
Hace falta valor
Demasiado se ha escrito ya sobre la fetua de los integristas católicos contra la exposición de Fernando Bayona y la decisión de la Universidad de Granada de retirar la muestra. Pero en la rendición de las libertades frente a los fundamentalistas llueve sobre mojado y no está de más insistir en el papel que cada uno ha jugado en este ‘Circus Christi’, porque, frente a la temeridad de algunos, se echa en falta el valor de otros.
Hablando de temeridad, determinados medios de comunicación no deberían escurrir el bulto de su responsabilidad.

¿Y el autor, por qué no se defiende? A nadie se puede exigir ni el heroísmo ni el martirio, pero es obligación del artista empujar los limites de lo políticamente correcto y pelear por ello. Si se ha adoptado una actitud deliberadamente provocadora –sería hipócrita negarlo-, hay que ser consecuente, no achantarse y mantener alta la cara, pues no está en juego tu propia libertad de expresión, sino de la de todos. Las imágenes ‘sacrílegas’ de Bayona no son más atrevidas que algunos cuadros colgados en prestigiosos museos. Vean “La escuela de Platón” de Jean Delville y "Las tentaciones de San Antonio" de Felicien Rops. En esta exposición yo encuentro un sentido bastante pueril de la transgresión, algunas fotos poderosas y la mayoría de una trivialidad depilada propia de anuncio de calzoncillos en la extinta revista Zero.

Turno para los villanos de esta historia, y me viene al pelo la advertencia del presidente andaluz Griñán:

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