viernes, 14 de enero de 2011

Granada, Calle Joe Strummer



Anoche llegó a la sala Planta Baja la gira que Chuck Prophet realiza por España interpretando al completo el London Calling, grabado por The Clash en 1979. El concierto coincidió con la aparición de una iniciativa en Facebook, que en sólo dos días ha sumado más de quinientas adhesiones, para dedicar una calle o plaza de la ciudad al lider de The Clash Joe Strummer, vinculado a la ciudad y a sus músicos durante buena parte de los ochenta y los 90. Izquierda Unida planteará la semana que viene la iniciativa a la Comisión de Honores y Distinciones del Ayuntamiento.

Publico el reportaje que emití ayer sobre ambas noticias en Canal Sur Radio y Radio Andalucía Informacion.

CSR

Y para quienes se perdieron el concierto de Chuck Prophet & The Spanish Bombs en Granada, aquí están los enlaces a los vídeos de otro concierto idéntico, el celebrado el día de Reyes en la sala Charada de Madrid.


1. London Calling
2. Lost In The Supermarket
3. The Guns of Brixton
4.
Wrong 'em Boyo
5. Lover's Rock
6.
Train In Vain

La última foto es de la fiesta del 40 cumpleaños de Joe Strummer, celebrado en Granada en 1992. Le acompañan José Antonio García y José Ignacio Lapido, entonces en 091.


martes, 11 de enero de 2011

Playlist nº 32: Bob Dylan reconstruido (V)

Frankenstein Zimmerman
V. Con Dios de su lado (1979-1989)

Es esta la quinta entrega que publico en el blog de la biografía musical de Bob Dylan reconstruida a través de las versiones grabadas por otros artistas. Y esta entrega abarca un período muy extraño en la obra de Dylan, los ochenta, unos años de decadencia como compositor y como intérprete pero que no se pueden denostar en su conjunto. Una época marcada en gran parte por la repentina conversión religiosa que marcó su obra musical y que estuvo a punto de arruinar su carrera, pero que por otro lado dio lugar a notabilísimas canciones y al descubrimiento de un nuevo Dylan, uno más entre tantos, el músico de gospel.

No cabe despachar con desprecio la etapa que comenzó en 1979 con su conversión en cristiano renacido, cercano a las ideas fundamentalistas evangélicas, con Dios y el Diablo siempre en los labios, rezando junto a sus músicos antes de cada concierto y proclamandose salvado. No se puede proque su trilogía de discos de gospel, Slow Train Coming, Saved y Shot of Love es excelente, y ha ganado con el tiempo. Every Grain of Sand, Gotta Serve Somebody, Pressing On o Satisfied Mind están entre sus grandes composiciones. En Shot of love comienza a perder fuelle su furor cristiano y se vuelven a incluir composiciones profanas. Con Infidels su fe da un giro y se acerca hacia el judaismo que vivió en su infancia. Es otro buen disco pero revela ya el descuido, la desgana y la falta de criterio que le lleva a descartar de los álbumes sus mejores canciones (Es de locos que Blind Willie McTell -su mejor composición de madurez-, Lord Protect My Child y Foot of Pride quedaran fuera de Infidels).

Es a mitad de la década, cuando los hum
os religiosos se le habían bajado bastante, que los síntomas de decadencia se hacen alarmantes: Real Live y Dylan & The Dead son directos tirando a patéticos. Pese a contener Tight Connection To My Heart y When The Night Comes Falling To The Sky, Empire Burlesque, producido por un Arthur Baker que parece la antítesis de Dylan, apesta a sonido ochentero. De Knocked Out Loaded sólo se salvan las composiciones ajenas y tradicionales y el Brownsville Girl coescrito con Sam Shephard, y Down In The Groove es un álbum deprimente en el que apenas hay canciones propias y de nuevo los oldies son lo único decente. El agujero creativo y personal en que estaba Dylan, que se consolaba con divertimentos anodinos como Travelling Wilburys, queda acreditado por el propio Bob Dylan en Crónicas Vol. I, así como el doloroso proceso de levantar cabeza grabando con Daniel Lanois Oh Mercy y lanzándose al Neverending Tour, su gira mundial de veinte años. Pero esto ya se contará en la próxima entrega.

No hay manera de encontrar versiones especialmente brillantes d
e sus canciones de este período y la selección es necesariamente más floja e incompleta que las anteriores. Abundan los grupos de gospel y destacan el dúo marciano de Kylie Minogue y Nick Cave con Death Is Not The End, la minimalista y devota -a Dylan, no a Dios- versión de Every Grain of Sand por The Tallest Man On Earth, el emocionante License to Kill por Ritchie Havens o el evocador Blind Willie McTell del ex-Stone Mick Taylor. Con las composiciones ajenas he elegido las versiones originales o más populares; atención a Precious Memories, Shenandoah y Ninety Miles An Hour, y claro, al dylaniano número uno, Brian Ferry, a quien Dylan devolvió el favor versioneando Let's Stick Together.



Próxima lista:
Neverending tour (1989 -?)


Listas anteriores:
I. Los años del Village (1961-1964)
II. Los años eléctricos (1965-1966)
III. Los años de Woodstock (1967-1973)
IV.El sonido del trueno (1974-1978)


Slow Train Coming (1979)

Gotta Serve Somebody
- Aaron Neville

Precious Angel
- Esteban Paez
I Believe In You - Cat Power
Slow Train - Herman Dune
Man
Gave Name To All The Animals - Townes Van Zandt
When He Returns
- John Lee Sanders

Saved (1980)

Satisfied Mind
- Blind Boys of Alabama

Covenant Woman
- Valle Erling & Mattias Hellbe
What Can I Do For You - Helen Baylor
Solid Rock - Third Day
Pressing On - Chicago Mass Choir
Are You Ready?
- Fairfield Four


Shot Of Love (1981)

Shot of Love
- PJ Harvey
Heart of Mine - Mountain
Lenny Bruce - Stan Ridgway
The Groom's Still Waiting At The Altar - Elkie Brooks
Every Grain of Sand - The Tallest Man on Earth


Infidels (1983)

Jokerman
- Herman Dune

Sweetheart Like You
- Guy Davis

License To Kill
- Richie Havens

Don't Fall Apart On Me Tonight
- The Broken Chimneys

Outtakes de Infidels (1983)

Lord Protect My Child - Maria Muldaur

Blind Willie McTell - Mick Taylor


Empire Burlesque (1985
)

Tight Connection To My Heart - Luckyman
I'll Remember You
- Soweto Gospel Choir

Clean Cut Kid
- Linda Gail Lewis

When The Night Comes Falling From The Sky
- The Jeff Healey Band

Dark Eyes
- Dirty Projectors



 
Knocked Out Loaded (1986)


They Killed Him
- Johnny Cash

Precious Memories
- Loretta Lynn & Friends





Down In The Groove (1988)

Let's Stick Together
- Bryan Ferry

When Did You Leave Heaven
- Big Bill Broonzy

Sally Sue Brown
- Arthur Alexander

Death Is Not The End
- Nick Cave & Kylie Minogue

Shenandoah
- The Statler Brothers

Ninety Miles an Hour
- Hank Snow

Rank Strangers To Me
- The Bishops


lunes, 10 de enero de 2011

Obsolescencia programada



Comprar-Tirar-Comprar, fantástico documental coproducido por Arte, TVE y TV3 sobre las técnicas que se emplean en la industria para que los objetos de consumo tengan fecha de caducidad y deban ser sustituidos. Atención al apartado dedicado a Apple y sus iPods, aplicables también a los iPhones, teléfonos sin batería extríble que hay que tirar a la basura cuando ésta muere.

domingo, 9 de enero de 2011

¿Qué se han fumado?


Editors: Smokers Outside The Hospital Doors

Sólo los ignorantes pierden el tiempo en debates que otros resolvieron antes. Y sólo una profunda ignorancia explica tanta literatura sobre la Ley Antitabaco y tanta cábala sobre sus supuestas consecuencias, negándonos a mirarnos en el espejo de otros, como si fuéramos el primer país que aprueba una ley así. Por las barbaridades que se llegan a oír me pregunto si lo que se ha estado fumando en España era sólo tabaco.
Porque ¿Qué se está fumando medio país para amagar una guerra civil de cada controversia que en sociedades más maduras se lleva con naturalidad?
¿Qué se habrán fumado -algo muy fuerte, seguro- exaltados como el que le abre la ceja al cam
arero que le pide que no fume o el que agrede a una enfermera en un recinto en el que desde hace años no se fuma? ¿Qué les dan de fumar a esos tertulianos cavernarios que azuzan a esas y otras fieras? Es repugnante escuchar a tanto baboso cuasifascista llenándose la boca con la palabra libertad. Es alucinante comprobar que los fundamentalistas del fumar dirigen sus improperios a Zapatero ¿Saben que la Ley se aprobó por unanimidad -PP incluido- o el humo les impidió verlo?
¿Qué se ha fumado el alcalde de Valladolid cuando tacha de delator
y Gestapo a quien denuncia que se incumple la Ley? 
 Muy fumados deben ir periodistas y editorialistas para escribir sin sonrojo falsedades como que esta ley es la más prohibicionista de Europa, que en Irlanda la ley sin humos acabó con miles de bares o que la ministra Pajín anima a la denuncia anónima.

¿Qué se han fumado esos hosteleros para ver en la Ley Antitabaco la antesala del Apocalípsis, la ruina que por ningún otro país ha asomado? ¿Recuerdan a aquellos comerciantes encadenados a sus tiendas de la calle Mesones contra la peatonalización que iba a ser su ruina y que, sin embargo, les hizo ricos? ¿No muestra la misma cortedad de miras el catastrofismo de algunos hosteleros de hoy? Con su agudo olfato empresarial, ahora se lanzan como locos a pedir licencias de terrazas, para alborozo de los concejales de Hacienda. Veremos si son capaces de llenarlas de fumadores.


La ignorancia se cura viajando. Dejen de lamentarse, váyanse de bares y restaurantes por los países vecinos que llevan años con leyes similares a la nuestra sin que ni los empresarios se hayan arruinado ni los clientes traumatizado. Y si no quieren viajar, miren más cerca: Pregunten a los propietarios de Casa Ysla, en cuyas cafeterías no se fuma desde 2006 y el negocio no para de crecer. O simplemente salgan a la calle. Yo lo hice este fin de semana. Cené al quinto intento tras pasar por cuatro restaurantes en los que no cabía un alfiler. Tomé una copa en bares con la animación de siempre pero en los que se podía respirar. Al final pude descansar dejando la ropa, sin olores, en mi dormitorio. ¡Qué bendición!

domingo, 2 de enero de 2011

El oso y la abeja

Éranse una vez un oso y una abeja que vivían juntos en el bosque y eran grandes amigos. Durante todo el verano la abejita estuvo recolectando néctar incansablemente de la mañana a la noche, mientras el oso se pasaba el día oyendo música, leyendo o tumbado al sol mientras miraba crecer la hierba. Llegó el invierno y el oso se dio cuenta de que no tenía nada que comer. Se dijo “Espero que mi amiga la atareada abejita comparta conmigo su miel”. Pero no pudo encontrar a la abeja por más que buscó. Había muerto de un ataque al corazón causado por el estrés.

Cada noche deberíamos contar a los niños antifábulas como ésta, para contrarrestar el argumento genéticamente heredado de que el trabajo, que el Génesis definió como una condena añadida a la orden de alejamiento del Paraíso, es una bendición que nos dignifica y nos hace mejores. Durante milenios tergiversaron el terrible “Ganarás el pan con el sudor de tu frente” hasta llegar al “Arbeit macht frei” (El trabajo os hará libres) inscrito en el atrio de los campos de concentración nazis. En estos tiempos hemos de añadir que gran parte de la población no puede acceder a un empleo, con el que no buscan ser seres humanos más completos, sino simplemente subsistir, y esa precariedad contribuye a mitificar la posesión de un trabajo y a que muchos acepten el que sea. No hay ética tras esa retórica, sólo el frotarse las manos de quienes se benefician de ella, quienes venden muy caro un contrato laboral. Está uno cansado del discurso de que cuando dispones de un buen empleo has de valorarlo, sobre todo si quienes así se expresan son los propios asalariados. Porque de estar contentos hay un paso al estar agradecidos, porque sabemos a quienes va ese agradecimiento y la sumisión que conlleva. Y la falacia que implica, pues todas las generaciones que han padecido esa exaltación del trabajo han conocido a cientos que vivían divinamente sin dar un palo al agua.

Esa retórica perversa cobra nuevos bríos con la ampliación de la edad de jubilación. Por doquier surgen voces alabando las ventajas de trabajar más tiempo, de lo saludable que es estar activos hasta que muramos o nos rompamos la espalda. Es sangrante que el discurso venga del mundo de la empresa, que nos quiere cotizando hasta los 67 años y más allá pero por lo general a partir de los 55 nos considera inútiles, y aún peor es escuchar el melifluo sermón de quienes están tan convencidos de que tienen mucho que aportar a la sociedad incluso con las caderas rotas y principio de alzeimer. Una cosa es que uno permanezca activo y creativo mientras le duren las fuerzas, ocupado en disfrutar de la vida, y otra bien distinta que tu agenda diaria te la organicen otros hasta que no puedas más. “Me gusta mi trabajo”, dicen. A mí, a ratos, pero como Baterbly, “preferiría no hacerlo”.