lunes, 9 de noviembre de 2009

20 años, 20 muros


¿Qué andan contando de la caída de un muro?

Menudo circo están siendo las celebraciones de los 20 años del derrumbe de la RDA, la fuga de los alemanes del Este y el posterior derribo del Muro de Berlín. Estamos ante otro de esos insoportables consensos globales con sus espejismos de concordia y buenrollismo universal. Miles de periodistas, centenares de cámaras, innumerables testigos dispuestos a vanagloriarse de haber sido parte de un momento irrepetible, de sentirse historia contemporánea.



No voy a negar que el final de un sistema que convirtió a los ciudadanos en prisioneros fue una gran noticia, ni discutir la épica de tantas escapadas al otro lado -con final feliz o trágico- como se documentan en el fascinante Mauermuseum de Friedrichstrasse, junto a Checkpoint Charlie, pero, harto de ecuchar en la radio el Another Brick On The Wall que Roger Waters no dudó en asociar de forma oportunista a la pared que dividía Berlín y que nada tenía que ver con las temáticas de su disco de 1979, echo de menos que tanto coleccionista de fragmentos del muro, tanto narrador de lugares comunes y tanto fan de Good bye, Lenin! no repare en que la tapia de hormigón levantada en 1961 por el ejército soviético de ocupación fue en realidad un ejemplo, el primero -si no contamos la ridícula e inútil Línea Maginot- de una serie de barreras con las que los regímenes más diversos se defienden a sí mismos o dicen defender a sus ciudadanos de a saber qué enemigos. El Muro de Berlín fue un modelo, un ensayo de un mundo tapiado. 20 años después, la sección internacional de 20 Minutos ha seleccionado otros tantos muros que hoy siguen en pie sin que nadie haga demasiado ruído por derribarlos:



I. Palestina

Construido por el Gobierno de Israel, se extiende en un 20% a lo largo de la Línea Verde internacional y en un 80% en territorio cisjordano palestino, donde llega a adentrarse hasta 24 kilómetros con el fin de incluir asentamientos israelíes. Cuando esté terminado, el 10% del territorio cisjordano quedará en el lado israelí y aislado del resto de Cisjordania. Según las autoridades israelíes, el muro es una "medida defensiva diseñada para impedir el paso de terroristas, armas y explosivos al estado de Israel". La Corte Internacional de Justicia dictaminó el 9 de julio de 2004 que la construcción de la valla-muro israelí en Cisjordania es ilegal según el derecho internacional y pidió su derribo. El muro rodea localidades y pueblos palestinos enteros, aislando entre sí a comunidades y familias y separando a los campesinos de sus tierras y a los palestinos de sus lugares de trabajo, centros educativos y de salud y otros servicios esenciales.

II. Frontera entre Estados Unidos y México

EE UU comenzó a construir en 1994 un muro metálico en un tercio de su frontera con México para evitar la entrada de inmigrantes indocumentados. Según la Comisión Nacional de Derechos Humanos de México, en estos 15 años han muerto más de 5.600 inmigrantes sin papeles intentando cruzar la frontera, la mayoría, debido a las altas temperaturas del desierto. Son 70 veces más que los caídos intentando cruzar el Muro de Berlín.

III. Vallas de Ceuta y Melilla

A mediados de los años 90 el Gobierno español levantó 8,2 kilómetros de alambrada en Ceuta y 12 en Melilla para evitar el paso de inmigrantes sin papeles desde Marruecos. En 2000, el sistema se reforzó con tres vallas paralelas y en 2005, tras las avalanchas que causaron la muerte de 14 personas, se aumentó la altura hasta 6 metros, se colocaron cámaras infrarrojas, difusores de gases lacrimógenos, sistemas que impiden el uso de escaleras, un laberinto de cables trenzados y piquetes de hasta 3 metros de alo. Una de las consecuencias de estas vallas es haber obligado a muchos inmigrantes subsaharianos a buscar la peligrosa alternativa de entrar en la UE por mar, a traves de Canarias.



IV. Irlanda del Norte

En Belfast, Derry y otras ciudades de Irlanda del Norte se han levantado barreras para separar a los nacionalistas católicos de los unionistas protestantes. Empezaron a construirse en 1970 y se las conoce con el eufemismo de "Líneas de Paz".

V. Las dos Coreas

Una franja de 4 kilómetros de ancho y 250 de largo divide Corea del Norte y Corea del Sur desde el final de la guerra entre ambos países, en 1953. Es la zona desmilitarizada y, pese a los avances hacia la reconciliación, sigue siendo una de las barreras más impenetrables del mundo.

VI. Arabia Saudí

Con el objetivo de defender sus grandes reservas de petróleo, el reino saudí está fortificando su frontera de 9.000 kilómetros (buena parte de ella, con países tan candentes como Irak o Yemen) con una de las barreras de seguridad más largas del mundo, a un costo estimado de 3.000 millones de dólares estadounidenses, informa la BBC. Se trata de un proyecto de alta tecnología. La barrera será física en algunas zonas y virtual (satélites, radares, infrarrojos), en otras.

VII. Sáhara ocupado por Marruecos

Alegando la necesidad de defenderse de los ataques del Frente Polisario, el Gobierno de Rabat empezó a construir en 1980 una barrera en el Sáhara Occidental (antiguo territorio español ocupado por Marruecos) cuya longitud alcanza ya los 2.720 kilómetros, y que está formada por muros de piedra y arena de hasta 2,5 metros de alto, alambradas, campos de minas y zanjas.

VIII. Línea Verde de la ONU en Chipre

Una Línea Verde gestionada por la ONU divide Nicosia, la capital de Chipre, en dos partes, una septentrional bajo el poder de la autodenominada República Turca del Norte de Chipre (turcochipriotas), y la parte meridional bajo el control gubernamental reconocido internacionalmente de la República de Chipre (grecochipriotas). En 2007, el gobierno grecochipriota comenzó a derribar parte de la Línea Verde en "una señal de buena voluntad". La alambrada tiene 180 kilómetros.

IX. Bostwana y Zimbabue

En 2003 el gobierno de Bostwana levantó en la frontera de este país con Zimbabue una cerca de alambre de púas de 2,5 metros de altua y 500 kilómetros de largo. Botswana indicó que el objetivo es impedir la propagación de la fiebre aftosa entre el ganado. Para Zimbabue, sin embargo, la razón es impedir el paso de inmigrantes indocumentados de este último país, devastado económicamente.

X. India y Pakistán

Los dos países (ambos con armas nucleares) están separados por muros y alambradas en aproximadamente la mitad de su frontera común (2.900 kilómetros).

XI. Cachemira

Medio millar de kilómetros de alambrada se extienden a lo largo de la disputada Línea de Control en la zona de Cachemira controlada por India. El objetivo: evitar el tráfico de armas y la infiltración de separatistas cachemiros con base en Pakistán.

XII. India y Bangladesh

India está construyendo a lo largo de 4.000 kilómetros de su frontera con Bangladesh una verja de seguridad para evitar el tráfico de armas y drogas y, especialmente, que Bangladesh se convierta en un santuario de terroristas supuestamente apadrinados por Pakistán.

XIII. Irán y Pakistán

En su frontera con Pakistán, Irán está levantando un muro de cemento de casi un metro de grosor y más de 3 metros de altura. La razón: impedir el tráfico de drogas, de inmigrantes sin papeles y de terroristas. El muro causa graves problemas a la población de la región de Baluchistán, presente a ambos lados de la frontera.

XIV. Irak y Kuwait

La barrera tiene 190 kilómetros y fue construida al término de la primera guerra del Golfo por orden del Consejo de Seguridad de la ONU, para impedir una nueva invasión del emirato por parte iraquí. Se trata de una cerca electrificada, con alambre de púas , muros de arena y zanjas.

XV. Uzbekistán

Uzbekistán ha optado por defender su territorio a base de vallas. En el norte, una gran verja de alambre de espino le separa de Kisrguistán y de posibles radicales islamistas procedentes de este país. En el sur, un alambre electrificado (380 voltios) y campos de minas cubren parte de la frontera con Afganistán.

XVI. Tailandia y Malasia

En los años 70 ambos gobiernos acordaron construir muros de cemento coronados de alambre a lo largo de parte de su frontera común. Desde 2007 Tailandia construye un muro de 75 kilómetros para impedir a supuestos terroristas entrar en sus conflictivas provincias de mayoría musulmana en el sur. La construcción de este muro, de más de 2 metros de altura en algunos puntos de la línea de demarcación que divide la provincia tailandesa de Satun y los estados malayos de Kedah y Perlis, cambió las vidas de muchos tailandeses que habitan en la región.

XVII. Favelas de Río de Janeiro

El Gobierno regional de Río de Janeiro (sede de los Juegos Olímpicos de 2016) comenzó a levantar el pasado mes de marzo muros para cercar algunas favelas y evitar su expansión en áreas de bosque protegido. Está previsto construir 11 kilómetros de muros. El presupuesto asciende a 17 millones de dólares, y la mitad de esta cantidad es para la favela de la Rocinha, célebre por extenderse entre dos de los barrios más ricos de Río y por ser una de las mayores de Brasil, con cerca de 200.000 habitantes. Varias favelas ya contaban con vallas protectoras, pero muchas de ellas han sido destruidas o ignoradas por los vecinos, que han continuado construyendo en lugares antes ocupados por bosques tropicales.



XVIII. Bagdad

El ejército estadounidense comenzó a construir en 2007 una barrera de 5 kilómetros de largo y 3,6 metros de alto en la capital iraquí, rodeando el distrito de Adhamiya, predominantemente sunní, y con el fin de separarlo de las zonas de la ciudad donde los chiíes son mayoría. Washington lo justificó como un modo de evitar la "violencia sectaria". Sus críticos destacan que contribuye a acrecentar la división ya existente y a "cantonalizar" la ciudad.

XIX. Brunei

Para tratar de evitar el contrabando y la inmigración ilegal, el sultanato de Brunei está construyendo una verja de seguridad a lo largo de sus 20 kilómetros de frontera con la región malaya de Limbang.

XX. Egipto y Gaza

La separación en el paso de Rafah, entre la Gaza palestina y Egipto fue construida por los gobiernos egipcio e israelí tras el tratado de paz que ambos países firmaron en 1979. En 2007, tras la victoria del movimiento islamista Hamas en Gaza, Israel cerró la frontera por completo, incluyendo el paso de personas, bienes y servicios. En 2008, miles de palestinos cruzaron a Egipto después de que un grupo derribara una parte del muro.

domingo, 8 de noviembre de 2009

Último artículo publicado en Granada Hoy


2.183 días

No comparto del todo ese aserto de que al desaparecer un periódico perdemos parcelas de libertad de expresión. La palabra encuentra siempre rincones donde florecer; como la energía, se transforma para seguir viva. No se mide la libertad en número de periódicos, emisoras o cadenas. Podría haber mil cabeceras que dijeran lo mismo y sirvieran a los mismos, y no seríamos libres. A la gente puedes arrebatarle su megáfono pero quien tiene algo que decir hallará la forma de hacerse oír. Tal vez sin ataduras laborales seas más libre que cuando, en la rutina diaria, las presiones ideológicas, los intereses empresariales, la autocensura y la prudencia trazan unos claros límites y dan lugar a un producto que gusta de proclamarse libre, independiente y riguroso mientras quienes lo fabricamos no sentimos lo mismo.

Trabajas para un periódico, eso dices, pero por pudor callas que trabajas para una jerarquía, un grupo empresarial, unos anunciantes, un mercado, unos grupos políticos e ideológicos, unos consensos sociales… Respondes a tantos jefes que te asfixia y te paraliza el temor a ser prescindible para cualquiera de ellos. Es probable que te paguen mal, que nunca sepas cuándo acaba tu jornada y tu puesto siempre esté en el aire. O puede que disfrutes de un puesto fijo, pero bastará con echar el cerrojo y mañana se habrá esfumado. Y siempre habrá una crisis a la que quienes jamás padecen las crisis se agarrarán para tratarte como lastre.




Nadie que se pretenda humano se alegrará de contar con un competidor menos, aunque habrá corruptos contentos de que sean menos quienes denuncien sus tropelías. Nadie que se proclame decente, especialmente si trabaja para este negocio llamado periodismo, puede sentirse hoy lejano o ajeno a cuarenta y cinco personas, a sus familias, a quienes de la noche a la mañana el futuro se les ha desdibujado. Yo echaré en falta las caras, las conversaciones, se me hará corto el repaso a los titulares de cada mañana en la radio, no me sentiré menos libre, sino más sólo en un mar frío y plagado de tiburones.




No, esto no va de libertad de expresión. Va de clases y no de castas, de enterarnos de que somos unos asalariados más, ni profesionales liberales ni depositarios de valores que duran lo que se tarda en decir “estás despedido”. Va de subsistir, de sacar adelante una familia, de aspirar a una cierta calidad de vida, de que vivir en el filo no sea el pago por haber ofrecido un puñado de noticias, unos ratos de entretenimiento, unas opiniones, un producto hecho con honradez y dignidad durante 2.183 días. De lo que escribo es de un sistema productivo que mide todo ese trabajo honrado en términos de beneficio, riesgo y valor añadido. Defender la libertad de expresión es hacer saltar por los aires ese sistema... y contarlo en el periódico de mañana.

La foto es de Miguel Ángel Molina para EFE


sábado, 7 de noviembre de 2009

La leyenda del Niño Miguel





Aquél "Dicen de mí que me amenaza el tiempo, dicen de mí que si estoy vivo o muerto" que sirvió de doloroso autorretrato de los últimos años de Camarón, cobra significado en una figura artística que vive -sí, vive, aunque en algunos momentos no he estado demasiado seguro de ello- entre lo legendario y el realismo sucio. Miguel Vega, el hijo de Miguel el Tomate, el tío de Tomatito, arrastra su desdicha entre el anonimato, el vago recocimiento, teñido de compasión de los cada vez más escasos de sus paisanos que sobre los cartones en el hueco de un cajero automático o en un banco de la Avenida de Andalucía de Huelva reconocen aún al genio a quien Paco de Lucía consideró la mejor guitarra española de la historia, el Niño Miguel.


A veces aún lleva su guitarra tullida, con las tres cuerdas que siempre le bastaron para dejar sin respiración a quienes alguna vez tuvimos
la suerte de escucharle antes de que saliera corriendo a ocultarse en un rincón donde buscarse las venas hambrientas de heroína. Ayer sábado, su ciudad le quiso echar una mano con un concierto en el Palacio de Deportes de Huelva para el que más de cinco mil onubenses agotaron las entradas a la venta. Todo lo recaudado irá para un Miguel de 57 años que como esos yonquis encallecidos que aguantan el tipo hasta que se nos antojan inmortales, se niega a apagarse. Allí estuvieron José Mercé, Estrella Morente, Pepe de Lucía, Carmen Linares, el Pele, Manolo Sanlúcar, Pepe Habichuela, Tomatito, Juan Carlos Romero, José Luis Rodríguez, Miguel Ángel Cortés y Eva la Hierbabuena. Todos se han rendido ante la genialidad quebradiza de un músico, tan grande o más como compositor que como instrumentista, siempre ajeno a su propia grandeza, arañado desde pequeño por las garras de la esquizofrenia, arrasado después por la heroína, ahogado en el alcohol y que aún así tuvo tiempo de hacer la revolución en los 78 minutos que suman ‘La Guitarra de Niño Miguel’ -1975-, y ‘Diferente’ -1976-. Bastaron para colocarle en el escalón más alto de la jerarquía del flamenco durante aquel breve período, antes de precipitarse de cabeza al abismo.



“Su música es un grito que pide que le saquen de un cuerpo que no le corresponde”,
así le describe José Luis Rodríguez, otro guitarrista onubense también genial pero menos herido. Desde su infierno de callejones, bancos helados y fandangos por un par de euros en la Plaza Niña... con su rostro afilado, la barba cana y la voz pastosa de los yonkis, rasgos en los que la mirada huidiza es el único recuerdo del joven guapo y tímido que fue, y aun hoy siempre inventando compases, improvisando, con la mente en otro sitio, como si le llegaran destellos de grandes piezas que aún hoy yacen sepultadas en el fondo de un pozo de desgracia pero sin renunciar a ver la luz alguna vez.


Cuentan que el Niño Miguel, que ayer salió al escenario, está mejor, que anda medio recluido en el Hospital Juan Ramón Jiménez donde intenta salir adelante, y que a finales de este mes en el Festival de Cine Iberoamericano se podrá ver un documental de Annabelle Ameline, Benoît Bodlet y Chechu García Berlanga sobre el Niño Miguel, que sus autores han titulado La sombra de las cuerdas.

martes, 3 de noviembre de 2009

López Vázquez, patrimonio nacional

Un admirador, un amigo, un esclavo, un siervo



Se otorga con tanta alegría la consideración de genio a cualquier mindundi con suerte, que el término suena vacío cuando alguien lo merece de verdad. En el caso de José Luís López Vázquez, el talento innato se unía a su capacidad de representarnos a todos y a haber sido un currante incansable de la mañana a la noche de su vida.

Estos son los especiales que le dedican
El País, El Mundo, y otros dos vídeos de López Vázquez, en El Pisito y en una de sus comedias de los sesenta que no logro identificar. El de arriba es de Atraco a las tres y el de abajo, de Megatón ye-yé

Él perdurará, los cretinos, imbéciles, mamelucos, desdichados, chupagomas, altos, melenudos y yeyés, lo tienen más difícil:


lunes, 2 de noviembre de 2009

Último artículo publicado en Granada Hoy


La estepa

No me cuenten más historias. Nadie puede ya sostene
r la leyenda de Granada, ciudad de cultura. Hoy basta quitarse las gafas de ver tópicos para concluir que habitamos una estepa y que el desierto avanza rápido. Lo demás son milongas. Cierto es que los mitos se erigen sobre cimientos de realidad, y que las cosas no fueron siempre así. Que hubo una ciudad con festivales de teatro referenciales, con dos salas de cine en versión original –Alhambra y Príncipe- que el público llenaba, que los festivales de Jazz y de Música y Danza están entre los más antiguos del país, que por el Planta Baja pasaban todas las bandas que importaban algo, que la muchachada universitaria aún demandaba más. Pero eso ocurrió en otra era, en la que, viniendo de donde veníamos, éramos –en teoría- menos libres y menos cultos.

Es verdad que el secano no es sólo cosa de Granada, máxime en unos tiempos en que llamamos cultura a los videojuegos y las tapas, el toreo es una de las bellas artes y Miguel Bosé es medalla de oro de la música. Pero lo nuestro es caída libre.


¿A quién culpamos? ¿Qué nos convirtió en un Mar de Aral con barcos varados en la arena? Con la cultura presa del dinero de las instituciones, la racanería es la norma y lo que nos queda sobrevive gracias a técnicos y voluntarios y por la explotación laboral de su entusiasmo. Es demasiado cómodo responsabilizar a los políticos, lo ponen fácil: Un concejal de Cultura se vanagloria de que se galardone al Festival de Poesía, que sale adelante no por su compromiso sino porque Dani Moya y Fernando Valverde se patean la ciudad, pegan ellos mismos poemas en los autobuses, se dejan la piel en ello, mientras su político de turno convoca ruedas de prensa. Un delegado de Cultura de la Junta monta a gritos un escándalo ante el pasmado público del Festival de Jóvenes Realizadores porque en las invitaciones y saludas está la foto del alcalde y no la suya, y la concejala pide disculpas por logotipos que no aparecen y ausencias que nadie echa en falta a una audiencia que se pregunta atónita de qué demonios hablan estos ‘frikis’ y quienes descodificamos la realidad paralela de los políticos sólo podemos exclamar ¡Qué nivel!. La realidad de la ciudad de la cultura se puede medir con cifras y datos: La programación del Teatro Alhambra reducida a la mitad, recortes del 40% a los presupuestos del Festival de Música y Danza y Cines del Sur, se construye un gran teatro mientras el Isabel la Católica y el Isidoro Máiquez son tristes salones de actos, la quincalla interactiva sustituye al verdadero museo; si quieres ver cine fuera de los festivales nuestros arriesgados exhibidores te darán a elegir entre Scary Movie 5 y A Todo Gas 4 y 1/2...



Pero no son ellos los únicos responsables; nunca como ahora vino al pelo el insulto con el que Kaka De Luxe epataban en la España pre-punk: “Pero que público más tonto tengo”. No hay más cultura porque nadie la pide, porque el material humano que sustentó el parnasillo granadino, la población universitaria, desertó en masa. Ya no llena las calles el día del espectador, búsquenla en Tuenti. Los estudiantes granadinos de hoy son una masa lerda y alcohólica cuya única aportación a la ciudad es la que se quedan los caseros y las tiendas chinas que surten el botellón, pero no les debe nada una vida cultural que, despreciando cuanto ignoran, ni entienden ni quieren entender. Ahora que otros hagan demagogia sobre cómo han llegado a esa situación.