Negra



Aunque nos  quite el sueño y despierte en nosotros atávicos terrores que ya quisiera Lovecraft, la criatura ha vuelto,  y esta vez amenaza con quedarse. Tras su meditada entrevista en el programa Espejo Público, José María Aznar no se limita a amagar un retorno a la política, sino que, como el malvado visir Iznogud, planea ser el presidente en lugar del presidente.   Pero algo terrible ha ocurrido a su rostro en todo este tiempo en las profundidades. Como el retrato de Dorian  Gray, su cara parece haber recogido toda la vileza, la miseria y la fealdad concentradas en su alma. Sin embargo,  al contrario cue aquella vulnerable criatura de La mujer y el monstruo, él no regresa por amor.  Debería volver cuanto antes al fondo y arrastrar consigo a Ana Botella hasta el lodo.

Hoy como entonces se pretende en posesión de la verdad y la sabiduría. Cierto es que Mariano  Rajoy, otrora obediente discípulo,  preside un gobierno oligofrénico -ninguno de sus ministros superaría una sola de las cuatro reválidas  que ellos mismos han reinstaurado-, pero fue  Aznar el primer jefe de gobierno en incluir en su ejecutivo y sus altos cargos a miembros de una peligrosa secta de pedófilos  -junto a Rodríguez Zapatro ilegalizó Batasuna, pero no se atrevieron a hace lo mismo con los Legionarios de Cristo-, y fue él quien recuperó del franquismo la figura del ministro perteneciente a otra secta nociva, el Opus Dei.


Ahora, este mesías de tres al cuarto asegura tener un  programa de  gobierno, y su profeta, Pedro J. Ramírez, lo proclama. De alguna forma el presunto periodista debía recompensarle por haber ordenado a la Policía Nacional la distribución de El Mundo durante la exitosa huelga general de 2002 -la del decretazo-.

Es una cuestión de salud pública y de cordura frenar su carrera a ninguna parte. Si cumple su amenaza de intentar volver al timón debe encontrar rivales capaces, en hipotéticos cara a cara, de mirarle de frente y llamarle mentiroso. Porque, no nos engañemos más, no fue su implicación en la segunda Guerra del golfo, sino sus mentiras y las de los suyos sobre la identidad de los asesinos de casi doscientas personas, lo que precipitó su derrumbe en 2004. Cualquier método legal es válido para obligarle a hundirse de nuevo, y para siempre, en la Laguna Negra, pero no se me ocurre ninguno tan efectivo como el voto.

sábado, 25 de mayo de 2013

Defensa del presente



Este país se ha pasado demasiado tiempo pendiente del paradero de tumbas y fosas y de en que bando te habrías alineado en un conflicto que no conociste más que por los libros y por memorias de viejos; y también demasiado tiempo atemorizado por las previsiones, a menudo equivocadas, de las agencias de calificación, por dientes de sierra y vaivenes reales o inventados.  ¿Qué sino la obsesión por tener donde caernos muertos infló la burbuja cuyo reventón nos precipitó al abismo? La creencia en que hay algo después ¿no es la que colmata los cementerios y contamina con cenizas mares y campos? Respetando las creencias de cada uno, la mía es que todo se acaba en el ataud. ¿a qué discernir entre entierro y cremación o que arrojen tu cuerpo a los buitres? ¿Acaso sufrir el calor de las llamas ería menos doloroso que ser devorados por gusanos, suponiendo que nos enterásemos de algo? Los homenajes póstumos no son sino autosatifacción o proclamación pública de cuánto amaste, admiraste o respetase al homenajeado, que nunca será consciente de  que lo fue.

Al pensar en la enfermedad hablo de recuperación. Curación me suena a sanadores y milagros. Sabéis que no soy optimista ni pesimista ni practico el  llamado pensamiento positivo. Lo que ha de preocuparnos es nuestra única vida, esa que se divide en días, semanas, años y segundos.   Confinemos el pasado a los libros de historia, la experencia propia, el saber acumulado y el patrimonio histórico y monumental. No queramos ser bibliotecarios sepultados por el  polvo de los estantes ni pitonisas que venden a incautos mentiras sobre un incierto porvenir. Pero la defensa del presente no es elogio del socorrido carpe diem, ese goce atolondrado de los placeres de la vida que nos convierte en depredadores que consumen los recursos hasta que se agotan y han de migrar a otro espacio en busca de otros nuevos o poco mordisqueados. Se trata de asumir la realidad, y asumir no quiere decir aceptar ni menos aún acatar;  si no nos gusta, trabajemos para cambiarla.  No es preciso tener éxito, ni basta con la ilusión, pero sí con la ilusión sumada al esfuerzo.  Debemos aceptar  el azar -no necesariamente los juegos de azar- como parte de nuestras vidas, esa maceta que acecha en un balcón aguardando a que salgamos a la calle para caernos en la cabeza. Nadie es tan joven para no morir ni tan viejo para no aguantar un año más. No existen el destino y la predeterminación que los calvinistas utilizaron para imponer su feroz puritanismo. Debemos pelear por nuestras vidas y condiciones de vida, y  por las de quienes nos importan y a quienes les  importamos. Héroe es quien salva vidas, no quien da la suya o las de los demás por una causa,  ni siquiera por salvar a otros, se pongan como se pongan los musulmanes. El ahora nos consume demasiada fuerza y demasiado tiempo para perderlo pensando en el pasado y en el futuro.

Para Laura, mi hermana mayor, siempre.

domingo, 19 de mayo de 2013

El cuerno de la abundancia

 Hace unos días en mi hospital me propusieron participar en un programa innovador -¡cómo les gusta la palabra innovador!- que consistía en calibrar mis  habilidades motoras y ocupacionales grabándome con un smartphone que ellos mismos me facilitarían.   Los médicos  que me lo ofrecían han de doblar turnos y trabajar por las tardes para cumplir los nuevos horarios ampliados. Mientras les escuchaba, aguardé casi una hora a que hubiera una plaza libre en una ambulancia. Cuando al fin subí a una, comprobé que las botellas que almacenan oxígeno líquido para las mascarillas estaban llenas por debajo de la marca de mínimo impreso en  el cristal.

Mi sobrino de catorce años es uno de esos niños a quienes, al entrar en la ESO, les regalaron flamantes ordenadores portátiles hoy en paradero desconocido. Su hermana, cinco años menor, se ha quedado sin artilugio. No queda dinero.

Pero que no se te ocurra disentir. Que tu voz no desentone de la unanimidad que antepone lo moderno a lo sostenible. El sastrecillo aliente era el de Valencia, no tú. No quieras ser el muchacho de Andersen y no grites que el Emperador está desnudo y que su traje invisible nunca existió. Grita que ves perfectamente animalitos inexistentes saliendo en fila del Arca de Noé. Proclama a gritos tu pureza de sangre  como los castellanos viejos del Retablo de las maravillas de Cervantes. Sopla con fuerza el cuerno de la abundancia, aunque sepas que está vacío, igual que en el pasado los pastores suizos se comunicaban de monte a monte haciendo sonar enormes astas.

Siguiente entrega: "Defensa del presente" (Proximamente en esta sala)