domingo, 28 de febrero de 2010

Clásicos del buenrollismo



Viva la Gente

Nuestros magnates igual nos encomiendan a Dios que a la autoayuda para sacarnos del bache. El buenrrollismo a lo Viva la Gente nunca pasa de moda. El último episodio es la campaña Esto solo lo arreglamos entre todos, organizada por las Cámaras de Comercio y las principales empresas del Ibex 35, las mismas que se han unido para financiar la visita del Papa Ratzinger a España en 2011. Esta vez se trata de "levantar la confianza de la ciudadanía y generar la mayor terapia social de la historia". Químicos esotéricos como Ferrán Adriá, gente alta como Fernando Romay, diseñadores de gambas como Javier Mariscal, profesionales del Prozac (Alex Rovira, El Langui) o economistas con katana como Leopoldo Abadía le cuentan a quien acaba de ser víctima de un ERE, se le agotan las prestaciones o le ha cagado una paloma en la cabeza que la vida es bella y la crisis se acabará si él -no las empresas del Ibex 35- quiere. Vamos anda.



Si es que es todo un clásico que siempre vuelve eso del optimismo a ultranza. Ahí los tienen, regrabando el We Are The World en nombre de Haití. Sólo les ha faltado incluir a Jacko a golpe de chroma key.



Ahora les propongo que se planteen si hay diferencias entre "Esto lo arreglamos..." y el "Todos contra el fuego" de hace años. Bueno, sí, gana lo de los incendios, pues ver al Dúo Dinámico, Manolo Escobar, El Fari, Barón Rojo y Sergio y Estíbaliz en el mismo vídeo vale un potosí.



Aunque cuando el pirómano que todos llevamos dentro se despierta mejor y echa mano a la tea es tras ver la versión actualizada con Ricitos de Oro, el albañil llorica y otros triunfitos.



A la primera de turno recurrimos a los coros de sacristía y el tonillo cumbayá. ¡Viva la gente!.




En fin, que esto no lo arregla ni Dios.

Orlando Zapata, la versión oficial



Prensa libre

Cinco días despúes de la muerte en prisión del disidente Orlando Zapata después de 86 días en Huelga de hambre, la prensa oficial del régimen cubano se da por enterada, y lo hace no como noticia. ¿Qué sentido tendría a cinco días vista? sino con el vergonzoso artículo que firma Enrique Ubieta Gómez, evidentemente avalado por la oficialidad.

Conclusión: en la isla feliz no hay disidentes, ni presos políticos, sino presos comúnes como el finado "que inició su actividad delictiva en 1988. Procesado por los delitos de violación de domicilio (1993), lesiones menos graves (2000), estafa (2000), lesiones y tenencia de arma blanca (2000: heridas y fractura lineal de cráneo al ciudadano Leonardo Simón, con el empleo de un machete), alteración del orden y desórdenes públicos (2002), entre otras causas en nada vinculadas a la política".

Aquí podéis leer esta joya de la libertad de prensa.



sábado, 27 de febrero de 2010

Playlist nº 18 Like Dylan in the Movies

Quinn el esquimal y otras estrellas de Hollywood

Ev’rybody’s building the big ships and the boats,
Some are building monuments,
Others, jotting down notes,
Ev’rybody’s in despair,
Ev’ry girl and boy
But when Quinn the Eskimo gets here,
Ev’rybody’s gonna jump for joy.
Come all without, come all within,
You’ll not see nothing like the mighty Quinn.



Cuando Bob Dylan vio Los dientes del diablo (The Savage Innocents, 1960) de Nicholas Ray quedó fascinado por Inuk, el esquimal interpretado por Anthony Quinn, y un buen día decidió dedicarle una de las pocas grandes canciones que salvaban de la quema su destartalado Self Portrait (1970) -claro que se trataba de una de las míticas grabaciones con The Band en el sótano de Big Pink en 1967-. Escuch
ando anteayer en directo a los Cornershop interpretar en directo una vitalista versión de aquél The Mighty Quinn, pasada por el filtro de Manfred Mann y su versión de 1968, surgió esta lista: músicos que dedican sentidos, libidinosos o sarcásticos homenajes a sus estrellas de cine favoritas. Un poco de mitomanía musical y cinéfila.

1. The Mighty Quinn (Quinn the Eskimo) - Bob Dylan
2.The Mighty Quinn (Quinn the Eskimo) - Manfred Mann

3.The Mighty Quinn (Quinn the Eskimo) - Cornershop




4.Scarlet Johansson - The Teenagers
5.Ingrid Bergman - Billy Bragg and Wilco


La Johansson, además de cantar a la sombra de Tom Waits o a la vera de Pete Yorn, también tiene quién le cante. En su caso fueron los franceses The Teenagers, banda de synthpop muy criticada por la misoginia de sus letras. Para Ingrid Bergman todo es poco, y el gran Woody Guthrie le pidió rodar una peli juntos en una canción que años después rescatarían Billy Bragg y Wilco en el primero de los dos Mermaid Avenue, con canciones del cantautor de Oklahoma.



6.Grace Kelly - Mika
7.Sugar Finney - Everything But The Girl

8.Brigitte Bardot - Tom Zé

Más rubias. Por la princesa Gracia hizo mucho más la cámara voyeur de Hitchcock que esta tonada tontita del flacucho Mika. Entre las muchas canciones dedicadas a Marilyn Monroe prefiero Sugar Finney, del reivindicable tercer álbum de EBTG, antes que la obvia Candle in the Wind -que igual le sirve para la Jean que para Lady Di- de Elton John. Y Tom Zé hizo un bizarro homenaje a la Bardott cuando ya era la mejor amiga de las focas.



9.The Audrey Hepburn Complex - Pizzicato Five
10.Michael Caine - Madness
11.Frank Sinatra - Cake


La Hepburn no ha encontrado quien la homenajeara con su elegancia, y lo de los japoneses Pizzicato Five no es una excepción. Sinatra también merecería más, pero lade Cake es una gran canción, y a alguien tan inequívocamente british como Michael Caine nadie mejor que los Madness para pillarle el punto.



12. Steve McQueen - Drive-By Trucker
13. Steve McQueen - Lambchop
14. Clint Eastwood - Gorillaz

Todo un icono pop como Steve McQueen no podía quedar al margen del interés de los músicos pop. Aunque el mejor homenaje se lo deba a Paddy McAlloon con el título y la portada del mejor disco de Prefab Sprout, también están estas canciones de las bandas de Paterson Hood y Kurt Wagner, que no pueden ser más diferentes. En cuanto al Clint Eastwood del grupo virtual de Damon Albarn, tiene toda la chulería del mismísimo Dirty Harry.



15.The Right Profile - The Clash
16.Robert De Niro's Waiting - Bananarama
17.Clark Gable - The Postal Service
18.Dear Mr. Gable - Judy Garland

El Montgomery Clift post-accidente, capaz de devorar cuanta droga tuviera cerca y de moverse por los ambientes más sórdidos protagoniza la tan mitómana como irónica The Right Profile, que compuso Joe Strummer para London Calling. Lo de Bananarama con De Niro es sencillamente divertido. Clark Gable es una de las canciones menos especiales del muy especial álbum de The Postal Service; a Gable siempre le recordaremos en la foto a la que cantaba la pequeña Garland, que más adelante cambiaría los retratos de sus ídolos por la botella.



19.Roy Rogers - Elton John
20.Paul Newman's Eyes - Dogs Die In Hot Cars

Pocos músicos tan mitómanos como Elton John. Además de a Marilyn en la citada Candle in the Wind, grabó Goodbye Marlon Brando para Reg Strikes Back y homenajeó al rancio cowboy de Hollywood Roy Rogers en el catálogo de nostalgias Goodbye Yellow Brick Road. Cerramos con los ojos azules más famosos del cine y los escoceses Dogs Die in Hot Cars.


lunes, 22 de febrero de 2010

Vuelven las portadas censuradas

Niñitas sin sostén, dedos pringosos, porros y wcs

El iTunes, al igual que otros programas de gestión y reproducción de música ,busca, bien automáticamente, bien si se lo pides, las portadas de los álbumes que vas incluyendo en su biblioteca, descargándolas de las bases de datos existentes, o de su propia tienda en el caso de iTunes. Afortunadamente estos programas también te dan la opción de añadirlas tú mismo mediante un simple copia-pega desde, por ejemplo, una búsqueda de imágenes de Google. Y digo afortunadamente porque me encuentro a menudo que, por sistema, si se trata de una carátula por una u otra razón controvertida, que ha sido censurada en algunos países o de la que se ha editado una versión clean, siempre es esa versión para todos los públicos la que el programa te ofrece.

La última vez que me ha ocurrido esto ha sido cuando al introducir mi versión en cedé del Catch a Fire de Bob Marley & The Waylers para importarla a mp3, descubro que alguien me ha robado el canuto. Bueno, a mi no, al difunto Bob, cuyo ciego -que tanto hizo por la popularizacíon de las virtudes de la ganja jamaicana- ha sido sustituido por un inocuo mechero Zippo. Veamos, como en los anuncios de dietas milagro, el antes y el después. Nota: Me apuntan que la portada del Zippo vino primero (ver en los comentarios), aunque estroy seguro de que si en la edición deluxe se recuperó ésta no fue atendiendo al respeto a los originales sino por corrección política.



Está claro que las drogas, incluso blandas, asustan a los biempensantes de las discográficas y demás, no sea que de ver las portadas de los discos de sus hermanos mayores los peques inicien un camino que les lleve por la pendiente que va del porro a la jeringuilla. Una reciente reedición en vinilo ha permitido recuperar la portada original del primer disco de Veneno, con la posturita que en 1977 se censuró a golpe de zoom.


También fue iTunes la que me dio el cambiazo de la mítica portada de Karl Ferris para el Electric Ladyland de Jimi Hendrix. Demasiada teta para Cupertino, ahora que los chicos de Apple han lanzado una implacable caza de brujas contra la pornografía en las aplicaciones para iphone y otros juguetitos.


A menudo la mojigatería y las feminazis son buenas aliadas. A la primera porción de carne femenina se coloca la etiqueta de sexismo y la censura queda justificada con argumentos de progresismo. Así fue que las modelos del Country Life de Roxy Music -gran portada- desaparecieron en el bosque.


Claro que unos chicos tan elegantes como los de Brian Ferry, eran tachados de machistas, qué no dirán de unos heavies cazurros, aunque sean de los adictos al bote de Nelly como Bon Jovi


Un dibujo de un culo también puede resultar altamente ofensivo especialmente para la estricta moral japonesa que opta por una solución bastante drástica. Claro que no cayeron en la cuenta de que en este olvidado -cosas de la memoria selectiva- disco de Roger Waters lo peor estaba en el interior.


El disco de debut de The Strokes, Is This It, también aparece en iTunes con la portada estadounidense, que reemplazó a la espléndida fotografía de Colin Lane. Aunque en su edición en los EE.UU. el disco sufrió otra amputación, la canción New York City Cops, por la hipersensibilidad post 11-S. No estaba bien decir de los polis neoyorquinos que no eran muy listos.


El vello púbico tampoco agrada a la gente de bien, más partidaria de hacerse las ingles brasileñas. De ahí el fundido a negro de la carátula de Amorica, disco de 1994 de The Black Crowes, sacada de la portada del Especial Bicentenario de la revista de Larry Flint Hustler.


Los chicos duros son víctimas propiciatorias de la censura. A Scorpions no le vino nada bien que Playboy designara como mejor portada del año 1979 la de Hipgnosis para Lovedrive. Se consideró menos dañino un alacrán que un chicle pegado a una teta.


Reincidentes, los Scorpions chocaron con el mayor de los tabúes de la corrección política, los menores y cualquier cosa que huela de lejos a pedofilia. La verdad es que la foto de Michael von Gimbut -la hija de diez años del fotógrafo- para Virgin Killer, es impactante, y no tardó mucho en ser retirada.


Tampoco gustó en los EE.UU., la famosísima portada de Blind Faith, disco homónimo del supergrupo liderado por Eric Clapton. La alternativa era tan cutre que parecía un bootleg.


En el asunto de los niños realmente se la cogen con papel de fumar. Dos casos extremos dicen más de lo que oculta la mente retorcida del censor que de las intenciones del artista. Ocurrió con Boy de U2


Y también con el Houses of the Holy de Led Zeppelin en su edición japonesa, y eso que ni siquiera está muy claro que las criaturas que se arrastran por las rocas sean niños.


Por supuesto mostrar genitales en público es garantía de censura. A Lennon y Yoko les taparon hasta el cuello en el Two Virgins, la portada más famosa para el disco menos escuchado.


Da igual que sea el pene del hombre-perro, para zoofilias están los censores... El Diamond Dogs de David Bowie, antes y después de la castración.


Genitales ni aunque sean de plastilina, y menos si, como en éste disco de Jane's Addiction, los muñequitos están montándose un trío.


Eso de tocarse está muy feo, así que en la era pre-Photoshop los retocadores tuvieron que hacer crecer la capa de leopardo para disimular dónde tiene la mano derecha Alice Cooper.


Entre las obsesiones más incomprensibles de los censores está el rechazo que les provoca el visionado de un urinario en la portada de un disco. De ahí la divertidísima transformación sufrida en la carátula de un album de unos chicos tan modositos como The Mamas and The Papas, una censura en tres etapas: primero desaparece el wc y al final todo el cuarto de baño.


Idéntica suerte corrió el water del magistral Beggars Banquet de The Rolling Stones. Y eso que en las paredes no había ni una sola pintada obscena.


En otro disco de los Stones, Sticky Fingers, lo más dañino que tenía la portada diseñada por Andy Warhol era que la cremallera real incluida en las primeras ediciones rayaba los discos. Pero a la censura española los vaqueros de Jagger les pareció una ordinariez y decidieron que nada de sugerir; si la cosa iba de dedos pringosos, había que aplicarlo literalmente.


Al fin y al cabo Jagger y compañía estaban destinados a la condenación eterna, pero era intolerable que unos buenos muchachos como The Beatles parecieran émulos del Hijo de Sam o de Gilles de Rais en la portada del recopilatorio norteamericano Yesterday and Today.


Último artículo publicado en Granada Hoy


Hace falta valor

Demasiado se ha escrito ya sobre la fetua de los integristas católicos contra la exposición de Fernando Bayona y la decisión de la Universidad de Granada de retirar la muestra. Pero en la rendición de las libertades frente a los fundam
entalistas llueve sobre mojado y no está de más insistir en el papel que cada uno ha jugado en este ‘Circus Christi’, porque, frente a la temeridad de algunos, se echa en falta el valor de otros.

Hablando de temeridad, determinados medios de comunicación no deberían escurrir el bulto de su responsabilidad. Cuando se titula –en portada, lugar al que pocas exposiciones acceden- “Una exposición recrea la vida de Jesucristo con gays y prostitutas” sólo se busca armar bronca. Respecto a la Universidad, hablar de claudicación y cobardía es quedarse muy cortos. Por si fuera poco no condenar las amenazas al fotógrafo mientras se pide perdón por haber “herido las convicciones de un elevado número de personas”, la institución cae en la bajeza de desvincularse como organizadora y descalificar la muestra en función del número de visitas. El rector y el vicerrector de Extensión Universitaria se han ungido del oprobio de los cobardes.

¿Y el autor, por qué no se defiende? A nadie se puede exigir ni el heroísmo ni el martirio, pero es obligación del artista empujar los limites de lo políticamente correcto y pelear por ello. Si se ha adoptado una actitud deliberadamente provocadora –sería hipócrita negarlo-, hay que ser consecuente, no achantarse y mantener alta la cara, pues no está en juego tu propia libertad de expresión, sino de la de todos. Las imágenes ‘sacrílegas’ de Bayona no son más atrevidas que algunos cuadros colgados en prestigiosos museos. Vean “La escuela de Platón de Jean Delville y "Las tentaciones de San Antonio" de Felicien Rops. En esta exposición yo encuentro un sentido bastante pueril de la transgresión, algunas fotos poderosas y la mayoría de una trivialidad depilada propia de anuncio de calzoncillos en la extinta revista Zero.



Turno para los villanos de esta historia, y me viene al pelo la advertencia del presidente andaluz Griñán:
“La Red está siendo ocupada por la extrema derecha”. La gasolina la ha puesto Hazte Oir, un lobby integrista subvencionado por Esperanza Aguirre, que se vanagloriaba en su web de haber logrado el cierre tras poner a funcionar su sistema de envío masivo de spam –práctica empleada por el ciberterrorismo– atestando los correos electrónicos de periódicos e instituciones. El método, que igual les vale contra la Ley del aborto que contra el topless en las playas, hace que unos pocos nazis pirados pasen por una multitud enfurecida. Escribía el poeta beat John Giorno: “Los fundamentalistas cristianos, y los fundamentalistas en general, son un virus y nos están matando, multiplicándose, mutando, y destruyéndonos. Hace falta una medicina potente para combatir un virus”.